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miércoles, 17 de enero de 2018

Fallece Salvador Rodríguez de Tembleque, fundador del Teléfono de la Esperanza en Málaga




Juan Sánchez
Presidente internacional del Teléfono de la Esperanza
y presidente del Teléfono de la Esperanza de Málaga

Ha muerto a los 91 años de edad, Salvador Rodríguez de Tembleque, miembro del grupo fundador del Teléfono de la Esperanza de Málaga a mitad de los años setenta. Manchego de cuna y malagueño de adopción, Salvador, hombre de profundas convicciones cristianas, era propietario de una asesoría y su mujer, Salud García, maestra en un colegio en La Palmilla. A través de ella comenzaron a llegarle peticiones de ayuda de personas en dificultades. Salvador conocía la existencia de teléfonos de ayuda en otros países y en Sevilla, donde Serafín Madrid había puesto en marcha el primer Teléfono de la Esperanza de España. En unos pocos meses del año 1975, Salvador aglutinó a Carlos Linares, Ángel Medina, Manolo Montes y Sergio Ferrero para dar respuesta a una demanda que había en la Málaga de la época y para la cual, la atención especializada, respetuosa y anónima por teléfono era un método eficaz y moderno en ese momento.
Fueron tiempo de ilusiones y entusiasmo contagioso. Como recuerda Sergio Ferrero "en los principios, fundaciones y proyectos que merecen la pena, no mandan las razones, son tiempos de carisma, de virus de entusiasmo contagioso. Es una especie de flechazo y quedas tocado de por vida".


La pasión de aquellos pioneros les empujó a tocar todas las puertas posibles de la Málaga de los años setenta para obtener respaldos.  Lograron el apoyo del entonces obispo, Ramón Buxarrais, el Ayuntamiento, la Diputación Provincial y, entre otras entidades, la Caja de Ronda, que más adelante donaría un piso para acoger a madres solteras, un problema muy importante en aquellos días. Taxistas y policías tenían en cuenta al Teléfono de la Esperanza al que derivaban casos de personas que necesitaban ayuda de muchos tipos. El Banco de Bilbao facilitó la compra de la planta superior de 'Villa Esperanza', el chalet donde se fundó y hoy sigue nuestra asociación, y los autores en forja de la palabra 'esperanza' que hay en nuestra puerta, nos regalaron su trabajo.
Echó a andar el Teléfono de la Esperanza "con mucha buena voluntad", me cuenta Manolo Montes, que rememora las reuniones de los sábados en las que los voluntarios hacían una puesta en común de los casos escuchados, de las necesidades y angustias de los malagueños. Había mucha soledad, incomunicación, como hoy día, y casos de intentos de suicidio, también como hoy día. El grupo de los sábados lo integraban un psiquiatra, un psicólogo, un médico, un sacerdote (Sergio Ferrero) y el resto de los voluntarios. Todos regalando su tiempo a las personas con problemas para buscar la forma de que tuvieran horizontes de esperanza y felicidad en sus vidas. La combinación improvisada de profesionales y personas sin formación en salud mental, fue un embrión de lo que hoy es el Teléfono de la Esperanza, donde formamos de forma profesionalizada durante más de un año a las personas que van a atender a los llamantes.
Salvador ha sido un hombre amigo de sus amigos, cercano, cálido y siempre disponible para servir. Entregó muchos años de su vida a la labor de orientador familiar en consulta y su mujer, Salud, a la de orientadora escuchando a las personas que llamaban. También sus hijos, Susana, Sandra e Israel, participaron en cursos con nosotros y colaboraron dedicando su tiempo.


Por cercanía y por el corazón que le ponían a todo, Salvador y Salud, hicieron del Teléfono de la Esperanza su casa. Siempre con sencillez. Poniendo el foco de lo realmente importante en el servicio de dar a los demás y no en cualquier otra cosa. A Salvador, le gustaba decir que "el Teléfono de la Esperanza es como un hijo mío" y "después de casi 40 años lo que no sabes, te lo enseñan". En enero de 2014, en el Teatro Alameda, rendimos homenaje a Sergio, Salud y Salvador. Sobre el escenario, a sus bien llevados 87 años, hizo gala de su natural sobriedad para recordar que "esto es un servicio anónimo, aquí no nos interesa las vida de nadie". Parecía decir, "llámanos, estamos aquí". Como si hubiera captado la angustia latente en alguna de las personas que llenaban el teatro. Siempre irradiando empatía. Descanse en paz

viernes, 10 de enero de 2014

Tres campeones de la solidaridad


El Teléfono de la Esperanza de Málaga vivió el miércoles por la noche un momento entrañable gracias al homenaje que tributamos a Salud García, Salvador Rodríguez y Sergio Ferrero tres veteranísimos voluntarios que estuvieron en la fundación del centro en Málaga allá por abril de 1976.  Son tres expertos en la escucha y ayuda de las personas con problemas.
En palabras de Juan Sánchez, presidente del teléfono, que los acogió sobre el escenario del Teatro Alameda "sus nombres ya dicen mucho". De Sergio, un sacerdote pasionista que pone pasión en todo lo quehace, dijo "tu nombre es protector". Además, recalcó lo que reparte la propia Salud con su nombre y las personas que en tantos años habrá sacado de situaciones de crisis Salvador. 


"S de solidaridad y servicio a los demás, repartís esperanza", destacó Juan que pidió un aplauso caluroso para estos tres entregados voluntarios que hoy, 38 años después, "siguen presentes y activos" en la sede del teléfono.
La primera en mostrar su agradecimento fue Salud García que bromeó diciendo "que somos más viejos, si, y a lo mejor nos quieren echar con este homenaje". Hizo una llamada clara y entusiasta a unirse a nuestro voluntariado. "Se pasan muy buenos momentos, se solucionan problemas de las personas y se recibe mucho más de lo que se da. Aconsejo que vayáis al teléfono, os entreguéis y veréis com salís más felices".
Después le tocó el turno a Sergio Ferrero quién comentó que "estos homenajes se le hacen a los mayores y gustan a los jóvenes. Los que hemos hecho el camino, hemos hecho lo que tenemos que hacer. Yo he hecho como sacerdote lo que tenía que hacer y e han cambiado la piel. Invito a los jóvenes a que se hagan voluntarios".
Salvador Rodríguez, el marido de Salud García, recordó que son 38 años de actividad "y que Dios quiera que sean muchos más"  y destacó el crecimiento de la organización en Europa y América Latina. De la labor de escucha, quiso señalar que "es un servicio anónimo, aquí no nos interesa la vida de nadie".
Finalmente, Juan Sánchez entregó a cada uno de ellos una biznaga de porcelana, réplica de la típica flor, hecha con pétalos de jazmines, que ya se ha convertido en un símbolo de Málaga. En tono vibrante, acabó animando a todos los que estaban en la sala "a que den un paso adelante y digan aquí estoy".
Tras el homenaje, el público que llenó el Teatro Alameda disfrutó de la obra de teatro 'Maribel y la extraña familia' de Miguel Mihura. La puesta en escena corrió a cargo de 'El Carromato', un grupo de más de 15 actores con una amplia trayectoria teatral y de colaboración con el Teléfono de la Esperanza. Las divertidas y cómicas escenas hicieron disfrutar a los asistentes y transmitieron un mensaje de que no todo está perdido y una apuesta clara por la esperanza. Entre el hombre que es un lobo para el hombre de Hobbes y el ideal de bondad de Rousseau, Maribel y su familia, como muchos, sobre todos los que ponen el corazón en su día a día, se quedaron con lo bueno.

lunes, 13 de diciembre de 2010

Misa por Hortensia Moreno, que fue voluntaria y directora del teléfono

Los voluntarios del Teléfono de la Esperanza de Málaga recordaremos esta tarde a Hortensia Moreno Gómez, que fue voluntaria y directora del teléfono, en una misa que oficiará nuestro colaborador, Sergio Ferrero, a las 20.00 horas de hoy martes 14 en 'Villa Esperanza'.
Hortensia falleció recientemente a los 76 años de edad después de una larga enfermedad y será siempre recordada como una voluntaria muy entregada y comprometida con la atención a los demás. Nacida en Granadula Calatrava (Ciudad Real) fue maestra de profesión. Se tuvo que prejubilar por motivos de salud a los 57 o 58 años y, a partir de ese momento, según comenta su hermano Jesús, empezó a colaborar con el teléfono y "se comprometió muchísimo". Comenzó a aprender sobre escucha y Psicología a finales de los años 80 y adquirió una fuerte formación en orientación. Tenía una gran capacidad para escuchar de verdad los problemas de los demás y su implicación fue creciente hasta que fue designada directora del teléfono en Málaga, responsabilidad que ejerció en el periodo 1996-2000.
Hortensia vivió en su vida su capacidad para estar atenta, a la escucha de los conflictos y situaciones problemáticas de la gente y sus problemas de salud. Escribió el libro 'Sentimientos rimados. Testimonio de una enferma de cáncer", un libro que el teléfono pone al alcance de todas las personas que quieran conocer la capacidad de lucha y superación frente a la enfermedad.
La precaria salud de Hortensia la obligó a no acudir a 'Villa Esperanza', pero nunca le faltaron ganas de colaborar y por eso, su hermano Jesús recuerda que "siguió colaborando desde su casa". Descanse en la paz de Dios, Hortensia Moreno.

sábado, 20 de noviembre de 2010

Eulalia Llosa, ella era esperanza



El pasado lunes 15 de noviembre, Día de la Escucha, celebramos una emotiva eucaristía oficiada por nuestro veterano colaborador Sergio Ferrero Varela. La misa sirvió de homenaje a José Luis del Amo, psicólogo voluntario, y a la orientadora Eulalia Llosa. Ambos han fallecido en los últimos meses. José Luis tuvo su recuerdo en este blog en el post En recuerdo de José Luis del Amo. Hoy queremos recordar a Eulalia.

Varios orientadores veteranos, de los que ya estaban allá por los años 70 escuchando vía teléfono las angustias y problemas de los malagueños de la época han querido evocar para El tiempo de la esperanza quien era y sobre todo como era nuestra muy querida Eulalia. Manolo Montes hizo durante muchos tiempo los relevos en los turnos de escucha a Eulalia y a su marido, Andrés, y los define como "grandes escuchadores" y "grandes consejeros familiares". De la capacidad de escucha de esta orientadora habla Salvador Rodríguez quien comenta que "sabía empatizar con la gente, se ponía en la piel de los demás".





Salvador Rodríguez coincide con Carmen Orellana, otra veterana en el departamento de orientación en la personalidad "maternal" de esta mujer. Maternal en el trato con los compañeros con los que se mostraba como "una madre que nos acogía a todos. Era de ese tipo de madres que rebosan bondad y que están dispuestas a acoger a los demás". Por esa forma de ser, los voluntarios "procuraban estar con ella", siempre pendiente de cualquier problema que pudiera surgir. "Le queríamos todos. Su carácter era conciliador, de las personas que trata de unir, no desunir", revela Orellana.

Eulalia Llosa fue una mujer discreta, entregada y con sentido de servicio a los demás, cualidades que poco a poco fueron conociendo sus tres hijos. Uno de ellos, Ángel, destaca la discreción de su madre sobre los problemas personales de la gente a los que ella tenía acceso. "No comentó nunca sus experiencias en el teléfono, pero vivía la utilidad de ser útil a los demás".




Ángel era un adolescente cuando su madre empezó a colaborar en el Teléfono de la Esperanza y cuenta que ella si dejaba entrever a la familia que por su puesto de orientadora a la escucha de las personas le relataban sus vivencias relacionadas con la soledad o la infidelidad. "En mi cabeza empezaron a aparecer situaciones sociales que no sabía ni que existían". Los hijos también valoran que la pareja Eulalia-Andrés recibían un aprendizaje sobre relaciones familiares que también les beneficiaba a ellos.
Y de la huella familiar a la que dejo entre sus compañeros los orientadores. Manolo Montes lo describe de forma muy gráfica: "Yo sigo en el teléfono por un compromiso que me arrancaron (Andrés y Eulalia) un día de cansancio. Ellos eran teléfono".
Sin duda, Eulalia Llosa dejo una huella de cariño, amor y entrega a los demás, tanto usuarios del teléfono como compañeros. Que descanse en la paz que tanto repartió ella en este mundo.

lunes, 20 de septiembre de 2010

En recuerdo de José Luis del Amo, colaborador del teléfono fallecido

El pasado 6 de septiembre falleció José Luís del Amo Calvo, colaborador del Teléfono de la Esperanza, y estos momentos tan tristes para todos queremos ofrecerle un sencillo homenaje con nuestros recuerdos. Remedios Portillo, voluntaria en el Servicio de Acogida e Información en 'Villa Esperanza' ha elaborado el siguiente texto que quiere ser un homenaje a José Luis.

Fue muchos años profesor de la Universidad de Málaga, profesor del Seminario y Psicólogo de la Fundación Diocesana; en los últimos años era socio-fundador de ASPROJUMA (Asociación de Profesores Jubilados de la UMA), desempeñando en todos estos lugares una excelente labor.

Yo conocí a José Luis al inicio de los 80, estuvimos juntos en un curso en la Universidad de la Sorbona. Después fui muy poco tiempo compañera de él en la UMA y por último tuve más posibilidades de apreciar sus cualidades en el Teléfono de la Esperanza donde pude compartir con él algunas charlas, café, buen humor... y donde él me facilitó con mucha generosidad algunos de los conocimientos que yo necesitaba.

J. L. era un hombre sencillo, bueno afable y discreto. Vivía solo pero no era un solitario: orientaba como psicólogo a un buen número de personas de forma voluntaria, incluso en el mes de vacaciones y ayudaba económicamente a personas de su entorno. Sirve como ejemplo de su generosidad el comentario de una profesora joven:

"José Luís era mi vecino de despacho. Decirte que me acogió como a una hija (cuestión de edad) cuando llegue al departamento y luego ocupé el despacho al lado suyo siempre estaba preguntándome cómo me adaptaba a las clases, siempre pensaba en los alumnos hasta tal punto que cuando llegaba el calor en muchas ocasiones daba la clase en el patio para que los alumnos no se preocuparan del calor y sí de los contenidos. En definitiva, cuando se jubiló eché de menos a mi vecino y amigo y cuando nos dejó lo sentí mucho".

Por otra parte, el semanario Diócesis, que edita el Obispado de Málaga, publicó ayer domingo 19 de septiembre el siguiente texto: "El pasado 6 de septiembre falleció José Luis del Amo. Ha sido profesor del Seminario Diocesano y del Instituto Superior de Ciencias Religiosas durante varios años. Era natural de Burgos y ha pasado por la Diócesis de Málaga haciendo el bien con su buen trato, su cercanía y su docencia, según afirmaron los profesores de los centros diocesanos".

Hemos rescatado una imagen de José Luis firmando un convenio con Adelaida de la Calle, rectora de la Universidad de Málaga, para ilustrar este post.

¡¡¡ Descansa en paz José Luis!!! Te queremos y sentimos que te hayas ido.

jueves, 26 de noviembre de 2009

Homenaje a la orientadora Gloria Arenas


El Teléfono de la Esperanza de Málaga rinde homenaje esta tarde a la orientadora Gloria Arenas, fallecida el pasado año, y que prestó sus servicios como voluntaria durante unos seis años. A las seis de la tarde, en el salón de grados de la Facultad de Ciencias de la Educación, tendrá lugar la presentación del libro 'El género como pasión', dedicado a Gloria que fue profesora en esta facultad de la Universidad de Málaga.
El acto contará con la presencia en una mesa redonda de nuestra vicepresidenta, Julia Alonso, el profesor Miguel Ángel Santos, y representantes de profesores y alumnos.