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jueves, 23 de diciembre de 2021

Ayudar y servir, dos formas de acompañar a las personas

 



Carlos López

Coordinador de talleres del Teléfono de la Esperanza 

Hace varias semanas Luis Santiago me preguntó, ¿puedes hacer un artículo para el blog del Teléfono?, le conteste que sí, e inmediatamente me dijo ¿para cuándo? Yo le respondí, tendremos que esperar que sople el espíritu de la Navidad.

Aquí os presento el resultado de esa inspiración.

Dice un estribillo de un villancico popular “Porque en esta tierra ya no hay caridad”.

La caridad o como se conoce en el mundo laico la solidaridad, se entiende como la actitud de quien obra desinteresadamente, en favor del prójimo, sin esperar nada a cambio. Es un sentimiento en el que una persona se ve conmovida por la situación adversa de otro, lo que motiva una ayuda, de cualquier índole.

Ser caritativo con los demás, es también un bien espiritual, que puede contribuir al desarrollo de la comunidad. Quizás el autor del villancico pensó que es imposible construir un mundo donde quepamos todos, sin alguna forma de práctica caritativa. Sirva este artículo como reconocimiento, a los compañeros del Teléfono de la Esperanza, a las personas que se están incorporando al mismo, y las Hermanas de Hijas de la Caridad de Colichet (Churriana), para diferenciar dos vocablos que quisiera desarrollar: “la ayuda a los demás ” y el “servicio a los demás”.

Las  personas que se acercan a nuestra sede del Teléfono, ante el COVID, nos preguntan ¿Cómo puedo ayudar?. Las Hijas de la Caridad, ante el VIH, preguntaron: ¿Cómo puedo servir?

Dos pandemias de gran mortalidad

Éstas son dos formas de enfrentarse a la vulnerabilidad del mundo. VIH y COVID, dos pandemias con similares características: altamente peligrosas, desconocimiento de las mismas y de gran mortalidad.

Los dos vocablos ayudar y servir, tienen el mismo sentido “salir de uno mismo” como afirma Víctor Frankl: “La puerta de la felicidad se abre hacia fuera, cuanto más se quiere abrir hacia adentro, más se cierra”.

La Psicología nos avisa que acompañar a otra persona desde la ayuda o el servicio despierta y vivifica las mismas áreas traumáticas del otro, en uno mismo. Nos pone delante de los ojos nuestra misma vida y nos permite visualizar la relación que tenemos con esa parte nuestra que se activa, que por miedo nos la ocultamos.

Descubrir la motivación

Por este motivo creo que es necesario realizar un examen de conciencia para descubrir la motivación que lleva a la acción de ayudar o servir. ¿Qué, pensamientos y creencias me motivan para realizar dichas actividades? ¿De dónde brota ese deseo? ¿Espero algo a cambio?

Tenemos que tener en cuenta, que a veces la motivación de ayudar o servir, ocultan carencias personales. Puedo correr el riesgo de utilizarlas para posicionarme en un nivel superior al otro o una forma de alimentar y engordar el EGO a través de reconocimientos.

Como he comentado antes, tanto la ayuda como el servir, tienen un punto en común que sería el acompañamiento a personas en su proceso y creo que la forma de acompañamiento es el punto de inflexión de ambos términos.

Dos formas de acompañamiento

“El  significado etimológico de la palabra acompañar  proviene del sufijo ‘con’ que significa ‘junto a’ y ‘pañero’ que procede de ‘pan’. Es decir, el vocablo ‘acompañar’ significa dos personas que comparten el mismo pan. Así por ende, si se comparte el mismo pan, se comparte la vida, las conversaciones y los desafíos que la vida nos depare”. (Virginia Ruiz,  radiooncóloga).

Y en ese acompañar se produce el milagro, que en el encuentro con el otro, da como resultado el encuentro con uno mismo, ya que no somos seres que vivimos, somos seres que convivimos. Descubrimos algo fuera de nosotros, que de repente, vibra en nuestro interior y despierta algo desconocido u oculto.


 Una de las personas atendidas y Sor Carmen. 
Foto: El Español


A nuevos retos, Caridad (Himno Hijas de la Caridad)

Ese acompañar compartiendo el mismo pan, es la forma que utilizaron las Hijas de la Caridad al tomar la decisión de acompañar la vulnerabilidad de esas personas que la sociedad expulsaba. “Servimos a la vida, no porque esté dañada, sino porque es sagrada” (Madre Teresa). Ellas entendieron la vida como misterio sagrado, sin tener miedo a lo desconocido. Y ese misterio no requería acción, sino atención (acción y resultado de atender: abrir los ojos y ver al otro). También requiere escucha y diálogo, que hablemos unos con otros, que compartamos la vida. Por lo tanto, en presencia del Misterio crecemos no solo en conocimiento sino también en sabiduría. Ayudar es la base de curar, pero el servir es la  base de sanar. Es por esto que servir y ayudar son artes a desarrollar.

Existe una gran diferencia entre ambos conceptos:

1. El servicio, es entre iguales, en él se permite que cada uno asuma la centralidad en su vida, que reconozca la importancia de comprometerse con la propia salud y crecimiento, que transite en las experiencias necesarias para el propio aprendizaje. 

2. En la relación de ayuda, aunque es muy parecido, estamos en planos diferentes. Según Carl Rogers precursor de la Psicología Humanista, la persona que presta la ayuda (en nuestro caso el orientador), tiene una intención: persigue que la persona ayudada, entre en contacto con sus propios sentimientos, pueda expresarlos y ganar confianza en sí misma, creándose dos planos: el ayudador y el ayudado.

Tenemos que tener en cuenta que ambas actividades, necesitan la disposición y la voluntad de actuar, pero asumiendo un riesgo: que la acción pueda o no salir bien.  Este riesgo   requiere de un buen trabajo con nuestra vulnerabilidad, ya que esta pone en entredicho el control y la seguridad de la que alardeamos.

La vergüenza

Pero la vulnerabilidad lleva incorporada un sentimiento oculto, que es muy difícil observarlo: la vergüenza. Ella es la que nos hace ocultarnos y nos paraliza para no dar el paso a la acción (“no soy lo suficientemente bueno para ayudar o servir”), nos recuerda que existe algo en nosotros, que si otros lo ven no seremos dignos de la relación.

Carl Jung  definió la vergüenza como “una emoción que se come el alma”. Es una sensación tan profunda y dolorosa, que nos hace creer erróneamente que no merecemos amor. La vergüenza se alimenta del silencio y de la negación. Se alimenta de esconderse detrás de la ‘perfección’, las mentiras, la falsedad, la mediocridad y la quejumbre. La única manera de desenmascarar la vergüenza y quitarnos el yugo asfixiante en el que nos mantiene, es poniéndola en palabras y llevándola a la luz.

Ser vulnerable

Bob Marley nos anima y dice: “Descubres que ser vulnerable es la única manera de permitir que tu corazón sienta un verdadero placer que es tan real que te asusta”. Por ello, tanto el servicio como la ayuda, no van de vergüenza ni de  fortalezas, van de cómo nos vivimos con nuestras vulnerabilidades.

La vulnerabilidad, más allá de lo que nos han hecho creer, es un valor psicológico, una cara más de nuestra realidad como seres humanos que, como tal, merece ser aceptada. Con ella, no solo asumimos una parte más de nuestro universo emocional, sino que además, facilitamos una conexión más íntima a la vez que auténtica con todo aquello que nos rodea.

La vulnerabilidad, y esto merece la pena recordarlo, no es una indisposición, no es falta de fuerza ni de arrojo personal, sino un recuerdo de que todos somos finitos, mortales y erráticos.

Señala Brené Brown, profesora e investigadora en la Universidad de Houston, que la vulnerabilidad es el lugar de nacimiento del amor, la pertenencia, la alegría, el coraje, la empatía y la creatividad. ¿Por qué asumir entonces que cuando en un momento dado nos permitimos ser vulnerables, nos sentimos imperfectos para realizar la ayudar o servir?

Lamentablemente cuando nos obsesionamos en mostrar siempre a los demás una competencia absoluta, dureza de carácter, inflexibilidad e incapacidad para asumir errores, somos nosotros mismos los que nos aislamos de los demás y no soportamos lo que consideramos debilidades.

Por lo tanto, para ayudar o servir, seamos valientes y aceptémonos con nuestras luces y sombras, con nuestras fortalezas y debilidades.  Y si caemos en cualquier tipo de error, tengamos el coraje de levantarnos cuando llegue el momento. Como dice el Papa Francisco: “En el arte de ascender el triunfo no está en no caer sino en no permanecer caído. No se permitan permanecer caídos”

A modo de conclusión: para ayudar o servir aceptemos nuestra vulnerabilidad, porque es la que nos hace humanos, nos dota de perfección porque somos capaces de aceptarnos a nosotros mismos y a los demás con toda su riqueza interior.

Por último, recordar las palabras de Pablo de Tarso: “Aunque conociera todos los misterios y toda la ciencia, si no tengo amor, no soy nada”.

 Y yo añado “ni se puede ayudar ni servir”

 

Fuente: Personas sabias que han puesto a disposicion sus conocimientos siendo la forma de este texto realizado por Carlos López.

 

Leer más:

La Casa Colichet, el proyecto que lleva casi 30 años atendiendo a enfermos de VIH en Málaga

 



sábado, 28 de octubre de 2017

CON OTRAS GAFAS / El Teléfono de la Esperanza apuesta por formar a sus voluntarios para impartir formación en salud emocional de calidad




Más de 33.000 personas participaron en 2016 en las 874 actividades de formación grupal (talleres de atención en crisis, talleres de promoción de la salud emocional, cursos, formación del voluntariado y otras actividades) que el Teléfono de la Esperanza realizó en sus centros distribuidos por toda España.
Todas esas actividades están dirigidas por los voluntarios y, en consecuencia, exige un esfuerzo formativo que dote a los mismos de las competencias necesarias para dirigir y dinamizar los talleres, cursos y grupos.


Atendiendo a esta necesidad, el 13 de octubre, se reunieron en León 70 voluntarios de la asociación para recibir formación específica en esta área. Bajo la dirección de María Guerrero, presidenta del Teléfono de la Esperanza de Murcia y colaboradora habitual de la revista ‘AVIVIR’, se ofertó un nuevo curso formativo para capacitar a los voluntarios de las competencias necesarias para dinamizar grupos. Voluntarios de los centros de León, Salamanca, Galicia, Zamora, Valladolid, Mérida, Madrid, Málaga, Miami, La Rioja, Bilbao y Cantabria compartieron un fin de semana intenso e ilusionante. Esta formación tendrá su continuidad en los centros y delegaciones donde, de la mano de expertos,  complementaran la misma  con las necesarias prácticas en el manejo de grupos.
La sociedad conoce sobradamente el trabajo que realiza nuestra institución a través de la líneas telefónica de ayuda para personas en crisis. Otras facetas de la actividad de la asociación son bastantes desconocidas. Desde hace años, los grupos de autoayuda para personas en crisis, los cursos y talleres para promocionar la salud mental y emocional de la población y las actividades grupales dedicadas a la formación son del voluntariado son un sección muy importante de la actividad del Teléfono de la Esperanza en el cumplimiento de su misión.  
Agradecemos al Teléfono de la Esperanza de León su acogida y aprovechamos para felicitarle en su 10 aniversario. Damos las gracias, también, a María Guerrero por su trabajo en la dirección del curso. Y por último, queremos expresar nuestra gratitud  a los Padres Dominicos por su acogida y atención en la Casa de Espiritualidad Virgen del Camino.
Estamos muy agradecidos con formadores y voluntarios por el esfuerzo realizado, lo que va a servir para impulsar un incremento del número y la calidad de los servicios que la asociación presta a la sociedad española.

martes, 12 de julio de 2016

Poco ruido y muchas nueces en la relación de ayuda a las personas




Ana M. Manrique Mateo
Psicóloga en el Teléfono de la Esperanza

Cuando se acerca a nosotros una persona, o nos llama, con el fin de encontrar alivio y tratando de exponernos su problema, nuestro objetivo es que esa persona se lleve la sensación de lo que ella misma es capaz de conseguir o resolver.
Si nos preparamos para ayudar hemos de actuar de forma empática y eficaz. La meta es encontrar los recursos de esa persona y hacérselos entrever de forma que adquiera seguridad para manejar sus propias herramientas.
Para todo esto hemos de tener en cuenta aquellas conductas que debemos omitir en el encuentro de ayuda.
Al estar activamente presentes (ante la persona) o escuchando, se ha de ser consciente del lenguaje corporal y verbal. Estar atentos para desechar cualquier interpretación o investigación innecesaria. Olvidarnos de moralizar, de culpar o de juzgar. Evitar los consejos o fórmulas mágicas que, con alguien o con nosotros mismos, funcionaron.
Si creemos que sabemos cuál es la solución al problema huiremos de dirigir o mandar para llegar a la solución. Desterraremos etiquetar a la persona, previa o posteriormente.
Tranquilizar, quitar importancia al problema, consolar o adular innecesariamente, son comportamientos de doble filo con los que hay que tener mucho cuidado, y saber cómo y en qué momento utilizarlos.
Siempre hay que tener en cuenta que cada ser humano es único por lo tanto las comparaciones repelen, haciendo que se sienta disminuido, desvalorizado.
La persona que pide ayuda es vulnerable y altamente sensible a percibir todos estos comportamientos inadecuados.
Además estos comportamientos “destapan” a quien los usa y dejan al descubierto lagunas de falta de empatía hacia la persona a la que pretendemos ayudar
Pulir cada día nuestras palabras y comcomportamientos erróneos hace que seamos más certeros al utilizarlos, sepamos comunicar y escuchar mejor y consigamos ese poder sanante de la relación de ayuda.
Para ayudar hemos de invertir el refrán pues hay que hacer poco ruido y tener muchas nueces (recursos). 


lunes, 7 de diciembre de 2015

Sonia Montoya, orientadora: "Hablamos mucho y escuchamos poco y no es nada fácil saber escuchar"




El Día Internacional del Voluntariado nos ha recordado la importancia de darse a los demás para ayudar a mejorar la vida de muchas personas. También para cambiar un poquito el mundo con nuestra contribución. El Teléfono de la Esperanza cuenta actualmente en Málaga con un equipo de 43 orientadores, 43 personas que regalan su tiempo para atender el teléfono y hacer una escucha activa de los que llaman agobiados por los problemas de la vida. Sonia Montoya es una de ellas.

¿Cómo surgió tu colaboración como voluntaria en el Teléfono de la Esperanza?
Vivía en Jaén. Estaba acabando el tratamiento del cáncer de mama y ya me sentía bastante recuperada, sabía que tenía que ocupar mi mente y la mejor forma era el voluntariado que desde jovencita tanto me había aportado. Busqué asociaciones y en el Teléfono de la Esperanza encontré todo lo que necesitaba.

¿Qué es lo que más te gustó o te sorprendió de la formación recibida?
La intensidad de los cursos, la profesionalidad de los monitores, el ambiente familiar que se crea desde el primer día. Esa implicación por parte de todos que hace que sea algo profundo, algo serio de verdad que sabías que necesitabas.

¿Es posible compatibilizarlo con la vida familiar y laboral?
Es totalmente compatible. Nos reunimos antes de empezar el curso y entre todos intentamos poner un día y un horario para que cualquiera pueda asistir, aunque a todos no nos vaya bien del todo, por los compañeros se hace ese pequeño esfuerzo. No hay en absoluto ningún problema para que alguien deje de hacer un curso por temas de días u horarios.

El Día de la Escucha conocimos un estudio que señala que 4 millones de españoles dicen sentirse solos. Esto ocurre en una sociedad con más canales de comunicación que nunca y donde se habla constantemente por WhatsApp o redes sociales
¿Crees que se habla mucho y se escucha poco?
En general hablamos mucho y escuchamos poco y no es nada fácil saber escuchar. Si no eres cosciente de lo importante que es saber escuchar, es dificil que sólo llegues a esa conclusión. Normalmente no escuchamos, más bien aconsejamos sin darnos cuentas de las consecuencias que eso puede tener y sin darnos cuenta cuanto le hace falta a esa persona que la escuchen, sin juicios, sin aconsejar, sin cuestionar.....sólo escuchar y entender.

¿Qué buscan las personas que llaman al Teléfono de la Esperanza?
Que les escuchen, les entiendan, les respeten, les den cariño y comprensión. Buscan algo de esperanza dentro de su situación.

¿Qué le dirías a alguien que se siente solo y no tiene con quien hablar?
Es difícil para muchas personas pedir ayuda, contar sus cosas por simples que parezcan, en definitiva abrirse a los demás. Puede ser por desconfianza, verguenza.....Siempre hay alguien que está dispuesto a escuchar, si lo pides de verdad. Hay que aprender a pedir ayuda.

¿Qué tiene que hacer alguien que quiera sumarse al voluntariado?
Hacer los cursos de Conocimiento de sí Mismo y Crecimiento Personal y el seminario Agentes de Ayuda. De todas formas hay varias formas de voluntariado, siempre viene bien cualquier ayuda y si está interesado en ayudar, nosotros más aún en buscarle un huequito para que esté con nosotros. 

¿Qué otros cursos y talleres pueden hacer?
Cursos de ayuda para crecimiento personal, superación de duelo, inteligencia emocional, talleres de todo tipo, charlas, lectura, teatro. Somos una familia y todo el que viene siente que no está solo y que en el Teléfono de la Esperanza va a encontrar las herramientas necesarias para poder trabajar aquello que le falta, que necesita y si no lo hay, lo proponemos y se hace. Familia todo terreno somos nosotros.

viernes, 12 de junio de 2015

80 voluntarios se forman en la gestión de grupos de autoayuda




La atención en crisis y la promoción de la salud emocional a través de cursos, talleres y grupos terapeúticos es una de las áreas más importantes del trabajo desarrollado por el Teléfono de la Esperanza. El pasado año, más de 15.000 personas participaron en las diversas actividades grupales desarrolladas por toda España.

Con el objetivo de reforzar este área, cada año, el Teléfono de la Esperanza organiza, a nivel nacional,  espacios formativos para sus voluntarios, donde adquieran las habilidades básicas para abordar esta apasionante tarea de gestionar talleres y grupos de autoayuda.

El pasado mes de mayo, más de ochenta voluntari@s se reunieron en Villagarcía de Campos (Valladolid), bajo la dirección de Juan Sánchez, presidente de la Asociación Internacional del Teléfono de la Esperanza y del teléfono en Málaga, y María Guerrero,  psicóloga en el centro de Murcia, para continuar con su formación en la gestión grupal. Con alegría y una gran dosis de entusiasmo, voluntarios de Salamanca, Valladoilid, Palencia, Cantabria, La Rioja, Vizcaya, Madrid , León, Cáceres y Zamora se dieron cita los días 8, 9 y 10 de Mayo para consolidar sus habilidades y conocimientos en torno a la animación de grupos de autoayuda y promoción de la salud mental
El curso se complementó con una visita a la Colegiata de San Luis, de Villagarcía de Campos.
Los voluntarios y voluntarias son el activo más valioso de nuestra asociación y su formación un objetivo prioritario para seguir ofertando a la sociedad española, especialmente a aquellos que más sufren, un servicio de calidad.

El Teléfono de la Esperanza agradece la hospitalidad de los jesuitas de Villagarcía de Campos que nos ofrecieron unas estupendas instalaciones, en un entorno natural privilegiado, donde encontramos un espacio idóneo para la reflexión y la convivencia. Debemos, también, agradecer al Teléfono de la Esperanza de Salamanca, y especialmente a su presidente, Alfredo Gracía, por la excelente organización del encuentro.

lunes, 11 de noviembre de 2013

Asamblea General y entrega de diplomas a los nuevos agentes de ayuda


El pasado sábado vivimos una gran jornada de trabajo y confraternización en el Teléfono de la Esperanza de Málaga. Desde las diez de la mañana hasta casi las tres de la tarde, celebramos nuestra Asamblea General Anual en la que los diferentes departamentos de Psicología, Acogida, Orientación y Administración expusieron sus balances de actuación y propusieron diferentes acciones.

                                 

Posteriormente, compartimos la comida llevada por muchos de los voluntarios. Esperanza Muñoz tuvo la buena idea y la paciencia de hacer una bandeja de arroz con leche con nuestro logotipo. Estaba para chupase los dedos.

                      


Sobre las cuatro de la tarde, se procedió a la entrega de diplomas a cinco nuevos agentes de ayuda y a una veterana orientadora que no tenía su acreditación.
                        

En este enlace en Facebook podéis ver todas las fotos de la entrega de diplomas

viernes, 8 de noviembre de 2013

Mañana celebramos la Asamblea General del Teléfono de la Esperanza de Málaga

Grupo de personas que hizo el curso 'Crecimiento Personal', entre el 3 y el 6 de octubre pasados

Los voluntarios, socios y colaboradores de Teléfono de la Esperanza de Málaga tenemos mañana sábado una cita importante, la asamblea general anual. En ella se hará balance del ejercicio 2012-13, desde noviembre del año pasado hasta ahora, y cada departamento explicará la marcha de sus actividades. A mediodía, tendremos una comida de confraternización y después se procederá a la entrega de diplomas a los nuevos agentes de ayuda, las personas que han cubierto el proceso de formación de un  año aproximadamente para poder atender a los ciudadanos que llaman por teléfono solicitando ayuda. 
En la fotografía, podéis ver al grupo que realizó el curso 'Crecimiento Personal', entre el 3 y el 6 de octubre pasado, y en él a las alumnas de Psicología de la  Universidad de Málaga y la UNED que hicieron prácticas en nuestra asociación el pasado curso. El curso 'Crecimiento Personal' es el segundo ciclo formativo de los orientadores tras el de 'Conocimiento de sí Mismo'. La formación para atender el teléfono se cierra con el seminario 'Relación de Ayuda'.

sábado, 14 de septiembre de 2013

El 1 de octubre se inicia el seminario 'Agentes de Ayuda' para formar a los nuevos orientadores


El próximo martes 1 de octubre, comenzamos en nuestra sede una nueva edición del seminario de Agentes de Ayuda, la fase de preparación técnica para todas las personas que se han estado formando como orientadores antes de atender a las personas en crisis que llaman pidiendo ayuda.
El seminario solo lo pueden hacer las personas que hayan realizado previamente los cursos ‘Conocimiento de sí mismo’ y ‘Crecimiento Personal’, ciclos formativos que son clave para el conocimiento y crecimiento personal y emocional de todos los que aspiran a ser voluntarios. En estos procesos, descubren todas las potencialidades que tienen.
El seminario se plantea preparar técnicamente a los aspirantes a agentes de ayuda para que sepan establecer y llevar a cabo una relación de ayuda eficaz. La duración es de cinco meses, con sesiones teórico-prácticas quincenales en grupos de trabajo de dos horas. En dichas sesiones se trabajan a fondo los distintos procesos que los agentes de ayuda han de tener en cuenta para realizar una intervención eficaz.
Para cualquier consulta, infórmate por teléfono en nuestra sede (952-652651) o por correo electrónico: malaga@telefonodelaesperanza.org

jueves, 28 de febrero de 2013

En busca del yo

Foto: La Tribuna de Toledo


Nuestro Juan Sánchez, presidente internacional del Teléfono de la Esperanza y del centro de Málaga, está constantemente viajando entre las diferentes ciudades donde hay sedes de nuestra organización. Recientemente estuvo en el País Vasco y luego en Toledo. Hoy os dejo aquí, el artículo que publicó 'La Tribuna de Toledo' el 16 de febrero.


La salud emocional hay que revisarla de vez en cuando. Y eso lo tiene muy claro el Teléfono de la Esperanza, una organización sin ánimo de lucro que lleva más de cuarenta años ayudando a los demás. Y la mejor forma de aprender a conocerse a sí mismo y a formarse como voluntario es cursando un extenso programa formativo teórico y práctico que consta de dos módulos, el primero dirigido específicamente al conocimiento de sí mismo y un segundo bloque orientado al crecimiento personal.
El Teléfono de la Esperanza de Toledo está impartiendo este curso a 23 personas desde el jueves. Una vez completado el programa formativo todos ellos estarán preparados para incorporarse a la asociación como agentes de ayuda en caso de querer permanecer ligados al colectivo. Pero también cabe la posibilidad de que los asistentes realicen el curso por interés personal, por intentar ahondar en el «conocimiento del yo», por aprender a manejar distintas estrategias para abordar conflictos y profundizar en el mundo de las emociones.
«La gente se sorprende de sus propias potencialidades», explica el presidente internacional y de Málaga del Teléfono de la Esperanza, Juan Sánchez Porras, que dirige este programa formativo que se imparte en Toledo desde el año 2003. La ONG no exige título universitario como requisito de acceso, pero  cuida la formación «e intenta capacitar a la gente para ayudar y empatizar con los demás tanto en la asociación como fuera de la asociación».
«Conocerse a uno mismo es fundamental», apunta Sánchez Porras. Su dilatada experiencia como psicólogo y pedagogo le ha permitido observar a muchas personas y coincide en que «muy pocas se dedican a pensar en ellas». Por este motivo, la búsqueda del ‘yo’ es imprescindible para mejorar sus vidas, para trabajar en todo aquello que precise un cambio, derribar frustraciones y ansiedades.
Tras este curso de fin de semana, los participantes tendrán que cursar diez sesiones más, una hora y media a la semana en pequeños grupos antes de realizar un segundo módulo dirigido específicamente a la ayuda a los demás. «Se trata de ser capaz de mirar con los ojos del otro», apunta el director del curso y de aprender una serie de estrategias para tratar las distintas problemáticas que pueden plantearse a través de las llamadas de teléfono - En Toledo llamando al 925239525- o de la atención personal.
En este caso, Sánchez Porras remarca que «el Teléfono de la Esperanza es muy poliédrico por las muchas caras que ofrece a la sociedad». Al trabajo multidisciplinar también hay que añadir el avance de la ONG hacia las nuevas tecnologías con un «nuevo servicio de atención de crisis a través de internet para recibir llamadas desde cualquier lugar del mundo». A pesar de que la iniciativa aún se está perfilando, confía en que ayude a multiplicar la atención y que el colectivo pueda llegar a brindar la posibilidad de impartir estos cursos formativos on line.
Las cifras avalan el intenso trabajo del Teléfono de la Esperanza en España, colectivo formado por 2.000 voluntarios y 41 trabajadores con contrato. El teléfono descolgó 140.000 llamadas en 2012. Además, atendió a 6.800 personas y realizó 25.090 entrevistas. Y el éxito del trabajo reside en la buena formación del voluntariado y el alto nivel formativo de una asociación que disfruta también de formación continua y de distintos talleres de ansiedad, duelo y estrés, entre otros.
Sin embargo, la labor de la ONG va más allá gracias a su área preventiva en la que se trabaja la salud mental y sobre todo, la manera de dar herramientas para la mejora de la calidad de vida. Al respecto, este psicólogo subraya que la mayor parte de los participantes coincide en que estos cursos formativos «les ha cambiado la vida» porque, entre otras cosas, «aprenden a superar sus miedos y a romper cadenas con las dependencias emocionales».

Solidaridad. La crisis económica suele «agudizar más los problemas», señala Sánchez Porras. Si bien, observa que se trata de «una sucesión de cambios que nos harán crecer». Por tanto, considera que la sociedad está dejando a un lado «la necesidad de tener» para buscar «la necesidad de ser» y tiene claro que en un momento tan delicado como el actual «están emergiendo valores más solidarios y la gente empatiza más con las dificultades del otro».

sábado, 9 de febrero de 2013

Hombres y mujeres para los demás



`Las puertas de la dicha abren hacia afuera, quien las abre hacia dentro queda encerrado en si mismo'  (Soren Kierkegaard)

La frase fue pronunciada por el gran filósofo y teólogo danés, considerado figura clave en el existencialismo, a finales del siglo XIX. La otra noche, el salón de 'Villa Esperanza', silencioso y atento, la recibió como una lluvia fina de fraternidad de labios de Juan Sánchez. Fue en el acto de entrega de los diplomas a 12 nuevos Agentes de Ayuda, 12 nuevos apóstoles del servicio a los demás. Después de un año de intensa preparación personal, ya están capacitados para levantar el teléfono, decir 'Teléfono de la Esperanza, dígame' y escuchar. La escucha de los sentimientos, emociones y problemas de las personas. La base de los sembradores de esperanza. Juan les recordó que "antes del valor de las cosas está el valor de la vida, antes que el tener, está el ser". Quizás por el ruido y el fuego ambiental -en la vida pública, trufada de corruptelas, intereses mezquinos y alejamiento de la gente- sus palabras sonaban más auténticas que nunca. A verdad. Y conectaban con lo más profundo de cada persona, su ser. "Para crecer se necesita dar y dar es devolver lo que se os ha dado en la vida. Abramos los corazones y amemos a los demás, porque las alegrías son más grandes compartidas y las penas se sobrellevan mejor".


El presidente internacional de Teléfono de la Esperanza dejó claro a los nuevos orientadores que se les entregaba "un título que no da derechos, da obligaciones de ayudar" y les animó a "ser capaces de dar esa ayuda, dar a otros ayuda o disfrutar de la vida de manera más intensa".







Paco, voluntario del teléfono y miembro del coro 'Voces de las comunidades' anunció "aquí estamos para que os sintáis a gusto y darle solemnidad al acto". El coro polifónico, dirigido por el músico malagueño Pablo Salguero y compuesto por unas 30 voces masculinas y femeninas interpretó varias canciones tradicionales de diferentes territorios españoles como Murcia, Castilla y Andalucía.



Después llegó la entrega de los diplomas. Uno a uno, José Manuel, Rocío, Emilia, Yolanda ...y todos los nuevos voluntarios fueron recogiendo sus acreditaciones. Julia Alonso, vicepresidenta del teléfono en Málaga, les emplazó a "colaborar y trabajar, que aquí hay trabajo para todos" y Carlos López, veterano orientador que acompañó a los nuevos en su formación, les motivó a "poneros vosotros los primeros en el diploma. Sed agentes de ayuda, sed vuestros primeros clientes". Los Agentes de Ayuda tomaron la palabra uno a uno y agradecieron lo aprendido, compartido y los descubrimientos hechos sobre si mismos en los meses de convivencia que han mantenido. 
Para ser orientador en el Teléfono de la Esperanza es necesario hacer antes los cursos 'Conocimiento de sí mismo' y 'Crecimiento Personal' y el seminario 'Relación de Ayuda'. 


Al finalizar el acto, con la magia de un nuevo horizonte vital flotando en el aire, el coro hizo entrega al Teléfono de la Esperanza de un donativo de 1.073,34 euros, obtenido gracias a un concierto benéfico en el Teatro Echegaray. 'Voces de las comunidades' es una agrupación creada en Málaga hace seis años e integrada por aficionados a la música originarios de numerosas regiones españolas que han actuado en Málaga (Teatro Cervantes, Ateneo, El Pimpi y Benagalbón), País Vasco, Galicia, Madrid, Valencia y Andalucía.


lunes, 30 de abril de 2012

Gran día de emociones compartidas en la entrega de diplomas a los nuevos Agentes de Ayuda


La gran familia del Teléfono de la Esperanza de Málaga vivió el sábado 28 de abril una de las jornadas más emotivas y felices desde que se reabrió la sede, 'Villa Esperanza', en octubre de 2009. Nuestro salón se llenó para recibir a 60 personas que han obtenido sus diplomas de Agentes de Ayuda y los coordinadores de los cursos que se les impartió para capacitarlos en la labor de coger el teléfono y escuchar a las personas que llaman.
El acto se desarrolló entre partes y no faltó de nada; recuerdos de los primeros años del teléfono, el sonido de un violín, la palabra vibrante de Juan Sánchez y, sobre todo, emociones compartidas.

La acogida. 'Villa Esperanza' fue, como siempre, lugar de acogida y escucha. Esta vez para recibir a los Agentes de Ayuda, formados en las últimas ediciones de los cursos 'Conocimiento de sí mismo', 'Crecimiento Personal' y el Seminario 'Relación de Ayuda'. No se cabía en el salón.

El violín. Rocío Durán, estudiante de Música, e hija de una de las nuevas voluntarias nos deleitó interpretando 'Los chicos del coro' y otras melodías.




El documental. Juan Sánchez, presidente de Málaga y vicepresidente internacional del Teléfono de la Esperanza, dio paso al documental que se ha grabado con motivo de los 40 años de la organización. En el intervienen Jesús Madrid, actual presidente del teléfono y hermano del fundador Serafín Madrid, Alejandro Rocamora, psiquiatra miembro del equipo fundador, Juan Sánchez,  Mónica de la Torre, responsable de cooperación internacional y, entre otros muchos, Pedro Madrid, presidente del teléfono en Madrid y hermano del fundador, que recordó la expectación que vivieron los fundadores el 1 de octubre de 1971 a la espera de la primera llamada en Sevilla. Este es el documental.


Un canto a la felicidad. Juan Sánchez comenzó su intervención sobre el ser humano y la búsqueda de la felicidad, que definió como "un misterio", y solo se vio interrumpido por el sonido de un móvil, lo que le permitió levantar la voz para decir "Teléfono de la Esperanza. Dígame". Arrancó una sonrisa general. Explicó a los nuevos Agentes de Ayuda que "este es un diploma distinto a los que os dan derechos. Este da obligaciones, deberes. Que cada uno se plantee donde tiene un deber que hacer".  Asimismo, dijo que "la felicidad nos desafía, se sale de la lógica y de la razón" y citó a Einstein en su apuesta por hacerse preguntas. "Lo importante no es hacerse preguntas, si no hacer preguntas que nunca se han hecho".
Juan citó tres grandes raíces para trabajar en ser felices; el asombro, la curiosidad y la humildad, que son las condiciones del misterio que propugnaba el científico. Además, aseguró estar convencido de que "os habéis acercado a ese misterio de la felicidad como voluntarios. Ser voluntario es un camino, una forma de vivir, de estar". Mencionó la importancia de la ausencia de miedo para vivir bien y se preguntó "cuanto de nuestra salud física depende de nuestros estados emocionales", para concluir resaltando la importancia de sembrar "semillas de entusiasmo, de esperanza".




Emociones. Los coordinadores de los cursos y voluntarios expresaron luego el resultado de sus reflexiones y emociones tras sus procesos de formación en salud emocional.


Toñi Martín: "Para mí es muy importante acompañar a las personas y el dolor. Primero escuché mi dolor para luego escuchar el dolor de los demás. Si quieres ves lo que nunca has visto, haz lo que nunca has hecho".


Antonio Morillas: "La vida se resume en comprender para avanzar, disfrutar porque la vida es un juego sabiendo que nada es importante y todo lo es y la ayuda. Si ayudo a los demás me ayudo a mi mismo porque somos parte de los demás, no estamos disociados de los otros".

Ludivina García Verdes: "Me alegra mucho veros contentos, alegres y felices".


Julia Alonso: "Hoy es un gran día de sol. Eso es como yo me siento estando aquí con tantos amigos y tanta gente". (El sábado fue un día lluvioso en Málaga).

Carlos López: "Sabio no es aquel que tiene su mente atiborrada de información. La verdadera sabiduría consiste en saber ser felices en el mundo tal como es, sin pretender acomodarlo como a nosotros nos gustaría que fuera". (Citando a Hans Jenny).

Y estas son algunas de las reflexiones de los nuevos voluntarios:

Francisco Fernández Amores: "Los cursos son geniales, fenomenales y muy recomendables. Me han ayudado mucho a comprenderme a mí mismo.

Mari Carmen del Arco. "Estos cursos facilitan el encuentro con nuestro yo y por ende con los demás porque en cada uno ha quedado la huella de los demás y ellos llevan una parte nuestra. Gracias al teléfono por hacer posible esto, mejorarnos para mejorar a los demás".


jueves, 15 de septiembre de 2011

Un grupo de 15 personas comenzó ayer el seminario 'Relación de Ayuda'


Un grupo de 15 personas empezó ayer en 'Villa Esperanza', la sede del Teléfono de la Esperanza en Málaga, el seminario de Relación de Ayuda, que prepara a las personas para ejercer su voluntariado como orientadores en la atención por teléfono a hombres y mujeres en crisis. Este seminario tiene como objetivo fundamental preparar técnicamente al aspirante a Agente de Ayuda para que sepa establecer y llevar a cabo una relación de ayuda eficaz. La duración del seminario es de 5 meses, con sesiones teórico-prácticas quincenales en grupo de trabajo de dos horas. En dichas sesiones se trabajan a fondo los distintos procesos que el Agente de Ayuda ha de tener en cuenta para que su intervención resulte eficaz.
Desde principios de septiembre, numerosas personas se han dirigido al Teléfono de la Esperanza en su página en Facebook para preguntar si había que hacer cursos previos para inscribirse en este. Estas son las consultas recibidas y aquí volvemos a reiterar que para hacer el seminario Relación de Ayuda es necesario haber realizado antes los cursos 'Conocimiento de sí mismo' y 'Crecimiento Personal'. Los que estéis interesados, podéis entrar a los enlaces marcados en color y véis el contenido de los cursos.

Por otra parte, el próximo lunes 26 de septiembre a las 18.30 vamos a comenzar una nueva edición dle Taller de Ansiedad. Este va dirigido a personas que sufren de la ansiedad y miedos irracionales en distintas situaciones habituales de la vida diaria, como la interacción social. También en los casos de crisis de ansiedad puntuales y ansiedad generalizada.

Los objetivos son:

- Proporcionar a los participantes una información general que les ayude a comprender el papel que desempeñan los pensamientos y las creencias en la activación emocional.
- Ayudarles a reconocer la irracionalidad de ciertas creencias.
- Comprender que en su propia situación personal, las cogniciones poco realistas determinan en gran medida la emociones negativas como miedo o tristeza.
- Ayudar a las personas a cambiar algunas de sus creencias irracionales y conseguir que "piensen bien" cuando aparezcan situaciones problemáticas.
- Aprendizaje y prácticas de diversas técnicas de relajación

Otra actividad que iniciamos esta semana es 'Entre amigos', que se lleva a cabo el primer y tercer sábado de cada mes a partir de las 18.30 horas. Este es un espacio de encuentro dirigido a aquellas personas que deseen potenciar sus habilidades sociales, puedan sentirse solas aún estando en compañía y mejorar las relaciones interpersonales a través de su trabajo personal.

Para inscribirse en cualquier actividad: 952/652651 (de 10 a 14 horas)