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sábado, 1 de junio de 2024

Vivir la primera línea de la atención a personas en crisis

 

                          Alumnos del Practicum en el Festival de Cine de Málaga


Un grupo de alumnos de las facultades de Psicología de la Universidad de Málaga y la UNED han realizado sus prácticas con los voluntarios del Teléfono de la Esperanza entre octubre de 2023 y mayo de 2024 coordinados por los psicólogos Ana Manrique y Eduardo Bensabat.

Los participantes en este Practicum nos dejan sus testimonios y, como se viene repitiendo cada año, expresan su agradecimiento por lo vivido en los intensos meses de aprendizaje. Entrar a la sede del Teléfono de la Esperanza cada semana, participar en cursos y talleres, comprobar personalmente como se atiende a los jóvenes en 'El Chat de la Esperanza' o escuchar a los que escuchan, esto es, observar como los orientadores atienden a las personas que llaman angustiadas ha sido todo un descubrimiento para ellos.

María del Mar Santoyo nos explica que ha participado en una larga lista de actividades para su formación como son un curso de orientación en crisis, otro de orientación en el chat, coescucha telefónica y un taller de inteligencia emocional. Además, estuvo en la impartición de charlas psicoeducativas en centros escolares, participó en la charla que dieron los alumnos en el Festival de Cine de Málaga y en la elaboración de un artículo para este blog. 

Comenta que antes de contactar con nuestro voluntariado le llamaba la atención "la forma en la que se ofrecen servicios de atención en crisis y es algo que tenía ganas de aprender y enfrentar, sobre todo porque en la universidad no se profundiza tanto en este tema".

La coescucha

Estuvo presente durante cuatro días en la atención a las personas que llaman pidiendo ayuda, dialogando con voluntarios y compañeros sobre la situación de estas personas y las respuestas que se les daban. Uno de los casos que recuerda es el de un chico que necesitaba ayuda psicológica pero no tenía recursos económicos por lo que se le dio cita para una entrevista con uno de nuestros psicólogos que le atendió gratuitamente.

Sobre la relación de ayuda ha descubierto que requiere de mucho más que conocer la teoría. "Se necesitan poner en marcha muchas otras habilidades como la empatía, la escucha activa, la paciencia y la capacidad de adaptación, siempre desde una perspectiva libre de prejuicios", destaca esta alumna de Psicología.

María del Mar valora el contacto con la gestión de los mensajes de ayuda en el 'Chat de la Esperanza' como la parte principal de sus prácticas "porque hemos podido trabajar los conocimientos y habilidades aprendidos en la carrera".

Recomendable a los jóvenes

Cuando le preguntamos si recomendaría acudir a nuestros servicios a jóvenes con problemas psicológicos, responde que ya lo ha hecho.  "Es un servicio tras el que se encuentran personas dispuestas a ayudar y ofrecer acompañamiento a quien lo necesita. Puede dar una visión diferente de la vida a muchas personas y aportar nuevas esperanzas en forma de comprensión, recursos y cursos o talleres en los que encontrar un refugio y aprender a manejar situaciones".

Antonio Muñoz es otro de los integrantes del grupo de Practicum 2023-24. De entre las ofertas que le hicieron en su facultad para hacer las prácticas, le atrajo el Teléfono de la Esperanza por su dedicación a las personas en crisis psicológicas. "Sin duda, abordar, como primera experiencia como psicólogo, estas situaciones nos dará un buen respaldo para ser capaz de trabajar con un gran abanico de situaciones, desde la empatía, pero sin caer en implicaciones emocionales que no nos permitan trabajar, como ocurría en las primeras sesiones del chat de la Esperanza, por ejemplo".

Entre las muchas actividades en las que se implicó estuvieron el chat, las charlas en el Festival de Cine de Málaga e institutos, la actividad del Día de la Escucha y el acompañamiento a mayores.

El acompañamiento

Acompañar a las personas que sufren es un valor en si mismo, nos dice Antonio, encantado de su aprendizaje entre nuestras voluntarias y voluntarios. "Lo que he descubierto que más me ha llamado la atención es el gran poder de ayuda que tiene el simple acompañamiento, el estar ahí y escuchar a la gente es sin duda una de las grandes armas que tiene esta ONG".

Por otra parte, considera que estar con los voluntarios que cada tarde atienden el chat le ha ayudado a "a disminuir el nerviosismo, aumentar la atención y la capacidad de respuesta ante cualquier situación".

Cree que las sesiones de coescucha vividas junto a los orientadores tienen el valor de "conocer de verdad que es el Teléfono de la Esperanza y como es el equipo humano que hay detrás de cada una de las actividades que esta asociación ofrece. Es un equipo formado por gente buena, alegre y con una gran disposición para la ayuda y la escucha empática, un equipo donde la sonrisa y el compañerismo son una de las características que todo el equipo de voluntarios y voluntarias tiene".

Aterrizando en las situaciones concretas que se dieron en la coescucha, hace memoria del caso de un chico de Madrid. "Fue atendido por una compañera que se encontraba en otro país, por lo que no podía llamar al 112 de España para informar. Yo tuve que ser quien hizo de mensajero entre mi compañera y los servicios de emergencia. En mi opinión, este caso muestra la gran comunicación y eficacia que hay entre los voluntarios y voluntarias y por ello me parece relevante destacarlo".

No tiene ninguna duda de que el Teléfono de la Esperanza sería "una gran herramienta" si tuviera que hacer una recomendación a una persona en situación de crisis psicológica. "El equipo humano que se encuentra detrás de este teléfono dará el 100% para intentar acompañar y orientar en esa crisis que la persona está pasando".

Ingrid Akindejoye Mohand nos regala su testimonio después de haber pasado por los cursos de formación para el voluntariado, charlas psicoeducativas en los institutos, coescucha, tutorías grupales mensuales con la tutora de prácticas, guardias en el Chat de la Esperanza, Entreamigos y participación en este blog dando su testimonio.

Para estar con nosotros unos meses, Ingrid valoró la accesibilidad del transporte urbano a nuestra sede, cercana al centro de Málaga, la relación que tenemos con el ámbito social y el trabajo que se hace con los distintos grupos de edad (adolescentes, jóvenes, adultos y mayores).

Le preguntamos que ha descubierto de nuestra ONG y no duda en contestar que el hecho de que la persona sea lo primero. "Es muy valorada por la ciudadanía en general, ya que, se ofrece sin distinguir entre sexo, raza, ideología, religión, etc. Sólo importa la persona en su totalidad a la hora de ayudar".

Respecto a lo que ha recibido de cara a su formación como psicóloga, revela que lo mejor ha sido "la formación teórica-práctica para aprender a abordar situaciones de crisis emocionales y conductas suicidas, pues pienso que en la universidad, este aspecto en concreto, no es tan amplio como en el Teléfono de la Esperanza".

La práctica de la coescucha

"Lo interesante de la coescucha -explica Ingrid- son las habilidades que te hace desplegar durante su puesta en práctica: empatía, escucha activa, sensibilidad, comprensión, no juicio y respeto hacia la otra persona".

Después de su experiencia de formación y contacto con las personas sufrientes hace una reflexión interesante. "Lo que me llevo, es que al final considero que a toda la humanidad nos une el deseo de ser escuchados, valorados, comprendidos y respetados. Sólo que a veces, por no saber, poder o querer, la regulación emocional aplicada en situaciones de conflictos no es lo más adaptativa posible, pero  esto es algo que todo el mundo podemos aprender y mejorar, siempre que haya deseo y voluntad para ello".

Esta futura psicóloga recomendaría a sus compañeros hacer las prácticas del Teléfono de la Esperanza porque "supone una gran inversión a nivel profesional y personal. Permite adquirir una magnífica formación".


miércoles, 31 de mayo de 2023

Prácticas de Psicología en el Teléfono de la Esperanza, una oportunidad para crecer profesional y personalmente

 

                                         Alumnos del Practicum con la psicóloga Ana Manrique


Trece estudiantes de Psicología han hecho su Practicum en el Teléfono de la Esperanza entre los meses de noviembre de 2022 y mayo de 2023. Los psicólogos en formación han tenido contacto directo con la escucha de las personas que llaman por teléfono pidiendo ayuda, los jóvenes que escriben sus mensajes a 'El Chat de la Esperanza' y familiares de personas que se han quitado la vida. Además, han descubierto el amplio campo de la formación en salud emocional, participando en los cursos de Desarrollo Personal y los talleres de 'Autoestima', 'Mindfulness' y 'Gestión Emocional'.

Nuestra psicóloga Ana Manrique se ha responsabilizado de tutorizar esas prácticas. "Ha sido muy gratificante para mi -detalla- ver como ahora tienen un concepto más humano de la Psicología. Ahora si podrían escuchar a las personas y tratarlas".

Una de las situaciones más graves en la salud mental de las personas es la ideación o crisis suicida. Algunos de estos estudiantes "no querían hablar de suicidio, pero ya han escuchado a chicos y chicas en 'El Chat de la Esperanza', han sabido mantenerles la conversación y fijarse en lo más positivo para emplazarlos a continuar hablando al día siguiente", explica Ana Manriqure.

Ocho alumnos de la Universidad de Málaga, cuatro de la UNED y uno de la Universidad online Europea han vivido este acercamiento al voluntariado del Teléfono de la Esperanza. Pablo Lozano, uno de ellos, cree que la soledad es el hilo conductor de los chicos a los que ha atendido en el chat. "Necesitan hablar, ser comprendidos, muchos están en situaciones jodidas. Ellos responden muy bien al contacto por chat. Necesitan ordenar sus pensamientos y expresarse. Intentamos que vean una oportunidad de que hablen con sus padres o con orientadores o profesores".

A Pablo Lozano le llamo la atención el caso de un adolescente al que sus hermanos culpaban de la muerte por cáncer del abuelo. El chaval se quejaba de que expresó el problema a sus padres pero no le hicieron caso y entró en una dinámica de mal rendimiento en el instituto donde también tuvo tensiones con otros alumnos.

A Magin López, su pase por nuestro Practicum le ha supuesto "un proceso de descuadre" respecto a la enseñanzas teóricas adquiridas en la Universidad y un aterrizaje en el mundo profesional de la Psicología. "Esto no ha sido una asignatura más", resume. Pero si hay un área del Teléfono de la Esperanza que la ha impactado es el grupo 'Ayuda Mutua', donde cada dos semanas mantienen sesiones terapéuticas familiares de personas que se suicidaron o participantes que ellos mismos han tenido intentos de suicidio. "Al principio ver esas situaciones parecía una locura, pero poco a poco notas que vas pudiendo entrar en el terreno necesario de un posible desarrollo terapéutico con las personas. Las sesiones podían derivar en múltiples direcciones. Hay que saber manejar que expresen sus emociones y no se contagien los demás. He visto a Juan Sánchez con la habilidad de manejar esa complejidad. Viendo la evolución de estas personas, es acertado que revivan lo vivido porque trabajar sus emociones es bueno para ellos. Estoy muy a gusto con vosotros, nos decían".  

En el grupo en el que tuvo participación Magin había incluso una familia formada por dos padres y un hijo.

Alejandro López, alumno de la UNED, buscaba un contacto presencial con la profesión después de sus estudios académicos. Acudió al Teléfono de la Esperanza porque vive cerca de la sede. Encontró unas posibilidades de crecimiento personal  y profesional "que no esperaba". Resume así su presencia en la escucha de los llamantes: "Son personas con experiencias duras, son vidas humanas, no casos ni teorías. Personas que lo pasan mal y se les escucha. La mayoría te dan su feed back (mensaje de respuesta) de que las ayudas".

La sensaciones que transmiten los participantes en el Practicum 2023-24 son de sorpresa y descubrimiento. En lo personal y profesional. Así, Paula Parrado, nos cuenta que "después de asistir a las charlas en institutos y participar en 'El Chat de la Esperanza' he descubierto que me gustaría dedicarme a los jóvenes". Tuvo una experiencia enriquecedora en la sala de orientación, donde los voluntarios atienden a los llamantes. "Me encantó. Me gustó mucho, en todo momento atendía como yo consideraba y me apoyaban. Noté la confianza, cercanía y acogida. Me sentí acompañada".

Paloma Martín ha sido otra de las integrantes del Practicum por cercanía a la sede. Sus referencias de que el Teléfono de la Esperanza es "un sitio de mayores y centrado en el suicidio" quedaron superadas por los casi dos meses que ha estado participando como voluntaria en 'El Chat de la Esperanza'. "La mayoría estaban en la misma línea de buscar alguien que les diera apoyo. El teléfono debería hacer actividades para la gente joven, aquí encontrarían apoyo a sus problemas".



A Irene Álvarez le gustó "un montón" asistir a las charlas preventivas que dieron nuestros voluntarios a niños de 12 o 13 años en los colegios. Valora muy positivamente su participación en los talleres 'Autoestima', 'Inteligencia Emocional' y 'Mindfulness', donde encontró gente muy interesante.

Ariadna Borrego es otra de las personas que tuvo la oportunidad de tener contacto con los sufrientes que asisten al grupo 'Ayuda Mutua'. Ella misma llegó con mucho dolor en su mochila vital porque su madre se suicidó cuando era una niña. "He podido empatizar como se sienten, que necesitan, calmarles y darle recursos. Lo mío fue cuando tenía 10 años, nunca se va el tema de tu vida. Con 31 años tengo ayuda. Llevo tiempo trabajándome, hago Psicología porque me gusta y no me quejo de mi vida". 

Silvia Fernández, en su paso por nuestra asociación, participó en la coescucha, 'El Chat de la Esperanza' y el Taller 'Soledad sana' dirigido a personas de más de 65 años. "Me sorprendió la capacidad de abrirse y contar sus cosas. A mi me vino bien porque no sabía hacer dinámicas de grupo y he aprendido".

Sobre el contacto con jóvenes, destaca su asistencia a las charlas de salud mental que "me han llenado mucho". La atención a personas en crisis por teléfono le resultó "emocional e impactante". Tomó nota de aspectos como el tono de voz, la forma de contar las cosas del llamante y la habilidad que los orientadores tienen para escuchar. La clave de la acogida por ese canal. Incluso cuando solo el silencio es lo que llega desde el otro lado de la línea.

sábado, 19 de junio de 2021

Alumnos de Psicología en prácticas conocen el trabajo del grupo 'Ayuda Mutua' de familiares de suicidas

 


Un grupo de 17 alumnos de la Facultad de Psicología de la Universidad de Málaga ha hecho prácticas desde octubre de 2020 en el Teléfono de la Esperanza. Como ya publicamos, gracias a la formación que le han dado nuestros voluntarios han descubierto la Psicología Positiva y la escucha activa. Hoy seguimos trasladando sus impresiones después de ocho meses de prácticas. El modelo de Psicología que se trabaja en el Teléfono de la Esperanza les sorprende a todos por ser diferente y novedoso respecto a los conocimientos que les transmiten en la Facultad de Psicología.

Laura es una de esas alumnas. Asegura que sus modelos de terapia son la activación conductual y la ACT. Asegura que había tenido contacto con la Psicología Positiva colaborando con la Asociación Española contra el Cáncer donde también se utiliza nuestro modelo. “Es un modelo que choca con mis valores, no me termina de convencer, pero me considero una persona con espíritu crítico, me gusta cuestionarlo todo y la formación que he tenido aquí me ha servido porque tocaba mis valores y principios y me ha enriquecido”, explica Laura. Esta estudiante en prácticas ha percibido que "hay llamantes habituales que solo quieren que les escuchen porque están solos y cuando les atienden se sienten personalmente contentos y satisfechos. El proceso es bastante eficaz y está bien organizado”.

La actividad preventiva o paliativa con personas que están en riesgo de suicidio o que han sufrido el de una persona cercana es otro de los descubrimientos de estos alumnos. “En cuatro años en la Facultad de Psicología  no vemos nada sobre el suicidio”, cuenta Marta. Y eso que en España se quitan la vida cada año el triple de personas que las que mueren en los accidentes de tráfico. En ese punto, Luisa valora que “me gustó mucho la experiencia y la participación de las personas en el Taller ‘Ayuda Mutua’. Muchos contaron sus casos y se les habló de la importancia de los hábitos saludables”.

Estefanía destaca especialmente su participación junto a Estefanía en ‘Ayuda Mutua’. “Se hizo de forma muy dinámica, hicimos preguntas sencillas y la gente participó muchísimo. Nosotras nos relajamos, nos sentimos más responsables y al final todo el mundo se fue con una sonrisa”.

Cristina comenta que “había que actuar como psicólogas y la experiencia así fue muy práctica”. Esta participante en el Practicum considera importante todo el aprendizaje que ha hecho entre los voluntarios del Teléfono de la Esperanza donde observa que “saben hacer muy bien su trabajo aunque no son expertos” y destaca la importancia de atender a las personas en este tiempo de pandemia. “Las personas se sienten solas y es fácil contactar con los voluntarios. Es muy importante la labor que hacen”. También saca conclusiones positivas sobre el proceso de formación que en gran parte ha sido online debido a la crisis. “La planificación ha sido difícil y creo que lo hemos llevado bien. Ha sido bueno para mi crecimiento personal”.

A diferencia de los de otros años, los alumnos Practicum apenas han tenido contacto presencial entre ellos. Algunos han desarrollado todo el proceso online y a distancia. Este es el caso de Pablo, residente en Oslo. Así resume su periodo de prácticas: “Tenía una idea preconcebida, pensaba que atendían crisis urgentes y he descubierto el valor que tienen desarrollando mucha más actividad. Yo llamaría si tuviera algún problema y lo recomendaría. Me gustaría hacer coescucha si vuelvo de Oslo”.

Otro de los aspectos positivos que se llevan de esta formación de cara al inicio de sus trayectorias profesionales como psicólogos es el enfoque práctico, vivencial y la oportunidad de conocerse más a si mismos. Estefanía recuerda que el Taller de Gestión Emocional y Mindfulness “me ha ayudado a conocerme más y a mirarme de forma más introspectiva".


miércoles, 16 de junio de 2021

Universitarios en prácticas descubren la Psicología Positiva y la escucha activa en el Teléfono de la Esperanza




Un grupo de 17 alumnos de Psicología de la Universidad de Málaga nos eligió este curso para hacer sus prácticas de fin de carrera. Como cada año, nuestra compañera, la psicóloga Ana Manrique, coordina el exigente programa de formación y la memoria final que deben presentar. Desde octubre de 2020 han participado en un seminario semanal cada sábado, el curso ‘Aprender a Ayudar’ de preparación a la coescucha y escucha, el taller online ‘Ayuda Mutua’ en el que se encuentran personas en riesgo de suicidio o familiares de suicidados y un taller específico sobre suicidios y otro centrado en la gestión emocional y el Mindfulness. La formación que se les ha facilitado combina la experiencia personal personal como participantes con planteamientos teóricos en un ambiente de colaboración y cercanía. Como motor de todo ello, la Psicología Positiva.

El 9 de junio los alumnos mantuvieron un encuentro online con la coordinadora, Ana Marique, y Luis Santiago, editor de este blog. En este post trasladamos como han vivido este periodo de prácticas.

“A lo largo de la carrera nos centramos en el modelo de Psicología Cognitiva Conductual, el Teléfono de la Esperanza nos abre la mente a otro tipo de enfoque y vemos la cercanía a las personas en crisis que llaman”, explicó Isabel. Para esta psicóloga en formación, “el orientador que atiende las llamadas no hace terapia, su ayuda consiste en guiar o acompañar con palabras a la persona en crisis y si es necesario se las deriva un psicólogo. Es una buena herramienta gratuita para la sociedad”.

Los momentos de coescucha situaron a estos estudiantes en el corazón del día a día del Teléfono de la Esperanza. Suena el teléfono una persona agobiada, desorientada o angustiada pide ayuda y una orientadora u orientador la escucha y atiende. De forma anónima, sin recomendaciones, ni juicios. Luisa vivió ese momento y se sorprendió de que hay personas que son llamantes habituales. “Hay gente que se encuentra sola para expresar los problemas que tienen en sus relaciones. Hablan, se les escucha y se sienten bien”. A esta alumna le tocó ver de cerca como hacía su orientación Paco. “Me encantó ver cómo trabaja. Tiene buena memoria, recuerda muchos detalles de casos. He sentido que al llamante la gusta mucho que otra persona de conversaciones anteriores. Él lo hace de forma calmada y acoge a cada uno de ellos. Es muy agradable, sabe detectar recursos potenciales para que la misma persona active un cambio en su situación”.

Otra de las aportaciones de este orientador al llamante “es que no se queda solo en la conversación, trabaja más y sabe recomendar psicólogos, coachs u otras aportaciones”.

La coescucha ha sido una herramienta clave para que los miembros del Practicum constaten de forma directa como se atiende a las personas en crisis. “A veces se pierde el norte  de porque me me metí en Psicología; para ayudar”, revela Aida, otra de las estudiantes.

El próximo sábado publicaremos más testimonios de los alumnos Practicum del Teléfono de la Esperanza

 

 


jueves, 11 de junio de 2020

Aprendiendo a practicar la escucha activa con el Teléfono de la Esperanza





Todos los años en el mes de junio, ‘El tiempo de la esperanza’ se reúne con Ana Manrique, coordinadora del grupo de alumnos de Psicología que hacen prácticas durante el curso en el Teléfono de la Esperanza. El estado de alarma por la pandemia ha impedido esta vez la cita con los futuros psicólogos que aprenden del día a día en nuestra asociación con voluntarios y usuarios que vienen buscando ayuda. No ha habido encuentro personal, ni foto de grupo, pero hemos recibido los testimonios de las participantes en el Practicum a través de WhatsApp
Clara Ávalos Díaz, de 39 años, y Matilde Elisa Aba Romero, de 56 años, alumnas del último curso de Psicología en la UNED, nos cuentan su itinerario por los cursos y talleres y lo que descubrieron en sus sesiones prácticas de coescucha de las personas que llaman pidiendo ayuda.
Clara Ávalos eligió hacer las prácticas con nosotros porque buscaba una ONG y el Teléfono de la Esperanza fue “altamente recomendada” por la Universidad y los psicólogos a los que sondeó. También influyó su interés por todo lo relacionado con el suicidio.
Matilde Elisa Aba tenía conocimiento de la labor que realiza el teléfono como ONG. “Me gustaba su corte humanista. Consideré que dentro de la mención escogida, Piscología Clínica, me podía aportar una gran experiencia dada la variedad de personas que acuden solicitando ayuda, una casuística amplia y representativa de los problemas que cotidianamente podría encontrarme como profesional de la Psicología”.
La formación práctica que han recibido ha sido amplia e intensa, a pesar de que a mitad de marzo, el estado de alarma obligó a suspender todas las actividades presenciales en la sede.
Clara hizo los cursos ‘Conocerse para Crecer (Módulo 1)”, ‘Suicidio’, ‘Técnicas Proyectivas Infantiles: Dibujos’  y ‘Aprender a Ayudar’. Matilde, por su parte, realizó ‘Desarrollo Personal’
Las dos participaron en los talleres ‘Inteligencia Emocional’, ‘Mindfulness’, ‘Ansiedad y Estrés, ‘Alegría de Vivir’ y ‘Aprender a ayudar’.

Talleres que enriquecen
Las alumnas aprecian el valor de la escucha activa como técnica para empatizar y ayudar a las personas. “Lo que valoro más de mis prácticas es el haber aprendido la gran importancia de la escucha activa. Gracias a ella estos talleres funcionan más como “terapias de grupo” haciendo que cada uno de los miembros expongamos nuestras experiencias con total confidencialidad, confortabilidad y respeto”, resume Clara.
Su compañera Matilde ha aprendido mucho de lo vivido de forma experiencial en los talleres. De cada uno de ellos se lleva algo para enriquecer su experiencia para la Psicología Clínica. En ‘Inteligencia Emocional’ aprendió más sobre el manejo de sus propias emociones y cómo relacionarse con los demás.
“Las considero fundamentales para poder alcanzar la felicidad en esta vida”, detalla. También potenció su aprendizaje sobre las relaciones interpersonales el Taller de Mindfulness, una técnica que ya conocía.
El paso por el curso ‘Desarrollo Personal’  y su seguimiento posterior no pasa desapercibido para nadie. Matilde comenta que ha aumentado su capacidad “para detectar emociones, creencias y poder expresarlas. Conocerme con más profundidad. Mejorar mi capacidad de observación, un mayor conocimiento del ser humano e integrar nuevas habilidades para el desarrollo y puesta en práctica de técnicas y procedimientos en un contexto de grupo”.
El Taller Aprender a Ayudar es un hito importante en la formación de nuestros voluntarios y las alumnas del Practicum lo vivieron como algo muy enriquecedor. Reflexionaron sobre el hecho de que somos seres sociales y como tales necesitamos ayuda. Matilde Elisa Aba quiere resaltar que “cuando hablamos de ayuda también tenemos que hablar de encuentro y de reciprocidad, no sólo necesitamos ayuda de los demás , los demás también necesitan que les ayudemos, pero si lo haces con espontaneidad, autenticidad y dando de ti lo mejor que tienes, el efecto es prodigioso, doblemente terapéutico, no sólo consigues ayudar a alguien que en ese momento se puede sentir vulnerable, frágil y necesitado, sino que tu ser se enriquece y tu energía vibra más alta, te conviertes en mejor persona”.
El ‘Taller Ansiedad y Estrés’  le enseñó técnicas para mejorar la autoestima, cambiar pensamientos disruptivos y de relajación, e integración del conocimiento teórico y práctico sobre las emociones y la gestión del estrés y el ‘Taller la Alegría de Vivir’ potenció en ellas ese sentimiento tan humano de que la vida, con sus vaivenes y dificultades. “La vida puede ser todo lo que yo quiero que sea, que lo importante es la actitud con la que comienzas cada día y que todo lo que hay alrededor es necesario para que exista”.




A la escucha de los llamantes
Hay un lugar silencioso y acogedor en el Teléfono de la Esperanza donde cada día del año, a cualquier hora, suena el teléfono y alguien al otro lado busca ayuda, luz, un horizonte en los momentos de sufrimiento o de confusión. Acaso solo soltar pesadas cargas vitales o sentirse acompañado en la soledad de su vida. Clara Ávalos recuerda lo que descubrió estando presente. “Ha sido una experiencia muy reveladora. Uno tiene la falsa creencia que al teléfono sólo llama gente con grandes crisis, sobre todo crisis suicidas. Sin embargo, la gran mayoría de las llamadas son de gente que simplemente quieren hablar, que se sienten solas y es éste el único recurso que tienen. Lo que más me ha impresionado es la cantidad de gente que se siente “sola”, en especial personas de la tercera edad”.
A su compañera Matilde le estimuló la enseñanza de los orientadores y el hecho de saber que ella misma podía contar con ellos si lo necesitaba. Ella misma participó en la atención haciendo la coescucha y la recuerda como una experiencia “muy grata y reconfortante”. Es así cuando se consigue que “la persona al otro lado del teléfono esboce una sonrisa, se relaje y se quede tranquila al saber que no está sola y tiene alguien a quien poder contarle lo que le ocurre, sin juicio y con todo el respeto del mundo”.
De los casos que tuvo que escuchar, los relacionados con el suicidio son los que más me le impresionaron. Concretamente tuvo que gestionar con el orientador la llamada de una madre que temía que su hijo pudiera suicidarse. “Hicimos todo lo que el protocolo recomienda y espero que todo acabase bien”, detalló.
Para Clara fue un descubrimiento lo que ella denomina “las voces silenciosas del llamante”. “Se trata de una persona que tiene un Trastorno Mental muy explícito –aclara- y escuchas a sus padres de fondo, o bien incitándole a que hable con nosotros, o pidiendo disculpas por “molestarnos. En estos casos los que realmente solicitan la ayuda son los cuidadores”. 

Ayudadores que fueron ayudados
Escucha activa y aprendizaje sobre el crecimiento personal de cada uno. Así funciona el voluntariado del Teléfono de la Esperanza. “No tenía conocimiento de que esto fuera así. Creo que no hay mejor formación que la vivencial” y “Desde luego que no es lo mismo tener el conocimiento teórico que haber vivenciado determinadas situaciones extremas o con un impacto emocional fuerte”. Las alumnas en prácticas valoran así el hecho de que muchos de los voluntarios recibieron ayuda anteriormente para superar sus crisis personales.

La coordinadora, agradecida
Ana Manrique, psicóloga coordinadora de las prácticas, observó durante el curso el acercamiento que las alumnas hacen a las situaciones y casos reales que, de la sociedad, llegan al Teléfono de la Esperanza.  “Al principio con cautela y es esto lo que más me gusta de los alumnos –explica- porque considero que descubren la importancia de la intervención tranquila, paciente que se hace en la sede.
Poco a poco van tomando otra actitud tanto en la asistencia a cursos y talleres como en la escucha que han participado”.
Cada año Ana Manrique disfruta con los temas y análisis de las situaciones que hace con sus alumnas en los seminarios que han desarrollado. Este año ha sido especial porque “de repente llegó la Navidad, y sin darnos cuenta la pandemia, y también de repente empezamos a trabajar en la distancia y encontramos la forma de completar, su práctica de escucha, desarrollo de casos, informes y las memorias”. La coordinadora del Practicum está agradecida ­ Clara y Elisa, “por haberme facilitado el desarrollo de estos tres últimos meses. Ha sido gratificante haberos conocido”. 






jueves, 13 de junio de 2019

El placer de aprender a ayudar a los demás


El 2 de junio tuvo lugar la última sesión de formación de los alumnos de la Facultad de Psicología de la Universidad de Málaga que han hecho el Practicum desde octubre pasado en el Teléfono de la Esperanza. 
Los estudiantes compartieron con 'El tiempo de la esperanza' lo aprendido y vivido gracias a su contacto con los diferentes departamentos de la asociación. Todos destacan la importancia del aprendizaje constante y el crecimiento personal de los voluntarios que atienden a las personas que llaman por teléfono y asisten a los cursos y talleres.
A Carlos Suárez, uno de estos alumnos en prácticas, le pareció "curioso" que se de mucha formación a los orientadores que atienden las llamadas de teléfono "cuando es menos intrusivo que la terapia" y valoró especialmente "lo que aporta la personalidad de cada voluntario a su estilo terapéutico en la relación paciente-terapeuta".
Rosario Rey también participó en la coescucha -una experiencia práctica de acompañar al orientador cuando atiende a un llamante- y la escucha de las personas con problemas. "El problema más destacado era el de la soledad. Me llamó la atención que muchos que llamaban estaban solos. Tenían mucho malestar y necesitaban comunicarlo, hablar con alguien", resumió.
Los futuros psicólogos tuvieron la oportunidad de vivir esos momentos de cercanía y calidez con las personas sufrientes en la distancia y ver como actuaban voluntarios de muy diversos perfiles profesionales y personales. Javier Dávila se queda con lo compartido por Felisa del Pozo, religiosa y una de las voluntarias más veteranas del Teléfono de la Esperanza en Málaga. "Desde el principio aporta mucha confianza. Puede parecer directa, pero sabe cuando dejar de hablar y cuando dar solución al problema. Es rápida y resolutiva y he aprendido de ella".
María Cortés tiene muy presente lo aprendido en su periodo de coescucha y escucha durante los últimos meses. "Me ha aportado tomar un posición ante alguien que viene a pedirme ayuda. Esta experiencia me hace ver que estoy ahí para ayudar y redirigir la actitud ante el problema que se presenta. Puedo poner en práctica técnicas y estrategias aprendidas".
Rafael Arévalo pudo comprobar que "hay personas que llaman porque quieren confirmaciones sobre lo que hacen. Quieren que se les diga si o no a algo. Se les ve con dudas por indecisión combinadas con la soledad". También tuvo la oportunidad de tomar contacto con los llamados 'llamantes crónicos'. "Los habituales son un poco dependientes del Teléfono de la Esperanza, es como si fuéramos su familia. Muchos de ellos tienen problemas físicos o enfermedades y no tienen red de apoyo".
Ana Manrique, psicóloga y voluntaria, coordinó a los alumnos desde octubre y siguió su evolución. Destaca la importancia que tiene el hecho de que "los psicólogos tratamos con personas, con sus inconvenientes y tragedias. Nos formamos para darles herramientas en sus vidas. Es la historia de un psicólogo en su desarrollo profesional".
En esta completa etapa de formación, los estudiantes han participado en talleres y cursos en los que se forman los propios psicólogos y voluntarios en general, junto a personas que vienen al Teléfono de la Esperanza a aprender de salud emocional. Varios de ellos completaron el curso 'Conocerse para crecer' en régimen de fin de semana internos y seguimiento durante diez semanas. Rosario Rey detalla que ha sido "un curso largo que me ha aportado poder conocer a personas que estábamos ahí para conocer más de nosotros mismos. En mi caso, me he interesado más acerca de mi y mis reacciones".
Cela Abolafio tiene frescas en su memoria las experiencias vividas en las dinámicas de ese curso. "Se ven muchos problemas emocionales de las personas. Aprendí de mi misma en la dinámica de la 'Silla vacía' con Juan Sánchez. 'La barca' me aportó ver como me condiciona la posición de los miembros de mi familia y con 'La careta' vemos como vamos por la vida". Una de las ideas claras que se lleva después de este periodo es "la importancia de tratarnos nosotros antes de tratar a los pacientes".
En todos los talleres en los que participaron descubrieron la importancia de abrirse a los demás, a personas con problemas o con inquietudes sobre crecimiento personal similares. El Taller 'La alegría de vivir' coordinado por José Portillo, fue valioso para Carlos Suárez. "Me fui metiendo poco a poco y ya cada semana necesitaba ese momento de la sesión del taller. Vi dinámicas relacionadas con el mundo real que nunca he visto en la carrera. Todas las personas se conocen, se relacionan y se habla mucho de pasiones y de valores".
Pedro Arredondo fue uno de los participantes en el Taller 'Inteligencia Emocional', coordinado por Carlos López, un espacio muy interesante para que cualquier persona aprenda a gestionar sus emociones. "Se aborda desde el punto de vista de la gente, no de los académicos", señala. También tiene un recuerdo especial para el grupo 'Entre Amigos',actividad coordinada por Esperanza Muñoz y un grupo de voluntarias, en el que descubrió "la disposición de la gente a compartir cosas buenas e información con los demás de forma gratuita. Se habla de temas que no se suelen tratar en general y se adaptan a personas sin formación".
Del paso por la casa del Teléfono de la Esperanza, Javier Dávila, se queda con "la labor gratuita del voluntariado y ver como personas que vinieron pidiendo ayuda, la recibieron y se han quedado ayudando a los demás".
Pedro Arredondo destaca el clima de confianza que los voluntarios dieron a la relación con los estudiantes de Psicología. "Se nos invitó a que estuviéramos como en nuestra casa". "Hemos visto el placer de ayudar a los demás y aplicar esa ayuda y eso nos gusta", concluye Rafael Arévalo.

martes, 12 de junio de 2018

"Los prejuicios te los dejas en la puerta del Teléfono de la Esperanza para escuchar a las personas que llaman"





“Los prejuicios te los dejas en la puerta del Teléfono de la Esperanza”. Así se expresa Azahar González, alumna de 4º de Psicología que entre noviembre y mayo pasados ha hecho su periodo de prácticas en nuestra asociación. Forma parte de un grupo de alumnos que ha participado en talleres y cursos y ha tenido un tiempo de coescucha, esto es, de observar personalmente como los orientadores del teléfono atienden a las personas en crisis que llaman para pedir ayuda. Ese abandono de los  perjuicios se refiere a la atención respetuosa, anónima y formada profesionalmente que las voluntarias y voluntarios practican cada vez que suena el teléfono y dicen “Teléfono de la Esperanza, dígame”.  “He estado presente en la atención a casos de soledad y malos tratos, entre otros, y escuchas la conversación del orientador con la persona, la dimensión del problema y la necesidad de recibir ayuda y que la gente tenga perspectiva de lo que le está pasando”, explica Azahar.  La alumna destaca como “cada orientador pone su personalidad a la hora de atender a los llamantes” y valora la presencia y orientación de Ana Manrique, psicóloga del Teléfono de la Esperanza, al analizar con los alumnos las posibles respuestas a los problemas de las personas que iban llamando.
Virginia García, otra de las alumnas, tuvo la oportunidad de comprobar la forma de facilitar ayuda a dos personas que habían intentado suicidarse. “No tenían un riesgo elevado de llevarlo a cabo y Ana los llamó para atenderlos”.
A esta psicóloga en ciernes le gustó participar en el Taller de Ansiedad y Estrés, algo que le está sirviendo también para su trabajo de fin de grado, valorando que “allí estábamos todos como en familia y siempre se hacía relajación o meditación al principio o al final de la sesión”.
“Ha sido gratificante y enriquecedor como persona” cuenta Virginia, con el brillo en los ojos de haber vivido una experiencia motivadora.
Las llamadas terapias de tercera generación han tenido un papel importante en los meses que han pasado con nosotros. A Edurne Rivero le ha agradado mucho practicar Mindfulness, “lo disfruté muchísimo y lo he implementado en mi vida. Lo practico en la vida diaria”. También fue un descubrimiento para ella, el hecho de poder asistir al curso para tratar el Trastorno Obsesivo Compulsivo (TOC) impartido por psicólogas de la AsociaciónTOC  Granada en nuestra sede el pasado mes de abril. “Hemos aprendido a ver el desarrollo del trastorno, los síntomas y como orientar a las personas que lo  sufren”.

Formación de voluntarios
Parte de las alumnas participaron en los procesos de formación de los voluntarios del Teléfono de la Esperanza. “No se puede ayudar a otros sin conocerse uno antes. Me pareció muy bueno el curso ‘Conocerse para crecer’ y genial la terapia de grupo”, explica Rosa Cordero, otra de las estudiantes de 4º de Psicología. Además, señala que “el curso ‘Desarrollo personal’ es muy bueno. En él se da un paso más para ayudar. Aprendes a perdonarte a ti mismo y a perdonar a los demás. Es muy importante para conocerse a si mismo”.  
Tras los meses en el Practicum del Teléfono de la Esperanza, Azahar González está agradecida de la muestra de posibilidades para el desarrollo profesional que se le ha ofrecido. “Las prácticas han sido un buen punto de vista para iniciarme. Hay cosas como la intervención en crisis que conocía algo, pero el suicidio solo lo había tocado de soslayo. Ahora mi intención es conocer posibles especialidades”.
Rosa Cordero tiene una atención muy importante que dar, es la de asistir a su madre, enferma de Alzheimer.
Tanto a Edurne como a Virginia les gustaría dar su ayuda como orientadoras voluntarias en el Teléfono de la Esperanza. La segunda de las estudiantes se plantea también trabajar con discapacitados.

Aprender de los alumnos
Para Ana Manrique, tutora de los componentes de este grupo de prácticas, “ha sido un placer tener a estos alumnos entre nosotros. He disfrutado de lo que han aportado. Me han enseñado su entusiasmo, nuevos conceptos, nuevas cosas y han estado a gusto con nuestros orientadores”.


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martes, 21 de noviembre de 2017

Alumnos de un máster del Colegio de Psicólogos harán prácticas en el Teléfono de la Esperanza




El Teléfono de la Esperanza y el Colegio de Psicólogos de Andalucía Oriental firmaron el pasado 14 de noviembre un convenio de colaboración gracias al cual esta corporación profesional enviará alumnos de Psicología a hacer prácticas en nuestra asociación. Estas se llevarán a cabo dentro del Máster Internacional en Emergencias.
El convenio fue rubricado por Mariano Vera Mariano Vera, decano del Colegio de Psicólogos, y Aurelia González Alonso, psicóloga clínica en representación del Teléfono de la Esperanza.
Por otra parte, cada año, entre octubre y junio, un grupo de alumnos de la UMA y la UNED hacen prácticas en nuestra asociación. Los alumnos tienen la ocasión de formarse con profesionales y voluntarios y participar en diversos cursos y talleres que se imparten.


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"Me ha llamado la atención el altruismo que hay aquí y el voluntariado de los profesionales"
http://eltiempodelaesperanza.blogspot.com.es/2017/06/el-altruismo-que-hay-aqui-es-una-pasada.html

martes, 6 de junio de 2017

"El altruismo que hay aquí es una pasada y me ha llamado la atención el voluntariado que hacen los profesionales"






LAS FRASES:

“Impacta tomar contacto con el sufrimiento ajeno y ver como se reciben las llamadas de suicidas” (Ana Giraldez)

“El altruismo que hay aquí es una pasada. Me ha llamado la atención el voluntariado que hacen los profesionales” (Esteban Corral)

“Participé en el curso ‘Conocerse para crecer’ y nunca he hecho un curso como ese, con tanta implicación emocional. Es alucinante la confianza que ganan las personas entre ellas en pocas horas” (Sandra Belmonte)

“Me ha gustado mucho la utilidad terapéutica. La gente que participa en los cursos y talleres comparten sus experiencias y se ayudan entre ellos” (Benjamín Pérez)

“Los seminarios son muy profesionales. La intervención en crisis de suicidio me aporta bastante. Estoy agradecida. He aprendido mucho” (Ángela Pérez)

Un grupo de alumnos de Psicología de la Universidad de Málaga y la Universidad Nacional de Educación a Distancia tuvieron el pasado 31 de mayo la última sesión de su periodo de prácticas en el Teléfono de la Esperanza de Málaga. Los estudiantes han sido tutorizados por nuestra compañera Ana Manrique. Durante los siete meses que han estado con nosotros han asistido a los seminarios semanales con Ana, han participado en diversos talleres, entre ellos los de ‘Ansiedad y estrés’, ‘Bioenergética’ y ‘Atención plena’ y en los cursos ‘Conocerse para crecer’ y ‘Crecer para ayudar’, además del seminario de relación de ayuda. Estos dos cursos y el seminario forman parte del extenso y exigente período de formación que cada voluntario orientador cumple antes de coger el teléfono por primera vez y atender a una persona. De la mano de Ana Manrique, los estudiantes han tenido la ocasión de practicar la coescucha permaneciendo durante numerosos turnos de atención junto a los orientadores. 

“Impacta tomar contacto con el sufrimiento ajeno y ver como actúan los orientadores, cada uno con su estilo, su personalidad y su carácter. Te sirve para aprender a controlarte tú. Las llamadas de los suicidas son muy impactantes”, señala Ana Giraldez, una de las alumnas.

Dos de las alumnas participaron en el Taller de Atención Plena

A pesar de que pronto van a ejercer profesionalmente como psicólogos y buena parte de ellos aspiran a hacerlo en consultas, no habían tenido contacto hasta ahora con alguien sufriendo una crisis personal. “Las emociones mandan  en la vida más de lo que parece” apunta Esteban Corral, alumno de la UMA, que también tuvo la ocasión de dar información al público en el stand del Teléfono de la Esperanza en la Muestra del Voluntariado.
“Se suele asociar lo que le pasa a una persona con un estímulo o emoción, pero eso es relacionarte con esa emoción sin profundizar en que es lo que la produce”, destaca Esteban.

Otro aspecto que le hace mostrarse “encantado” de la experiencia vivida es “el enfoque de las intervenciones que se hacen en el teléfono. Es como la Psicología cognitiva-conductual, pero con matices y diferencias. En los talleres se nota muchísimo la actividad grupal. Hay sintonía entre las personas, se abren y eso es terapeútico”.
Impactada con la profundidad del curso ‘Conocerse para crecer’ se muestra Sandra Belmonte. “Nunca había hecho un curso con tanta implicación emocional. Es alucinante la confianza que se produce en las personas en pocas horas para poder contarse cosas que, a lo mejor, no le cuentan a sus mejores amigos”.

Psicólogos que se cuidan
Los miembros de este entusiasta grupo de Practicum valoran especialmente el trabajo que hacen los psicólogos del Teléfono de la Esperanza cuidando su propia salud emocional. “La filosofía del Teléfono de la Esperanza y Ana Manrique nos enseña a cuidarnos para poder cuidar a los demás. El crecimiento personal de las personas es algo que ni se menciona en la carrera”, explica Carmen Burgos que cada semana llegaba entusiasmada al seminario a pesar de que se desplazaba a Málaga desde Cuevas de San Marcos, a cien kilómetros de la capital. Está satisfecha de haber participado en los talleres de ‘Gestión de Emociones’ y ‘Comunicación Positiva’ y valora “lo terapéutico de las meditaciones que hemos practicado. Todo esto ha sido un regalo que me ha hecho la vida”.


Esteban Corral y Ana Giraldez en la XIV Muestra del Voluntariado

Altruismo
La cercanía, la entrega y el estar a disposición de las personas son las actitudes de los psicólogos que ofrecen su tiempo voluntario más valoradas por Esteban Corral. “El altruismo que hay aquí es una pasada. Me ha llamado la atención la actividad voluntaria de los profesionales. Eso no veo que lo haga un notario”.
Sandra Belmonte agradece lo aprendido de dos de los psicólogos, Ana Manrique en sus seminarios, y Antonio Badillo en el Taller de Bioenergética que considera “magnífico”.

La escucha
La formación en la escucha activa y el contacto con los orientadores fue otra de las etapas claves en el periodo de prácticas. "Fue un acercamiento a la realidad del sufrimiento", cuenta Benjamín Pérez. Los orientadores le transmitieron los grandes vacíos que peciben escuchando a las personas. Benjamín tomó contacto con "la incomunicación y a soledad de gente que no se siente comprendida. Hubo días y horas en los que llamaban más personas, por ejemplo, después de comer y cuando había varios días seguidos de mal tiempo".
La experiencia de estar en contacto con los orientadores que atienden el teléfono le permitió conocer la situación de un llamante en crisis suicida, que fue atendido varias veces y también la forma en la que los orientadores tratan los casos de los llamados "crónicos", personas que solicitan ayuda o simplemente desahogarse de forma periódica y constante. Varios orientadores invitaron a los alumnos de Psicología a aportar sus criterios sobre esas situaciones repetitivas.
Sandra Belmonte admite que al principio le sorprendió el hecho de que los orientadores no sean profesionales de la Psicología, pero "conocí a muchos de ellos y lo importante es que están formados para la escucha activa que es lo que necesita la mayoría de las personas".
Finalmente, varios de los participantes en este periodo de prácticas tuvieron la ocasión de conocer las sesiones del programa 'Entre Amigos' que reune dos veces al más a un gran grupo de personas para potenciar sus habilidades sociales, hacer amistades y aprender a cuidar su salud emocional.