jueves, 19 de julio de 2018

5 claves para reconocer y superar la dependencia emocional




Juan Manuel Martín
Psicólogo voluntario del Teléfono de la Esperanza

¿Qué es la dependencia emocional?
Las consultas psicológicas reciben cada día un montón de personas que tienen un problema en común: la dependencia emocional. La persona que lo sufre permanece en un estado de identificación extrema hacia su pareja sentimental y tiene una gran necesidad de mantener el vínculo emocional y el afecto.
Aunque se da por igual en mujeres y en hombres, estos suelen ocultar este problema pues se sienten menos capaces de reconocer que están “atados emocionalmente” a otra persona.
Se observa a lo largo de toda la vida y con las diferentes parejas que se tengan.  Las personas que la sufren manifiestan un gran miedo a estar solas y no pueden concebir su vida si no es al lado de una pareja sentimental.
Muchas de las personas que son dependientes emocionales buscan parejas con un carácter dominante, egoístas, posesivas, autoritarias y déspotas. En algunos casos,  refieren haber sufrido algún tipo de maltrato físico o psicológico por parte de su pareja. La persona dependiente tiende a idealizar a su pareja, viviendo en una  plena sumisión hacia ella. Pese a ser capaz de reconocer el maltrato y menosprecio diario, no tiene la capacidad de abandonar a su pareja, con la que se muestran muy sumisa, buscando siempre su aprobación, intentando satisfacerla en todo momento con atenciones y gestos de sumisión.

¿Quieres autoevaluarte?.
En el siguiente enlace, puedes realizar un test para comprobar la dependencia emocional a la pareja: 

¿Cuál es el origen de la dependencia emocional?
Conocer el origen de este problema nos ayudará a evitarlo. El fondo del problema de la dependencia se encuentra en una pobre autoestima, que conduce al dependiente emocional a desvalorizarse sistemáticamente. Se muestran críticos consigo mismos y con su forma de ser, hasta el punto de sentirse inferiores y culpables, incluso del menosprecio que puedan recibir por parte de sus parejas sentimentales. . También es común observar que este tipo de relaciones acaban rompiéndose en poco tiempo, pero eso no soluciona el problema. El dependiente intentará volver una y mil veces con su pareja o buscará aceleradamente otra para seguir siendo sumiso.
Aunque los familiares ven de cerca que el sufrimiento causado por esa relación patológica, no cesa, el dependiente suele enfrentarse a ellos y defenderá la situación, llegando a reclamar a su allegados un trato especial hacia la otra persona.
La dependencia emocional se asocia con cuadros ansiosos o depresivos, aparte de la falta de autoestima que ya hemos comentado, que se ve aumentada al tomar conciencia de que se está arrastrando para recuperar el amor de alguien que no solamente no le quiere sino que le desprecia y maltrata.

¿Conoces a alguien que sea dependiente emocional?
Los mejores consejos que se pueden dar a alguien cuyo familiar o amigo sea un dependiente emocional son los siguientes:

1. No ceder nunca si te exige mantener un trato exquisito hacia su pareja dominante.
2. Estar de parte de la persona dependiente pero sin mostrarte cómplice de su relación enfermiza.
3. Dialogar con el afectado y hacerle entender que puede contar   Si finalmente decide pedir ayuda para romper con la situación, es necesario que le acojas e impidas cualquier contacto con la pareja.
4. También es buena idea acompañarlo a terapia. El psicólogo no solo ayudará a encontrar el mejor camino para el afectado, sino que también proporcionará algunas pautas a los familiares y amigos para revertir la situación, así como algunos consejos para dudas concretas. 


Cinco claves para superar la dependencia emocional:

1. Reconocerla es el primer paso. Nunca podemos solucionar aquello que negamos, ni aquello que no comprendemos. Tenemos que examinar nuestras relaciones de pareja, familiares o de amistad.

2. Invierte en tu desarrollo personal. Tu propio crecimiento personal es el factor fundamental para aumentar tu confianza, creer más en ti y mejorar tu autoestima, que es lo que marcará la diferencia.

3. Céntrate más en ti. Debes darte cuenta de que lo realmente importante es lo que tú pienses sobre ti, y no las opiniones de los demás. Deja de estar pendiente de qué dirán o pensarán los demás. Es necesario reforzar la identidad personal y desarrollar una imagen valiosa que sea digna de ser respetada y amada.

4. Comprueba la rigidez de tus reglas. Hay personas que han adquirido unas rígidas reglas o creencias sobre cómo tiene que ser una relación y sobre cómo tienen que comportarse los demás. Esas creencias personales -en ocasiones erróneas- son una enorme carga en cualquier relación y se convierten en una gran fuente de constantes decepciones.

5. Asume la responsabilidad de tus emociones. A veces llegamos a pensar que todo lo que sentimos viene del exterior, pero en realidad nace de la interpretación y el significado que damos a las cosas que suceden en nuestra vida. Por eso, nadie más que nosotros mismos somos dueños y responsables de nuestras interpretaciones y, por tanto, de nuestras emociones.

 

La opinión de un experto:
Arun Mansukhani, psicólogo clínico y sexólogo, en una entrevista concedida al diario Sur de Málaga, el 2 de Mayo de 2018, expone de forma muy didáctica su visión sobre la dependencia emocional:
...Hay dos elementos clave: la autonomía y la intimidad. Autonomía es mi capacidad para estar bien solo e intimidad es mi capacidad para estar bien con otros. Si tengo autonomía e intimidad, voy a tener relaciones sanas con los demás. Si me falla una de las dos, las relaciones que establezca pueden ser patológicas...

...La primera señal  que alerta de la dependencia es que yo no acabo de estar bien del todo. Puede ser porque tenga la sensación de que yo me implico mucho y el otro no, lo cual me alerta de que posiblemente tengo un tipo de dependencia sumisa. O puedo encontrarme mal por lo contrario, por ser un contradependiente: siento que me piden demasiado y tengo la necesidad de alejarme todo el rato. Luego está el tercer tipo de dependientes patológicos, que son los dominantes; los que más dañados están. Estos necesitan tener control y dominio; no se pueden relacionar de igual a igual. Otra señal de alerta: las personas que renuncian a tener relaciones por malas experiencias. Este grupo también está creciendo cada vez más. Tú puedes estar sin pareja y es perfectamente sano, pero no lo es que llegues ahí por una renuncia...

...Las parejas sanas se corregulan: ante  un conflicto, yo empiezo a desregularme, a subirme y tú me ayudas a bajar. Y viceversa. Hay muchas parejas que no se corregulan nada bien, con lo cual los conflictos nunca se resuelven; se aparcan.

En el siguiente enlace podemos ver un vídeo de unos quince minutos, donde este psicólogo desarrolla las ideas anteriores con un poco más de detalle y buen humor.


Si queremos ampliar conocimientos, en la siguientes direcciones lo podemos hacer:

Walter Riso: Guia práctica para vencer la dependencia emocional. Es un manual de 53 páginas que se puede bajar en la dirección adjunta para leerlo tranquilamente:

De lo mucho que podemos encontrar en la red, me ha parecido muy interesante el enlace siguiente. De él he sacado algunas partes del artículo.


martes, 17 de julio de 2018

Remedios González: "El encanto de la orientación está en ayudar a las personas a encontrar su camino"






Remedios González Figueroa es voluntaria en el departamento de Orientación del Teléfono de la Esperanza desde hace unos veinte años. En esta entrevista nos cuenta su experiencia, reflexiona sobre la soledad de muchos llamantes y agradece todo lo que su labor le ha aportado como persona.

¿En qué año y cómo fue tu primer contacto con el Teléfono de la Esperanza?

Mi primer contacto con el Teléfono de la Esperanza fue a través de unos amigos. Me reunía con ellos para cosas lúdicas  senderismo, el Camino de Santiago etc. Entonces trabajaba y no tenía tiempo para colaborar. Además, me causaba tanto respeto la actividad del teléfono que yo no me veía capacitada para ayudar.
Fue después de unos años cuando conociendo a las personas y el trabajo que realizaban, decidí hacer los cursos para participar en el voluntariado. En honor a la verdad, tenía miedo porque casi todas las personas tenían un nivel de estudios (titulitis)  superior al mío y eso me frenaba. 
Era director el gran Jesús García Toribio. Recuerdo que me preguntó “¿Por qué has tardado tanto en hacer los cursos?”  Y le dije: “En este tiempo he conocido  el cometido del teléfono  y pienso que no importa escribir árbol con B o con V, lo importante es que el árbol crezca. Son casi 20 años ya y aquí estoy”.

¿Te habías planteado antes ayudar en una asociación? ¿Qué te aportaron los cursos de formación para la orientación? 

En 1990 colaboré en la Asociación Amatista de mi pueblo. Los cursos me ayudaron a conocerme, a pensar y aprendí a escuchar y a darme cuenta que todos tenemos razón en parte.  Para la orientación, me aportaron saber escuchar a las personas, transmitirles seguridad, minimizar los problemas, lo importante que es el sentido del humor en la vida y ponerse en el lugar del otro.

De tus primeros tiempos de atención a los llamantes, ¿recuerdas alguna llamada que te impactara especialmente?

Recuerdo un niño de 12 años, que llamó porque en la clase de su hermano de 14 fumaban porros. Temía porque su hermano fumara también y no sabía a quién decírselo. Me impacto su voz, su miedo y lo impotente que se sentía ante aquella situación.

¿Se nota alguna variación en el tipo de problemas que exponían las personas hace veinte años con los de ahora?

Desde mi punto de vista son los mismos. Ahora con la crisis y el paro, los suicidios han aumentado algo. La soledad y las crisis de parejas son los  temas más habituales.

El conflicto y la soledad parecen estar siempre presentes en el ser humano, en cualquier hombre o mujer. ¿También los caminos para solucionar los problemas?

Desde mi modesto entender hay tantos caminos como personas. Cada cual tiene su propio mundo y por tanto su propio camino. Ahí está el orientador para ayudarle a encontrar su camino, en su mundo. Tarea un tanto complicada, pero ahí está el encanto y la importancia de la orientación. Muchas veces las personas encuentran su camino.

¿Qué le dices (o que le dirías si no has tenido esa experiencia) a una persona que está pensando en suicidarse?

En primer lugar decirle que cada persona es una filigrana de Dios. Que solo tiene una vida, que se lo piense muy bien porque si se tira desde un sexto y por el tercero se arrepiente, la cosa ya no tiene solución, que piense en el dolor que va a causar a sus seres queridos y haciéndole ver que su vida es suya y por eso precisamente tiene que cuidarla. Además tiene la gran suerte de tener a muchas personas que le queremos ayudar. Ofrecerle todos los talleres que tenemos en el Teléfono de la Esperanza.

¿Las personas creyentes en Dios o que maduran cualquier tipo de espiritualidad tienen más fortalezas en los momentos de crisis?

Desde mi experiencia no. Porque cuando les falla su Dios, según ellos, dejan de encontrar sentido a su vida. En cambio los no tan creyentes intentan recomponerse como pueden.

La soledad es el eterno problema y según todos los indicadores va a más en la sociedad actual. Nos impactó el estudio que publicó el INE sobre la soledad no deseada.  https://bit.ly/2NJzRUa A pesar de que cada vez tenemos más canales para estar conectados unos a otros, se incrementa la soledad. ¿Qué está pasando?

Cada cual vive la soledad como puede. Yo la veo así. La soledad es uno de los mayores problemas del primer mundo. Hemos eliminado muchas enfermedades como el cólera o el tifus y las padecen los que viven en el llamado Tercer Mundo. Tenemos exceso de bienestar. Hace cincuenta años no había ni depresión ni soledad y a los psicólogos apenas los conocíamos.
Se trabajan menos horas (gracias a Dios) y, por tanto, se gasta más. No nos han enseñado a gestionar nuestro tiempo libre. Estamos construyendo un mundo donde no hay lugar ni para niños, ni para viejos. Las personas no leen y las familias no dialogan. Los niños chicos se mandan a las guarderías y los mayores a las residencias.
Tenemos que ser conscientes de que la risa, el llanto, las alegrías, las penas, el éxito y el fracaso van de la mano. Mientras que no maduremos y aprendamos a vivir con ellos no encontraremos eso que llamamos felicidad. Porque la felicidad sólo se vive a ratos,  de lo contrario, sería aburrimiento. Los problemas no nos van a faltar, tenemos que aprender a vivir con ellos. La persona tiene que aprender a ser feliz sola para luego vivir en compañía. Lo demás es dependencia. La vida es una escuela donde nunca te dan el graduado. No lo olvidemos.

¿Notas que en los últimos tiempos han aumentado las llamadas de los jóvenes? ¿Qué les agobia o deprime?

Más o menos igual, llaman más parejas por problemas de separación y custodia de los hijos.

¿Qué ha aportado a tu vida el Teléfono de la Esperanza?

Crecer como persona, conocer gente  estupenda, amigos. Muchas cosas y muy buenas. Además me siento útil y eso es muy importante.

sábado, 14 de julio de 2018

CON OTRAS GAFAS / Una lección de vida surgida en la oscuridad




El mundo contuvo la respiración a finales de junio con la desaparición de un grupo de niños y su entrenador de fútbol en una cueva al norte de Tailandia. Los chavales aguantaron nueve días sin luz, ni comida hasta que el 2 de julio un grupo de búsqueda formado por buceadores británicos regreso a la superficie con la gran noticia de que estaban todos vivos.
En la semana siguiente se desarrolló una ejemplar operación de rescate en la que participaron profesionales tailndeses y otros voluntarios llegados de diferentes países. Se analizó la distancia de 4 kilómetros hasta el punto donde estaban los niños teniendo en cuenta los laberínticos pasadizos, las rocas afiladas y las zonas en las que los chicos debían bucear para continuar adelante. Se calculó en cinco horas el tiempo de marcha necesario para cada rescatado. Un buzo tailandés perdió la vida después de lograr contactar con los niños.
Los detalles técnicos de la compleja operación de salvamento y el apoyo exterior se conocían en paralelo a una no menos importante operación que tuvo lugar en el interior; la tarea de mantener unidos y con ánimo al grupo de niños y adolescentes.
Los 'Jabalíes Salvajes' eran un equipo de fútbol infantil muy compenetrado. Llevaban tres años jugando juntos en competiciones regionales. No sé sabe si entraron a la cueva por resguardarse de la lluvia o para celebrar el cumpleaños de uno de los niños. Estaban con 'Aek', su entrenador adjunto, un joven de 26 años que ha sido clave para la superviviencia en los días que han pasado atrapados. Huérfano desde niño y ordenado como monje budista, había dejado el monasterio para cuidar de su abuela. 
En una carta a los padres de los niños, a través de los buzos internacionales, 'Aek' pidió perdón, y prometió cuidar de los niños “con todas mis fuerzas”. Los padres le contestaron con una misiva en la que le aseguraban que no le culpaban de lo sucedido. “Has cuidado muy bien de nuestros hijos. Solo queremos que sepas que esto no es culpa tuya. Nadie aquí te responsabiliza, y queremos que tampoco te culpes a ti mismo. Entendemos lo que ha pasado y te apoyamos”, se leía en la carta.

'Aek' empleó los días en la oscuridad en tratar de tener cohesionado al grupo y enseñar a todos a ayudar y ofrecer esperanza a los que iban sintiéndose decaídos o el miedo los atenazaba. La meditación fue una herramienta importante en ese proceso. Desde el exterior llegaban alimentos, pero también apoyo, comprensión y empatía con respecto a la complicada posición del entrenador, como le transmitieron los padres. La unidad en torno a un objetivo común de salvar vidas y la ausencia de sospechas, reproches y críticas han servido para mantener la calma, centrarse en lo auténticamente importante y alimentar la esperanza. Una esperanza que dio sus frutos.
La forma de actuar de estos tailandeses contrasta con las expectativas de sacar provecho personal o hacer negocio, enraízados de una forma profunda en las sociedades occidentales y que también se han asomado a este caso. Fernando Raigal, el buceador español que ha participado en el rescate, ha narrado el  momento de felicidad que vivió al conocer que salía el último niño. También ha contado que "amigos que tienen negocios" le apuntaron la posibilidad de vivir dos años de dar conferencias contando su experiencia "si te lo montas bien". La respuesta de Fernando fue clara: "No estoy interesado. Voy a seguir mi vida igual que antes".


Leer más:
El buzo español que participó en el rescate de Tailandia: "Era un alivio escuchar su respiración"

jueves, 12 de julio de 2018

La felicidad como camino de vida




José Portillo
Orientador del Teléfono de la Esperanza

Puedo elegir ser feliz en cualquier momento y en cualquier lugar. El hecho de sentirme feliz depende de lo que pienso de mí, de mis circunstancias vitales y de la gente que me rodea. Mi felicidad no depende de lo que me sucede, sino de cómo percibo lo que me sucede. Soy feliz si decido ser feliz.

No esperaré que mis familiares, mis amigos y mis compañeros de trabajo cumplan mis deseos para sentir que soy feliz. No puedo ni quiero cambiar el mundo para sentirme feliz, pues ya he tomado la decisión de ser feliz. Soy feliz porque, aunque no he cambiado el mundo, he transformado mi visión del mundo.

¿Dejaré de ser feliz si no obtengo de la vida todo lo que deseo? No esperaré nada de la vida porque es la vida la que espera de mí todo lo que yo quiera hacer en beneficio mío y para ayudar a quienes encuentre en mi camino.

Procuraré el tiempo que necesito para cuidarme. Caminaré sonriendo y no dejaré de creer que la vida es maravillosa.

Soy feliz en este preciso instante. ¿He sufrido durante los años que he vivido? El pasado no existe. ¿Cómo será el futuro que me aguarda? El futuro aún no ha llegado. He decidido permitirle a la vida que me sorprenda cada vez que quiera. Esta decisión que he tomado me ha hecho reflexionar sobre el hecho de que las espinas no hacen que las rosas pierdan su belleza.
  
¿Es la felicidad una meta? Ya que siempre que alcanzo una meta quiero subir a una  cima más alta, he aprendido que ser feliz consiste en caminar.

Según me supero a mí mismo logro crecer, y he renunciado a las sobrexigencias características del perfeccionismo. Me acepto y me amo tal cual soy por lo que no sufro por causa de mis defectos, y voy a seguir creciendo.

He aprendido que una meta es un sueño con una fecha concreta para poder ser realizado. Mi vida es un sueño que ha despertado para hacerse realidad.

Mantendré el buen humor para sembrar una semilla de esperanza en cada ocasión que sonría.

He aprendido que ayudar a quienes encuentro en mi camino sin pedirles nada a cambio me hace feliz, y que mi capacidad de perdonarme tanto a mí como a quienes me hicieron daño en el pasado me libera de sufrir inútilmente.

El amor y el apoyo mutuo caracterizan las relaciones sinceras. Aunque no todos tenemos la misma manera de pensar, cuanto más nos apoyemos, más se hará realidad la construcción de un mundo de iguales que se aceptan y se ayudan porque eso les satisface.

Aunque la felicidad se me puede oscurecer, jamás llegaré a perderla, porque es mi estado natural.


Distinguiré entre mis necesidades y deseos, pues mientras que las primeras deben ser cubiertas, si no se cumplen los segundos, no dejaré de ser feliz. El apego insano tanto a personas como a cosas, en la medida que produce miedo a perderlas, es causa de sufrimiento. Es por eso que mantendré las relaciones viables y no haré que mi dicha dependa del amor y la aprobación que recibo de otros, ni de las posesiones que he conseguido.

martes, 10 de julio de 2018

Voluntarios del teléfono impartirán el Grupo de Desarrollo Personal 'Pensamiento Positivo' y los talleres 'Separación afectiva' y 'Elaboración de duelo'


El Teléfono de la Esperanza de Málaga ha preparado un atractivo calendario de cursos y talleres para los últimos meses del año. Os dejamos aquí los enlaces para obtener información e inscribirse en un grupo de desarrollo personal muy recomendable para la salud emocional en general y dos talleres enfocados a aceptar y superar crisis personales. Las tres actividades se iniciarán durante el próximo mes de septiembre.




Para conocer como pensamos y sentimos y poder aprender a enfocar nuestra vida en la dirección que queremos disfrutando de un buen equilibrio personal.

Los participantes aprenderán a conocer sus relaciones afectivas, podrán expresar sus emociones y sentimientos tras la ruptura y conocerán las diferentes etapas que deben vivir para la superación.


Un ciclo formativo muy útil para las personas que viven la pérdida de un ser querido. Podrán expresar sus sentimientos y emociones, reconocer acontecimientos sin resolver con la persona fallecida e integrarlos positivamente en su vida.

Las inscripciones se pueden hacer en los formularios que hay en cada uno de los enlaces anteriores y llamando al teléfono 952/652651

sábado, 7 de julio de 2018

CON OTRAS GAFAS / Una vida entregada a los marginados



Foto: https://www.archimadrid.org

Hoy visita esta sección de noticias positivas una de esas personas de las que se podría decir que fue un gigante de la ayuda a los demás por su ingente labor social. O un hombre tocado por Dios. Su presencia en este mundo sirvió para llevar esperanza a los más desfavorecidos. El jesuita Jaime Garralda ha fallecido en Alcalá de Henares a los 97 años dejando su obra más visible y actual, la Fundación Padre Garralda Horizontes Abiertos, convertida en una red de apoyo e integración de los presos integrada por 300 voluntarios y 100 profesionales.
Pero Garralda ya apuntaba maneras en la vivencia directa y radical del mensaje de Jesús de Nazaret cuando estudiaba Teología en Granada y andaba por los barrios de gitanos ayudando en todo lo que podía. Era la década de los años 50 del siglo XX, Albolote sufrió un gran terremoto y Garralda, recién ordenado sacerdote, se volcó con la gente en la reconstrucción ganándose el apodo de 'padre de los gitanos'.
Destinado a Madrid a finales de los 50, impulsó el Hogar del Empleado y hasta siete residencias para estudiantes sin recursos y centros de FP. Su objetivo entonces fueron los miles de inmigrantes que llegaron la capital de España, pero el radio de acción de su trabajo evangélico y social se abrió a nuevos grupos de personas. Los jesuitas lo destinaron dos años a Panamá y allí promovió una red de promoción y desarrollo.
De vuelta a Madrid, en plena década de los sesenta, toma una decisión que marcaría su vida; se traslada a vivir al Pozo del Tío Raimundo y allí, durante 16 años, acompaña los días y noches de familias rotas por el alcohol, la droga y el SIDA. Su contacto con reclusos de permiso, le introduce en el mundo de las cárceles y en 1978 funda junto a María Matos la Fundación Padre Garralda Horizontes Abiertos. Inspiró la acción de voluntarios y profesionales para acoger y dar una muerte digna en sus pisos a ex presos drogadictos y enfermos de SIDA y fue una de las personas clave para que el sistema penitenciario español creara módulos de familias y madres condenadas con hijos de menos de 3 años. Siempre en estrecha colaboración con Institutuciones Penitenciarias. También impulsó módulos para universitarios y terapéuticos. Poco a poco la labor de la fundación se extendió a acoger e integrar socialmente a mujeres solas y a inmigrantes y traspasó las fronteras españolas llegando a Sudamérica y Japón. Se calcula que ha atendido a 50.000 personas desde sus inicios en 1978.

Foto: www.religiondigital.com

Hace unos días, en una reseña periodística se contaba que María Matos, en los primeros tiempos del papa Francisco, comentó a Garralda "lo que dice el papa es lo que haces tú desde hace décadas". Más recientemente, en uno de los reconocimientos que ha recibido, Garralda contestaba como hacia siempre: "Lo único que hago es poner en práctica el Evangelio". Y Carlos Osoro, actual arzobispo de Madrid, se llimitó a dar fe: "Garralda es el evangelio sin comentarios".

Leer más:


jueves, 5 de julio de 2018

Vacaciones de verano con adolescentes

Foto: http://padres.facilisimo.com

Remedios Gámez
Coordinadora del curso 'Educadores hoy'

La adolescencia es la etapa en la que empezamos a tener facultades para decidir aspectos importantes de la vida, su final será escoger la nuestra, personas con las que convivimos,  vocación y  profesión. Difícil tarea cuando apenas tenemos experiencia en esta vida, por eso es una etapa tormentosa y bonita. Cuando no somos capaces de tomar esas decisiones nos convertimos en adultos inmaduros, dependientes. Existirá entonces una lucha entre el niño que llevamos dentro y el adulto que deseamos ser. Los modelos, los amigos, los profesores, los compañeros de clase, y, sobre todo, la familia  con sus aciertos y equivocaciones, tendrán una gran influencia.
En la adolescencia siempre se puede superar las carencias de la niñez, es una etapa de altruismo y rebeldía que hay que aprovechar para que la vida tenga "sentido" con sufrimientos y satisfacciones. Tener sentido  es conocer el mapa por el que nos podemos mover con fluidez y evitar los callejones peligrosos que no llevan a ningún sitio. Tener sentido es marcarse un rumbo para nuestras vidas, aunque las circunstancias sean adversas.

¿Hacia dónde voy?  ¿Para qué?
Cuando tenemos adolescentes en la familia, enseñarles a hacer estas preguntas es el objetivo de la educación, para que cuando los soltemos  de la mano sepan qué camino escoger, sin vigilancia. Educar es hacer personas libres y autónomas, que sean capaces de elegir  lo mejor para sí mismo y para los que le rodean, aprendiendo de los errores.
Los adultos dedicamos gran parte de nuestro tiempo a nuestro trabajo y con él a  cubrir las necesidades materiales de los nuestros.

¿Somos conscientes de las otras necesidades, no materiales que tiene nuestra familia?
La familia es la mejor empresa porque produce el mejor producto. ¿Tenemos conciencia de ello? Se trata de dedicarle el tiempo de calidad, el  necesario para realizar nuestra tarea de educar. Educamos desde lo que somos, no desde lo que decimos, es decir desde la coherencia. Solo es necesario tiempo de sosiego, de interacción, de encuentros, de observación, de paz, algo que no es fácil, pero la responsabilidad nos lo exige como padres o tutores. Estas acciones u omisiones, en las distintas  situaciones nos proporcionarán las herramientas  adecuadas para esta bonita y ardua tarea de educar. Si no tenemos tiempo de conocer  a nuestros hijos que están en un cambio continuo, no podremos alimentar sus valores y necesidades emocionales: afecto, autoestima, valentía, seguridad. Educar es transformar  en fácil lo que es muy difícil: ser libres.

¿Cómo es nuestra familia?
Hoy existe  una pluralidad de tipos de familias; familia tradicional, monoparental y, entre otras mas, familias compuestas por parejas en las que uno de los dos o los dos tienen hijos de una relación anterior. A estas podemos llamarlas familias abiertas, que han soportado y superado adversidades de las que han aprendido con dolor y pueden ser familias más dialogantes, donde el esfuerzo por la comunicación  es una constante. Bien llevadas serán enriquecedoras, flexibles, pues se necesita una gran dosis de flexibilidad  para convivir hermanos de diferentes padres o de un padre o una madre solamente.
Las familias se dividen o crecen, el cambio es positivo si atendemos la integración  a la nueva situación. Es necesaria una buena atención individualizada de los hijos,  sobre todo en la adolescencia, para la adaptación al cambio. Los celos entre los hermanos existen siempre, si la familia es más compleja, es necesario atajarlos con buenas dosis de generosidad y responsabilidad, que por supuesto, deben tener los padres y adultos tutores para poder transmitirla, nadie da lo que no tiene.
Los adolescentes pueden cicatrizar bien las heridas de los problemas familiares por su juventud, idealismo, sentido de la justicia,  su bondad y grandeza. No podemos dejar que crezcan los celos  entre hermanos o entre familias divididas porque  generan ira y/o tristeza. Si por el contrario nos ven como víctimas, por rupturas o problemas familiares, nuestros adolescentes se convierten en víctimas, acumulan malestar e ira sin capacidades para drenarlas. No hay nada peor, que pensar que el destino de nuestras vidas está en manos de otra persona que nos da o nos quita la felicidad. Es terrible pensar que no podemos hacer nada para marcar nuestro propio rumbo. El timón de la vida es responsabilidad de cada uno, aunque muchas circunstancias nos desestabilicen tenemos que acomodarnos de nuevo, en un tiempo razonable, y es necesario generar ese ambiente de esperanza y recuperación. Nuestros adolescentes deben aprender desde nuestra seguridad, que podemos levantarnos y volver a empezar. Ellos con más vitalidad,  aprendiendo a diferenciar las piedras, subidas y bajadas en el camino de la vida, para afrontarlas y no repetir errores.

Historias de vida
Nuestra  historia de vida es nuestra gran maestra. Saborear lo bueno, buscar situaciones positivas, repetir lo que nos gusta y encontrar situaciones nuevas placenteras es cultura para el ocio y este es el alimento del espíritu.   Contagiamos a los que nos rodean, sobre todo a los hijos, y ellos aprenderán, a ser felices y también una sana cultura de ocio.
¿Cómo son los veranos familiares? En un año de un adolescente hay mucho cambio y deben adaptarse y adquirir lo que llamamos resiliencia, los recursos personales para hacer frente a las adversidades.
Las vacaciones de verano son el momento del año en el que los adolescentes y las familias tienen más tiempo de convivencia y de ocio. Generar "buen tiempo" es deseo de todos; grandes, medianos y pequeños.  Buen tiempo no quiere decir que no haya temporales, estos nos permiten ir adquiriendo recursos para sobrevivir. En los momentos de calor, de ira, si aumentamos el apasionamiento, estamos avivando el incendio familiar, si mi comunicación o mi silencio son correctos, abrimos una ventana de aire fresco que puede disminuir esa fogosidad, o al menos, no contagiarnos de esa ira de nuestros hijos. Empatizar con nuestros hijos no es contagiarnos de sus emociones: ira, alegría, tristeza o soledad. Es comprenderlos. Si nos contagiamos no podremos ser un referente para ellos, y nuestros hijos necesitan referentes que le trasmitan estabilidad, autoestima y firmeza en los ideales.
Aprender es cambiar comportamientos erróneos por comportamientos adecuados, crecer, pedir perdón por los errores, perdonar.
El verano es época de recolección de frutos, pero para ello, previamente hay que arrancar la mala hierba que a veces se presentan como  bonitas flores de primavera y que sabemos que le quitan vigor a nuestras plantas. El campo debe estar limpio de hierbas, pulgones, parásitos. Los agricultores incluso ponen redes para preservar sus uvas de los pájaros. También para los padres es tiempo de observación y reflexión. De ver crecer las semillas que hemos sembrado en nuestros hijos.

martes, 3 de julio de 2018

10 libros para vivir la interioridad y el crecimiento personal




El verano nos regala más tiempo para el ocio y, dentro de él, la lectura sigue siendo la apuesta de muchas personas para el tiempo libre. Leer libros nos regala conocimiento, diversión y vida. Hoy ofrecemos diez propuestas para adentrarnos en el mundo del autoconocimiento, el crecimiento personal y la espiritualidad.


'Bailar con la soledad'.
El escritor y jesuita José María Olaizola entiende que la soledad en el mundo contemporáneo se ha convertido en un problema social. Plantea en su libro "una reflexión espiritual y existencial" sobre como afrontarla, teniendo en cuenta de que es parte de la vida de cualquier persona y no hay que vivirla como un fracaso. Olaizola ofrece pistas para ese baile con la soledad descubriendo "ámbitos de encuentros muy posibles" con uno mismo o con los otros.

'La alegría también de noche'.
José María Olaizola profundiza en el mundo de búsqueda de la felicidad, innata al ser humano. Plantea la posibilidad de vivir una alegría profunda "en los momentos de euforia y fiesta, pero también en las horas oscuras". Una alegría con raíces hondas que no se apaga sin más "ante la primera dificultad o zozobra". En tiempos en los que se ofertan mil forma de obtener supuestas felicidades, es posible "una felicidasd liberada de la tiranía de ser feliz a toda costa".



'Una mochila para el Universo'. Elsa Punset, gran divulgadora sobre el mundo de las emociones y sentimientos, dio en la diana en este libro. Se puede leer como una guía de las emociones humanas que hace fácil comprender lo que nos rodea, reconocer la importancia de nuestras relaciones con los demás, descubrir que es mucho más lo que nos une que lo quenos separa, encontrar formas eficaces de comunicarnos, gestionar la relación entre el cuerpo y la mente y potenciar el caudal de alegría que encerramos. Además de todo lo anterior, Punset logra poner la atención en "ayudar al cerebro humano a contrarrestar su tendencia innata a la supervivencia miedosa y desconfiada". 

'El libro de las pequeñas revoluciones'.
Sabemos qué hacer cuando tenemos hambre, sed o sueño, comer, beber o dormir, pero la mayoría no sabemos qué hacer cuando estamos tristes, angustiados o decepcionados.
Elsa Punset sorprende en este libro con su enseñanza para el entrenamiento de las emociones. Aporta sus conocimientos sobre inteligencia social y emocional aplicados a nuestras preocupaciones cotidianas. El estrés en el trabajo, el clima emocional en casa, la voz pesimista que siempre surge cuando menos la necesitamos, aquellos entornos tóxicos que no nos hacen sentir bien, el miedo que nos invade ante lo desconocido o la ira que nos irradia cuando algo nos supera dejarán de ser situaciones de nuestro día a día a las que no sabremos cómo hacer frente.


'Mindfulness para principiantes'.
Jon Kabat-Zinn dirige talleres de reducción de estrés y atención plena en todo el mundo para doctores, otros profesionales de la salud y personas interesadas. Su libro es una invitación para que el lector modifique su relación con el modo en que piensa, siente, ama, trabaja o juega; y despierte y encarne de forma plena lo que realmente es. Los meditadores en estas páginas un compendio de las prácticas y actitudes que Jon Kabat-Zinn ha desarrollado tras décadas de investigación, enseñanza y práctica.



'Reinventarse. Tu segunda oportunidad'
El doctor Mario Alonso Puig nos ofrece un mapa con el que conocernos mejor a nosotros mismos. Poco a poco irá desvelando el secreto de cómo las personas creamos los ojos a través de los cuales observamos y percibimos el mundo. Son estos ojos los que tantas veces hacen que nos enfoquemos en las culpas del pasado y no en las posibilidades del futuro, que este libro nos permitirá afrontar con una nueva mirada.

'Mindfulness. El arte de mantener la calma en medio de la tempestad'. Alonso Puig es un gran divulgador en conferencias, libros e intervenciones en su canal en Youtube. 
En este libro nos hace darnos cuenta de hasta qué punto nuestras proyecciones mentales alteran nuestra percepción de lo real. El Mindfulness nos puede ayudar a mejorar la salud, combatir el estrés, la ansiedad, la depresión y potenciar la creatividad. Es la capacidad de estar plenamente presente.


'Saber decir no'.
Francesc Torralba se adentra en un tema capital en las relaciones humanas, la capacidad de saber decir que no. Hacerlo puede convertirse en una fuerza liberadora, pero planeta muchas dudas: ¿Me sentiré culpable?, ¿dañaré a personas a las que estimo?. Torralba nos guía por un proceso de aprendizaje unido a la madurez y también a situaciones y tendencias del mundo de hoy que no nos gustan o nos causan enfado.

'Y, a pesar de todo, creer'.
Francesc Torralba muestra en este libro sus razones para creer en Dios desde una cosmovisión cristiana de la vida. Una propuesta sugerente y oportuna en una sociedad en la que creyentes y no creyentes convivimos con naturalidad y en la que se convive en la pluralidad. Torralba bucea por los puntos de intersección que unen a todas las personas en la búsqueda común de la felicidad y un mundo mejor. 


'Ser feliz en Alaska'.
Rafael Santandreu nos presenta un método para ser personas sanas y sosegadas, centradas en el presente y liberadas de las "neuras" que nos amargan la vida como son los miedos, la ansiedad o la depresión. Santandreu ha enseñado a muchas personas ha mejorar sus vidas. Orientarse hacia el interior, andar ligeros y apreciar lo que tenemos alrededor en nuestro día a día son las claves para esa bienestar de la mente.


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