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jueves, 2 de febrero de 2023

Felisa, voluntaria y ejemplo de vida para los demás



Manuel Montes 

Orientador del Teléfono de la Esperanza

Hay personas que pasan por la vida dejando una profunda huella. Felisa es una de esas privilegiadas. 

A los buscadores de buenas noticias nos gusta más hurgar en la vida de personas concretas que comentar hechos indeterminados fruto de trabajos colectivos. Es decir, nos gusta poner cara a los generadores de situaciones positivas.

Hoy me quiero referir a una persona que lleva muchos años en Málaga formando a riadas de muchachas así como transmitiendo buen hacer desde sus dedicaciones profesionales y de voluntariado. 

Felisa del Pozo, que así se llama nuestra protagonista de hoy, es una mujer que en estos días cumple 90 años. Nacida en una familia numerosa compuesta por los padres y ocho hermanos, ella nació en plena Republica en una ciudad agitada por los movimientos políticos. Felisa era la tercera de la prole y vivía en un ambiente acomodado. Una especie de “niña bien” que jugaba al tenis y practicaba la equitación. En medio de dicha situación Felisa escucha la llamada del Señor y a los 23 años decide encaminar sus pasos hacia el monacato. Ingresó en la orden de hermanas de la Sagrada Familia de Burdeos en la que permanece.        

Conocí a Felisa a mediados de los setenta. Por entonces ella era profesora de Filosofía del cercano Colegio del Monte perteneciente a su orden. Contaba con una pléyade de alumnas con las que mantenía una extraordinaria sintonía. Esas chicas de aquellos tiempos (las que ella denomina como “las antiguas”) hoy madres –y algunas abuelas- de familia, siguen manteniendo una estrecha relación con Felisa, pese a que esta se encuentra jubilada de sus actividades docentes.

Felisa es lo que yo denomino como una monja de “escopeta y perro”. No se esconde tras unos hábitos –jamás la he visto con los mismos-, ni practica un lenguaje y una forma de relacionarse muy del tiempo y del mundo que la rodea. Esta cercanía a la realidad diaria la ha motivado para su inclusión en el mundo del voluntariado. La conocí como orientadora del Teléfono de la Esperanza, a cuya actividad como voluntaria ha dedicado gran parte de su tiempo libre. Allí sigue.

Pero no solo se queda en esto. Vive junto a otras compañeras jubiladas en un pequeño piso de un barrio humilde malagueño: “las Flores”, donde tiene montado una especie de refugio para los que lo necesitan. Trabaja en Caritas de su parroquia, visita a enfermos y está muy pendiente de las actividades de la zona en las que no duda en participar.

Cuando se recibe una llamada telefónica de Felisa se sabe que con seguridad es para pedirte ayuda. Nunca para ella. Siempre para su gente. Sabe como, a quién, cuando y para qué recurrir. Y si no la puedes ayudar te lo agradece lo mismo. Sabe que es querida y obra en consecuencia.

Hace unos días nos reunimos a su alrededor un montón de su amigos en su viejo colegio de El Monte para homenajearla. Cumple sus primeros noventa años. No necesita haber tenido un hijo, escribir un libro ni plantar un árbol para disfrutar de una vida plena. Todas esas premisas las ha realizado. Tiene un montón de hijas e hijos –entre sus alumnos-. Ha escrito muchas bellas páginas en el libro de la vida y ha plantado un montón de consejos y experiencias en cuantos han acudido a ellas en el Teléfono de la Esperanza o en la barriada de las Flores.

La vida de Felisa del Pozo López es una maravillosa noticia y un ejemplo a seguir. Termino con una frase que desgranó una de sus antiguas alumnas como colofón al homenaje que se le tributó. Le doy gracias a Felisa por habernos acercado a Dios y a Dios por habernos acercado a Felisa”. Una monja que deja huella.

 

                     

 

 

 

 

sábado, 28 de enero de 2023

Felisa del Pozo, una vida entregada a las personas sufrientes

 



Los voluntarios del Teléfono de la Esperanza vivieron el pasado lunes una entrañable jornada en el homenaje a Felisa del Pozo, una de las voluntarias más veteranas y queridas de nuestra asociación. Felisa dedica su tiempo a escuchar y orientar por teléfono a las personas en crisis desde, nada menos, que el año 1977.

Felisa del Pozo es religiosa de la congregación Religiosas de la Sagrada Familia de Burdeos. Había estudiado Filosofía y Teología. En el año 1977, sus superioras la destinaron al Colegio 'El Monte', situado muy cerca de la sede del Teléfono de la Esperanza. Trabajando en el centro escolar conoció a Salvador Rodríguez de Tembleque y Salud García, miembros del grupo fundador del Teléfono de la Esperanza de Málaga el año anterior. Se unió a nosotros y durante más de cuatro décadas ha atendido con gran dedicación y actitud de escucha a los llamantes. Hasta hace solo unos años, cubrió turnos de noche.

El lunes 23 de enero, más de 40 voluntarios reunidos con ella la homenajearon con motivo de su 90 cumpleaños. Felisa tomó la palabra y recordó su venida a Málaga desde Madrid. Eran los tiempos incipientes y convulsos políticamente de la transición española. En su colegio hubo tensiones y problemas con una profesora debido a que impartía la asignatura de Filosofía con una marcada tendencia ideológica. Felisa comentó también que llegó a un centro escolar con un ambiente clasista que ella y otras religiosas recién llegadas lograron renovar. De su voluntariado en el Teléfono de la Esperanza agradece "lo mucho que me ha dado", valorando especialmente la formación y el trato con las personas. Siempre tuvo claro que al escuchar a las personas no debía hablar de cuestiones religiosas por iniciativa propia. Aseguro que ninguna persona a las que ha atendido podía sospechar que es religiosa. 



Felisa estuvo acompañada por una hermana, venida de Suiza, y varias antiguas alumnas de su colegio que también participaron en la celebración en la que se cantó el "Cumpleaños Feliz" y se le entregó una tarta.

Esta semana, Manuel Montes, orientador y miembro del grupo fundador del Teléfono de la Esperanza en 1976, entrevistó a Felisa del Pozo en su espacio 'La Málaga Solidaria' de Canal Málaga Radio. En la cita estuvo también Juan Sánchez, presidente de la asociación.



Estas son las manifestaciones más destacadas de la veterana voluntaria en su intervención en la radio:

"Al principio me daba miedo coger el teléfono, pensaba Dios mío, ¿podré?"

"Para mi es muy importante el Teléfono de la Esperanza porque me da esperanza para poder dar esperanza"

"El teléfono es para mi como una casa, sé que allí encuentro una familia"

"Los cursos me han ayudado mucho. Yo pienso que el teléfono me ha enriquecido el teléfono mucho más de lo que yo le he dado"


En este enlace se puede escuchar la entrevista íntegra:

http://www.canalmalaga.es/la-malaga-solidaria-muy-cerca-de-ti

El homenaje de nuestro voluntariado se produjo dos días después del que le ofreció la comunidad educativa del colegio 'El Monte', donde fue arropada por antiguas alumnas, compañeras y familiares de alumnos.

Felisa del Pozo desarrolla su vocación religiosa en el barrio malagueño de 'Las Flores'. Desde el año 2004 vive con otras compañeras en un piso de su congregación y trabaja intensamente en Cáritas de su parroquia y familias de la barriada con muchas carencias. Nuestros voluntarios hicieron aportaciones económicas a Felisa para su labor social con Cáritas en la Parroquia de Las Flores.


Entrevista a Felisa del Pozo:

"Me encanta cuando acaba la llamada y me dicen, muchas gracias, me he sentido mejor"