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sábado, 9 de junio de 2018

CON OTRAS GAFAS / Mucho más que un teléfono para escuchar



Ayudar a personas


La Asamblea General de la Asociación Internacional del Teléfono de la Esperanza ha conocido el informe de gestión del ejercicio 2017. Los orientadores de los diferentes teléfonos de la esperanza atendieron un total de 108.458 llamadas para intervenir y ayudar a las personas en crisis. Se hicieron 18.465 orientaciones para prevenir el suicidio de llamantes, 1974 de temática suicida y otras 49 interviniendo en casos de suicidios en curso.
Pero las llamadas son solo la puerta de entrada a la gran oferta de actuaciones de intervención con las personas que sufren y la promoción de la salud emocional. Nuestros voluntarios, muy cualificados, realizaron 21.907 consultas en las sedes a 5.503 usuarios, siendo la mayor parte de las orientaciones sobre Psicología, orientación familiar, jurídica e intervención psicosocial.
Además, un total de 32.935 hombres y mujeres participaron en los talleres, cursos, grupos de autoayuda, formación del voluntariado y otras actividades.
Todo lo anterior es solo la punta del iceberg en forma de cifras que se lleva a cabo gracias a la entrega de 1.602 voluntarios y 32 profesionales contratados en las diferentes sedes. Siempre hay una voz atenta a la escucha de los sufrimientos y conflictos de los seres humanos los 365 días del año y crece día a día la oferta de talleres y cursos bien para atender crisis específicas de las personas o nuevos métodos de hacer crecer el bienestar emocional como son las llamas terapias de tercera generación que se concretan en talleres como los de Atención Plena o Mindfulness.
En Málaga, el crecimiento de la oferta formativa ha sido exponencial en los últimos años y nuestros voluntarios perciben el incremento de atención a personas derivadas por el Programa Alienta para la prevención del suicidio y el convenio con la Dirección General de Tráfico para dar servicios a las víctimas de accidentes.
Paralelamente a este aumento de la actividad y de los sectores de población a los que atendemos, el Teléfono de la Esperanza experimenta un incremento del reconocimiento de la sociedad que nos llega a través de las distinticiones de colegios profesionales, administraciones públicas, medios de comunicación y otras entidades.
Serafín Madrid desarrolló su sueño de crear un servicio telefónico gratuito y anónimo de atención a las personas angustiadas hace casi cinco décadas apoyándose en el mensaje "cuando hay esperanza todos los problema son relativos". Hoy la gran familia del Teléfono de la Esperanza atiende y cuida las vidas de decenas de miles de personas descubriendo la esperanza que hay dentro de cada una de ellas.








jueves, 24 de junio de 2010

Balance del Curso Superior de Intervención en Crisis realizado en Málaga y Badajoz



El secretario general del Teléfono de la Esperanza, José María Sánchez Orantos, hace balance en este video del Curso Superior de Intervención en Crisis desarrollado en las sedes de Badajoz y Málaga entre octubre de 2009 y junio de 2010. El curso se desarrolló en colaboración con la Universidad Pontificia de Comillas. Además, Sánchez Orantos informa de nuevos procesos formativos para los voluntarios y cualquiera que quiera prepararse para trabajar en la intervención y la ayuda a las personas en crisis. El curso se desarrolló en colaboración con la Universidad Pontificia de Comillas.

miércoles, 16 de junio de 2010

Se clausura en 'Villa Esperanza' el Curso Superior de Intervención en Crisis

El pasado fin de semana se clausuró en 'Villa Esperanza', la sede del Teléfono de la Esperanza de Málaga, el Curso Superior de Intervención en Crisis que se ha venido impartiendo desde octubre de 2009 en colaboración con la Universidad Pontificia de Comillas.
La última sesión de éste proceso formativo de alto nivel que han cursado 27 personas, la mayoría de ellos voluntarios del teléfono, psicólogos y estudiantes de Psicología, corrió a cargo de Ana García-Mina, profesora en Comillas, quien habló de la supervisión terapeútica.
García-Mina y José María Sánchez Orantos, directores del curso, clausuraron éste el sábado por la tarde con la entrega de certificados a los participantes.
La buena acogida que ha tenido éste curso, que nunca había tenido lugar en Málaga, ha causado que varias personas se interesen por saber cuando habrá una nueva edición.
A partir de ahora los alumnos, desarrollarán un proyecto relacionado con las materias que se les han impartido a lo largo de nueve temas relacionados con la teoría de la intervención, las crisis específicas como familia y crisis o violencia familiar, entre otras, y el modelo integral de intervención.
La de éste año ha sido la cuarta edición del curso y se ha celebrado en Badajoz y Málaga, estando previsto que en octubre se inicie una nueva edición en Sevilla y Valencia. La mayoría de los profesores que han intervenido son psicólogos y psiquiatras que imparten docencia en Comillas o desarrollan labores como voluntarios en el Teléfono de la Esperanza, ya que nuestra organización se dedica a la salud emocional y la intervención en la crisis de cualquier persona que lo necesite de forma anónima y gratuita. "Intervenir en crisis es promover la salud emocional", como ha señalado José María Sánchez Orantos, que es secretario general de la Asociación Internacional del Teléfono de la Esperanza.

sábado, 31 de octubre de 2009

Comienza el Curso superior de Intervención en Crisis


Un grupo de 27 personas han comenzado esta mañana en la sede del Teléfono de la Esperanza de Málaga la IV edición del Curso superior de especialización en Intervención en Crisis que organiza la asociación en colaboración con la Universidad Pontificia de Comillas. Se trata de la primera vez que se organiza en Málaga este ciclo que da derecho a la obtención de una diplomatura universitaria. Anteriormente, se impartió en Madrid, León, Oviedo y Murcia. Los destinatarios de este proceso formativo son profesionales y estudiantes de los últimos cursos de los ámbitos social, sanitario y de servicios a la comunidad como psicólogos, sociólogos, trabajadores sociales, educadores sociales, sacerdotes, personal sanitario y personal de los diversos servicios de emergencias.
La mayor parte de los alumnos que se van a especializar en la Intervención en Crisis en esta edición son psicólogos, alumnos de Psicología y voluntarios del centro malagueño del Teléfono de la Esperanza que se forman para su tarea de orientación y ayuda.
José María Sánchez Orantos, secretario general de la Asociación Internacional del Teléfono de la Esperanza (ASITES), ha recordado en la presentación que "intervenir en crisis y promover la salud emocional" son las dos grandes líneas de actuación de la ONG y destacó que "tenemos muy a gala que los voluntarios son los grandes protagonistas del teléfono y reciben una formación seria y profunda para hacer su trabajo". Además, agradeció la colaboración de la citada universidad para realizar la actividad.
Por su parte, Ana García Mina-Freire, profesora de Psicología en Comillas y codirectora del curso junto a José María Sánchez, explicó que muchos de los docentes de esa universidad han sido voluntarios de la asociación tras recibir clases del catedrático de Psicopatología, Alejandro Rocamora, muy vinculado al Teléfono de la Esperanza.
La profesora García detalló a los alumnos que en el programa se ha hecho un esfuerzo "para que podáis trabajar cosas más prácticas con técnicas y estrategias" y reveló que "seguimos creyendo, y en el Teléfono de la Esperanza lo aprendí, que nuestros psicólogos son personas que se han trabajado a sí mismos. Todos trabajan en aquello que se os va a dar". A continuación hizo un recorrido por el temario de la Intervención en Crisis enumerando los tres módulos: Marco Teórico, Crisis Específicas y Modelo Integral de Intervención. El segundo módulo será el que adentre a los participantes en las crisis de forma específica con al detenerse en conductas suicidas, violencia familiar, crisis de pérdida, familia y crisis e intervención en incidentes con múltiples afectados y en desastres. Este último tema se estrena en la programación del ciclo y estará a cargo de Enrique Paradas Torres, experto en Psicología de Emergencias.
El profesor Rocamora desarrollará el tema Crisis y Psicopatología en el Módulo 1 e Intervención psicológica en la conducta suicida en el Módulo 2. Gracia Sánchez, de la Asociación para el Apoyo del Menor, la Familia y otros Colectivos Especiales, explicará el tema sobre violencia familiar, Magdalena Pérez, del teléfono, hablará de crisis de pérdida, José María Jiménez, vicepresidente de la asociación, abordará familia y crisis.
El tercer módulo, Modelo Integral de Intervención, será impartido por Jesús Madrid, presidente internacional de ASITES, y Gonzalo Aza, de Comillas.
Ana García valoró especialmente en su presentación la impartición del Practicum, la parte práctica del ciclo, que se dedicará al Trauma e intervención en el trauma. Destacó que en se enseñará a ayudar a "la reconstrucción de lo que se ha roto por dentro en la persona". El ejercicio consistirá en que uno de los alumnos se prestará a ser acompañado en un problema y otro le acompañará y finalmente todo el grupo trabajará en la supervisión terapeútica.
El ciclo formativo continuará su andadura el fin de semana del 13 y 14 de noviembre. Paralelamente se viene celebrando desde principios de octubre el mismo curso en el centro del teléfono en Badajoz.

sábado, 12 de septiembre de 2009

"El ser humano debe promover una cultura del ser, no del tener"



Alejandro Rocamora es psiquiatra y fue uno de los fundadores del Teléfono de la Esperanza. Es autor de libros como «El hombre contra sí mismo», un estudio sobre la conducta suicida y «Crecer en la crisis. Cómo recuperar el equilibrio emocional», estudios en los que analiza el sufrimiento y cómo afrontarlo. Nos habla del Curso Superior de Intervención en Crisis que se va a impartir en Málaga y Badajoz, de crisis y conflictos.
¿Qué es la intervención en crisis?

El ser humano está en continuo cambio y por lo tanto en continua crisis, que puede producir angustia y que puede llevar consigo el desequilibrio entre un “antes” y un “después”.La intervención en crisis intenta restablecer ese equilibrio perdido, o al menos, situar a la persona en la rampa de despegue para crecer psicológicamente.

¿A quién va destinado el curso superior que se va a impartir en Badajoz y Málaga?

A profesionales y estudiantes de últimos cursos de los ámbitos social, sanitario y de servicios a la comunidad: psicólogos, sociólogos, trabajadores sociales, educadores sociales, sacerdotes, personal sanitario, personal de servicios de emergencia, etc. A responsables de formación y voluntarios de ONG interesados en la intervención en situaciones de crisis.

¿Qué tipo de crisis personales, familiares y colectivas se abordarán en el curso?

El curso comienza con un tema sobre la Teoría General de la Crisis y desarrolla las principales crisis por las que puede pasar el ser humano: crisis de suicidio, situaciones de duelo, crisis familiares, violencia doméstica, entre otras. También el curso hace hincapié en las estrategias terapéuticas más adecuadas para superar las diferentes crisis. Tiene un carácter práctico; combina sesiones presenciales, con sesiones a distancia, prácticas en contexto real de intervención en crisis y una memoria final del alumno.

¿Qué situaciones de conflicto y crisis planteaban las personas que llamaban al Teléfono de la Esperanza en los años 70? ¿Y en esta primera década del siglo XXI?
En las estadísticas de las llamadas recibidas en los años 70 destacaban las “crisis de pareja” y las “crisis familiar”, sin embargo, en este inicio del siglo XXI destacan las llamadas con contenidos depresivos y la soledad e incomunicación. Una explicación al respecto puede ser que en los años 70 estaba gestándose el cambio en la familia y en la pareja con todo lo que ello sugiere y provoca y que ahora lo que más nos preocupa es la dificultad de la intercomunicación con el otro. Hemos avanzado en la tecnología de la comunicación (móviles, Internet, etc.) pero hemos descuidado la comunicación vis a vis y en profundidad.

¿Por qué han aumentado los casos de violencia familiar como agresiones físicas o psicológicas a menores, padres y ancianos?

Es una realidad poliédrica, con diferentes causas, entre las que podemos señalar las siguientes: culturales, educacionales, psicológicas y psicopatológicas. Así, pues, en el trasfondo de la violencia doméstica podemos encontrar lo siguiente: el agresor piensa que alguien lo amará más si es bastante poderoso y el agredido piensa que será más amado si es un ser impotente e incluso maltratado. Es el vínculo sado-masoquista lo que fortaleza la unión. La agresividad se convierte así en el único vehículo de comunicación.
Es una forma patológica de buscar la felicidad. La cruda realidad de una pareja violenta es que sus miembros no están unidos, ni vinculados sino pegados, como las mariposas alrededor de una bombilla. Lo que les hace estar ahí es la luz, en nuestro caso la violencia; su miedo es que si se apaga la luz, o desaparece la violencia, se producirá el caos, la destrucción del propio vínculo.
El gran error de la mariposa, y de las parejas violentas, es pensar que la felicidad depende exclusivamente de esa unión, sin darse cuenta que pueden existir “otras bombillas”, otras relaciones donde sienta calor ( amor) sin quemarse y sin miedo a que desaparezca. Hay pues que apagar una bombilla, para encender otra. Los miembros de las parejas violentas deberán comprender que el poder no proviene de la fuerza, sino de la bondad, solidaridad y comprensión.

¿Hoy en día afrontamos mejor los duelos familiares que cuando la sociedad era mayoritariamente rural?

Considero que no. En la cultura rural predominaba el vínculo afectivo y se compartía mejor la pena y aflicción por la muerte de un ser querido. Incluso existían conductas (el luto, las misas, etc.), que hoy nos pueden parecer exageradas pero que permitían al familiar exteriorizar su pena. Y esto es así, pues está comprobado que cualquier situación de crisis en que nos sintamos arropados por el grupo es mucho más llevadera y además nos facilita el poder salir antes de conflicto. En la gran urbe los vínculos afectivos son menos consistentes y la distancia geográfica de los familiares favorece que el duelo se convierta en una vivencia individual y no grupal.

La incertidumbre sobre la salida de la crisis económica y el bombardeo de noticias negativas, ¿pueden provocar miedo y crisis personales?

Es evidente. Incluso en la clínica psiquiátrica diaria hemos comprobado un incremento de los cuadros ansiosos y depresivos que está relacionados de forma directa o indirecta con la crisis económica.

¿Qué enseñanzas puede sacar la sociedad después de esta primera gran crisis del siglo XXI?

Desde el punto de vista económico es evidente que se tienen que tomar medidas de control y estructurales por parte de los gobiernos nacionales para evitar una repetición de la crisis; desde el punto de vista psicológico, el ser humano debería aprender, en terminología de Fromm, a promover una “cultura del ser”, no “una cultura del tener”. Es decir, mientras la felicidad se construya en tener posesiones, e incluso cultura, y se deje en un segunda línea todo lo referido a los valores (solidaridad, compartir, etc.), antes o después la humanidad caminará hacia su propia destrucción.

Hoy en día en las crisis de emergencias, como las del 11-M y el accidente de Spanair, vemos equipos de psicólogos. ¿Qué aportan a las víctimas y familiares?

De mi propia experiencia como voluntario en la atención a los familiares del 11-M puedo señalar algunas características de la escucha en situaciones límites: la primacía del contacto físico sobre la palabra, la primacía del “aquí y ahora”, el huir de los estereotipos ( ·”esto pasará pronto”, “al parecer no sufrió”, etc.) y sobre todo la importancia del “nosotros”. En esas situaciones una cosa es evidente. Las razones sirven poco, lo que ayuda es la proximidad, la solidaridad, la transferencia positiva. Por esto, es necesario crear un clima de comprensión, no de razones, para abortar la angustia. Debemos pasar de un tú, y un yo, a un nosotros, que potencie un clima de confianza y seguridad.

¿Qué papel juega la religiosidad de las personas y el consuelo espiritual en las situaciones de crisis?

Fe y psicología están en planos distintos en la personalidad del sujeto, pero cuando la fe se concretiza en un individuo y se internaliza, la vivencia como tal es plenamente psicológica, pues condiciona el comportamiento personal. Por ejemplo, si el paciente vive una concepción de un Dios exigente hasta el límite y castigador de las pequeñas faltas y favorecedor del sufrimiento, o bien, un Dios excesivamente protector y solucionador mágico de los problemas, esto condicionará su comportamiento con la enfermedad.
El terapeuta deberá valorar si la experiencia religiosa de su paciente entorpece la correcta evolución psicológica. Esto ocurre cuando las creencias se apoyan en prácticas de supersticiones o esperan remedios mágicos para conseguir la curación. Así un paciente me dijo una vez: “Doctor, he dejado la medicación pues quiero hacer un viaje a Lourdes para que la Virgen me cure”. El terapeuta no debería entrar en justificar o no las creencias que subyacen en esa decisión, pero si reflexionar sobre las posibles consecuencias del abandono del tratamiento.

Lo definitivo, pues, no es ser ateo o creyente, para superar el conflicto psíquico, sino cómo se vive esa vivencia; hay ateos excesivamente escépticos para cualquier ayuda psicológica y creyentes que rehúsan esa ayuda porque se apoyan en un “Dios solucionador. Ambas posturas son un obstáculo para lograr recuperar el equilibrio psíquico perdido.

Considero, pues, que la ayuda espiritual en las situaciones de crisis también puede ayudar a superar ese momento, siempre y cuando se den las circunstancias adecuadas y no se utilice la religión como forma de taponar la expresión de los sentimientos o defendamos una imagen de Dios que defienda el sufrimiento por el sufrimiento.
¿Cómo deben las autoridades informar a la población en situaciones de catástrofes?
Es importante que la información sea veraz, aunque sin dramatizar, pero siempre acompañada de un mensaje tranquilizador y señalando las posibles vías para tener una información rápida sobre las personas damnificadas ( teléfono, móvil, Internet, etc.)







lunes, 7 de septiembre de 2009

La crisis eleva un 22% las llamadas al teléfono


La crisis también ha llegado al teléfono con sus incertidumbres y sus angustias. Casi el 28% de la población activa de la provincia de Málaga estaba en paro al final del segundo trimestre de 2009 y eso se ha notado en el crecimiento del número de llamadas. Hasta el 12 de agosto pasado, el Teléfono de la Esperanza había recibido un 22% de llamadas más que en el año anterior.

Juan Sánchez Porras, su presidente, detecta que “cuando la economía falla, no se paga la hipoteca o no se hacen frente a otros gastos, la convivencia familiar se resiente y surgen los conflictos”.

Unos usuarios llaman y preguntan “¿y ahora que hago yo”? al verse sin trabajo y con pagos inminentes que afrontar. Otros buscan apoyo para aguantar situaciones de crisis prolongadas en las empresas. “¿Y si me toca a mí?” es la cuestión que se plantea el que ve cerca un posible despido.

Los conflictos son más agudos cuando la pareja o la unidad familiar no están consolidadas. Así comienzan los estados de ansiedad. Pero, ¿qué respuesta ofrecen los orientadores a las personas en crisis por los problemas económicos?.

Los voluntarios que están a la escucha las 24 horas del día comienzan por desangustiara las personas que llaman en situación de angustia. Luego les ofertan una serie de recursos y cómo dirigirse a ellos. Éstos pueden ser de tipo psicológico, psiquiátrico o jurídico en el caso de que se vean amenazados por embargos, desahucios y otras acciones legales. También los derivan a servicios asistenciales como los comedores sociales o repartos de alimentos que se vienen haciendo en los últimos meses. Bancosol y Unicaja pusieron en marcha en mayo una iniciativa por la que se están repartiendo 72.000 cheques-menú de comida gratuita en la ocho provincias andaluzas durante seis meses. Además, en julio se activó otra operación de reparto de comidas, denominada ‘Respiro Solidario’.

A fecha de hoy, 7 de septiembre, el número de llamadas el número de llamadas recibidas éste año es 3902 y se han atendido 79 consultas en la sede de la calle Lagunillas. Las consultas femeninas fueron 2.627 frente a las 1.348 masculinas y las problemáticas emocionales y familiares coparon la mayoría de las peticiones de ayuda. Así, hubo 1.712 solicitudes de orientación psicológica y psiquiátrica, 681 por conflictos familiares, seguidos de lejos por 105 asistenciales, 64 jurídicos y 18 religiosos. Un amplio apartado titulado ‘otros’ agrupa 647 y 964 fueron llamadas periféricas.

Tras las cifras, los conflictos personales y familiares, un termómetro de una sociedad en crisis. A éste lado del teléfono, un puñado de mujeres y hombres dispuestos a escuchar. Orientar. Y dar salidas. Como dijo Martín Luther King, “si ayudo a una sola persona a tener esperanza, no habré vivido en vano”.