La esperanza en el plano personal se construye sobre la actitud positiva, la intuición y el seguimiento de signos que alumbran un presente de angustia o dolor señalando el camino a una vida diferente, a una vida plena.
En la sociedad, aún en los tiempos más difíciles y oscuros de la humanidad, la esperanza se intuye en el horizonte cuando se producen avances que benefician a grandes capas de la población.
El mundo actual se caracteriza por sus cambios constantes en terrenos tan diversos como las relaciones personales, el consumo, la ciencia y tecnología o la economía. Zygmunt Bauman acuñó el término 'modernidad líquida' para definir una época compleja caracterizada por el individualismo y el triunfo de lo efímero. Esto afecta incluso a los valores humanos más arraigados en las personas como es el de la compasión. Como botón de muestra, con motivo de cumplirse diez años del fin de ETA, un reportero de una televisión mostró a un grupo de universitarios una foto de Miguel Ángel Blanco y otra del protagonista de la serie 'El juego del calamar' y pidió a los chavales que lo identificaran. Todos conocían al protagonista de la serie y solo uno de ellos acertó a decir el nombre del concejal asesinado por la banda terrorista.
En ese contexto social, la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha recomendado por primera vez la administración de una vacuna realmente efectiva contra la malaria. Hablamos de una enfermedad erradicada en los países avanzados, pero que en 2019 se cobró la vida de 409.000 personas, el 94% de ellos en África y la mayoría niños de 5 años. La repercusión en Occidente ha sido escasa e incluso desconocida para gran parte de la población.
Sin embargo, MOSQUIRIX, que es como se llama el producto farmacéutico, logró una eficacia del 40% en su administración en un programa piloto en Kenia, Ghana y Malawi lo que ha motivado la atención del Programa Mundial para la Malaria que ya descartó investigaciones anteriores. Al frente de ese programa está Pedro Alonso, un médico español que lleva trabajando 30 años para paliar los efectos de esa enfermedad. Comenzó en Mozambique gracias a la financiación de la Agencia Española de Cooperación Internacional (AECID) y el Ministerio de Salud de ese país. Es alguien que siempre ha creído en la esperanza.
Es recomendable leer este artículo para conocer el trabajo de mucho equipos hasta lograr este pequeño milagro:
José Portillo, orientador del Teléfono de la Esperanza, impartió el pasado jueves la siguiente conferencia en nuestra sede con motivo del Día de la Escucha, dedicada este año a la escucha de los personas en exclusión social.
Definición de pobreza
Llamamos
pobreza al desprendimiento de bienes materiales no indispensables para vivir
dignamente de ciertos seguidores de diferentes caminos espirituales, y al hecho
de no poder satisfacer las necesidades físicas y psíquicas consideradas básicas
para poder vivir dignamente. Recursos necesarios para vivir dignamente, son: la
alimentación, la vivienda, la asistencia sanitaria, la educación, el agua
potable y la electricidad. La carencia de trabajo y consiguientemente de medios
económicos impide conseguir dichos recursos. El desempleo y la carencia parcial
o total de ingresos tiene como consecuencias la marginación, la exclusión y la
segregación de los pobres. Según el premio nobel Amartya Sen, quien se inspiró
en la Filosofía de Aristóteles, ser pobre no consiste tanto en carecer de
dinero y bienes suficientes, como en la incapacidad para alcanzar la
realización vital. Desde este punto de vista, la carencia de valores también
constituye parte esencial de la pobreza humana.
Tipos de
pobreza
Pobreza
material. La pobreza material se da en los países que presentan los índices de
exclusión social más bajos. En tales países es bajo el índice de escolaridad, y
entre sus habitantes destacan las desigualdades laborales y económicas. La
carencia de medios para vivir dignamente aumenta la violencia social.
Pobreza
rural. La pobreza rural se produce cuando la mejora económica es desigual en
las zonas rurales y en las zonas urbanas.
Pobreza
urbana. La pobreza urbana se da en las ciudades en las que existe un flujo
constante de emigración campo-ciudad. Las ciudades se fragmentan cuando los
emigrantes son perceptores de sueldos más bajos que los habitantes de las
mismas.
Pobreza
social. La pobreza social se mide teniendo en cuenta los auxilios que reciben
las personas con bajos recursos dentro de una sociedad. En este caso, se
considera que ser pobre consiste en pertenecer a una categoría dentro de un
conjunto de personas.
Pobreza
infantil. La desigualdad social suele generar pobreza infantil, y sus efectos
se imponen desde las edades más tempranas vitales. La pobreza infantil afecta
el crecimiento, la salud y el desarrollo cognitivo, emocional y conductual de
los niños.
Pobreza
relativa. La pobreza relativa se da en los países en que la precariedad sólo
afecta a parte de los mismos, en las que no se han adoptado las medidas
adecuadas para combatir las carencias. Quienes la padecen pueden alimentarse,
pero no son perceptores de servicios sociales.
Pobreza
absoluta. Para que el estado de pobreza se considere absoluto, la línea de
pobreza tiene que ser la misma para uno o varios países, sin importar su nivel
cultural ni su desarrollo tecnológico.
Pobreza
estructural. La pobreza estructural afecta las condiciones vitales de un
conjunto de personas que forman parte de una sociedad, en la que existen
estratos sociales desiguales. A modo de ejemplo, unos tienen derecho a ser
perceptores de la seguridad social, y otros no.
Pobreza
extrema. La pobreza extrema se refiere al estado de pobreza más bajo, e incluye
a quienes no pueden costearse los alimentos que necesitan en un tiempo
determinado ni son perceptores de servicios sociales.
Sentimiento
de pobreza. El sentimiento de pobreza es consecuente de la frustración de
quienes se comparan a la baja con quienes tienen más riquezas que ellos, y
desvalorizan sus capacidades y los medios con que cuentan para salir adelante.
Karl Marx dijo: "Sea grande o pequeña una casa, mientras las que la rodean
son también pequeñas cumple todas las exigencias sociales de una vivienda,
pero, si junto a una casa pequeña surge un palacio, la hasta que entonces era
casa se encoge hasta quedar convertida en una choza y por mucho que, en el
transcurso de la civilización, su casa gane en altura, si el palacio vecino
sigue creciendo en la misma o incluso en mayor proporción, el habitante de la
casa relativamente pequeña se irá sintiendo cada vez más desazonado, más
descontento, más agobiado entre sus cuatro paredes."
Datos
sobre la pobreza
Según la
web de Objetivos de Desarrollo del Milenio de la ONU:
100.000 personas mueren de hambre todos los días
Cada 5
segundos un niño menor de 10 años muere de hambre
1.000 millones de personas viven bajo el umbral de la pobreza extrema, de las cuales el
setenta por ciento son mujeres
Más de 800 millones de personas no tienen acceso a agua potable
1.000 millones
de personas carecen de vivienda digna
795 millones de personas están mal nutridas según el Banco Mundial
de Alimentos, de las que 200 millones son niños menores de cinco años.
Según el Banco Mundial de Alimentos, la cifra de malnutridos pasaría a ser de
645 millones, si las mujeres accedieran a l a
agricultura
2000 millones de personas padecen anemia por falta de hierro
880 millones de personas carecen de acceso a servicios básicos de salud
2000 millones de personas no tienen acceso a medicamentos esenciales
66 millones de niños escolarizados pasan hambre
68 de personas se han desplazado huyendo de la violencia, las
persecuciones, las guerras, su orientación sexual o la pobreza
Según Cáritas
España, 13% de españoles trabajadores no pueden cubrir sus
necesidades básicas por la precariedad de su trabajo
El Instituto Nacional de Estadística registra que cuatro millones de personas se sienten solas
en España, pues, aunque muchas no viven solas, se sienten aisladas.
Definición
de aporofobia
Según la
filósofa y catedrática de Ética y Filosofía Política de la Universitat de
Valencia Adela Cortina, quien también es miembro de la Real Academia de
Ciencias Morales y Políticas, la palabra aporofobia viene del griego aporos
(sin recursos) y aforos (temor, pánico). Llamamos aporofobia al miedo, a la
aversión o al rechazo a los pobres. No pocos sienten miedo porque cada año
aumenta el número de africanos, asiáticos y sudamericanos que vienen a nuestro
país, los cuales serán perceptores de servicios pagados con el dinero recaudado
por los impuestos de los trabajadores, lo cual les hace temer la posibilidad de
dejar de ser perceptores de servicios que tienen en la actualidad, tales como
prestaciones del seguro social. Los inmigrantes y refugiados no son
despreciados por ser extranjeros, sino por ser pobres.
Los pobres
nativos de nuestro país también son víctimas de la aporofobia, porque la crisis
económica nos ha hecho ver que la gran mayoría de trabajadores pueden perder su
fuente de ingresos en cualquier momento. El 47% por ciento de
carentes de hogar de nuestro país han sido víctimas de delitos de odio.
Los
defensores de la aporofobia afirman que los pobres se hacen a sí mismos, y que
son culpables de las situaciones de miseria que los caracterizan. No reconocer
que la pobreza proviene de la estructuración social, significa que los pobres
son percibidos como una amenaza, por lo que, al perder la empatía respecto de
los mismos quienes se dejan guiar por el miedo, se ven abocados a ignorarlos y
a perseguirlos. Según el Ministerio del Interior, la aporofobia es un delito de
odio, y el odio a los pobres se puede debilitar reforzando el discurso de la
igualdad y del respeto a los derechos económicos y sociales, lo cual es el
fundamento del estado del bienestar, que ha de eliminar las desigualdades, promoviendo
la educación en el respeto a quienes son diferentes y la solidaridad.
Para no
despreciar a quienes son diferentes a nosotros, necesitamos educarnos para ser
tolerantes, para defender la igualdad y la equidad, ya que todos tenemos
deberes y derechos, independientemente de las diferencias que nos caracterizan.
Definición
de tolerancia
Llamamos
tolerancia al respeto a los demás. La tolerancia nos impulsa a aceptar a
quienes son diferentes a nosotros, y por consiguiente también nos ayuda a
trabajar para que las diferencias que nos separan, en lugar de ser vistas como
creadoras de conflictos, sean percibidas como fuentes de riqueza común. La
tolerancia se opone al etnocentrismo, que nos hace percibirnos como superiores
a quienes tienen una cultura y una manera de ser diferente a la nuestra, por lo
que nos hace prejuiciosos. Lo contrario al etnocentrismo es el relativismo
cultural, mediante el que aprendemos a valorar todas las culturas, con la
excepción del alcance de los límites de la tolerancia, consistentes en la
intolerancia y en tolerar lo intolerable, ya que todos los comportamientos no
pueden ser aceptados a priori.
Protágoras,
un conocido sofista nacido el año 490 antes de Cristo, dijo: "El hombre es
la medida de todas las cosas, de las que son en cuanto que son, y de las que no
son, en cuanto que no son." Según los sofistas, cada persona es
propietaria de su verdad. El relativismo defendido por los sofistas, fue visto
por Platón en muchas ocasiones como escepticismo. Somos iguales en cuanto que
somos diferentes, y podemos esforzarnos para conseguir que nos vincule más lo
que nos une, y para que nuestras diferencias no dificulten las relaciones que
tenemos y podemos tener en el futuro.
1. En los siguientes enlaces se puede leer información
sobre los diferentes tipos de pobreza existente.
‘Escucha
al que nadie escucha, tu rechazo duele’ es el lema de este año
José
Portillo, orientador del Teléfono de la Esperanza de Málaga, dictará la
ponencia ‘Aporofobia. Rechazo de los pobres’ el día 15 a las 20 horas.
Desde
hace años, el Teléfono de la Esperanza celebra el día 15 de noviembre el ‘Día
de la Escucha’. Con ello pretende:
Ayudar a concienciar a la sociedad española sobre
la importancia de la “cultura de la
escucha” y su repercusión “terapéutica” en todos los ámbitos de la vida
social.
Estimular a los padres y educadores a que
incluyan entre las materias necesarias de educación la “cultura de la
escucha”, indisolublemente ligada a la cultura del respeto al otro y al que
piensa distinto.
Gritar a la conciencia de los ciudadanos que muchas
personas de nuestro entorno se sienten solas, incomunicadas, con una
gran necesidad de ser escuchadas.
Este
año queremos hacer una dedicación especial de nuestro día a las personas
excluidas y sin recursos. Su voz es desoída en nuestra sociedad y sus
necesidades desatendidas. Con nuestra campaña: “ESCUCHA AL QUE NADIE ESCUCHA. TU RECHAZO DUELE” pretendemos darles
voz y defender sus derechos.
Todos
los seres humanos nacemos libres e iguales en dignidad y derechos. Las personas
POBRES son ciudadanos titulares de
todos los derechos fundamentales y, sin embargo, persisten situaciones en que
éstas ven limitados estos derechos y, por tanto, su desarrollo personal y su participación
en la sociedad.
Es
responsabilidad de todos, de los poderes públicos, de las instituciones
privadas y del conjunto de la sociedad, asegurar que no se produzcan
situaciones de desigualdad y de exclusión. Para ello es necesario continuar
incidiendo, desde estrategias de intervención globalizadoras y transversales,
con la provisión de los recursos de apoyo necesarios, en el desarrollo de
acciones positivas ante las situaciones desventaja que se detecten. Resulta
asimismo imprescindible favorecer un cambio de actitudes sociales que permitan
la participación e inclusión social de este grupo de ciudadanos excluidos.
El
Teléfono de la Esperanza, en el Día de la Escucha pretende contribuir a
aumentar la sensibilidad de la sociedad española y el compromiso político y
social en el reconocimiento y respeto a las personas excluidas y sin derechos,
como ciudadanos de pleno derecho, favoreciendo así la igualdad y una mayor
presencia en la sociedad de la que todos formamos parte. Como cada año organiza
una campaña por toda la geografía española cuyo objetivo es contribuir a la
creación de una cultura de la escucha y a concienciar sobre la necesidad de
priorizar la erradicación de la pobreza en nuestro país.
Este
mismo año, Cáritas presentaba su informe sobre la pobreza en España y su con
conclusión era triste y contundente: “La
desigualdad se está enquistando en la sociedad española”. Los datos no
dejan lugar a dudas: “Después de tres años de recuperación de los indicadores
macroeconómicos, el 70% de los hogares no perciben los efectos de la misma.
Para la mitad de las familias la red de seguridad que tienen a día de hoy es
peor que en la situación pre-crisis. Tampoco hay mejora en la tasa de cobertura
de la situación de desempleo, que alcanza el 57% en 2018, frente al 71% que
registraba en 2008. Además, hay 600.000 hogares sin ingresos, es decir,
personas y familias que no disponen de ingresos del trabajo, ni protección al
desempleo ni otro tipo de prestación contributiva (son 223.000 hogares más que
hace 10 años). Pero quizá lo más preocupante sea: “El riesgo de invisibilizar a las personas atrapadas en la precariedad”
En
este análisis, no podemos olvidar a las miles de personas que inician la peligrosa
aventura de la emigración huyendo de la pobreza severa, la guerra, la violencia
y de estados fallidos y despóticos. Dos titulares de prensa, en estos días
visibilizan esta dramática situación de miles de seres humanos:
Los olvidados en el Día de
Todos los Santos: 7.000 muertes en aguas del Estrecho en 30 años (El Faro de
Ceuta)
Soldados de EEUU listos para
frenar caravanas de migrantes (La Prensa de Honduras)
Frente
al fenómeno de la emigración y la tragedia humana que esconde, las sociedades
occidentales, incluida España, responden con indiferencia, xenofobia, violencia y aporofobia. Frente a ello, lanzamos un
llamamiento a las administraciones públicas, las organizaciones no
gubernamentales, los partidos políticos, los sindicatos, las organizaciones
internacionales, las comunidades religiosas y a toda la sociedad civil para convertir la erradicación de la pobreza en
la primera y urgente prioridad.
Por
todo, hoy más que nunca, os pedimos, en el este día especial, ejercer la Escucha Activa y la Empatía para
entender más allá de las palabras y comprometernos en dar voz al colectivo de a
las personas excluidas, sin recursos y en situación de vulnerabilidad,
demasiadas veces ignoradas por la sociedad española.
En Málaga, José Portillo, orientador del
Teléfono de la Esperanza dictará la ponencia ‘Aporofobia. Rechazo de los pobres’ el jueves 15 de noviembre a las
20 horas en nuestra sede.
El Teléfono de la Esperanza celebra cada 15 de noviembre el Día de la Escucha para sensibilizar sobre la importancia de conocer las necesidades de un sector de la población o una causa humanitaria con la que reflexionar.
El lema de este Día de la Escucha 2018 es 'Aporofobia, rechazo de los pobres'. El término aporofobia es un neologismo acuñado por la filósofa y catedrática de Ética de la Universidad de Valencia, Adela Cortina, y define el rechazo, manifestado de muchas formas, que se oculta bajo actitudes de racismo, xenofobia o rechazo a inmigrantes, refugiados y personas que viven en las calles. Las manifestaciones de rechazo a los pobres son contrarias al más elemental sentido de humanidad, pero la pobreza no se refiere solo a las carencias económicas, también existe otro tipo de pobreza, la de la carencia de valores, ilusiones o la insensibilidad con las personas que sufren. Al igual que un 13% de la población española se encuentra en riesgo de exclusión social a pesar de tener trabajo, según informes de Cáritas, muchos que viven en la riqueza son pobres en valores por basar su existencia únicamente en acumular dinero y posesiones materiales.
José Portillo, orientador del Teléfono de la Esperanza, pronunciará la charla 'Aporofobia, rechazo de los pobres' en nuestra sede el día 15 de noviembre a las 20.00 horas.
Portillo definirá los conceptos de pobreza y de aporofobia, los tipos de pobreza existentes, reflexionará sobre la tolerancia, la igualdad y la equidad, y hablará sobre la escucha activa, a la que se dedican los voluntarios del Teléfono de la Esperanza. También se referirá a la aceptación de quienes son diferentes a nosotros, y de la necesidad existente de impedir que las diferencias que nos caracterizan no sean vistas como conflictivas, sino como fuente de riqueza común.
El pasado 17 de octubre se celebró el Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza. Probablemente nunca en la historia de la humanidad ha habido una conciencia tan extendida sobre la necesidad de acabar con el hambre y también con la pobreza. Diferentes agencias de la ONU e investigadores vienen destacando que nunca antes se había contado con los recursos y posibilidades técnicas como para lograr que nadie pase hambre en el mundo. Como en otros aspectos de la vida en sociedad, faltan un liderazgo claro y una voluntad política decidida para que se concreten programas y acciones en la dirección de la erradicación. Si ponemos el foco en la evolución de la pobreza en España durante la última década, llaman la atención los sucesivos informes de la Fundación Foessa para Cáritas en los que se destacan dos factores, la cronificación del riesgo de exclusión social en un sector de la población española y el hecho de que un 13% de las personas que tienen un empleo se encuentran en la pobreza. Tener un trabajo hoy en España no garantiza a todo el mundo cubrir sus necesidades para llevar una vida digna debido a la precariedad laboral que se ha extendido a muchos sectores de la población. La Red Europea contra la Pobreza y la Exclusión Social ha publicado un informe que revela que, entre 2008 y 2018, la población en riesgo de exclusión social en España pasó de los 10,9 millones de personas a los 12,3 millones. El llamado índice AROPE, de la Unión Europea, agrupa en ese colectivo a las personas que sufren pobreza relativa, privación material severa y hogares con una intensidad de empleo baja o nula. Los sectores de población más castigados son los mayores, la infancia y las mujeres que viven solas con varios hijos. El informe destaca como dato positivo que desde 2014 ha bajado desde el 29% al 26% el porcentaje de población española que se encuentra en esa situación, pero también refleja una gran desigualdad entre la mitad norte y la mitad sur. Así, mientras Navarra, La Rioja y el País Vasco registran índices del 13% o 14% de población en riesgo de pobreza, en Andalucía se eleva al 37%, en Canarias al 40% y en Extremadura llega al 44%. Existen iniciativas para ir reduciendo la indignidad que supone la pobreza para millones de personas en el siglo XXI como los Objetivos de Desarrollo del Milenio o las planificaciones que viene haciendo la Unión Europea. En 2010 se presentó 'Europa 2020, una estrategia para un crecimiento inteligente, sostenible e integrador' con reformas concretas y compromisos de los estados. Los gobiernos que hemos tenido en España están comprometidos a reducir en 1.400.000 el número de personas en la pobreza entre 2009 y 2019, pero las politícas llevadas a cabo han sido, como mínimo, ineficientes y alejadas de la dura realidad social impidiendo que se cumpla el objetivo. Por contra, desde los primeros años de la crisis económica, la sociedad reaccionó a la pérdida de empleo y los desahucios tejiendo redes familiares y sociales de apoyo, creando comedores en los barrios más castigados y gestando acuerdos entre ONGs y administraciones públicas para asegurar la alimentación adecuada a miles de alumnos en los propios colegios. La Red Europea de Lucha Contra la Pobreza y la Exclusión Social, integrada por numersos colectivos territoriales y ONGs estatales como Cruz Roja, Cáritas, Secretariado Gitano, Confederación Española de Personas con Discapacidad Física y Orgánica y Fundación RAIS, entre otras, ha dado voz este año a las personas que viven en los diferentes niveles de pobreza.
Más de 40 personas en situación de exclusión participan en el vídeo realizado por EAPN-ES para visibilizar la pobreza en España y hacer incidencia política. Son ellas las protagonistas. Es con ellas con quienes debemos seguir trabajando.
Portillo definirá los conceptos de pobreza y de aporofobia, los tipos de pobreza existentes, reflexionará sobre la tolerancia, la igualdad y la equidad, y hablará sobre la escucha activa, a la que nos dedicamos los voluntarios del Teléfono de la Esperanza. También se referirá a la aceptación de quienes son diferentes a nosotros, y de la necesidad existente de impedir que las diferencias que nos caracterizan no sean vistas como conflictivas, sino como fuente de riqueza común. El Teléfono de la Esperanza dedicará el Día de la Escucha, que celebra cada año el 15 de noviembre, a escuchar a las mujeres y hombres que estan bajo el umbral de la pobreza. Nuestro compañero José Portillo 'Aporofobia, rechazo de los pobres'. Portillo definirá los conceptos de pobreza y de aporofobia, los tipos de pobreza existentes, reflexionará sobre la tolerancia, la igualdad y la equidad, y hablará sobre la escucha activa, a la que nos dedicamos los voluntarios del Teléfono de la Esperanza. También se referirá a la aceptación de quienes son diferentes a nosotros, y de la necesidad existente de impedir que las diferencias que nos caracterizan no sean vistas como conflictivas, sino como fuente de riqueza común. Aporofobia, fue elegido como la palabra del año 2017 por la Fundación del Español Urgente, promovida por la agencia EFE y BBVA. Aporofobia es el neologismo, acuñado por la filosofa Adela Cortina, que da nombre al miedo, rechazo o aversión a los pobres.
Hoy visita esta sección de noticias positivas una de esas personas de las que se podría decir que fue un gigante de la ayuda a los demás por su ingente labor social. O un hombre tocado por Dios. Su presencia en este mundo sirvió para llevar esperanza a los más desfavorecidos. El jesuita Jaime Garralda ha fallecido en Alcalá de Henares a los 97 años dejando su obra más visible y actual, la Fundación Padre Garralda Horizontes Abiertos, convertida en una red de apoyo e integración de los presos integrada por 300 voluntarios y 100 profesionales.
Pero Garralda ya apuntaba maneras en la vivencia directa y radical del mensaje de Jesús de Nazaret cuando estudiaba Teología en Granada y andaba por los barrios de gitanos ayudando en todo lo que podía. Era la década de los años 50 del siglo XX, Albolote sufrió un gran terremoto y Garralda, recién ordenado sacerdote, se volcó con la gente en la reconstrucción ganándose el apodo de 'padre de los gitanos'.
Destinado a Madrid a finales de los 50, impulsó el Hogar del Empleado y hasta siete residencias para estudiantes sin recursos y centros de FP. Su objetivo entonces fueron los miles de inmigrantes que llegaron la capital de España, pero el radio de acción de su trabajo evangélico y social se abrió a nuevos grupos de personas. Los jesuitas lo destinaron dos años a Panamá y allí promovió una red de promoción y desarrollo.
De vuelta a Madrid, en plena década de los sesenta, toma una decisión que marcaría su vida; se traslada a vivir al Pozo del Tío Raimundo y allí, durante 16 años, acompaña los días y noches de familias rotas por el alcohol, la droga y el SIDA. Su contacto con reclusos de permiso, le introduce en el mundo de las cárceles y en 1978 funda junto a María Matos la Fundación Padre Garralda Horizontes Abiertos. Inspiró la acción de voluntarios y profesionales para acoger y dar una muerte digna en sus pisos a ex presos drogadictos y enfermos de SIDA y fue una de las personas clave para que el sistema penitenciario español creara módulos de familias y madres condenadas con hijos de menos de 3 años. Siempre en estrecha colaboración con Institutuciones Penitenciarias. También impulsó módulos para universitarios y terapéuticos. Poco a poco la labor de la fundación se extendió a acoger e integrar socialmente a mujeres solas y a inmigrantes y traspasó las fronteras españolas llegando a Sudamérica y Japón. Se calcula que ha atendido a 50.000 personas desde sus inicios en 1978.
Foto: www.religiondigital.com
Hace unos días, en una reseña periodística se contaba que María Matos, en los primeros tiempos del papa Francisco, comentó a Garralda "lo que dice el papa es lo que haces tú desde hace décadas". Más recientemente, en uno de los reconocimientos que ha recibido, Garralda contestaba como hacia siempre: "Lo único que hago es poner en práctica el Evangelio". Y Carlos Osoro, actual arzobispo de Madrid, se llimitó a dar fe: "Garralda es el evangelio sin comentarios".
El mes de junio nos ha traído el verano y una buena noticia en el ámbito de la protección a la infancia, el nuevo Gobierno ha decidido crear un Alto Comisionado para la Pobreza Infantil que será dirigido por la senadora María Luisa Carcedo. La creación de este organismo ha sido acogido con satisfacción por las organizaciones especializadas en el trabajo con la infancia por la gravedad del problema que se vive en España. Como nos recuerda UNICEF el 29,7% de los menores, que son casi 2,5 millones de chavales, está en riesgo de pobreza en nuestro país.
El trabajo que tiene por delante Carcedo es muy grande, ya que "la pobreza infantil solo puede combatirse con inversión y los niños han sido los más olvidados en los Presupuestos Generales del Estado de los últimos años", señala Andrés Conde, director general de Save The Children.
La cruda realidad es que España tiene el tercer mayor porcentaje de niños pobres tras Grecia y Rumania. Esta pobreza se concentra, sobre todo, en las familias de un solo adulto con varios niños -a menudo, mujeres solas-, y las de los trabajadores en precario, tanto inmigrantes como españoles. No hay que olvidar, que tener una nómina no es ya un salvoconducto para salir de la pobreza y hasta un 14% de los asalariados españoles viven en esa situación por sus escasos ingresos. Tener un empleo ya no garantiza que los miembros de una familia puedan acceder a todas sus necesidades básicas.
¿Qué medidas son necesario adoptar?
Gustavo Suárez Pertierra, presidente del comité español de UNICEF, ha pedido al Comisionado "que nos tenga en cuenta y escuche a niños y adolescentes". Sus peticiones pasan por más prestaciones por hijo a cargo, mayor número de plazas gratuitas en la educación infantil para poner fin a la inequidad educativa y mejorar la Encuesta de Condiciones de Vida del Instituto Nacional de Estadística. Esto permitirá conocer la situación detalladamente y poder abordar mejor el desafío de reducir la pobreza infantil.
Sobre la llamada inequidad educativa viene trabajando a fondo Fundación Educo, una ONG que solicita el incremento de las ayuda y becas para la educación hasta llegar al 0,4 del PIB en 2020. También pide que se impulsen planes y programas educativos y de ocio para los llamados 'niños de la llave'. Estos son los menores que cuando vuelven del colegio, se encuentran sus casas vacías debido a que los padres pasan todo el día trabajando en condiciones muy precarias para reunir unos mínimos ingresos. Son vidas marcadas por la falta de recursos económicos que provoca a su vez escaso tiempo para atender y cuidar a los niños. Fundación Educo y entidades que trabajan con estos menores en diferentes ciudades lamentan que pese a que tienen en marcha programas de atención, no pueden acabar con el aislamiento en el que viven esos menores respecto a sus padres.
El Alto Comisionado para la Pobreza Infantil debe escuchar a las ONGs que trabajan en la infancia, emprender planes concretos de reducción de esa pobreza dotados de recursos económicos importantes y sostener en el tiempo una acción que está ligada a la Agenda 2030 de las Naciones Unidas. Para ello, es indispensable que este tipo de políticas se mantenga a lo largo del tiempo más allá del Gobierno de turno. Un país que apoya y cuida a los más pequeños es una país que apuesta por su propio futuro.
El desafío independentista ha provocado una grave crisis política y una
profunda fractura en la sociedad catalana que está afectando a toda la sociedad
española y casi monopoliza la actualidad informativa diaria. Un problema
de difícil resolución que se añade a los que ya arrastra la sociedad
española. La corrupción en los ámbitos político y también privado,
la falta de empleo que sufren 3,9 millones de personas y la preocupante
precariedad laboral siguen estado ahí y todo apunta a que costará mucho superar
esos problemas, o al menos, disminuirlos. En ese contexto se celebra este
sábado la Jornada Mundial por el Trabajo Decente. El evento
cumple ya una década en una época de incertidumbre marcada por fenómenos como
las intermitentes crisis financieras, el terrorismo global y los masivos
desplazamientos de migrantes y refugiados en busca de una vida mejor.
Trabajo Decente
La Organización
Internacional del Trabajo (OIT), que impulsa esta jornada de sensibilización,
considera que "el trabajo decente sintetiza las aspiraciones de las
personas durante su vida laboral. Significa la oportunidad de acceder a un
empleo productivo que genere un ingreso justo, la seguridad en el lugar de
trabajo y la protección social para las familias, mejores perspectivas de desarrollo
personal e integración social, libertad para que los individuos expresen sus
opiniones, se organicen y participen en las decisiones que afectan sus vidas, y
la igualdad de oportunidades y trato para todos, mujeres y hombres".
El empleo productivo y el
trabajo decente son factores clave para alcanzar una globalización justa y
reducir la pobreza. La OIT ha elaborado un programa para la comunidad del
trabajo que se basa en la creación de empleo, los derechos en el trabajo, la
protección social y el diálogo social, con la igualdad de género como un
objetivo transversal.
El sentido de urgencia
entre los responsables políticos internacionales –a raíz de la crisis
financiera y económica mundial de 2008– es cada vez mayor: es apremiante
proporcionar empleos de calidad asociados a la protección social y al respeto
de los derechos en el trabajo, a fin de alcanzar un crecimiento económico
sostenible e inclusivo y erradicar la pobreza.
El trabajo decente y los
Objetivos de Desarrollo Sostenibles
Durante la Asamblea
General de las Naciones Unidas en septiembre 2015, el trabajo decente y los
cuatro pilares del Programa de Trabajo Decente – creación de empleo, protección
social, derechos en el trabajo y diálogo social – se convirtieron en elementos centrales de la nueva Agenda 2030 de Desarrollo Sostenible . El Objetivo 8 de la Agenda 2030 insta a promover un
crecimiento económico sostenido, inclusivo y sostenible, el pleno empleo
productivo y el trabajo decente, y será un ámbito de actuación fundamental para
la OIT y sus mandantes.
Las declaraciones de los líderes y los
planes de acción del G20 , el G7,
la Unión Europea, la Unión Africana y otros organismos regionales y
multilaterales también confirman la importancia del trabajo decente para salir
de la crisis y el desarrollo sostenible.
Creciente precariedad
En España, la
precarización de los contratos y las relaciones laborales se ha acrecentado en
los últimos años propiciada por la crisis económica y las sucesivas reformas
laborales. Los empleos temporales por semanas, días y hasta por horas se van extendiendo,
los salarios han caído y muchas empresas se han salido de la aplicación de los
convenios por sectores de producción aplicando condiciones más duras a sus
trabajadores. Aumentan también las personas que son obligadas a trabajar
dándose de alta de autónomos –lo que se conoce como falsos autónomos- y se
extiende la externalización de servicios en muchas empresas y en organismos
públicos, lo que reduce gastos a costa de los trabajadores. En casos extremos
se está llegando a situaciones como las de ‘Las Kellys’ (camareras de piso de
hoteles), que cobran sueldos por debajo del Salario Mínimo Interprofesional a
razón de 2 o 3 euros por hora y una alta exigencia de producción diaria.
Como viene señalando
reiteradamente Cáritas y recuerda el sindicato UGT estos
días el 13,1% de los trabajadores españoles está en riesgo de pobreza,
siendo España el segundo país donde más crecen los trabajadores pobres después
de Hungría. Este dato es la punta del iceberg de la dura realidad de miles de
familias. En Málaga, Auxiliadora Jiménez, secretaria general de
UGT, ha indicado que, según datos de Hacienda “el 45% de los
trabajadores malagueños cobra menos del SMI”.
En esta Jornada
Mundial del Trabajo Decente, más de 200 organizaciones sociales y
de la Iglesia Católica han convocado actos en ciudades por toda España. La central sindical UGT ha lanzado la campaña #Pontea1000 reclamando que
ningún convenio apruebe salarios netos que estén por debajo de los 1.000
euros.
Organizaciones de la Iglesia Católica impulsan la campaña #IglesiaPorelTrabajoDecente (CONFER,
Justicia y Paz, Cáritas, HOAC, JEC Y JOC). En muchos lugares representan en
público la ‘pasarela del trabajo precario’ y han elaborado un vídeo explicativo
sobre el trabajo decente.
La señal de alarma sobre el deterioro de
las condiciones laborales se ha dado en la OIT. Los grandes organismos
internacionales han tomado nota, pero son los trabajadores y las organizaciones
sociales las que tienen por delante el duro trabajo de frenar y exigir que se
revierta esta situación inédita desde hace mucho tiempo en España de que un
hombre o una mujer tengan trabajo y vivan en la pobreza.
Aunque todavía las
movilizaciones no son masivas, es positivo que se extiendan las denuncias, la sensibilidad
y la actividad reivindicativa relacionada con este grave problema de la
precariedad laboral que limita las vidas de millones de personas y les impide
vivir con el horizonte despejado de incertidumbres pata poder progresar con sus
familias.