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jueves, 29 de octubre de 2020

Consecuencias de la timidez infantil




                                                         Foto: https://eresmama.com

José Portillo, orientador y dinamizador de grupos en el Teléfono de la Esperanza, reflexiona en el presente artículo, sobre las consecuencias de la timidez infantil.

La inhibición es consecuencia de la timidez, y es necesario que los tímidos fomenten la confianza en sí mismos según se atrevan a enfrentar sus propios miedos gradualmente, ya que esa es la única manera de superarlos.

Las consecuencias de la timidez infantil

Baja autoestima. Al no sentirse queridos, muchos niños tímidos llegarán a creer que no son interesantes para nadie. Esta es la consecuencia de haberse sentido despreciados por sus seres queridos, de haber comprobado cómo los tales les han hecho exigencias muy superiores a sus capacidades por ejemplo en el terreno de su educación, y/o de haber tenido profesores que han comparado a sus alumnos menos aventajados con los más aventajados, haciéndoles sentir a muchos de los primeros que son inferiores a los segundos. La infusión del sentimiento de culpa, la humillación y las amenazas son elementos claves a la hora de aplicar castigos, pero muchos niños no se superan cuando se les ridiculiza como muchos adultos esperan de ellos, pues les sucede justo lo contrario, según pierden la confianza en sus capacidades para superarse.

Falsa confianza en sí mismos y en sus actuaciones. Muchos padres tienen la tendencia de sobrevalorar a sus hijos sobreprotegiéndolos para que no experimenten ninguna frustración, por miedo a que se traumaticen. Los niños no se traumatizan cuando tienen una vida menos placentera que la de sus amigos, sino cuando no se sienten amados. Los niños han de ser adecuadamente valorados, y necesitan saber en qué áreas pueden superarse sin ser sometidos a fuertes presiones. Conozco a muchos adultos que sienten gratitud hacia sus padres porque los presionaron mucho para que estudiaran, pero, aunque ganan mucho dinero, no terminan de superar las circunstancias en las que, la visión que tuvieron de la presión que sus padres ejercieron sobre ellos, les hizo sentir que no eran queridos. Muchos profesores han aprendido a educar a los niños pequeños jugando con ellos, con el objetivo de lograr que la formación sea grata para los pequeños.

 

Inseguridad y la carencia de iniciativa para llevar actividades a cabo. Los niños necesitan confiar en sí mismos para poner en juego su creatividad, pero difícilmente podrán hacerlo si se sienten ridiculizados y/o despreciados.

Deterioro de la actividad comunicativa. Muchos niños tímidos tienden a aislarse para evitar pensar en sus miedos al refugiarse en su mundo interior, que suele ser muy rico. Todos conocemos tanto a niños como a adultos que evitan las relaciones porque se sienten despreciados e incomprendidos por los demás. Cuanto menos se comuniquen los tímidos con los demás, tendrán más dificultades para comunicarse, y se les aumentará el miedo al rechazo y a la incomprensión.

Soledad y relaciones interpersonales pobres. Los niños tímidos suelen refugiarse en su mundo interior, y evitar relacionarse para no enfrentar sus miedos, ya que pueden dar por hecho que saldrán mal parados de sus intentos de comunicarse con otras personas.

Aislamiento y rechazo social. Muchos niños tímidos se aíslan para evitar exponerse a las burlas de sus amigos y/o compañeros e intentar no experimentar la misma impotencia una y otra vez, al sentirse inferiores a los otros componentes del grupo del que forman parte.

Maltrato infantil. Los niños tímidos son víctimas fáciles de maltratadores adultos y de practicantes del bulling, ya que tienen tendencia a no resistírseles a sus maltratadores. No se quejan por el daño que se les infringe, por su sentimiento de soledad, su miedo a ser incomprendidos socialmente, y a que sus perseguidores los agredan con más saña.

Bajo rendimiento académico y fracaso escolar. Al creer que son incapaces de superarse en todos los ámbitos, muchos niños tímidos fracasan estrepitosamente en su formación.

Fobia social. Como he indicado anteriormente, los tímidos suelen evitar exponerse a situaciones sociales por causa de un miedo al rechazo y al ridículo que en ciertos casos. Requiere de ayuda profesional para poder ser superado.

Trastornos psicológicos diversos. Veamos brevemente ejemplos de trastornos que pueden afectar a los niños tímidos:

Trastorno de evitación. El hecho de evitar mantener relaciones causa un trastorno de personalidad evitativo cuando dicha evitación a exponerse a situaciones sociales alcanza una frecuencia muy alta.

Trastorno paranoide de la personalidad. El miedo a la incomprensión, al rechazo y ser ridiculizados por otras personas, puede conducir a los tímidos a desconfiar de la gente, hasta llegar a creer que la sociedad en general disfruta cuando ellos sufren.

Depresión. La depresión es consecuente del agravamiento de todas las causas y consecuencias de la timidez infantil.

Consumo de alcohol y drogas. El alcohol y las drogas se convierten en un refugio para quienes no pueden desconectarse de los pensamientos relacionados con las causas de su infelicidad.


jueves, 2 de agosto de 2018

4 principios básicos para educar a los hijos


Foto: https://colegiosalesianos.wordpress.com


Remedios Gámez Peláez
Coordinador del curso ‘Educadores hoy’

La familia es la naturaleza que produce a nuestros hijos, estos son algunos principios educativos básicos que actúan como abono del crecimiento como personas e insecticida de las cosas que pueden ser nocivas para ese crecimiento.

CARIÑO. El amor nos hace crecer fuertes, esta fortaleza sale de la savia interior, de la generosidad gratuita. Existe una gran diferencia evolutiva entre niños deseados y queridos y los que son rechazados. Ninguna droga o adicción que consumen algunos adolescentes puede sustituir a la necesidad de sentirse queridos para ser felices, el cariño es abono para nuestros hijos, les da seguridad lo necesitan siempre pero en épocas de crisis, como la adolescencia mas.
El cariño no es sobreprotección, la sobreprotección anula a los adolescentes y no les permite crecer, les hace dependientes, incapaces de valerse por ellos mismos, sin autoestima. Si lo puede hacer, enséñale a hacerlo: a colaborar en las tareas del hogar, a sentirse miembros activos de la vida familiar, no parásitos. Fomentar la cocina, la compra, el orden y la limpieza, según posibilidades de cada uno. Hay que hacer atractivos estos trabajos, no como una carga pesada, sino como bienes que mejoran la convivencia,  disfrutar con las ventajas del orden y la limpieza. Si manejan ordenadores, ¿por qué  no manejar la lavadora? Si no lo hacen tan "perfecto " como los adultos, será como cuando empezaron a escribir o a leer, que tampoco lo hacían bien y a la larga les ha dado grandes satisfacciones.
Es necesario estimularles, al principio compartir con ellos estas tareas,  que se sientan valiosos,  capaces de hacerlas solos, de mejorar, para ello, nosotros debemos estar convencidos de que pueden hacerlo cada vez mejor. Nadie convence si no está convencido y sobre todo con PACIENCIA otro ingrediente fundamental.  Si confiamos en su mejora, ellos también confiarán y sentirán la esperanza de conseguirlo avances en las tareas familiares, en los estudios, en las habilidades sociales. La coacción, premio o castigo pueden servir una vez, pero se trata de APRENDER PARA LA VIDA.

ATENCIÓN A LA DIVERSIDAD. Las familias con muchos miembros están formadas por personas muy diferentes, es fácil que en verano sea mayor y más variado el número de familiares con los que convivimos: abuelos, tíos, primos, incluso amigos,  cada uno de estos miembros tiene tratamiento diferente y es importante que lo sepan los adolescentes. El principio de autoridad no es igual con todos. Dice el Evangelio "hablaba con autoridad" y por eso le conocían los suyos.
Los padres tienen el deber de conseguir credibilidad y confianza de sus hijos, la confianza mutua nos permite crecer. Cada hijo es diferente y  tienen necesidades distintas. Por eso, sus frutos también van a ser distintos, unos son ágiles, otros reflexivos, unos graciosos , reservados, abiertos ... Como en la naturaleza la uva está orgullosa de ser uva, el melón, el manzano o el granado no quieren ser iguales. Cada uno de los hijos deben sentirse a gusto consigo mismos, valiosos por lo que son, la naturaleza no rivaliza si son frutos rojos o verdes, grandes o pequeños, porque van a valer mucho o poco, como si fuesen a ser vendidos en el mercado.
Se trata de que alimenten cada uno sus capacidades y se sientan queridos por lo que son y no por lo que podrían  llegar a ser. En numerosas ocasiones los padres queremos que todos nuestros hijos sean ingenieros, médicos, etc. para que tengan mejores salidas laborales. Alimentar sus necesidades desde lo que son y desean ser, es la gran tarea de sus padres. Estimularles a que ya son valiosos y serán cada día mejores si la autoestima les va descubriendo nuevas capacidades.
 No hay que igualar a los hermanos más que en el cariño y en la atención que le prestamos. Por supuesto, nunca compararles entre ellos, con nadie, ni con nosotros mismos porque la naturaleza no hace dos seres iguales, ni siquiera los gemelos monocigóticos , y esa es otra historia
 Ojo porque ellos mismos tienden a igualarse y a convertirse en "manada", vestir igual, actuar como los otros  ... El gran reto de nuestra educación  es que sean capaces de discrepar, de ser diferentes y sentirse orgullosos de serlo, respetando a los demás y cooperando con los que ellos quieren cooperar, aunque sean diferentes.  Necesitamos que nuestros hijos sean valientes, que convivan en la pluralidad de ideas y no caigan en cosas no deseadas.

COMUNICACIÓN FAMILIAR. Es como la circulación sanguínea en el cuerpo humano,  los vasos comunicantes que alimenten a unos y a otros dentro de la vida familiar. La comunicación no verbal siempre es posible y nos puede ser más útil que la verbal. El cómo atendemos a sus necesidades de crecimiento personal es fundamental en los adolescentes. La comunicación no verbal son los hábitos, la cooperación familiar, disponibilidad de nosotros hacia ellos y de ellos hacia nosotros. No vale ser "esclavos" de nuestros hijos, como en ocasiones decimos,  porque les enseñamos a ser esclavos. Tampoco vale ser sus criados, ni sus cocineros, ni sus profesores, inspectores, taxistas, y proveedores de todos sus deseos y caprichos. Deben aprender a pedir cuando lo necesitan y aceptar las respuestas negativas, aprenderán a respetar y a soportar las contrariedades,  las explicaciones son convenientes pero no siempre necesarias si existe una cierta empatía emocional y comprensión mutua.
Nuestros hijos no son responsables de los problemas de sus padres, ni de manera continuada de la de sus hermanos, abuelos, y quehaceres de la vida familiar. Son miembros activos de todas las tareas familiares  que para su edad le corresponden, deben colaborar,  pero la responsabilidad es de los padres. Es conveniente que compartan las informaciones de las alegrías, enfermedades, dificultades etc., para que también se sientan responsables. Si alguno de los padres está en paro debe saberlo, así como cuando mejoran en el trabajo, los éxitos  o los momentos de  duelo familiar,  participar, con arreglo a su edad, aceptar las leyes de la naturaleza. Los padres que ocultan por sobreprotección a sus hijos estos datos les están frenando su proceso de madurez. Las sociedades urbanas suelen sobreproteger a sus hijos ocultándoles enfermedades y muertes, algo que no suele pasar en las rurales, es necesario aprender en la familia que la muerte existe y a aceptarla. En ocasiones el no saber el por qué de las cosas hace que se sientan culpables y tenga consecuencias emocionales para su vida que se hubieran podido evitar con una buena información.
Compartir temas de actualidad, tareas,  películas, libros actividades de ocio,  juegos de mesa, excursiones, deportes, paseos, son actividades magníficas para conocernos mejor .
LA ESCUCHA. Es una parte fundamental en el lenguaje verbal. El  trasvase de sus emociones en nosotros. A esta edad les cuesta mucho hablar. Se convierten en seres apartados, con los móviles, con los ordenadores, con los amigos. Solo en sus gestos y actitudes sabemos lo que les molesta que les hurguemos en sus pensamientos. Cuando deciden hablar es algo importante  que hay que cuidar, incluso dejar lo que hacemos para escucharles. Al escuchar solo haremos pequeñas intervenciones que le estimulen a seguir su relato,  estaremos próximos, atentos a su tono y contenido, siempre manifestando interés, estemos o no de acuerdo con lo que nos dice, sin prejuicios. Será en la respuesta cuando expresemos lo que pensamos, no antes de escucharle y que se sienta escuchado
La respuesta debe ser desde el yo, nunca acusación de tu eres o tu lo que tienes que hacer. Podemos manifestarle agradecimiento y cariño por su confianza y expresarles nuestros sentimientos y pensamientos que son los que nosotros queremos compartir, un trasvase desde nuestra madurez de padres hacia ellos. Expresaremos nuestro acuerdo o desacuerdo de manera clara y en presente, no en pasado ni en futuro. Lo que nuestro hijo es, quiere hacer, pensar o lo que siente etc.,  tiene que expresarlo él y no oírlo de nuestra boca. Lo que hacemos al decirle “tú lo que tienes que hacer....” es tomar nosotros las decisiones que le corresponde a él tomar. De nuevo sobreprotección y falsa autoridad. La buena autoridad es la que es capaz de convencer desde nuestra valía personal. Por ella  confía en nosotros, en nuestros  argumentos. Sacar de dudas es mejor que imponer soluciones. Que él se sienta que es el actor principal de su vida y del sentido de ella. Los pensamientos de sus padres han de ser un referente. Que sientan que sus cambios y decisiones las toma por sí mismo, no por coacciones o imposiciones. Que su vida es su responsabilidad y también sus equivocaciones.
Los padres siempre estaremos para ayudarles a levantarse, o para disfrutar con ellos de sus éxitos, si ellos lo solicitan. Cuando dejen de ser adolescentes, disfrutaremos aprendiendo de ellos, porque aprender es lo que nos permite estar vivos.
                                                                                                         



jueves, 5 de julio de 2018

Vacaciones de verano con adolescentes

Artículos salud mental
Foto: http://padres.facilisimo.com

Remedios Gámez
Coordinadora del curso 'Educadores hoy'

La adolescencia es la etapa en la que empezamos a tener facultades para decidir aspectos importantes de la vida, su final será escoger la nuestra, personas con las que convivimos,  vocación y  profesión. Difícil tarea cuando apenas tenemos experiencia en esta vida, por eso es una etapa tormentosa y bonita. Cuando no somos capaces de tomar esas decisiones nos convertimos en adultos inmaduros, dependientes. Existirá entonces una lucha entre el niño que llevamos dentro y el adulto que deseamos ser. Los modelos, los amigos, los profesores, los compañeros de clase, y, sobre todo, la familia  con sus aciertos y equivocaciones, tendrán una gran influencia.
En la adolescencia siempre se puede superar las carencias de la niñez, es una etapa de altruismo y rebeldía que hay que aprovechar para que la vida tenga "sentido" con sufrimientos y satisfacciones. Tener sentido  es conocer el mapa por el que nos podemos mover con fluidez y evitar los callejones peligrosos que no llevan a ningún sitio. Tener sentido es marcarse un rumbo para nuestras vidas, aunque las circunstancias sean adversas.

¿Hacia dónde voy?  ¿Para qué?
Cuando tenemos adolescentes en la familia, enseñarles a hacer estas preguntas es el objetivo de la educación, para que cuando los soltemos  de la mano sepan qué camino escoger, sin vigilancia. Educar es hacer personas libres y autónomas, que sean capaces de elegir  lo mejor para sí mismo y para los que le rodean, aprendiendo de los errores.
Los adultos dedicamos gran parte de nuestro tiempo a nuestro trabajo y con él a  cubrir las necesidades materiales de los nuestros.

¿Somos conscientes de las otras necesidades, no materiales que tiene nuestra familia?
La familia es la mejor empresa porque produce el mejor producto. ¿Tenemos conciencia de ello? Se trata de dedicarle el tiempo de calidad, el  necesario para realizar nuestra tarea de educar. Educamos desde lo que somos, no desde lo que decimos, es decir desde la coherencia. Solo es necesario tiempo de sosiego, de interacción, de encuentros, de observación, de paz, algo que no es fácil, pero la responsabilidad nos lo exige como padres o tutores. Estas acciones u omisiones, en las distintas  situaciones nos proporcionarán las herramientas  adecuadas para esta bonita y ardua tarea de educar. Si no tenemos tiempo de conocer  a nuestros hijos que están en un cambio continuo, no podremos alimentar sus valores y necesidades emocionales: afecto, autoestima, valentía, seguridad. Educar es transformar  en fácil lo que es muy difícil: ser libres.

¿Cómo es nuestra familia?
Hoy existe  una pluralidad de tipos de familias; familia tradicional, monoparental y, entre otras mas, familias compuestas por parejas en las que uno de los dos o los dos tienen hijos de una relación anterior. A estas podemos llamarlas familias abiertas, que han soportado y superado adversidades de las que han aprendido con dolor y pueden ser familias más dialogantes, donde el esfuerzo por la comunicación  es una constante. Bien llevadas serán enriquecedoras, flexibles, pues se necesita una gran dosis de flexibilidad  para convivir hermanos de diferentes padres o de un padre o una madre solamente.
Las familias se dividen o crecen, el cambio es positivo si atendemos la integración  a la nueva situación. Es necesaria una buena atención individualizada de los hijos,  sobre todo en la adolescencia, para la adaptación al cambio. Los celos entre los hermanos existen siempre, si la familia es más compleja, es necesario atajarlos con buenas dosis de generosidad y responsabilidad, que por supuesto, deben tener los padres y adultos tutores para poder transmitirla, nadie da lo que no tiene.
Los adolescentes pueden cicatrizar bien las heridas de los problemas familiares por su juventud, idealismo, sentido de la justicia,  su bondad y grandeza. No podemos dejar que crezcan los celos  entre hermanos o entre familias divididas porque  generan ira y/o tristeza. Si por el contrario nos ven como víctimas, por rupturas o problemas familiares, nuestros adolescentes se convierten en víctimas, acumulan malestar e ira sin capacidades para drenarlas. No hay nada peor, que pensar que el destino de nuestras vidas está en manos de otra persona que nos da o nos quita la felicidad. Es terrible pensar que no podemos hacer nada para marcar nuestro propio rumbo. El timón de la vida es responsabilidad de cada uno, aunque muchas circunstancias nos desestabilicen tenemos que acomodarnos de nuevo, en un tiempo razonable, y es necesario generar ese ambiente de esperanza y recuperación. Nuestros adolescentes deben aprender desde nuestra seguridad, que podemos levantarnos y volver a empezar. Ellos con más vitalidad,  aprendiendo a diferenciar las piedras, subidas y bajadas en el camino de la vida, para afrontarlas y no repetir errores.

Historias de vida
Nuestra  historia de vida es nuestra gran maestra. Saborear lo bueno, buscar situaciones positivas, repetir lo que nos gusta y encontrar situaciones nuevas placenteras es cultura para el ocio y este es el alimento del espíritu.   Contagiamos a los que nos rodean, sobre todo a los hijos, y ellos aprenderán, a ser felices y también una sana cultura de ocio.
¿Cómo son los veranos familiares? En un año de un adolescente hay mucho cambio y deben adaptarse y adquirir lo que llamamos resiliencia, los recursos personales para hacer frente a las adversidades.
Las vacaciones de verano son el momento del año en el que los adolescentes y las familias tienen más tiempo de convivencia y de ocio. Generar "buen tiempo" es deseo de todos; grandes, medianos y pequeños.  Buen tiempo no quiere decir que no haya temporales, estos nos permiten ir adquiriendo recursos para sobrevivir. En los momentos de calor, de ira, si aumentamos el apasionamiento, estamos avivando el incendio familiar, si mi comunicación o mi silencio son correctos, abrimos una ventana de aire fresco que puede disminuir esa fogosidad, o al menos, no contagiarnos de esa ira de nuestros hijos. Empatizar con nuestros hijos no es contagiarnos de sus emociones: ira, alegría, tristeza o soledad. Es comprenderlos. Si nos contagiamos no podremos ser un referente para ellos, y nuestros hijos necesitan referentes que le trasmitan estabilidad, autoestima y firmeza en los ideales.
Aprender es cambiar comportamientos erróneos por comportamientos adecuados, crecer, pedir perdón por los errores, perdonar.
El verano es época de recolección de frutos, pero para ello, previamente hay que arrancar la mala hierba que a veces se presentan como  bonitas flores de primavera y que sabemos que le quitan vigor a nuestras plantas. El campo debe estar limpio de hierbas, pulgones, parásitos. Los agricultores incluso ponen redes para preservar sus uvas de los pájaros. También para los padres es tiempo de observación y reflexión. De ver crecer las semillas que hemos sembrado en nuestros hijos.

sábado, 16 de septiembre de 2017

CON OTRAS GAFAS / Las semillas de un futuro digno




Los niños y adolescentes de entre 3 y 17 años se han ido incoporando en los últimos días a los colegios e institutos, según el calendario escolar de los diferentes niveles educativos y comunidades autónomas. Los medios de comunicación nos han ofrecido estimaciones e informes sobre el gasto medio que deben hacer los padres para que sus hijos dispongan de libros, material escolar, transporte, uniformes y otras necesidades. 
Un informe de la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) situa en unos 1.200 euros la media de gasto para el curso por cada alumno, lo que supone una cantidad de dinero muy importante para miles de familias. Muchas no pueden darle a sus hijos lo más básico para asistir cada día al cole.
Es esperanzador leer noticias como la que anuncia la distribución de 38.000 kits para escolares en riesgo de exclusión social por el programa Caixa Proinfancia de la Obra Social de La Caixa. Cada uno de ellos contiene mochila, estuche, carpeta con separadores, libreta y calculadora científica. Además, durante el curso, la entidad facilitará a los niños acogidos al programa refuerzo escolar, estudio asistido, apoyo psicomotor, atención logopédica y equipamiento escolar.
Caixa Proinfancia activa este programa solidario a través de una red de 400 entidades en toda España que son las que se ocupan de desarrollar las actividades con familias y niños concretos. Una de ellas, Málaga Acoge, atendió durante el pasado curso a 69 niños y sus familas, facilitándoles refuerzo escolar, actividades de ocio, colonias de verano, ayudas para alimentos e higiene, gafas y audífonos.
Atender las necesidades básicas de los niños más necesitados contribuye a que crezcan integrados con sus compañeros, se desarrollen y vivan felices. La educación es la mejor herramienta para que alcancen un futuro digno como hombres y mujeres autónomos y alejados del círculo de la pobreza.

Leer más:

Obra Social "la Caixa" facilita la 'vuelta al cole' 

a cerca de 38.000 niños en riesgo de exclusión

sábado, 7 de marzo de 2015

CON OTRAS GAFAS / Innovación para hacer niños felices





La noticia se ha publicado esta semana. Curiosamente, dos periódicos coincidieron en el mismo titular: 'Los jesuitas eliminan las asignaturas, exámenes y horarios de sus colegios'. Desde luego, el encabezamiento de esas noticias, reduccionista y chocante, invitaba a leer. Al hacerlo, uno descubría que se trata de un proyecto, Horizonte 2020, diseñado a conciencia gracias a la participación de 13.000 alumnos, profesores y padres que propusieron un total de 56.000 ideas. De momento, se ha implantado en el curso 2014-15 en dos cursos y tres de los trece colegios que la Compañía de Jesús regenta en Cataluña.
¿En que consiste?. Se parte de que los alumnos, especialmente a partir de 6º de Primaria, se distancian de los métodos tradicionales, no se conforman con ser receptores pasivos de conocimientos que aprenden de memoria mientras el mundo de hoy les facilita una gran cantidad de herramientas para informarse y formarse y les crea nuevas necesidades de aprendizaje práctico no cubiertas. 
El plan se basa en la realización de proyectos colaborativos en equipo fomentando el aprendizaje por descubrimiento personal. Los jesuitas tratan de aplicar sistemas innovadores de la Pedagogía, la Psicología y la Neurociencia actual.
Este empeño de transformación es valiente y tan ambicioso que, si consigue tener éxito, cambiará la vida de muchos jóvenes convirtiéndolos en personas más autónomas y preparadas para afrontar los complejos retos del siglo XXI, además de mujeres y hombres con valores muy arraigados.
Curiosamente la sustitución de la tradicional aula con pupitres por salas amplias coloristas y con acceso a las nuevas tecnologías me recuerda a los espacios de trabajo de los empleados de Google, Facebook, Amazon y el resto de compañías de Sillicon Valley en California. Estas multinacionales son los auténticos motores del  cambio global en el acceso a las tecnologías, la información, la nueva economía digital, las formas de relacionarse los seres humanos y la cultura. Muchos analistas del mundo digital y expertos en educación aventuran que esta se someterá a un cambio radical en las próximas décadas, una transformación que puede ir más allá de introducir pizarras digitales y tabletas en las aulas. La misma figura del maestro o profesor tendrá que vivir un cambio radical en su formación y el desempeño de su funciones. Hay ya nuevas profesiones abriéndose paso como las del analista Big Data, un perfil clave para las empresas en el mundo del mercado global.
Bienvenido sea este proyecto pedagógico innovador que se ciñe con fidelidad al auténtico sentido de la educación que es aprender a vivir, relacionarse y ser feliz con el camino que uno elige, no solo a recibir conocimientos y aprenderlos de forma memorística. Una inciativa de este tipo debería ser acogida e impulsada con decisión por los poderes públicos en la escuela pública, si bien la experiencia española nos demuestra que hemos vivido una política educativa errática con constantes cambios de leyes muy inspirados en cambios parciales del interés de los dos grandes partidos políticos gobernantes. Las familias, los alumnos y, especialmente los profesionales de la educación, siempre han quedado apartados de los centros políticos donde se deciden los incontables planes de educación. La innovación pedagógica necesita profesores muy bien formados, una ratio de alumnos mejor, contar con la participación activa de la comunidad educativa. Todo ello bien respaldado por inversiones de dinero que permitan resultados a largo plazo.


Horizonte 2020, un nuevo modelo pedagógico 


Los jesuitas eliminan las asignaturas, exámenes y horarios de sus colegios

domingo, 25 de enero de 2015

"Los padres se llevan una visión nueva, confianza y esperanza para una educación sana"


La preocupación de los padres sobre como educar mejor a sus hijos para crezcan felices o para que sepan relacionarse y estar en el mundo, en el caso de los mayores, es una constante en todas las familias.  El Teléfono de la Esperanza inicia el próximo viernes 30 de enero el curso 'Ayuda a Educar a los hijos', dirigido a padres y educadores que tengan interés en mejorar la educación de sus hijos. Aurelia González, su coordinadora, nos detalla en esta entrevista qué contenidos impartirá y cuales son las herramientas más positivas para mejorar la comunicación entre padres e hijos de cualquier edad y la convivencia en general en el seno de las familias de cara a poder disfrutar de un día a día en armonía.


Aurelia González

¿Qué ofrece este curso para relacionarse mejor y conseguir una convivencia más sana en las familias?
Este curso ofrece conocer las distintas realidades educativas y crear modelos de convivencia válidos para nuestro sistema de familia. Además, busca la forma de entender y aceptar “mi realidad” como padres, partiendo de “mi realidad” como persona, para poder entender y aceptar la realidad de mi hija o mi hijo. También compartimos con otras personas nuestras experiencias y vivencias como educadores para desde las semejanzas y diferencias, encontrar estímulos que nos ayuden a trazar y alcanzar nuevos retos, como padres, madres o educadores. Además este año hemos reestructurado el curso, adecuándonos a las nuevas tendencias de la  Psicología  introduciendo elementos de la Inteligencia Emocional, como herramientas para afrontar la tarea de educadores.

¿Cuántas semanas lleva el seguimiento?
Consideramos que una de las características más importante de este curso, es que no se limita a un taller de fin de semana, más o menos intenso, sino que todos los aspectos vistos durante ese tiempo se van a revisar con más profundidad y más específicamente durante 10 sesiones con una periodicidad semanal.

¿Vale para todo tipo de familia?
Por supuesto que el curso está orientado para todo tipo de familia, sea cual sea su estructura. Está dirigido a todas las personas que trabajan para tener una familia sana y dispuestas a darse su tiempo para  reflexionar  y analizar el estilo educativo que están usando y el que quieren utilizar.

Uno de los contenidos se refiere a los “estilos educativos”, ¿Cuáles son los principales hoy día?Siguiendo los estilos propuestos por E. Maccoby y J. Martín, 
entendemos que existen cuatro estilos educativos: estilo sobreprotector,   “los padrazos y las madrazas”, estilo indiferente “vivir y dejar vivir”, estilo autoritario “los padres sargentos” y, por último, el estilo democrático. En el curso se apuesta por este estilo, el estilo democrático, en el que se mantiene un equilibrio entre las normas, la supervisión disciplinar y las muestras de afecto y comunicación.

En la impartición de cursos anteriores ¿se suele detectar que los padres hayan “delegado” en la escuela la educación de sus hijos y eso genere incomunicación?Hay casos en los que realmente por las circunstancias 
particulares de la familia se delega  la transmisión de valores y de principios a la escuela, y por supuesto, esto genera una comunicación deficitaria, con los consiguientes problemas de convivencia. Pero son también muchas otras familias que asumen su responsabilidad en cuanto a la educación de sus hijos y se encuentran con dificultades para comunicarse con ellos, sintiéndose desconcertados y angustiados. 

¿Cuáles son los principales problemas que transmiten los  padres a la hora de educar sanamente a sus hijos?Uno de los mayores problemas que plantean los padres es la
falta de comunicación. La sensación de que ya no les conocen, que se han convertido en extraños dentro de la casa. Que aquellos planteamientos que se hicieron cuando decidieron ser padres no se está cumpliendo, teniendo, por tanto, un sentimiento importante de fracaso.

¿Qué es eso del optimismo inteligente en la familia?
El optimismo inteligente surge de la denominada psicología positiva. La psicología positiva se centra en los elementos de la salud mental, no de la patología como se venía haciendo hasta ahora. Estudia las bases del bienestar psicológico y de la felicidad; así como las fortalezas y virtudes humanas. El optimismo se considera una de esas fortalezas. Se  entiende, por tanto, el optimismo inteligente,  no una forma de ver la vida de color de rosa,  no es tampoco  la forma de ver las cosas por el lado bueno  para  olvidar el lado amargo y sobre todo,  no  es una forma pasiva, sino que es  mirar al mundo esté como esté,  pero con la confianza  de que ese mundo,  esa realidad puede cambiar. Acepta la realidad como es y  elige comportamientos para conseguir que cambie. Es por tanto, una actitud de acción y también una actitud de cambio. El optimismo no es una cualidad, es una posición  que  elige  la persona, para mejorar la vida. El optimismo es invertir en felicidad, pero de forma realista.

¿Qué trasmiten los participantes cuando acaban este ciclo formativo?. ¿Qué descubren para mejorar en la educación de sus hijos?
Lo primero que transmiten los participantes es gratitud. Por 
eso para nosotros es tan importante este curso. Descubren que no están solos en la tarea de educar, que otras personas pasan por sus mismos problemas o incluso más graves, pero que hay esperanza. Que no se trata de buena voluntad, sino que hay herramientas concretas que pueden utilizar para formar parte de una familia sana.Se llevan también una reflexión sobre sí mismos y un cambio de actitud ante los problemas, una visión nueva de cómo ver y afrontar esas situaciones que se han mantenido en el tiempo y que permanecían ancladas en ellas con sufrimiento. Se llevan en definitiva, una visión nueva de sus problemas, confianza y esperanza.