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miércoles, 27 de marzo de 2024

Escuchar a los jóvenes en un mundo tecnológico y acelerado

 

                                     Una chica mirando su móvil Foto: www.abc.es/familia


José Antonio García, Antonio Guadix, Antonio Múñoz y María del Mar Santoyo. Alumnos del Practicum del Teléfono de la Esperanza

 

Cada 27 de marzo, el Teléfono de la Esperanza celebra el Día de la Escucha, una jornada de sensibilización sobre la importancia de la cultura de la escucha como un bien necesario en la sociedad para que se dé una auténtica comunicación basada en el respeto y el diálogo entre todos y todas. Este día coincide con el día en que se firmó, en 1971, el acta de constitución del Teléfono de la Esperanza, y nos invita a reflexionar sobre una habilidad humana fundamental: la escucha activa.

En una sociedad inundada por las tecnologías y las redes sociales, todas las personas estamos constantemente rodeadas por la sobrecarga de estímulos, palabras y ruido, pero ¿cuántas veces nos paramos a escuchar de verdad? La escucha activa es algo que va mucho más allá de sólo oír las palabras que pronuncia otra persona; es sumergirse de lleno en lo que se está diciendo, prestando una atención adecuada a las diferentes capas del mensaje que se recibe; lo emocional, lo verbal, los silencios o los gestos.  Sin ninguna duda el mensaje en sí mismo ya es importante, pero también lo son las circunstancias en las que se da, el contexto, de la misma forma en la que las notas musicales no se interpretan bien si no se sitúan en una partitura. El fenómeno de la escucha activa implica ponernos en los zapatos de quien tenemos delante y realmente entender su perspectiva, sin juzgar ni prejuzgar, sin moralizar ni reprender, respetando y validando lo que la persona expresa y transmite, aprendiendo a mantener los silencios. Pero no sólo eso, sino que también involucra la capacidad de dar a entender a la otra persona que está siendo escuchada, que su mensaje es importante y merece cierto interés.

Escuchar a los jóvenes

Y justamente, quienes tienen mucho que decir y a menudo sienten que no son escuchados lo suficiente son los y las jóvenes. Y, es que, es común que la juventud no sea tomada en serio debido a prejuicios generacionales, a pesar de que tienen mucho que aportar. Escuchar a la población adolescente es fundamental no sólo porque tienen visiones únicas del mundo que a menudo pasan desapercibidas -precisamente porque se les encasqueta en una imagen estereotipada- sino porque también enfrentan retos de generaciones pasadas a la vez que lidian con los de la suya propia. Hablar con la gente joven es como abrir una ventana a nuevas ideas y experiencias que pueden enriquecer nuestra forma de ver las cosas.

El uso de las redes sociales

Pero, en el caos de la vida actual, donde todo va a mil por hora y estamos siempre bombardeados con información, a veces nos podemos sentir sin un solo minuto para escuchar de verdad a los demás. ¿Has notado cómo un uso inadecuado de las redes sociales nos hace olvidar lo que significa tener una buena conversación cara a cara? Es como si el estrés del día a día nos alejara cada vez más de conectar de una forma auténtica con la gente que nos rodea, a pesar de estar siempre conectados. Y eso es una pena, ¿no crees? Porque al final del día, lo más valioso son esas conexiones reales que hacemos con los demás.

Te invito a imaginar a un joven rodeado de amigos virtuales, teniendo miles de seguidores en sus redes sociales y cuyo teléfono vibra sin parar de la cantidad de mensajes y comentarios que recibe. Pero aun así se siente solo. ¿Te suena familiar? Es como si cuanto más tiempo pasa inmerso en su pantalla, más vacío se siente por dentro. A veces, estar tan metidos en el mundo digital nos puede alejar del mundo real, ¿no crees? Y al final del día, nos damos cuenta de que ninguna cantidad de 'likes' o mensajes puede llenar esa soledad no deseada que sienten los jóvenes actualmente, convirtiéndolos en la generación que se siente más sola.

Es como si la tecnología les acercase a todo el mundo, pero les alejara de ellos mismos y de los que están a su alrededor, haciendo que la escucha sea algo que anhelan.

Aunque es muy común oír cómo se les llama frecuentemente “generación de cristal”, lo cierto es que si nos detenemos a escuchar lo que tienen que decir, descubriremos que la realidad con la que conviven también comprende desafíos. Pues, como antes comentábamos, la juventud de hoy se enfrenta a retos característicos de su tiempo, como pueden ser problemáticas sociales acentuadas, la digitalización, la crisis climática o la dificultad de emanciparse.

No se trata de una generación más frágil, sino de una generación más consciente. Una generación que se quiere hacer escuchar y expresarse de forma libre. Y, desgraciadamente, esta generación suele ver cómo su protesta es infantilizada y ridiculizada o en su defecto, criminalizada o tratada de histérica.

En la adolescencia y adultez temprana, hay obstáculos que superar. Y, en un país en el que el suicidio es la principal causa de muerte entre los jóvenes y adolescentes entre 12 y 29 años (Universidad Complutense de Madrid, 2023), es crucial atender a lo que nuevas generaciones nos tienen que decir. Sólo así podremos colaborar para crear un futuro mejor.

Como profesionales de la Psicología, hemos sido testigos de cómo la práctica de la escucha activa puede hacer maravillas en nuestras relaciones y en la forma en que vemos el mundo.

Al escuchar de verdad, mostramos respeto y empatía hacia los demás, pero ¿sabes qué? También damos la oportunidad de que se compartan esos sueños que a menudo se guardan en lo más profundo del corazón. Y aquí está el quid de la cuestión: ¡los sueños de los jóvenes son como tesoros esperando ser descubiertos! Al prestarles atención y tomarlos en serio, no solo les damos valor a sus aspiraciones, sino que también creamos un espacio donde esos sueños pueden florecer y convertirse en realidad. Es como sembrar semillas de esperanza y verlas crecer con cada palabra escuchada activamente.

Los sueños y las inquietudes de la población joven son como piezas clave en el rompecabezas de la vida, porque representan la frescura y la audacia que el mundo necesita para evolucionar. Piensa en todos esos sueños, desde querer cambiar el mundo hasta simplemente encontrar su lugar en él. Pero, ser joven presenta también dificultades, como el huracán de emociones que sufren. Gestionar todas esas emociones puede ser un verdadero desafío, es como estar en una montaña rusa de sentimientos. Y es por eso que escuchar a los jóvenes es tan importante. Porque en medio de todas esas emociones, ellos tienen deseos increíbles y una energía que puede impulsar cambios sorprendentes a nivel tanto individual como para la sociedad.

Así que prestemos nuestros oídos a sus aspiraciones y preocupaciones, porque son el motor de un futuro brillante que está por venir.

Valorar lo que nos cuentan

Pero escuchar de verdad no solo afecta a nuestros jóvenes, también tiene un impacto enorme en el mundo en general. Con tantas diferencias y divisiones, aprender a hacerlo se vuelve súper importante para construir una sociedad donde todos nos sintamos incluidos y respetados. En un lugar lleno de estrés y prisas, darse un tiempo para atender a lo que nos tiene que contar esa persona que tenemos a nuestro lado, vale mucho más que el oro. Démosle ese valor a las personas que nos rodean.

¿Qué pasará si vamos más allá de un “qué tal” cuando conversamos con alguien? Sería muy interesante ponerlo en práctica, ¿no crees?

Es cierto que a veces, nos cuesta mucho escuchar a quienes piensan diferente a nosotros. Nos aferramos a nuestras ideas y rechazamos cualquier cosa que las cuestione. Pero eso no nos lleva a ninguna parte. En cambio, ¿qué pasaría si nos abriéramos a escuchar a todos, incluso a aquellos que nos hacen sentir incómodos? ¡Imagina todo lo que podríamos aprender!

El Día de la Escucha nos da la oportunidad de pensar en eso. Nos invita a dejar de lado nuestros prejuicios y a abrirnos a escuchar todas las voces, incluso las que no estamos acostumbrados a escuchar. Darnos la oportunidad de descubrir que, aparte de “nuestro mundo”, hay muchos más planetas por descubrir, es algo que nos abrirá nuevos horizontes; nuevas perspectivas desde las que ver nuestra propia historia y comprender a un nivel más profundo los otros puntos de vista que no conocíamos. Nutrirnos de historias y sentimientos nos ayuda a crecer como personas.

Escuchar más y juzgar menos

Cuando nos comprometemos a escuchar activamente, no solo expandimos nuestra forma de pensar y mejoramos nuestras relaciones, sino que también ayudamos a construir un mundo donde cada voz importa y es valorada. ¡Es hora de escuchar más y juzgar menos!

En este Día de la Escucha, hagamos un compromiso consciente de cultivar la habilidad de escuchar activamente a quienes nos rodean, independientemente de nuestras diferencias y prejuicios. Es oportuno recordar lo que una vez dijo Carl Rogers, psicólogo que introdujo el concepto de escucha activa“Creemos que escuchamos, pero muy pocas veces escuchamos con comprensión real, con verdadera empatía. Sin embargo, escuchar, de esa forma tan especial, es una de las fuerzas más poderosas para el cambio que conozco.”

Añadir también que, al abrirnos a la experiencia de escuchar a los demás, no sólo fortalecemos nuestras relaciones y nuestra comprensión del mundo, sino que también contribuimos a la creación de un futuro más equitativo y justo para todas y todos. Y no solo

eso, sino dejar que nos escuchen también es muy importante. Recordemos que la comunicación es bidireccional y que practicarla en los dos sentidos será beneficioso para crear relaciones saludables en un ambiente de cercanía y confianza.

Entonces, ¿qué esperamos? ¡Pongamos en práctica esa escucha activa y demos espacio a todas las voces!

 

El suicidio es la primera causa de muerte en jóvenes y adolescentes entre 12 y 29 años 

Universidad Complutense de Madrid. (s. f.)

https://www.ucm.es/suicidio-primera-causa-de-muerte-en-jovenes

sábado, 23 de marzo de 2024

'Juventud, grandes sueños que necesitan escucha'. El Teléfono de la Esperanza dedica a los jóvenes el Día de la Escucha 2024

 


El Teléfono de la Esperanza celebra el próximo miércoles 27 de marzo el Día de la Escucha, que cada año se dedica a un sector de la población. Con el lema 'Juventud, grandes sueños que necesitan escucha' dedicamos la campaña de 2024 a la necesidad de conectar con los jóvenes de hoy entre los que abundan las personas hiperconectadas virtualmente, pero a la vez con una sensación de soledad mayor que nunca.

En el contexto actual cobra mayor importancia la escucha activa de las personas y sus situaciones vitales. Durante el pasado año 2023, la red de voluntarios que dan sus servicios altruistas en los 29 centros territoriales de España atendieron 187.553 demandas de ayuda, de las cuales 10.538 fueron de personas de menos de 25 años. Asimismo, los voluntarios del 'Chat de la Esperanza' dieron respuesta a 16.220 peticiones de ayuda, la mayoría de las cuales procedían de adolescentes y jóvenes.

En Málaga, contamos con un grupo de estudiantes de Psicología en prácticas que dan respuesta a los mensajes que se reciben en el  'Chat de la Esperanza'. El programa incluye la sensibilización sobre la necesidad de tener una buena salud mental con charlas que se llevan a cabo en centros educativos durante el curso escolar. Los estudiantes de prácticas participan también en cursos y talleres dentro del voluntariado del Teléfono de la Esperanza.

El Teléfono de la Esperanza apuesta por la importancia de fomentar la escucha activa para cultivar relaciones saludables y promover un diálogo en el que se puedan construir puentes de entendimiento. Además de ofrecer servicios de atención psicológica, también es importante 

promover la prevención y la educación en salud mental. 

La población juvenil tienen la opción de acceder a esta herramienta de ayuda  a través de la página web del Teléfono de la Esperanza o la App Conéctate.socialque está disponible en App Store y Google Play.

El horario de atención actual es de lunes a viernes de 18,00 h a 24,00 h pero nuestro propósito es ir ampliando y poder llegar a las 24 horas los 365 días del año como es la cobertura telefónica del Teléfono de la Esperanza. 


Ayudar a los jóvenes chateando por Alejandro López


Mamen de la Torre:

"El poder sanador de la escucha y el silencio son claves para conocerte mejor y como elemento de transformación personal"


miércoles, 31 de mayo de 2023

Prácticas de Psicología en el Teléfono de la Esperanza, una oportunidad para crecer profesional y personalmente

 

                                         Alumnos del Practicum con la psicóloga Ana Manrique


Trece estudiantes de Psicología han hecho su Practicum en el Teléfono de la Esperanza entre los meses de noviembre de 2022 y mayo de 2023. Los psicólogos en formación han tenido contacto directo con la escucha de las personas que llaman por teléfono pidiendo ayuda, los jóvenes que escriben sus mensajes a 'El Chat de la Esperanza' y familiares de personas que se han quitado la vida. Además, han descubierto el amplio campo de la formación en salud emocional, participando en los cursos de Desarrollo Personal y los talleres de 'Autoestima', 'Mindfulness' y 'Gestión Emocional'.

Nuestra psicóloga Ana Manrique se ha responsabilizado de tutorizar esas prácticas. "Ha sido muy gratificante para mi -detalla- ver como ahora tienen un concepto más humano de la Psicología. Ahora si podrían escuchar a las personas y tratarlas".

Una de las situaciones más graves en la salud mental de las personas es la ideación o crisis suicida. Algunos de estos estudiantes "no querían hablar de suicidio, pero ya han escuchado a chicos y chicas en 'El Chat de la Esperanza', han sabido mantenerles la conversación y fijarse en lo más positivo para emplazarlos a continuar hablando al día siguiente", explica Ana Manriqure.

Ocho alumnos de la Universidad de Málaga, cuatro de la UNED y uno de la Universidad online Europea han vivido este acercamiento al voluntariado del Teléfono de la Esperanza. Pablo Lozano, uno de ellos, cree que la soledad es el hilo conductor de los chicos a los que ha atendido en el chat. "Necesitan hablar, ser comprendidos, muchos están en situaciones jodidas. Ellos responden muy bien al contacto por chat. Necesitan ordenar sus pensamientos y expresarse. Intentamos que vean una oportunidad de que hablen con sus padres o con orientadores o profesores".

Pablo Lozano le llamo la atención el caso de un adolescente al que sus hermanos culpaban de la muerte por cáncer del abuelo. El chaval se quejaba de que expresó el problema a sus padres pero no le hicieron caso y entró en una dinámica de mal rendimiento en el instituto donde también tuvo tensiones con otros alumnos.

A Magin López, su pase por nuestro Practicum le ha supuesto "un proceso de descuadre" respecto a la enseñanzas teóricas adquiridas en la Universidad y un aterrizaje en el mundo profesional de la Psicología. "Esto no ha sido una asignatura más", resume. Pero si hay un área del Teléfono de la Esperanza que la ha impactado es el grupo 'Ayuda Mutua', donde cada dos semanas mantienen sesiones terapéuticas familiares de personas que se suicidaron o participantes que ellos mismos han tenido intentos de suicidio. "Al principio ver esas situaciones parecía una locura, pero poco a poco notas que vas pudiendo entrar en el terreno necesario de un posible desarrollo terapéutico con las personas. Las sesiones podían derivar en múltiples direcciones. Hay que saber manejar que expresen sus emociones y no se contagien los demás. He visto a Juan Sánchez con la habilidad de manejar esa complejidad. Viendo la evolución de estas personas, es acertado que revivan lo vivido porque trabajar sus emociones es bueno para ellos. Estoy muy a gusto con vosotros, nos decían".  

En el grupo en el que tuvo participación Magin había incluso una familia formada por dos padres y un hijo.

Alejandro López, alumno de la UNED, buscaba un contacto presencial con la profesión después de sus estudios académicos. Acudió al Teléfono de la Esperanza porque vive cerca de la sede. Encontró unas posibilidades de crecimiento personal  y profesional "que no esperaba". Resume así su presencia en la escucha de los llamantes: "Son personas con experiencias duras, son vidas humanas, no casos ni teorías. Personas que lo pasan mal y se les escucha. La mayoría te dan su feed back (mensaje de respuesta) de que las ayudas".

La sensaciones que transmiten los participantes en el Practicum 2023-24 son de sorpresa y descubrimiento. En lo personal y profesional. Así, Paula Parrado, nos cuenta que "después de asistir a las charlas en institutos y participar en 'El Chat de la Esperanza' he descubierto que me gustaría dedicarme a los jóvenes". Tuvo una experiencia enriquecedora en la sala de orientación, donde los voluntarios atienden a los llamantes. "Me encantó. Me gustó mucho, en todo momento atendía como yo consideraba y me apoyaban. Noté la confianza, cercanía y acogida. Me sentí acompañada".

Paloma Martín ha sido otra de las integrantes del Practicum por cercanía a la sede. Sus referencias de que el Teléfono de la Esperanza es "un sitio de mayores y centrado en el suicidio" quedaron superadas por los casi dos meses que ha estado participando como voluntaria en 'El Chat de la Esperanza'. "La mayoría estaban en la misma línea de buscar alguien que les diera apoyo. El teléfono debería hacer actividades para la gente joven, aquí encontrarían apoyo a sus problemas".



A Irene Álvarez le gustó "un montón" asistir a las charlas preventivas que dieron nuestros voluntarios a niños de 12 o 13 años en los colegios. Valora muy positivamente su participación en los talleres 'Autoestima', 'Inteligencia Emocional' y 'Mindfulness', donde encontró gente muy interesante.

Ariadna Borrego es otra de las personas que tuvo la oportunidad de tener contacto con los sufrientes que asisten al grupo 'Ayuda Mutua'. Ella misma llegó con mucho dolor en su mochila vital porque su madre se suicidó cuando era una niña. "He podido empatizar como se sienten, que necesitan, calmarles y darle recursos. Lo mío fue cuando tenía 10 años, nunca se va el tema de tu vida. Con 31 años tengo ayuda. Llevo tiempo trabajándome, hago Psicología porque me gusta y no me quejo de mi vida". 

Silvia Fernández, en su paso por nuestra asociación, participó en la coescucha, 'El Chat de la Esperanza' y el Taller 'Soledad sana' dirigido a personas de más de 65 años. "Me sorprendió la capacidad de abrirse y contar sus cosas. A mi me vino bien porque no sabía hacer dinámicas de grupo y he aprendido".

Sobre el contacto con jóvenes, destaca su asistencia a las charlas de salud mental que "me han llenado mucho". La atención a personas en crisis por teléfono le resultó "emocional e impactante". Tomó nota de aspectos como el tono de voz, la forma de contar las cosas del llamante y la habilidad que los orientadores tienen para escuchar. La clave de la acogida por ese canal. Incluso cuando solo el silencio es lo que llega desde el otro lado de la línea.

sábado, 26 de marzo de 2022

CON OTRAS GAFAS / Día de la Escucha. Conocerse a uno mismo ayuda a construir una sociedad mejor

 



El Teléfono de la Esperanza celebra este domingo 27 de marzo el Día de la Escucha, para sensibilizar a la población sobre la importancia de la escucha como base para una auténtica comunicación, este año dedicado a la escucha de uno mismo y una misma.

Vivimos unos momentos en nuestra sociedad realmente preocupantes, dentro y fuera de nuestras fronteras: Las relaciones políticas evidencian crispación con discusiones fuera de tono en las tribunas, los medios de comunicación, en especial la televisión, evidencian agresividad y falta de respeto entre los tertulianos, potencias militares invaden países vecinos,  sistemas sanitarios y educativos deficientes, corrupción política y pobreza. No faltan pues motivos para la preocupación y el desasosiego.

¿Qué paralelismo encontramos entre lo que ocurre fuera de nosotros y lo que sucede en nuestro interior? Qué duda cabe que lo que vemos a nuestro alrededor influye en nuestro estado de ánimo, en lo que esperamos de la vida, en el futuro que imaginamos. Sin embargo, tendemos a olvidar que esa influencia es de ida y vuelta, que nuestra forma de estar en el mundo y de sentir también influye en nuestro entorno.

 

¿Cuánto tiempo nos dedicamos a nosotros mismos? ¿Nos conocemos de verdad?

¿Sabemos qué hay detrás de nuestras reacciones y comportamientos?

¿Nuestra forma de pensar nos hace infelices? ¿Hemos aprendido a perdonar y liberarnos de las ataduras de los rencores pasados?

 

Estar en equilibrio con nosotros mismos supone partir de una base sólida y segura sobre la que poder construir nuestras relaciones con el mundo, empezando por unas relaciones sanas y enriquecedoras con las personas con las que nos desenvolvemos en nuestro día a día, y también participando en nuestra comunidad para hacerla más habitable, más justa y solidaria. ¿Qué ocurriría si cada persona dedicase ese tiempo del que hablamos a “poner en orden sus propios cajones”? ¿Cuántos problemas sociales dejarían de existir?

En el Teléfono de la Esperanza sabemos bien los beneficios de la autoexploración y el trabajo personal tanto para el bienestar de la propia persona, como para construir una sociedad mejor. Lo aplicamos a nuestra propia filosofía de trabajo, muestra de ello es que nuestro voluntariado dedica un periodo de la formación inicial a su propio crecimiento personal, a poner orden en esos cajones de los que hablábamos, antes de intentar ayudar a otras personas. Durante aproximadamente cinco meses, los futuros voluntarios y voluntarias realizan este trabajo hacia dentro, a través de los dos módulos del curso de desarrollo personal.



Más allá del voluntariado, también organizamos cursos y talleres para acompañar en procesos similares a cualquier persona que quiera dedicarse ese tiempo y trabajo a su autoconocimiento y aceptación. 

Un momento de crisis personal puede ser una oportunidad para parar y darnos ese tiempo que todas las personas necesitamos pero que no siempre nos dedicamos inmersos en prisas del día a día. Con la ayuda adecuada, podemos conseguir ese deseo de mejorar que todo ser humano lleva dentro.

Por todo el 27 de marzo hemos escogido como lema del Día de la Escucha “EscúchaTE”, con esas dos letras finales en mayúsculas, letras que hacen hincapié en ti y al mismo tiempo letras que también nos representan: Teléfono de la Esperanza, porque queremos ofrecerte nuestro apoyo y recursos en tu proceso de crecimiento.

Desde nuestros centros y redes sociales llevamos a cabo acciones para celebrar este día y sensibilizar en torno al cuidado y crecimiento personal  de cada uno y cada una de nosotros y nosotras.

Más información:

Próximo curso 'Desarrollo Personal I': Del 7 al 10 de abril


jueves, 19 de agosto de 2021

Pedir ayuda también es dar riqueza personal

 




José Miguel Arocena

Orientador del Teléfono de la Esperanza

Uno a uno y caso a caso, el sentimiento que me brota al terminar la conversación telefónica con los diferentes llamantes con los que a diario tenemos la oportunidad de hablar, es el de la gratitud. Agradecimiento además, que directamente y sin reserva alguna, les suelo verbalizar. La mayoría de las veces ante la sorpresa y el asombro de los mismos que son los que,  de una manera natural, parece que serían los obligados a hacerlo.

Además de la gratitud, de vez en cuando también, me reencuentro con otras emociones. La tristeza, el dolor, la impotencia, la acogida, la alegría y hasta en alguna ocasión, la ternura. Esa es una parte de nuestra jungla emocional. No recuerdo sin embargo, haber sentido pena. Puede que como ocurre tantas veces en la vida, esté  activando el recurso que todos tenemos de olvidar lo que queremos olvidar y seleccionar emociones como las mencionadas más arriba, con las querríamos preferentemente identificarnos. Pero estoy convencido que el modo de escuchar que desde el Teléfono de la Esperanza hemos aprendido y practicamos, nos ayudan a que esos encuentros se realicen no desde el plano de superioridad o  simplemente asimétrico que la pena o la lástima llevan implícito.

Ya habréis comprendido que no hablo por igual de todas las llamadas. Los que estamos en esto sabemos, que sobre todo, aunque no únicamente, me estoy refiriendo a esas que de una forma genérica denominamos como “interesantes” o “importantes”, y que en mi caso concreto, curiosamente, coinciden con aquellas que por diferentes características, provocan que en ocasiones me sienta  ”algo perdido”. Con eso lo que quiero decir, es, que en ocasiones ocurre, que transito “acompañando” al llamante a lo largo y ancho de la situación que él mismo quiere compartir conmigo,  sin que atisbe puerto alguno  al que llegar y refugiarme. Sea por mi falta de experiencia, de conocimientos, de recursos, por cansancio o porque debe ser así más allá que quiera o no admitirlo. Aunque también reconozca, que esa “escucha desnuda” es la que da más sentido al momento. Escucha donde los silencios son los más enriquecedores y donde se conjuga, a mi entender mejor, la presencia y el acompañamiento.

Pero volviendo al comienzo. Por que experimento esa sensación de  gratitud?

El mecanismo de pedir

Cuando alguien acuciado por su momento personal toma la decisión de llamarnos lo que activa es el mecanismo de PEDIR.  Pedir es identificar en nosotros la carencia, es aceptarla y finalmente expresarla implicando en su petición al otro. Pedir es muy difícil. Porque ya verbalizarlo es complicado y asumirlo  tanto más, si además somos conscientes de lo que en realidad y simultáneamente estamos mostrando nuestra debilidad, nuestra vulnerabilidad. Iniciamos una convivencia con un difícil hecho como es admitir la posibilidad de ser rechazados, reconocernos y mostrarnos necesitados, débiles.   Un hecho en suma además, que desde su potencia, puede llevarnos a entroncar y a conectarnos de nuevo con muchas de las heridas que consciente o inconscientemente arrastramos desde nuestra infancia. Muchos riesgos, mucha indefensión. 

De una persona a otra

Pero el verbo pedir lleva inexorablemente adheridos otros verbos como son, dar, rechazar, recibir, ignorar. Son las dos caras de la misma moneda. No se entiende el uno sin los otros. El término pedir es un vector que apunta directamente a alguien o a algo.  Va por tanto de un alguien a otro alguien. Y de tal manera es así, que cuando un alguien me pide directamente, me siento interrogado e implicado por esa expresa  petición en forma de llamada.

Una primera consideración me lleva a valorar  cual es el modo y desde que posición se ha planteado esa petición. 

Formas de pedir ayuda

Se puede pedir con un sentimiento de vergüenza, o desde una posición fría y distante. En ambos casos se estará dejando claro ese mensaje de sometimiento o directamente de superioridad. Pero cuando la petición se realiza desde la gratitud,  lo que me despierta es, “tenemos la oportunidad de ayudarnos entre nosotros”.  Porque cuando el que pide llama, despierta en mi la posibilidad de realizar también ese trabajo de autoconocimiento, esa posibilidad de comprender en que parte de mi yo resuena esa petición y por lo tanto desde donde activar mi  respuesta, sea esta la que sea.  Por eso, comprender bien y aceptar  la posibilidad y la necesidad de dar, siempre desde un ámbito de libertad personal, es, no solo, una oportunidad de crecimiento personal sino que la práctica y puesta en marcha del pedir es en sí misma, un importante generador de riqueza personal.

La vida del ser humano transita desde la dependencia más absoluta con el alumbramiento (y anterior a este), hasta la indiferencia hierática y rígida del final de la vida física. Entre ambas se dan también una amplia gama de actitudes, de momentos personales y colectivos, de oportunidades de encuentros y desencuentros. Pero los que estamos vinculados a la vida tanto en lo personal como en lo profesional, sabemos que el mayor de los vínculos existentes entre dos seres humanos, se escenifica cuando uno de los seres desde su dependencia más absoluta pide y pide. Pide como si de un grito desde la misma tierra brotara. Y colegiréis conmigo en que  es difícil encontrar  un vínculo más poderoso que el que mantiene la relación de una madre con su hijo.

Finalmente, y ya termino, tras el paso del tiempo, y los conocidos vaivenes que toda persona experimenta, todo termina en la muerte de alguno de esos “alguien”. Nada hay más autosuficiente que la muerte. Por ello podríamos resumir que pedir y dar son el binomio que mejor explican la existencia de la vida, de la existencia de  oportunidades para el cambio, de posibilitar el crecimiento en suma. Pero también  visto lo visto podríamos afirmar, la difícil e irreconocible frontera que existe entre pedir y dar. Donde empieza uno y donde el otro.


jueves, 5 de agosto de 2021

A la escucha paciente de los jóvenes


                                                      www.madreshoy.com


Ana Manrique

Psicóloga en el Teléfono de la Esperanza

A raíz de un estudio de la Universidad de Oviedo, sobre el potencial incremento en las tasas de suicidio durante la pandemia Covid y de la publicación en la revista The Lancet del trabajo de investigación llevado a cabo en 21 países, entre ellos España, se concluye que en los primeros meses de la pandemia no parece haber un incremento significativo en el número de suicidios consumados pero si un aumento de trastornos de interiorización (ansiedad, depresión y pensamientos suicidas) en los jóvenes.

A medida que se han ido sucediendo las diferentes etapas de la pandemia, la sociedad, y sobre todo los profesionales de salud mental, ha vuelto su mirada hacia los jóvenes. En los jóvenes está el futuro. Son proyecciones de esperanza que a veces los adultos visionamos bajo los mismos cánones que nosotros tuvimos.

Pero entre nuestros jóvenes y las generaciones anteriores, ha habido cambios importantes a los que se van a enfrentar y tal vez no hemos sido capaces de mostrarles las herramientas adecuadas para afrontar los nuevos conceptos y circunstancias que se abren ante ellos.

Palabras para una vida saludable

Creo que somos los adultos y quienes se dedican a la ayuda en situaciones de crisis, los que tenemos que trabajar el acercamiento con la escucha constructiva y buscar las palabras que necesitan escuchar, para que encuentren la estructuración de sus vidas de manera saludable.

Últimamente parece que se han disparado las alarmas en España al comprobar que ha aumentado el número de población joven que acude a los servicios de salud mental con problemas de ansiedad, depresión o trastornos de personalidad, que derivan posteriormente en idea o intencionalidad suicida.

Nuestra experiencia       

Dada la experiencia y formación continua, el Teléfono de la Esperanza está jugando un papel primordial en la sociedad. Sabemos la importancia de los pilares en los que se basa el desarrollo personal desde la infancia en cada una de las historias individuales de cada llamante.

Y si sabemos cuáles han sido los factores que han provocado esta situación de vulnerabilidad en la población joven, podemos ponernos a trabajar con ellos facilitándoles herramientas protectoras. Realmente en cada persona estos factores intervinientes son múltiples, y con matices muy particulares de expresión, desarrollo y tratamiento, pero están basados en denominadores comunes en, prácticamente, todos los seres humanos. Estos factores son los siguientes:

Amor, aderezado de comprensión.

Tiempo que les dedicamos, la cercanía.

La escucha paciente. Dando pie a su expresión verbal. El amor y el tiempo se asientan sobre esta escucha.

Si seguimos con la observación sin juicios. E intervenimos con palabras pausadas que les sirvan de aclaración, apoyo y sobre todo para reflexionar en sus propias proyecciones mentales, estaremos trabajando junto a ellos su resiliencia, su autoestima, su propio respeto y la empatía. A la vez ampliaremos conceptos, depositando estímulos positivos de responsabilidad y la voluntad coherente que ponga en marcha sus ilusiones.

Una vida con sentido

Necesitan todo esto y más, para convertir su vacío, su sufrimiento, sus ideas suicidas, en una vida con sentido. Necesitan referentes que les impulsen a creer en sí mismos.

Si ellos están confusos y han perdido la fe en la vida, nos toca a los adultos creer en ellos. En el fondo sabemos que conseguiremos superar este bache y que en toda sociedad son necesarias todas y cada una de las etapas del ser humano para complementarse entre sí y crecer al unísono.

 

martes, 1 de junio de 2021

El diálogo como medio de crecimiento personal

 

                            Foto: www.lamenteesmaravillosa.com                  


Carlos López

Coordinador de talleres del Teléfono de la Esperanza

Dialogar, del griego “dia-logos”,  significa el encuentro entre dos logos o pensamientos que buscan alcanzar una idea mejor o superior. Es el encuentro: voluntad con conocimiento y amor, en busca de lo mejor de uno mismo para poder compartirlo con los demás. Hay verdadera “escucha”, pues va más allá de la empatía o ponerse en el lugar del otro: hay concordia. ('El arte de conversar y dialogar'. Autor: Javier Saura).

El diálogo es como una partida de tenis. Generalmente en nuestros diálogos con los otros, confrontamos  ideas, creencias, valores, opiniones, estilos de vida y pautas de comportamiento. Y a medida que se desarrolla el dialogo, se modifican las percepciones y las actitudes que vamos teniendo y en consecuencia se modificamos los comportamientos y asumimos nuevas decisiones y estratégias sobre el uso de los recursos que nos van surgiendo. Resumiendo: el dialogo define el ámbito de convivencia de los que dialogan, constituyendose momento a momento.

De lo que se deduce que sólo aprendemos a través de vivencias cuando estas nos son significativas, cuando algo nos mueve cuando algo nos provoca la emoción

Las emociones son centrales en nuestra vida. impactan en nuestra memoria porque recordamos mejor aquello que nos conmueve” (Facundo Manes, neurólogo). Nos transformamos en la convivencia porque todo el tiempo estamos en continuo cambio, somos sistemas dinámicos, nuestra fisiología cambia a lo largo del día, todos somos distintos de como éramos cuando nos levantamos por la mañana. Resulta que una cosa dicha aparentemente sin mucha consecuencia, de pronto nos damos cuenta que tiene consecuencias porque uno reflexiona o la mira de nuevo en el silencio o en conversación con algún amigo.

Y porque nos vamos a transformar de todos modos, comprobaremos que  vamos a ir por un lado o por el otro según la circunstancia en la cual nos encontremos,  por ejemplo según lo que escuchemos en la radio en la mañana  nos conmueva  o puede que nos enoje, puede que nos encante o que nos sea indiferente. En todos los casos vamos a surgir  un cambio distinto porque eso va a guiar esta continua transformación en la cual nos encontramos y esto está pasando todo el tiempo.

Las actitudes de algunos de los caminos por los que optamos, nos pueden llevar a tener conflictos con los demás. El conflicto surge cuando las ideas, valores o actos de distintas personas están en contraposición, generando un desequilibrio o malestar.  Si yo estoy en una situación que me resulta amenazante y quiero conservar algo que me es propio y no quiero perderlo, por ejemplo, quiero conservar mi opinión, quiero conservar la dignidad, quiero conservar el respeto por mí mismo a cualquier coste, ese cualquier coste significa que no me importa lo que les pase a los otros.

Todos tenemos ciertas ideas o creencias básicas que queremos conservar, y sobre las cuales no deseamos reflexionar.  La reflexión  nos llevaría a preguntarnos desde uno mismo. La única manera de no estar atrapado en un ideología  o creencia es tener un espacio reflexivo siempre abierto en función de algunos propósitos humanos, sociales o éticos. Por ejemplo si nos preguntasemos: ¿me gusta el vivir que estoy viviendo o no me gusta?. Cuando uno se hace esa pregunta le cambia la emoción.  Cuando uno se hace esa pregunta que es reflexiva, uno ya está en otro lugar, uno ya no puede volver al lugar de donde salió porque ya se hizo la pregunta, ya no es inocente y amplió la conciencia. Podemos decir  que “si” para conseguir que así mis amigos  me quieran. ¿Para qué?,  para qué me acojan aunque se que ese vivir que estoy viviendo yo no lo quiero, lo quiero para que me acepten pero yo en mi realidad no lo quiero. Cuando me doy cuenta de esto, puedo ampliar mi conciencia y lo que me queda seria cambiar mi modo de vivir, porque si soy consciente de algo que me hace daño que no lo quiero tengo que cambiar. Si reflexionamos siempre vamos a ser libres para el conocer, porque vamos a ser capaces de mirar dónde estamos y ver si nos gusta o no nos gusta nuestra vida.

Si no reflexionamos, podemos caer en un fanatismo, en un ámbito de autoridad que queremos que sea absoluta para que el otro obedezca. Puedo  preguntarme ¿me gustó decir lo que dije o hacer lo que hice o no, me gustó las consecuencias de lo que dije o hice?. ¿estamos dispuestos a reflexionar sobre cualquier sistema fundamental? Si la respuesta es afirmativa entonces tenemos la oportunidad  de seguir siendo seres humanos respetuosos capaces de colaborar, de construir un mundo legítimo con otros seres humanos y la única solución será mirar desde donde estamos diciendo lo que estamos diciendo.

La frase que generalmente utilizamos cuando entramos en conflicto con el otro suele ser: "Es que no me escuchas”. Por lo tanto, el escuchar es uno de los factores significativos del dialogo y, curiosamente, de la resiliencia y, por tanto, escuchar y ser escuchado desarrolla en mí -también en el otro- fortalezas afectivas y potencia la autoestima de quienes dialogan. Para que exista una verdadera escucha, el otro ha de ser recibido voluntariamente por mí y yo ser recibido voluntariamente por el otro. Entonces, habrá dialogo y por lo tanto escucha. En ese dialogo, uno y otro, cumplirán alternativamente ambos roles. Ambos serán “admitido” y “admitiente”.

Desde  la escucha activa, podemos correr un riesgo si no la sabemos manejar bien, ya que se puede hacer una escucha activa y aun así, podemos  estar interpretando lo que escuchamos. Corremos el riesgo de colocar en el otro nuestros significados que tenemos de lo que nos dice y, entonces, no estamos escuchando, estamos interpretando. Cuando interpretamos, lo hacemos desde una cierta verdad, desde una cierta realidad y cierta objetividad, la nuestra. Es decir, al interpretar, lo hacemos desde una objetividad y esta nos aleja de considerar al otro como un legítimo otro, en el convivir. La consecuencia de esto es que, el otro no siente que le estamos dando un lugar en la vida. Se siente cuestionado, descalificado y tiene la sensación de que no es escuchado. Cuando esto pasa, el otro no tiene los elementos necesarios para legitimarse, su autovaloración es menor y sus fortalezas quedan relegadas a un segundo plano.

Si somos consciente desde dónde estamos analizando el dialogo, podremos considerar que existe un escuchar adecuado sólo si el otro es un “admitido” para nosotros y, a su vez, somos “admitido” por él, y esto implica soltar nuestras certezas y nuestros principios, implica quedar sin los andamios que me sujetan sin los andamios en los que yo me afirmo, yo conmigo y con lo que pienso. En resumen, solo puedo dejar aparecer al otro escuchándolo desde donde el otro dice lo que dice y no desde nuestros principios.

El filósofo Erasmo de Rótterdam dice "sólo el hombre nace en un estado que por mucho tiempo le obliga a depender totalmente de ayuda ajena. No sabe ni hablar, ni andar, ni buscarse la comida, sólo implorar asistencia berreando para que de ahí podamos deducir que se trata del único animal nacido exclusivamente para la amistad, que principalmente madura y se refuerza con la ayuda mutua. Por eso la naturaleza ha querido que el hombre reciba el don de la vida, no tanto por sí mismo, como para orientarlo hacia el amor, para que entienda bien que está destinado a la gratitud y la amistad".

Nuestro origen es de seres amorosos que hemos nacido en la confianza de ser amados de ser queridos y no de ser traicionados. Salimos del útero biológico al útero cultural. En el útero biológico estamos calientitos y somos alimentados según lo que le toca vivir a la madre, pero despues salimos al útero cultural y a veces tenemos la suerte de que nos acogen, nos nutren, nos amen, nos quieran y otras veces no tenemosesa posibilidad.

Como escribe el Biologo Maturana “Sin amor, sin aceptación del otro junto a uno, no hay socialización, y sin socialización no hay humanidad. En este ambito cuando hablo de amor no hablo de un sentimiento ni hablo de bondad. Cuando hablo de amor hablo de un fenómeno biológico, hablo de la emoción que especifica el dominio de acciones en las cuales los sistemas vivientes coordinan sus acciones de un modo que trae como consecuencia la aceptación mutua, y en la aceptación donde se construyen los fenómenos sociales.”.

Por lo tanto, la convivencia en conversaciones  es dar vueltas juntos, en nuestros haceres y emociones. Esto nos debe llevar a ver en el rostro del otro no a un competidor sino a aquel que configura un mundo conmigo, haciéndonos responsables de ello.


martes, 6 de abril de 2021

Jóvenes cordobeses agradecen la ayuda recibida del Teléfono de la Esperanza




El Teléfono de la Esperanza de Córdoba he publicado el vídeo que acompaña a este post en el que varios jóvenes cordobeses, que han sido usuarios de nuestros servicio de orientación por teléfono, muestran su agradecimiento por la ayuda recibida. Los jóvenes valoran el hecho de haber sido escuchados sin perjuicios y atendidos en sus necesidades de compartir sus problemas personales.

martes, 1 de diciembre de 2020

Málaga es la primera provincia de España en atención a personas en crisis desde que se inició la pandemia con 9.225 llamadas atendidas



El Teléfono de la Esperanza ha atendido un total de 115.763 llamadas desde que se decretó el estado de alarma por la pandemia del coronavirus el pasado 14 de marzo. El incremento de llamadas respecto al periodo similar del año anterior es del 45%. El centro territorial de Málaga es el que  más llamadas ha atendido con un total de 9.225 muy por encima de Murcia con 8.067 y Navarra que atendió 7.894.

En este post anterior ya escrito por el coordinador del equipo de orientadores, José Antonio Sau, explicamos lo que supuso el cierre de nuestra sede para la atención telefónica, la adaptación tecnológica para que cada voluntario atendiera a los llamantes desde su casas y los excelentes resultados que se han obtenido:

Orientadores, un camino a la esperanza

  

 

LLAMADAS TOTALES DESDE DECLARACIÓN DE ESTADO ALARMA

 

Periodo 14/03/2020 a 27/11/2020

SERVICIO TELEFÓNICO

LLAMADAS TOTALES 115.763

INCREMENTO 45%

LLAMADAS DIARIAS  453

Temática Suicida 3.717 (3,21%)

Temática Covid 7.883 (6,80%)

Mayores de 65 años 16.271 (14%)

 

 

LLAMADAS POR CENTROS

115.763

ALICANTE   5.658

ALBACETE  1.918

ALMERIA     3.573

ARAGÓN     5.325

ASTURIAS   6.092

BADAJOZ    2.863

EUSKADI     4.813

CACERES    1.916

CORDOBA   4.086

CASTELLÓN  2.031

CANARIAS   4.089

CANTABRIA 313

GALICIA       2.336

GRANADA   4.383

HUELVA       2.157

JAEN     3.696

LEON    3.208

RIOJA   4.606

MADRID       5.108

MALAGA     9.225

MURCIA       8.067

NAVARRA    7.894

BALEARES  2.134

SALAMANCA      1.785

SEVILLA      3.209

TOLEDO      1.695

VALENCIA   6.199

VALLADOLID      2.483

ZAMORA     2.411

OTROS 1.293

 

 

SEXO DE LOS LLAMANTES

Hombre 34,78 %

Mujer     65,22%

 

EDAD DE LOS LLAMANTES

Hasta 18 años     1,30%

De 19 a 25    3,54%

De 26 a 35    10,29%

De 36 a 45    19,20 %

De 46 a 55    26,45%

De 56 a 65    24,29%

De 66 a 75    10,28%

76 y más.     4,64%

 

DURACION MEDIA DE LAS LLAMADAS: 13 13 MINUTOS


PROBLEMÁTICAS MÁS RELEVANTES

CRISIS PSICOLÓGICA / EMOCIONAL POR CORONAVIRUS

SOLEDAD E INCOMUNICACIÓN

ESTADO DEPRIMIDO

TRASTORNOS DE ANSIEDAD

PROBLEMAS DERIVADOS DE LA CONVIVENCIA FAMILIAR

PROBLEMAS DERIVADOS DE ENFERMEDAD MENTAL

 

LLAMADAS TEMÁTICA SUICIDA

TEMÁTICAS

LLAMADAS 2019 14/03 a 3/11

LLAMADAS 2020      14/03 a 27/11

INCREMENTO

Ideación suicida

1.603

2.889

80%

Crisis suicida

399

684

71%

Suicidio en curso

100

144

44%

Total

2.012

3.717

65%