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sábado, 29 de junio de 2024

Verano 2024. Nuestros voluntarios escriben sobre salud emocional y crecimiento personal


 


El blog 'El tiempo de la esperanza', que el Teléfono de la Esperanza de Málaga publica en la red desde hace 15 años, adapta sus contenidos al verano que acabamos de iniciar. El estío es un periodo para desconectar en lo posible de trabajos y obligaciones, estar con la familia, los amigos y con uno mismo. Es posible encontrar tiempos para la reflexión y valorar nuestro crecimiento personal. Un grupo de voluntarios de nuestra asociación publicará diferentes artículos sobre autoconocimiento, bienestar, relaciones personales y salud mental en general.

 

Calendario de artículos en el mes de julio

 

4 de julio. 'Cambiar de hábitos para cambiar mi vida' por Carlos López. A veces queremos cambiar cosas en nuestra vida, pero no sabemos como. Carlos López reflexiona sobre esos cambios necesarios, que no conseguiremos solo empleando nuestra fuerza de voluntad. Los cambios llevan su tiempo. Construir nuevos hábitos haciendo cosas que sean fáciles facilitará ese cambio deseado. La simplicidad es importante.

11 de julio. 'Salud mental y envejecimiento activo'. Cristina Casanova lleva varios años dedicando su tiempo y energía a los mayores dentro del progama 'La Brújula de la Esperanza'.  El pasado jueves dio una charla sobre esos factores que ayudan a las personas más mayores a cuidarse física y mentalmente. Cuidar las relaciones personales y conocerse bien son dos de las pautas para evitar la soledad no deseada y el aislamiento.

18 de julio. 'La aceptación en la Psicología contemporánea'. Magin López abordará la importancia de la aceptación basada en la terapia de aceptación y compromiso. Frente a la tendencia de la Psicología cognitiva conductual de promover cambios en los sentimientos y emociones, corrientes actuales como la de la aceptación o el Mindfulness orientan a las personas a cambiar lo que se puede cambiar, pero también aceptar lo que no se puede modificar.

25 de julio. 'Autocuidado integral' por Esperanza Muñoz. El 24 de julio se conmemora el Día del Autocuidado. Se busca sensibilizar a la sociedad sobre la importancia de cuidarse para tener una buena salud física y mental. Los hábitos son muy importantes para nuestro bienestar. Esperanza resumirá en un artículo lo compartido durante el curso 2023-24 en el programa 'Entreamigos'. En él se habló de aspectos como vivir con consciencia, cuidar la mente, el lenguaje que usamos en nuestro día a día o el camino espiritual.

viernes, 15 de septiembre de 2023

9 artículos de salud mental de nuestros voluntarios publicados este verano



 

Durante los meses de julio y agosto nuestros voluntarios han publicado 9 artículos sobre salud emocional. Reproducimos ahora un pequeño resumen de cada uno de ellos. Al final tienes un enlace para acceder a cada artículo.

6 de julio. 'Amor y miedo, dos conductores del vehículo de la vida'. El miedo y el amor son dos sentimientos que se entrelazan en la vida de todas las personas. Vibran en niveles mentales diferentes, pero se necesitan y complementan.  La personalidad, la adaptación a la vida y la realidad tienen mucho que ver con los miedos de cada uno. Carlos López te invita a hacer el mejor trabajo interior, que es "deshacer los miedos que has interpuesto al amor".   

https://eltiempodelaesperanza.blogspot.com/2023/07/amor-y-miedo-los-dos-conductores-del.html

13 de julio. 'Poniendo vida saludable a los años'. Este es el título del taller que Cristina Casanova ha impartido en tres ediciones para orientar a los mayores de  65 años a llevar una vida plena. En su artículo, Cristina, fisioterapeuta, aborda cuestiones como la movilidad, la alimentación o las relaciones personales. Participantes en el taller han transmitido su satisfacción por las motivaciones para llenar de vida sus años después de las siete semanas de aprendizaje y convivencia que han vivido. 

https://eltiempodelaesperanza.blogspot.com/2023/07/poniendo-vida-saludable-los-anos.html

20 de julio. 'El perdón, una decisión que libera del sufrimiento'. El ejercicio del perdón es muy importante en las relaciones entre personas. José Portillo analiza los factores que ayudan a perdonar y ser perdonados. También se adentra en el camino del perdón hacia uno mismo para llevar una vida más libre y feliz.

https://eltiempodelaesperanza.blogspot.com/2023/07/el-perdon-una-decision-que-libera-del.html

27 de julio. 'La conducta suicida'. El suicidio es un grean problema de salud pública en España. La última estadística oficial publicada, que es la del INE, revela que 2021 fue el año con más suicidios desde que hay estadísticas. Aurelia González, psicóloga clínica y directora del programa 'Chat de la Esperanza', explica que la conducta suicida es complea y está influida por muchos factores. También se adentra en las conductas autolesivas que no terminan con la vida, pero causan leisones. El voluntariado del 'Chat de la Esperanza' trabaja preventivamente con jóvenes y adolescentes que necesitan ayuda.

https://eltiempodelaesperanza.blogspot.com/2023/07/la-conducta-suicida.html

3 de agosto. 'Sentido del humor y buena salud'. "La risa  nos libera, porque nos permite ser espontáneos y tiene en esencia un componente de juego". Esperanza Muñoz hace un sugerente recorrido por la importancia de tener buen humor en la vida. Una risa o una sonrisa puede mejorar el ánimo de quien la vive y también de la persona que la presencia. Además, enriquece la percepción de la realidad.

https://eltiempodelaesperanza.blogspot.com/2023/08/sentido-del-humor-salud-y-bienestar.html

10 de agosto. 'Escucha activa en el Chat de la Esperanza'. Alejandro López se adentra en la mente de un adolescente que atraviesa un periodo de oscuridad y vacío. Quizás sufre con ideaciones suicidas. No confía en hablar con sus amigos por no ser tildado de "rarito". Tampoco espera tener una respuesta de sus padres, que le diría que "son tonterías". Desde su posición de volutario en el chat pone en valor las respuestas reflexionadas por escrito para dar respuesta a ese chico angustiado. Un botón de muestra de como nuestros voluntarios atienden a los mensajes de los chavales vía chat.

https://eltiempodelaesperanza.blogspot.com/2023/08/ayudar-los-jovenes-chateando.htm

17 de agosto. 'Destripando los libros de falsa autoayuda'. José Portillo, veterano dinamizador de talleres y orientador, analiza el fenómeno de la gran oferta de libros de autoayuda que existe hoy día. ¿Son útiles estos libros que nos prometen alcanzar la felicidad? ¿Quién los escribe? ¿Cómo podemos saber si responden o no a nuestras necesidades?.  

https://eltiempodelaesperanza.blogspot.com/2023/08/destripando-los-libros-de-falsa.html

24 de agosto. '7 beneficios del voluntariado'. Pilar Niño vive con pasión su vocación de servicio desde su formación como psicóloga y su enfoque humanista. Aquí detalla que aporta a la vida del voluntario esa tarea desinteresada de ayudar al que sufre. Lo hace desde su experiencia en el acompañamiento psicológico y a mayores en soledad. ¿Cuales son esos beneficios?. Se empieza por gozar de un sentido de comunidad, se crean vínculos y amistades, sirve de antídoto contra la soledad... 

31 de agosto. 'Una ventana a los adolescentes'. Carmen de la Rubia, voluntaria en 'El Chat de la Esperanza' y orientadora, vive con pasión su dedicación a los adolscentes. Lo hace profesionalmente en la docencia y dedica su voluntariado a escuchar y orientar. Está convencida de que los adolescentes se merecen que les abramos una ventana de atención porque necesitan un tiempo de escucha calmda para sus necesidades.

https://eltiempodelaesperanza.blogspot.com/2023/08/una-ventana-abierta-los-adolescentes-y.html

jueves, 26 de agosto de 2021

Un total de 2.312 personas se han beneficiado en Málaga de nuestro programa de atención a los mayores 'La Brújula de la Esperanza'

 



Aurelia González

Psicóloga clínica. Directora del programa 'La Brújula de la Esperanza'

La crisis sanitaria provocada por el coronavirus y las medidas de confinamiento han sido una amenaza para la vida física especialmente de las personas mayores, pero también lo son para la estabilidad psicológica, social y económica. La situación tan convulsa que estamos afrontando, supone un gran impacto, nunca vivido y que puede suponer un problema para el estado personal y emocional de cada uno. Es por ello por lo que, quizás, más que nunca, necesitamos herramientas de gestión emocional.

Por este motivo el Ayuntamiento de Málaga ha desarrollado un programa, desde septiembre de 2020 hasta febrero de 2021, denominado “Movilización local contra la soledad y aislamiento de las personas mayores”, contando para llevarlo a cabo con Cruz Roja, Fundación Harena y el Teléfono de la Esperanza.

La aportación del Teléfono de la Esperanza se articula en base a paliar la soledad y el aislamiento de las personas mayores, así como promover la salud emocional de las mismas. Nuestro proyecto “La Brújula de la Esperanza” consta de varios puntos y que se ha trabajado a lo largo de todo el periodo de vigencia.

 

1. En primer lugar y en el área de formación, se ha realizado Cursos On Line de: “Gestión de llamadas a través del sistema LLAMATEL”, “Gestión de base de datos de la Brújula de la Esperanza” y “Curso Formación Brújula de la Esperanza”, todos dirigidos a voluntarios/as del Teléfono de la Esperanza implicados directamente en la realización del proyecto, con un total de 17 personas.

A su vez, se ha impartido dos cursos online al voluntariado de la Fundación Harena “¿Cómo detectar situaciones de riesgo en personas mayores?. Participaron 150 personas, con una valoración muy positiva.

2. Atención psicológica especializada: Las personas mayores contaron en todo momento con atención psicológica gratuita y personalizada de la mano de profesionales expertas en la materia.

Dichas intervenciones se han realizado tanto telefónicamente como de forma presencial. Con un total de 366 personas atendidas.

3. Acompañamiento telefónico: Esta actividad ha tenido la finalidad de prevenir las situaciones de soledad y aislamiento que viven las personas mayores en la ciudad de Málaga. Su objetivo consistía en fortalecer las relaciones interpersonales de las personas mayores que se encuentran solas, mediante la labor de acompañamiento telefónico, con el fin de favorecer el establecimiento de vínculos afectivos y de ayuda mutua. Se han atendido y realizado llamadas telefónicas a través del número 682353251. En esta modalidad se han atendido un total de 1.147 personas.

4. Asistencia presencial a través de encuentros grupales: Los encuentros grupales, han consistido en reuniones en la sede del Teléfono de la Esperanza en la que se han realizado, charlas divulgativas, y actividades terapéuticas y lúdicas. Ha sido una actividad de gran participación, manifestando los/as asistentes su gratitud y alegría por poder tener ese espacio para compartir y aprender. Los asistentes a estos encuentros grupales han sido 522 personas.

5. Sesiones grupales para mayores “con esperanza”: Han tenido una temática y duración diversas, pero en concordancia a las necesidades del colectivo de mayores. Se han trabajado los siguientes temas:

·       Resiliencia y Fortalezas personales,

·       Aprendizaje básico y uso del teléfono móvil,

· Técnicas de afrontamiento: Ansiedad y Estrés en situaciones difíciles,

·       Caminando hacia una soledad sana

·       Ponle vida a los años

·       Cuidando al cuidador/a

·       Mindfulness

·       Vivir con plenitud la Tercera Edad

·       Trabajando la felicidad

·      Inteligencia emocional en pandemia

·  Aprovechando las habilidades sociales en tiempos del COVID

A estos talleres han asistido un total de 110 personas.

6. Píldoras formativas y sesiones para familiares, amigos/as y la comunidad. Se han realizado cuatro videos, que denominamos  “píldoras formativas” dirigidos a sensibilizar y a formar a familiares de las personas mayores sobre la situación emocional y física de las mismas. Estos videos, han tratado los temas: empatía, habilidades sociales, escucha activa, y envejecimiento activo, que se han colgado en redes sociales y  en la página web del Teléfono de la Esperanza.

A modo de resumen, podemos decir que del proyecto de “La Brújula de la Esperanza”, que ha tenido lugar desde el mes de septiembre de 2020 hasta el mes de febrero de 2021, se han beneficiado en la ciudad de Málaga un total de 2.312 personas.

Nuevos proyectos. Dado el éxito del programa, el Ayuntamiento de Málaga, ha ampliado el programa “Movilización local contra la soledad y aislamiento de las personas mayores”, desde el mes de marzo hasta diciembre de 2021. Las asociaciones participantes somos las mismas, Cruz Roja, Fundación Harena y el Teléfono de la Esperanza.



El Teléfono “Avanzamos con la Brújula de la Esperanza”, mantiene las actividades anteriores:

 Atención psicológica especializada

Seguimiento telefónico

 Encuentros grupales

Sesiones Grupales que comenzarán en septiembre.

Como novedad vamos a realizar sesiones terapéuticas grupales, al objeto de fomentar, no solamente, la salud de las personas asistentes, sino ayudar a tomar conciencia de que los problemas que se pueden tener son problemas que afectan a muchas otras personas y que no están solos/as en la resolución de estos.

Hemos comenzado este nuevo proyecto con la misma ilusión, ganas y profesionalidad que el anterior.

Así que “déjanos ayudarte”.


jueves, 19 de agosto de 2021

Pedir ayuda también es dar riqueza personal

 




José Miguel Arocena

Orientador del Teléfono de la Esperanza

Uno a uno y caso a caso, el sentimiento que me brota al terminar la conversación telefónica con los diferentes llamantes con los que a diario tenemos la oportunidad de hablar, es el de la gratitud. Agradecimiento además, que directamente y sin reserva alguna, les suelo verbalizar. La mayoría de las veces ante la sorpresa y el asombro de los mismos que son los que,  de una manera natural, parece que serían los obligados a hacerlo.

Además de la gratitud, de vez en cuando también, me reencuentro con otras emociones. La tristeza, el dolor, la impotencia, la acogida, la alegría y hasta en alguna ocasión, la ternura. Esa es una parte de nuestra jungla emocional. No recuerdo sin embargo, haber sentido pena. Puede que como ocurre tantas veces en la vida, esté  activando el recurso que todos tenemos de olvidar lo que queremos olvidar y seleccionar emociones como las mencionadas más arriba, con las querríamos preferentemente identificarnos. Pero estoy convencido que el modo de escuchar que desde el Teléfono de la Esperanza hemos aprendido y practicamos, nos ayudan a que esos encuentros se realicen no desde el plano de superioridad o  simplemente asimétrico que la pena o la lástima llevan implícito.

Ya habréis comprendido que no hablo por igual de todas las llamadas. Los que estamos en esto sabemos, que sobre todo, aunque no únicamente, me estoy refiriendo a esas que de una forma genérica denominamos como “interesantes” o “importantes”, y que en mi caso concreto, curiosamente, coinciden con aquellas que por diferentes características, provocan que en ocasiones me sienta  ”algo perdido”. Con eso lo que quiero decir, es, que en ocasiones ocurre, que transito “acompañando” al llamante a lo largo y ancho de la situación que él mismo quiere compartir conmigo,  sin que atisbe puerto alguno  al que llegar y refugiarme. Sea por mi falta de experiencia, de conocimientos, de recursos, por cansancio o porque debe ser así más allá que quiera o no admitirlo. Aunque también reconozca, que esa “escucha desnuda” es la que da más sentido al momento. Escucha donde los silencios son los más enriquecedores y donde se conjuga, a mi entender mejor, la presencia y el acompañamiento.

Pero volviendo al comienzo. Por que experimento esa sensación de  gratitud?

El mecanismo de pedir

Cuando alguien acuciado por su momento personal toma la decisión de llamarnos lo que activa es el mecanismo de PEDIR.  Pedir es identificar en nosotros la carencia, es aceptarla y finalmente expresarla implicando en su petición al otro. Pedir es muy difícil. Porque ya verbalizarlo es complicado y asumirlo  tanto más, si además somos conscientes de lo que en realidad y simultáneamente estamos mostrando nuestra debilidad, nuestra vulnerabilidad. Iniciamos una convivencia con un difícil hecho como es admitir la posibilidad de ser rechazados, reconocernos y mostrarnos necesitados, débiles.   Un hecho en suma además, que desde su potencia, puede llevarnos a entroncar y a conectarnos de nuevo con muchas de las heridas que consciente o inconscientemente arrastramos desde nuestra infancia. Muchos riesgos, mucha indefensión. 

De una persona a otra

Pero el verbo pedir lleva inexorablemente adheridos otros verbos como son, dar, rechazar, recibir, ignorar. Son las dos caras de la misma moneda. No se entiende el uno sin los otros. El término pedir es un vector que apunta directamente a alguien o a algo.  Va por tanto de un alguien a otro alguien. Y de tal manera es así, que cuando un alguien me pide directamente, me siento interrogado e implicado por esa expresa  petición en forma de llamada.

Una primera consideración me lleva a valorar  cual es el modo y desde que posición se ha planteado esa petición. 

Formas de pedir ayuda

Se puede pedir con un sentimiento de vergüenza, o desde una posición fría y distante. En ambos casos se estará dejando claro ese mensaje de sometimiento o directamente de superioridad. Pero cuando la petición se realiza desde la gratitud,  lo que me despierta es, “tenemos la oportunidad de ayudarnos entre nosotros”.  Porque cuando el que pide llama, despierta en mi la posibilidad de realizar también ese trabajo de autoconocimiento, esa posibilidad de comprender en que parte de mi yo resuena esa petición y por lo tanto desde donde activar mi  respuesta, sea esta la que sea.  Por eso, comprender bien y aceptar  la posibilidad y la necesidad de dar, siempre desde un ámbito de libertad personal, es, no solo, una oportunidad de crecimiento personal sino que la práctica y puesta en marcha del pedir es en sí misma, un importante generador de riqueza personal.

La vida del ser humano transita desde la dependencia más absoluta con el alumbramiento (y anterior a este), hasta la indiferencia hierática y rígida del final de la vida física. Entre ambas se dan también una amplia gama de actitudes, de momentos personales y colectivos, de oportunidades de encuentros y desencuentros. Pero los que estamos vinculados a la vida tanto en lo personal como en lo profesional, sabemos que el mayor de los vínculos existentes entre dos seres humanos, se escenifica cuando uno de los seres desde su dependencia más absoluta pide y pide. Pide como si de un grito desde la misma tierra brotara. Y colegiréis conmigo en que  es difícil encontrar  un vínculo más poderoso que el que mantiene la relación de una madre con su hijo.

Finalmente, y ya termino, tras el paso del tiempo, y los conocidos vaivenes que toda persona experimenta, todo termina en la muerte de alguno de esos “alguien”. Nada hay más autosuficiente que la muerte. Por ello podríamos resumir que pedir y dar son el binomio que mejor explican la existencia de la vida, de la existencia de  oportunidades para el cambio, de posibilitar el crecimiento en suma. Pero también  visto lo visto podríamos afirmar, la difícil e irreconocible frontera que existe entre pedir y dar. Donde empieza uno y donde el otro.


miércoles, 24 de marzo de 2021

El arte de escuchar. Dos orejas y una sola boca



 


José María Jiménez Ruiz

Vicepresidente de la Asociación Internacional del Teléfono de la Esperanza

Nada conforta más a un ser humano que la experiencia de sentirse escuchado. Quien tiene a su lado alguien en quien poder depositar sus cuitas, sus temores, sus esperanzas o sus ilusiones… puede considerarse afortunado. Sencillamente porque sólo así se siente reconocido, sólo así toma conciencia de que tiene alguna relevancia para el otro, únicamente así espanta los fantasmas de creer que, es para los demás, alguien absolutamente irrelevante.

A caballo entre el siglo IV y III antes de Cristo vivió Zenón de Citio, filósofo notable que fundó la escuela estoica en torno al año 300. Había nacido en Citio o Ciceo en Chipre, pero fue en Atenas donde desarrolló su vida intelectual. Dice de él Diógenes Learcio que se tomó 20 años de reflexión antes de atreverse a hablar en la famosa puerta, al noroeste del Ágora, donde, según la tradición, se reunían los poetas de la época. No es extraño que hombre tan prudente nos legara una sentencia digna de la mayor consideración: “Se nos han dado dos orejas y una sola boca para que escuchemos el doble de lo que hablamos”.

No parece que tan sensato consejo sea demasiado practicado. La mayoría de la gente hablamos mucho más de lo que escuchamos. Quizá porque no resulta fácil empatizar con el otro, olvidarse, siquiera por algunos momentos, del torbellino de ideas que pueblan nuestra mente y ponerse en disposición de acoger, desde la proximidad emocional y el respeto intelectual, los mensajes que nos hacen llegar las personas que nos rodean. No, no es fácil escuchar… De hecho, una de las quejas más frecuentes de quienes asisten a terapias o participan en grupos de desarrollo personal es que no se sienten escuchados. Verdaderamente escuchados por sus maridos o mujeres, por sus hijos, por sus padres, o por quienes se dicen sus amigos.

Día de la Escucha

Para responder a esa realidad, La Asociación Internacional del Teléfono de la Esperanza instituyó “El día de la escucha” que se celebra cada año el día 27 de marzo. En esa fecha se organizan, en todas las ciudades donde está presente, actividades y conferencias que pretenden concienciar a la población de la importancia que tiene para los seres humanos la experiencia de sentirse acogido, la experiencia de que quienes le rodean sepan descifrar esos mensajes que nacen del propio yo, encapsulados, una veces, en palabras y, otras, en actitudes, en gestos o en silencios.

Desde su misma fundación, el Teléfono de la Esperanza mantiene una línea, permanentemente abierta, de atención especializada que trata de estimular en los llamantes sus capacidades de afrontamiento de las crisis por las que pueda estar atravesando. Desde una escucha activa y respetuosa, en la que son formados y entrenados, los profesionales que prestan su colaboración en el servicio de orientación telefónica, tratan de establecer con los usuarios un clima de aceptación y confianza que les permita explorar sus propios sentimientos y conectar con sus verdaderas necesidades. Tratan de que la persona desconocida que está al otro lado de la línea telefónica se sienta escuchada, no juzgada, comprendida, no criticada, aceptada, no evaluada. Porque en el Teléfono de la Esperanza se tiene la certeza de que haciéndolo así, las personas serán capaces de descubrir los recursos personales de que disponen para afrontar, con las mayores garantías de éxito, las dificultades por las que atraviesan. El 60% de los llamantes considera que su demanda ha sido satisfecha mediante la orientación que se les ha brindado a través del teléfono. El 40% restante es invitado a acudir a las diversas sedes para ser atendidos por los expertos más adecuados en función de la problemática que presentan o derivados a otros servicios cuando sus necesidades o demandas especiales así lo aconsejan. Y un amplio 90% manifiestan gratitud porque se han sentido acogidos, escuchados. Han tenido la reconfortante experiencia de que alguien ha sabido contactar con su mundo interior desde el respeto y la comprensión.

Una respetuosa escucha activa

Millones de llamadas han sido atendidas durante los 50 años que cumplirá el próximo mes de octubre el Teléfono de la Esperanza. Ninguna es igual a otra y, por otra parte, todas se parecen. Son de personas que sufren, que se sienten solas, que no saben a dónde acudir, que no cuentan con una oreja amiga que las escuche, que perciben en el invisible hilo que los une al Teléfono de la Esperanza una especie de cordón umbilical que los liga a la vida. El Teléfono, desde una respetuosa escucha activa, pretende ayudarles a reflotar las fortalezas de las que se creen huérfanos, ofrecerse como un modesto amplificador de los mensajes más limpios que nacen en las partes más sanas del propio yo. Porque sentirse escuchado es como recibir un voto de confianza, sentirse reconocido, aceptado, respetado. Y sólo en un contexto de esa naturaleza, puede el ser humano reconciliarse consigo mismo y encontrar destrezas  que le permitan sanar sus heridas, desarrollar sus capacidades y crecer psíquicamente sano y emocionalmente feliz.



jueves, 29 de octubre de 2020

Consecuencias de la timidez infantil




                                                         Foto: https://eresmama.com

José Portillo, orientador y dinamizador de grupos en el Teléfono de la Esperanza, reflexiona en el presente artículo, sobre las consecuencias de la timidez infantil.

La inhibición es consecuencia de la timidez, y es necesario que los tímidos fomenten la confianza en sí mismos según se atrevan a enfrentar sus propios miedos gradualmente, ya que esa es la única manera de superarlos.

Las consecuencias de la timidez infantil

Baja autoestima. Al no sentirse queridos, muchos niños tímidos llegarán a creer que no son interesantes para nadie. Esta es la consecuencia de haberse sentido despreciados por sus seres queridos, de haber comprobado cómo los tales les han hecho exigencias muy superiores a sus capacidades por ejemplo en el terreno de su educación, y/o de haber tenido profesores que han comparado a sus alumnos menos aventajados con los más aventajados, haciéndoles sentir a muchos de los primeros que son inferiores a los segundos. La infusión del sentimiento de culpa, la humillación y las amenazas son elementos claves a la hora de aplicar castigos, pero muchos niños no se superan cuando se les ridiculiza como muchos adultos esperan de ellos, pues les sucede justo lo contrario, según pierden la confianza en sus capacidades para superarse.

Falsa confianza en sí mismos y en sus actuaciones. Muchos padres tienen la tendencia de sobrevalorar a sus hijos sobreprotegiéndolos para que no experimenten ninguna frustración, por miedo a que se traumaticen. Los niños no se traumatizan cuando tienen una vida menos placentera que la de sus amigos, sino cuando no se sienten amados. Los niños han de ser adecuadamente valorados, y necesitan saber en qué áreas pueden superarse sin ser sometidos a fuertes presiones. Conozco a muchos adultos que sienten gratitud hacia sus padres porque los presionaron mucho para que estudiaran, pero, aunque ganan mucho dinero, no terminan de superar las circunstancias en las que, la visión que tuvieron de la presión que sus padres ejercieron sobre ellos, les hizo sentir que no eran queridos. Muchos profesores han aprendido a educar a los niños pequeños jugando con ellos, con el objetivo de lograr que la formación sea grata para los pequeños.

 

Inseguridad y la carencia de iniciativa para llevar actividades a cabo. Los niños necesitan confiar en sí mismos para poner en juego su creatividad, pero difícilmente podrán hacerlo si se sienten ridiculizados y/o despreciados.

Deterioro de la actividad comunicativa. Muchos niños tímidos tienden a aislarse para evitar pensar en sus miedos al refugiarse en su mundo interior, que suele ser muy rico. Todos conocemos tanto a niños como a adultos que evitan las relaciones porque se sienten despreciados e incomprendidos por los demás. Cuanto menos se comuniquen los tímidos con los demás, tendrán más dificultades para comunicarse, y se les aumentará el miedo al rechazo y a la incomprensión.

Soledad y relaciones interpersonales pobres. Los niños tímidos suelen refugiarse en su mundo interior, y evitar relacionarse para no enfrentar sus miedos, ya que pueden dar por hecho que saldrán mal parados de sus intentos de comunicarse con otras personas.

Aislamiento y rechazo social. Muchos niños tímidos se aíslan para evitar exponerse a las burlas de sus amigos y/o compañeros e intentar no experimentar la misma impotencia una y otra vez, al sentirse inferiores a los otros componentes del grupo del que forman parte.

Maltrato infantil. Los niños tímidos son víctimas fáciles de maltratadores adultos y de practicantes del bulling, ya que tienen tendencia a no resistírseles a sus maltratadores. No se quejan por el daño que se les infringe, por su sentimiento de soledad, su miedo a ser incomprendidos socialmente, y a que sus perseguidores los agredan con más saña.

Bajo rendimiento académico y fracaso escolar. Al creer que son incapaces de superarse en todos los ámbitos, muchos niños tímidos fracasan estrepitosamente en su formación.

Fobia social. Como he indicado anteriormente, los tímidos suelen evitar exponerse a situaciones sociales por causa de un miedo al rechazo y al ridículo que en ciertos casos. Requiere de ayuda profesional para poder ser superado.

Trastornos psicológicos diversos. Veamos brevemente ejemplos de trastornos que pueden afectar a los niños tímidos:

Trastorno de evitación. El hecho de evitar mantener relaciones causa un trastorno de personalidad evitativo cuando dicha evitación a exponerse a situaciones sociales alcanza una frecuencia muy alta.

Trastorno paranoide de la personalidad. El miedo a la incomprensión, al rechazo y ser ridiculizados por otras personas, puede conducir a los tímidos a desconfiar de la gente, hasta llegar a creer que la sociedad en general disfruta cuando ellos sufren.

Depresión. La depresión es consecuente del agravamiento de todas las causas y consecuencias de la timidez infantil.

Consumo de alcohol y drogas. El alcohol y las drogas se convierten en un refugio para quienes no pueden desconectarse de los pensamientos relacionados con las causas de su infelicidad.


martes, 6 de octubre de 2020

Vida moderna con cerebros viejos


                                        Foto: www.elpais.es


Carlos López

Coordinador de talleres en el Teléfono de la Esperanza

La vida moderna daña nuestro cerebro porque lo mantiene en un estado al que no está preparado evolutivamente para hacer frente. En nuestro mundo cotidiano, un problema con la pareja, correr el riesgo de un negocio o tomar decisiones que nos comprometen, es un símil de evitar el ataque de un depredador a nuestros antepasados de las cavernas. Nuestro cerebro está diseñado para sufrir y al mismo tiempo para evitar peligros, para huir, luchar o adaptarnos.

La visión del mundo en el que vivimos, desde nuestro cerebro podría hablarnos de dos visiones:

Adaptativa-pasiva. En nuestra sociedad la mayoría de las necesidades básicas están cubiertas (supermercados, casas, vehículos), por lo que han hecho que algunas estructuras cerebrales, no se utilicen, modificando la secuencia de activación y disminuyendo la capacidad de afrontar y resolver desavenencias, es decir: a más comodidades las neuronas se hacen flojas.

Frenético. Vivimos en un mundo con altas demandas laborales y familiares y con un ritmo de vida acelerado, lo que supone un desafío constante. Este estilo de vida “frenético” favorece la aparición de estrés. Se ha demostrado que hay ciertas áreas como la corteza prefrontal, la amígdala y el hipocampo que ven reducido su tamaño como consecuencia del estrés crónico. Estas áreas juegan un papel muy importante en la regulación emocional, la memoria y el aprendizaje (www.psiquiatria.com).

La consecuencia de estas dos visiones del funcionamiento del cerebro la resume el doctor D.J. Siegel diciendo: “cuando los estados de una persona no están integrados, la angustia hace que esta pueda caer en el caos, en la rigidez o en los dos. (Libro Mindsight)

Quienes mantienen un ritmo de vida acelerado “la mayor parte del tiempo y sin darse cuenta se mueven, piensan y sienten con el piloto automático encendido”. Fritz Perls (1976) decía que el hombre moderno vive en un estado de vitalidad mediocre, que tiene amplias oportunidades de vivir y disfrutar, pero se le ve vagando sin sentido, sin saber qué quiere en realidad.

Llamó mi atención una noticia que decía “Un grupo de científicos de Cambridge cultivan un 'minicerebro' humano capaz de enviar impulsos para contraer los músculos” (Futuro 21 de marzo de 2019.)

Cuando acudes al diccionario (RAE) para ver la definición de “cultivar”, aparecen estas definiciones entre otras:

·Poner los medios necesarios para mantener y estrechar el conocimiento, el trato o la amistad.

·Desarrollar o ejercitar el talento, el ingenio, la memoria.

Esto me suscita la pregunta: ¿cómo podemos dominar el arte de cultivar nuestro cerebro en lo que realmente importa en nuestras vidas diarias?”.

Para que haya un crecimiento humano, debe haber un conocimiento personal profundo. “La tarea a realizar parece ser la de investigar cómo es uno realmente en su interior, en el fondo(Maslow, 1973).

Es necesario darnos cuenta de ¿Cómo vivimos?, ¿qué necesitamos?, ¿qué queremos?, ¿qué sentimos?, ¿qué estamos haciendo? y ¿para qué lo estamos haciendo? Y sobre todo ¿de qué forma lo estamos haciendo?

Cómo vivir bien

El secreto para vivir bien es sentirse realizado, disfrutar de salud mental y estar en paz con uno mismo y con los demás. Radica en cultivar una vida coherente, significativa y por encima de todo una vida con sentido.

Emily E. Smith en su libro “El Arte de Cultivar una vida con sentido”, demuestra por qué aspectos como el sentimiento de pertenencia o el propósito vital redundan en una existencia infinitamente más satisfactoria que la mera persecución de emociones positivas.

Lo maravilloso de nuestro cerebro es que, como un músculo, se entrena y es totalmente plástico. De ahí el concepto de la neuroplasticidad: es la capacidad que tienen de formar y reformar redes neuronales a partir de nuestras experiencias, es decir, la habilidad de moldearse con el aprendizaje. Cuando realizamos un cambio personal, en realidad lo que estamos haciendo es cambiar la forma en que el cerebro hace sus conexiones.

Para ello, las personas debemos dominar el arte del cultivo cerebral, que potencie el poder de poner la atención en las cosas verdaderamente importantes, sin la meritocracia o engorde del ego, fortaleciéndose a sí mismo y a los que le rodean.


Paciencia, serenidad y presencia

Cultivar nuestros cerebros es respetar sus tiempos de conexiones a través de la paciencia (deriva del término más universal: paz), la aceptación de los acontecimientos a través de la serenidad que nos da la posibilidad de estar en el mundo de un modo muy distinto. Es poner nuestra atención en lo que realmente importa en el día a día, es centrar nuestra presencia completa en el momento.

Si cada uno de nosotros cultivara su cerebro como quien cuida un huerto, visitándolo todos los días, regándolo con la cantidad exacta, tratándolo con esmero, dándole las sustancias que necesita, eliminando las malas hierbas, evitándole las plagas que lo pudieran contaminar, nuestra forma de vivir sería muy diferente. No nos importaría la validación en los medios sociales, no nos importarían los gobiernos o sistemas, sólo nos importaría seguir nuestro llamamiento como humanidad. De esta forma, volveríamos a lo sencillo, a retornar a la placidez de vivir, a la convivencia con nuestra familia, con nuestros amigos, al disfrute del sano esparcimiento, a la contemplación de la naturaleza y en palabras más prácticas, al cultivo del arte de ser feliz.

A modo de conclusión se podría decir que la persona que cultiva con esmero su cerebro y existe de forma propia en esta vida moderna, siempre dispone de tiempo porque él mismo es tiempo.


Leer más:

Cinco claves para mantener el cerebro joven sea cual sea su edad


martes, 25 de agosto de 2020

Vulnerables: infancia, adolescencia y jóvenes


Foto: https://www.elsoldepuebla.com.mx/


Ana Manrique
Psicóloga del Teléfono de la Esperanza

En mi artículo 'Vulnerables o respetables', dedicado a los ancianos, prometí hablar del grupo de población dee menos edad que en circunstancias muy especiales ha vivido la situación de confinamiento y vive la actual pandemia.
Seguro que hemos conocido, oído o sabido del acontecimiento de algún nacimiento durante estas  circunstancias, bebés que han abierto sus ojos a un mundo que se presentaba diferente para nosotros, pero que será su mundo de ahora en adelante para ellos. Un nacimiento en estos momentos es transcendente. Y mucho.
Estos bebés llegan al seno de familias con progenitores más o menos  jóvenes. Y darán sus primeros pasos, pronunciaran sus primeras palabras, aprenderán sus primeros hábitos con ellos.
Sabemos que antes de la pandemia, buena parte de esta población “más o menos joven” se enfrentaba a problemas de adaptación social, de proyección de futuro, de transición de conceptos, de aceptación de límites, de control de impulsos, de adicciones no sólo a substancias que alteran estados de conciencia, sino a hábitos o conductas que son insanas para su salud mental o emocional.
Y también, ya antes de la pandemia, los profesionales se preocupaban de cómo la sociedad ha generado estímulos materiales-socio-económicos, excesivamente apetecibles para los jóvenes, sin haber tenido en cuenta su formación para su uso y disfrute. Tantos y tan diversos estímulos desde la infancia, sin adultos preparados para guiar sus límites y control, han saturado a nuestros jóvenes con una sobreinformación, que ha producido en ocasiones un colapso en sus mentes. Un considerable porcentaje de esta población joven (infancia, adolescencia y jóvenes sin preparación) han pasado el confinamiento expuestos a través de las tecnologías a todos estos estímulos. Sin nadie que les proteja, a veces en soledad, agravando así sus hábitos de alimentación y sueño.

Necesitamos acercarnos a esos jóvenes, a esos niños, a esas familias que asisten atónitas a trastornos de comportamiento de sus hijos y  que, tanto unos como otros, tienen infinitas preguntas y sentimientos sin responder. Escucharlos con atención y apertura de nuestras mentes, sin miedos, para generar en ellos la confianza suficiente, que les transmita con consciencia y sentido común, la forma de manejar  los cambios que se avecinan en una economía menos consumista, y la adaptación con sus propias herramientas a la “nueva normalidad” en la que vivirán.   Así sabrán por ellos mismos, dar la pincelada humana y compasiva, que cada decisión o conducta necesite, y puedan desenvolverse con la plenitud y seguridad para enriquecer sus vidas.
Ayudémosles a dejar de sentirse vulnerables, torpes o sin recursos efectivos para tomar la rienda de sus vidas.