jueves, 9 de agosto de 2018

Autoestima: la denuncia del gran engaño


Foto: http://quebrantandoelsilencio.blogspot.com


Jesús García Toribio
Psicólogo. Coordinador del Taller de Autoestima

Todos sufrimos la insistencia y hasta el acoso de la publicidad en todos los medios “para ser felices”. Tenemos la obligación de ser felices y si no nos sentimos tales, encima nos sentimos fracasados. Los anuncios nos machacan cada día, si consigo tal coche, seré feliz; si uso tal perfume, mi atractivo será irresistible, si visto de esta manera, si uso tal adorno seré fascinante, si sigo esta moda, me admirarán todos. 4 consejos para comer sano, 5 reglas para triunfar, 3 ejercicios para perder peso, 2 recetas únicas, 1 vida plena de satisfacción. Compra, ponte, usa, toma, mira, escucha, si quieres ser feliz.
Y se nos pone una cara de tontos al final del día cuando en el silencio y en la soledad comprobamos que hemos seguido las normas, los consejos, las reglas, las invitaciones y sugerencias que nos llueven por todos lados sin alcanzar esa felicidad que nos prometían.
De ahí la obsesión por experimentar lo nuevo, lo último, sean viajes, amigos, sustancias que me aseguran felicidad.
De ahí la ansiedad porque achaco a mí mismo, no culpabilizo, por no alcanzar el paraíso prometido.
De ahí el profundo mal sabor de boca, el hastío y la desesperanza en mí mismo, la frustración, la depresión y la búsqueda de nuevos estímulos que me motiven, de gurús que me orienten, de influencers y coachs que me enseñen cómo moverme en esta sociedad para ser feliz.

El autoengaño
La verdad es que nos han engañado y seguimos autoengañándonos buscando fuera de nosotros lo que sólo en lo más íntimo de mí mismo puedo encontrar; la autoestima, la autoseguridad, la autoaceptación, base de la serenidad y del más íntimo bienestar personal, por mal que nos vayan las circunstancias.
Este es el radical engaño que hace infelices a tantos hombres y mujeres en nuestra sociedad, la prolongación del estado infantil en el que nuestra felicidad dependía de los demás. Como niños pequeños seguimos buscando a nuestro alrededor quien nos defienda (de nuestros enemigos, las más de la veces supuestos), quien nos proteja (de peligros, casi siempre imaginados), quien nos alimente (ante un ansia de afectos nunca satisfecha), quien nos salve, en definitiva, quien nos haga felices. Y si no encontramos ese alguien, culpamos al otro, a los demás por no hacernos felices, seguimos buscando, y nos desesperamos cuando ese alguien está tan cerca de nosotros:  nosotros mismos
Y aquí descubrimos el pensamiento básico sobre el que podemos empezar a construir nuestra autoestima, nunca está todo perdido, siempre podemos hacer algo para crecer y mejorar. Podemos desarrollar nuestra autoestima, mejorarla y acrecentarla, por dañada y débil que esté. Precisamente éste es el objetivo básico del ‘Taller de Autoestima’ que realizamos en el Teléfono de la Esperanza: tenemos que crecer, para crecer tenemos que cambiar, aunque el cambio nos pide esfuerzo y superar los miedos. No nos autoengañemos, cambiar nuestro modo de pensar, de sentir y de actuar, modos que probablemente llevamos años y años repitiendo, no es un proceso fácil y rápido. Es un proceso que nos llevará tiempo y esfuerzo, pero que finalmente pondrá en nuestras manos la responsabilidad de nuestra vida, arrancándonos de ese mundo infantil en el que dejábamos en manos de los demás (mi familia, mi pareja, mis amigos, la sociedad…) la tarea de hacernos felices, sin quedar nunca satisfechos, sin llegar a la madurez del adulto, capaz de soportar las adversidades que la vida nos plantea a todos, antes o después, sin perder la serenidad.

Control sobre mi vida
“Para sentirme libre para vivir y digno de la felicidad, necesito experimentar una sensación de control sobre mi vida. Esto exige estar dispuesto a asumir la responsabilidad de mis actos y del logro de mis metas. Lo cual significa que asumo la responsabilidad de mi vida y de mi bienestar”
(Taller de Autoestima del Teléfono de la Esperanza).
En definitiva, la autoestima no es algo que yo pueda recibir pasivamente de otros. Se desarrolla desde mi propio interior.

“Esperar pasivamente a que suceda algo o que aparezca alguien  que eleve mi autoestima es condenarme a una vida de frustración” (Ibid.)

Sólo desde una autoestima sana, un autoconcepto adecuado y una autovaloración positiva, procesos continuos de crecimiento en los que se afianza mi madurez, mi serenidad, mi adultez, puedo disfrutar de la vida, pese a los problemas que puedan sobrevenirme, pues nunca me abandona mi amigo más fiable: yo mismo. Y más todavía, en ese proceso seré para quienes me rodean no un pobre ser que mendiga afecto y se aferra a los otros para conseguirlo, sino un individuo abierto, generoso y que transmite su propia serenidad.

martes, 7 de agosto de 2018

José Antonio Cabrera, orientador: "El Teléfono de la Esperanza ha aportado a mi vida serenidad, conocimiento de mi mismo, empatía y ganas de vivir"




José Antonio Cabrera es voluntario del Teléfono de la Esperanza desde 2012 prestando su servicio como orientador. Le impactó la primera petición de ayuda que tuvo que atender. Escuchar activamente y tratar de transmitir calma son sus estrategias para dar la mejor respuesta  posible a los llamantes.
¿Qué conocías del Teléfono de la Esperanza antes de tener contacto con nosotros?
Conocía el Teléfono de la Esperanza por la suegra de una cuñada que fue directora en la sede de Huelva. Siempre que teníamos un encuentro familiar me recomendaba hacer los cursos.

¿Cómo surgió la iniciativa de formar parte del voluntariado?
La iniciativa de ser voluntario surgió porque me llenó tanto la experiencia de los cursos que sentí que tenía que formar parte de este asociación. Y poder ayudar como a mí me ayudaron.

¿Qué descubriste en los cursos de formación y que te aportaron?
Descubrí aspectos de mí que no conocía, todo ser humano tiene una mochila bastante cargada y creemos que solo la llevamos nosotros. Me aportó la habilidad de tener empatía, saber escuchar y darme cuenta que el tiempo que dedico a ayudar a los demás es muy gratificante.

¿Qué es lo que más te gustó?
Lo que más me gustó es aprender aspectos y potencialidades  de mí mismo que estaban ocultos y ni siquiera yo conocía. Que ahora puedo aplicar en mi vida y en la ayuda como voluntario en el Teléfono de la Esperanza.

¿Recuerdas la primera llamada que atendiste? ¿Cómo fue?
Sí me acuerdo, fue un conflicto familiar entre hermanos por una herencia. Al principio me sentí nervioso pero conforme iba avanzando la llamada me sentí seguro y capaz de hacer una buena escucha activa. Al terminar la llamada, me sentí muy satisfecho con mi actuación debido a que la persona a la que atendí me dio las gracias repetidamente.

¿Qué intentas aportar a las personas que llaman pidiendo ayuda?
En primer lugar, intento aportar calma a las personas que me llaman con actitud nerviosa. Tras haber conseguido esto, intento escuchar activamente lo que la persona me quiere trasmitir y tratar de abrir otros horizontes que la persona quizá no ve por ella misma.

La soledad parece ser un problema común siempre. ¿Cómo orientas a una persona que se siente sola para expresar sus sentimientos, emociones o conflictos?
Intentar ponerme en su lugar desde el respeto a su intimidad y trasmitirle la idea de que tienen que llenarse de ellos mismos puesto que la soledad es la ausencia de uno mismo.  Les invito a que acudan al programa de entre amigos de su ciudad.

¿Cuáles son los principales problemas que plantean las personas? ¿Tienes algún caso en especial que te haya impactado?
Los principales problemas son soledad, conflictos familiares,  de pareja y lo impactante es que llama cada vez más gente joven. Un caso que me ha impactado fue la llamada de una mujer maltratada, a la que le quise prestar ayuda y ella se negaba.

¿Cómo responden los llamantes cuando acaba el tiempo de atenderles?
La gran mayoría expresan satisfacción y dan repetidamente las gracias, elogiando la labor que hacemos en el Teléfono de la Esperanza.

¿Has hecho otros cursos y talleres? ¿Qué te han aportado?
He hecho el curso de coordinador y algunos talleres. Me han aportado crecimiento personal.

¿Qué ha aportado a tu vida el Teléfono de la Esperanza?
A mi vida ha aportado serenidad, conocimiento de mí mismo, empatía incluso ganas de vivir puesto que estaba perdido y encontré mi camino.

¿Recomendarías a cualquier persona que nos lea colaborar con el teléfono?
Sí, siempre. Lo hago a diario y lo seguiré haciendo.


sábado, 4 de agosto de 2018

CON OTRAS GAFAS / Vidas salvadas, vidas agradecidas


Los dos inmigrantes que hablaron con los medios. Foto: Europa Press

La llegada a España de más de 600 personas que fueron rescatadas por el barco 'Aquarius' de la ONG Open Arms está dando frutos de agradecimiento por parte de los inmigrantes y personas que quieren acogerse al estatuto de refugiados. Este viernes, varios de ellos comparecieron ante los medios de comunicación y relataron su peligroso periplo vital hasta que fueron rescatados en el mar y trasladados por el barco de la ONG hasta Valencia. 
Omram Osman y Japhet Ntouba son dos de las 25 personas que residen en el convento de Son Rapinya en Mallorca, habilitado como centro de acogida. Cruz Roja se está ocupando de cubrir las necesidades básicas de estas personas y su asistencia jurídica y psicológica. Osman huyó de su país en guerra, Sudán, después de que mataran a su padre. Atravesó el desierto del Sahára sin apenas comida ni agua y fue engañado por una mafia y capturado en Libia, donde le encarcelaron y le exigieron 7000 euros para ponerlo en libertad. Su familia, en Sudán, vendió la casa para hacer frente a la exigencia económica, pero fue vendido como esclavo sufriendo condiciones de vida extremas en manos de un agricultor. Finalmente escapó y se unió a una expedición por mar hasta que fueron salvados por el 'Aquarius'. 
La huida de su compañero Japhet Ntouba, procedente de Camerún, no fue por la guerra si no para huir de la pobreza en la que vivía.  A sus 26 años, dice que prefirió "morir hacia adelante yendo a Europa que volver a África". También fue engañado por una mafia y vendido como esclavo en Libia, un país caótico desde la caída de Gadafi. Encarcelado, pidió ayuda a su familiares, pero tuvo que enviarles fotos a estos para que creyeran el infierno en el que vivía. En su caso, reunieron 1000 euros para su liberación y también se aventuró a la peligrosa ruta por mar que sale del Oeste de Libia. Fue salvado por la tripulación del 'Aquarius'. Ante los periodistas españoles, Japhet se mostró eufórico por la acogida en España, dispuesto a "trabajar al máximo" y "aceptar las normas". Quiere aprender español y un oficio. A su lado, su compañero Osman muestra su agradecimiento al pueblo español: "sin vosotros estaría muerto o tirado en las calles". Añadió que "nunca olvidará" el día en el que desembarcaron en Valencia y señaló que quiere aprender español, pero todavía no sabe si podrá quedarse en nuestro país.
Osman huyó para dejar atrás la guerra interminable de su país, Japhet escapó de la pobreza y otras, como Josefa, encontrada agarrada a unas tablas en el Mediterráneo, dejó atrás a un marido maltratador. Todos sobrevivieron gracias a los voluntarios de la ONG Open Arms y la decisión del Gobierno español de que vinieran. Han encontrado un pasaje seguro para emprender nuevas vidas. Las sociedades europeas y los gobiernos europeos y africanos deberían tener en cuenta que la vida es lo más preciado que tiene cada ser humano antes independientemente de las soluciones políticas que deberán ser globales.


Leer más:
"Sin vosotros estaría en el fondo del mar"

jueves, 2 de agosto de 2018

4 principios básicos para educar a los hijos


Foto: https://colegiosalesianos.wordpress.com


Remedios Gámez Peláez
Coordinador del curso ‘Educadores hoy’

La familia es la naturaleza que produce a nuestros hijos, estos son algunos principios educativos básicos que actúan como abono del crecimiento como personas e insecticida de las cosas que pueden ser nocivas para ese crecimiento.

CARIÑO. El amor nos hace crecer fuertes, esta fortaleza sale de la savia interior, de la generosidad gratuita. Existe una gran diferencia evolutiva entre niños deseados y queridos y los que son rechazados. Ninguna droga o adicción que consumen algunos adolescentes puede sustituir a la necesidad de sentirse queridos para ser felices, el cariño es abono para nuestros hijos, les da seguridad lo necesitan siempre pero en épocas de crisis, como la adolescencia mas.
El cariño no es sobreprotección, la sobreprotección anula a los adolescentes y no les permite crecer, les hace dependientes, incapaces de valerse por ellos mismos, sin autoestima. Si lo puede hacer, enséñale a hacerlo: a colaborar en las tareas del hogar, a sentirse miembros activos de la vida familiar, no parásitos. Fomentar la cocina, la compra, el orden y la limpieza, según posibilidades de cada uno. Hay que hacer atractivos estos trabajos, no como una carga pesada, sino como bienes que mejoran la convivencia,  disfrutar con las ventajas del orden y la limpieza. Si manejan ordenadores, ¿por qué  no manejar la lavadora? Si no lo hacen tan "perfecto " como los adultos, será como cuando empezaron a escribir o a leer, que tampoco lo hacían bien y a la larga les ha dado grandes satisfacciones.
Es necesario estimularles, al principio compartir con ellos estas tareas,  que se sientan valiosos,  capaces de hacerlas solos, de mejorar, para ello, nosotros debemos estar convencidos de que pueden hacerlo cada vez mejor. Nadie convence si no está convencido y sobre todo con PACIENCIA otro ingrediente fundamental.  Si confiamos en su mejora, ellos también confiarán y sentirán la esperanza de conseguirlo avances en las tareas familiares, en los estudios, en las habilidades sociales. La coacción, premio o castigo pueden servir una vez, pero se trata de APRENDER PARA LA VIDA.

ATENCIÓN A LA DIVERSIDAD. Las familias con muchos miembros están formadas por personas muy diferentes, es fácil que en verano sea mayor y más variado el número de familiares con los que convivimos: abuelos, tíos, primos, incluso amigos,  cada uno de estos miembros tiene tratamiento diferente y es importante que lo sepan los adolescentes. El principio de autoridad no es igual con todos. Dice el Evangelio "hablaba con autoridad" y por eso le conocían los suyos.
Los padres tienen el deber de conseguir credibilidad y confianza de sus hijos, la confianza mutua nos permite crecer. Cada hijo es diferente y  tienen necesidades distintas. Por eso, sus frutos también van a ser distintos, unos son ágiles, otros reflexivos, unos graciosos , reservados, abiertos ... Como en la naturaleza la uva está orgullosa de ser uva, el melón, el manzano o el granado no quieren ser iguales. Cada uno de los hijos deben sentirse a gusto consigo mismos, valiosos por lo que son, la naturaleza no rivaliza si son frutos rojos o verdes, grandes o pequeños, porque van a valer mucho o poco, como si fuesen a ser vendidos en el mercado.
Se trata de que alimenten cada uno sus capacidades y se sientan queridos por lo que son y no por lo que podrían  llegar a ser. En numerosas ocasiones los padres queremos que todos nuestros hijos sean ingenieros, médicos, etc. para que tengan mejores salidas laborales. Alimentar sus necesidades desde lo que son y desean ser, es la gran tarea de sus padres. Estimularles a que ya son valiosos y serán cada día mejores si la autoestima les va descubriendo nuevas capacidades.
 No hay que igualar a los hermanos más que en el cariño y en la atención que le prestamos. Por supuesto, nunca compararles entre ellos, con nadie, ni con nosotros mismos porque la naturaleza no hace dos seres iguales, ni siquiera los gemelos monocigóticos , y esa es otra historia
 Ojo porque ellos mismos tienden a igualarse y a convertirse en "manada", vestir igual, actuar como los otros  ... El gran reto de nuestra educación  es que sean capaces de discrepar, de ser diferentes y sentirse orgullosos de serlo, respetando a los demás y cooperando con los que ellos quieren cooperar, aunque sean diferentes.  Necesitamos que nuestros hijos sean valientes, que convivan en la pluralidad de ideas y no caigan en cosas no deseadas.

COMUNICACIÓN FAMILIAR. Es como la circulación sanguínea en el cuerpo humano,  los vasos comunicantes que alimenten a unos y a otros dentro de la vida familiar. La comunicación no verbal siempre es posible y nos puede ser más útil que la verbal. El cómo atendemos a sus necesidades de crecimiento personal es fundamental en los adolescentes. La comunicación no verbal son los hábitos, la cooperación familiar, disponibilidad de nosotros hacia ellos y de ellos hacia nosotros. No vale ser "esclavos" de nuestros hijos, como en ocasiones decimos,  porque les enseñamos a ser esclavos. Tampoco vale ser sus criados, ni sus cocineros, ni sus profesores, inspectores, taxistas, y proveedores de todos sus deseos y caprichos. Deben aprender a pedir cuando lo necesitan y aceptar las respuestas negativas, aprenderán a respetar y a soportar las contrariedades,  las explicaciones son convenientes pero no siempre necesarias si existe una cierta empatía emocional y comprensión mutua.
Nuestros hijos no son responsables de los problemas de sus padres, ni de manera continuada de la de sus hermanos, abuelos, y quehaceres de la vida familiar. Son miembros activos de todas las tareas familiares  que para su edad le corresponden, deben colaborar,  pero la responsabilidad es de los padres. Es conveniente que compartan las informaciones de las alegrías, enfermedades, dificultades etc., para que también se sientan responsables. Si alguno de los padres está en paro debe saberlo, así como cuando mejoran en el trabajo, los éxitos  o los momentos de  duelo familiar,  participar, con arreglo a su edad, aceptar las leyes de la naturaleza. Los padres que ocultan por sobreprotección a sus hijos estos datos les están frenando su proceso de madurez. Las sociedades urbanas suelen sobreproteger a sus hijos ocultándoles enfermedades y muertes, algo que no suele pasar en las rurales, es necesario aprender en la familia que la muerte existe y a aceptarla. En ocasiones el no saber el por qué de las cosas hace que se sientan culpables y tenga consecuencias emocionales para su vida que se hubieran podido evitar con una buena información.
Compartir temas de actualidad, tareas,  películas, libros actividades de ocio,  juegos de mesa, excursiones, deportes, paseos, son actividades magníficas para conocernos mejor .
LA ESCUCHA. Es una parte fundamental en el lenguaje verbal. El  trasvase de sus emociones en nosotros. A esta edad les cuesta mucho hablar. Se convierten en seres apartados, con los móviles, con los ordenadores, con los amigos. Solo en sus gestos y actitudes sabemos lo que les molesta que les hurguemos en sus pensamientos. Cuando deciden hablar es algo importante  que hay que cuidar, incluso dejar lo que hacemos para escucharles. Al escuchar solo haremos pequeñas intervenciones que le estimulen a seguir su relato,  estaremos próximos, atentos a su tono y contenido, siempre manifestando interés, estemos o no de acuerdo con lo que nos dice, sin prejuicios. Será en la respuesta cuando expresemos lo que pensamos, no antes de escucharle y que se sienta escuchado
La respuesta debe ser desde el yo, nunca acusación de tu eres o tu lo que tienes que hacer. Podemos manifestarle agradecimiento y cariño por su confianza y expresarles nuestros sentimientos y pensamientos que son los que nosotros queremos compartir, un trasvase desde nuestra madurez de padres hacia ellos. Expresaremos nuestro acuerdo o desacuerdo de manera clara y en presente, no en pasado ni en futuro. Lo que nuestro hijo es, quiere hacer, pensar o lo que siente etc.,  tiene que expresarlo él y no oírlo de nuestra boca. Lo que hacemos al decirle “tú lo que tienes que hacer....” es tomar nosotros las decisiones que le corresponde a él tomar. De nuevo sobreprotección y falsa autoridad. La buena autoridad es la que es capaz de convencer desde nuestra valía personal. Por ella  confía en nosotros, en nuestros  argumentos. Sacar de dudas es mejor que imponer soluciones. Que él se sienta que es el actor principal de su vida y del sentido de ella. Los pensamientos de sus padres han de ser un referente. Que sientan que sus cambios y decisiones las toma por sí mismo, no por coacciones o imposiciones. Que su vida es su responsabilidad y también sus equivocaciones.
Los padres siempre estaremos para ayudarles a levantarse, o para disfrutar con ellos de sus éxitos, si ellos lo solicitan. Cuando dejen de ser adolescentes, disfrutaremos aprendiendo de ellos, porque aprender es lo que nos permite estar vivos.
                                                                                                         



martes, 31 de julio de 2018

5 artículos sobre salud mental para leer en agosto


salud mental
Foto: https://ateneapsicologia.com

Hoy termina el mes de julio, primera parte del verano en la que nuestros voluntarios te han dado pistas para reflexionar sobre diferentes aspectos de la salud emocional y la educación. Remedios Gámez nos contó como vivir el verano con adolescentes, José Portillo se adentro en la búsqueda de la felicidad, Juan Manuel Martín nos dio 5 claves para superar la dependencia emocional hacia otra persona y Carlos López buceó en las entrañas de la tristeza para aprender a aceptarla y superarla.

Entramos en agosto y nuestros voluntarios han preparado cinco artículos más que se publicarán aquí cada jueves. Este es el calendario de publicaciones:

2 de agosto. Remedios Gámez nos va a detallar una serie de principios básicos para educar de forma sana a los adolescentes.

9 de agosto. Jesús García Toribio escribe sobre la autoestima y las trampas del mundo actual. La presión publicitaria para "ser feliz" consumiendo productos o siguiendo tendencias es abrumadora, pero la aceptación y la seguridad solo la podemos encontrar en nosotros mismos.

16 de agosto. José Portillo adelanta en este artículo las pautas generales del taller 'Separación afectiva' que impartirá a partir del 18 de septiembre durante doce semanas.

23 de agosto. Dolores Donate se adentra en el concepto de resiliencia. Aprenderemos a saber que es este proceso natural para adaptarse a los cambios y pérdidas en la vida y también a cultivarla.

30 de agosto. Ana Manrique pone el foco en el aumento de suicidios entre jóvenes que ya es un problema destacado de salud pública. Para prevenirlos, es necesario seguir de cerca como maduran en la vida, sus procesos psicológicos y hablar de salud mental en los centros educativos.

sábado, 28 de julio de 2018

CON OTRAS GAFAS / Nuevos voluntarios que dan lo que tienen


Inmigrantes y voluntarios de AndaLimpia en el Monte Victoria. Foto: www.diariosur.es

Un grupo de malgueños, unidos en la asociación AndaLimpia, dedica su tiempo de voluntariado a la encomiable labor de limpiar los entornos naturales del municipio de Málaga, es decir, enclaves que están situados en la misma ciudad y sus alrededores. Cada una de las acciones de este colectivo se lleva a cabo en una playa, un río o un monte malagueño donde retiran papeles, botellas y cualquier tipo de desperdicios y basuras.
La sensibilidad por el medio ambiente y la conservación de los espacios naturales debe ser compartida por niños, adultos y la sociedad en general. Una de las últimas actividades de este grupo ha consistido en limpiar el Monte Victoria, también conocido como 'monte de las tres letras', y situado muy cerca de la sede del Teléfono de la Esperanza de Málaga. El grupo de voluntarios se vio ampliado con la presencia de jóvenes inmigrantes procedentes de África. Son usuarios de Cruz Roja, llegados de Costa de Marfil, Mali, Senegal, Ghana y Guinea Conakry que, de esta forma han querido dar las gracias a la ciudad por haberlos acogido. "Se involucraron desde el principio y han demostrado unas ganas e ilusión admirables", ha explicado la monitora que los coordinó.
Estos inmigrantes ofrecen un gran ejemplo de acción desinteresada a nuestra sociedad. Llegaron a nuestra ciudad arriesgando sus vidas por un futuro digno y ofrecen lo mejor que tienen, sus manos y sus ganas de trabajar, para ayudar a mantener nuestros enclaves naturales.


Leer más:
Limpian el Monte Victoria

jueves, 26 de julio de 2018

Vivir con amor vence a la tristeza




Carlos López
Voluntario del Teléfono de la Esperanza

La tristeza es una emoción muy corriente que padecemos todos los seres humanos, y esta normalmente motivada por los sinsabores que a veces nos presenta la vida, y que nos quitara la alegría por un período corto o largo de tiempo, dependiendo de la persona y del tipo de situación que le afecte, una enfermedad, la muerte de un ser querido, la pérdida del trabajo, etc.., entre otras posibilidades. Podríamos decir que el mensaje que transmite una persona que esta triste es ¡estoy sufriendo! ¡ayúdame!
Sentir tristeza es completamente sano, es una emoción que pretende ayudarnos a adaptarnos al medio en el cuál vivimos.  Es la manera que tiene nuestro cuerpo de protegernos ante las pérdidas. El objetivo principal de la tristeza es procesar el acontecimiento que la ha desencadenado, reestructurando la vida a la nueva situación.
Es aquí donde tropezamos con el problema. Nuestro mundo después del acontecimiento, ya no es el mismo, ha cambiado mucho en referencia a aquel en el que vivíamos antes (el/la casado/a pasa a viudo/a o trabajador/a pasa a sin empleo, vida familiar a Nido vacío).
Sufrir la pérdida de un ser querido y crecer con ausencias no es fácil. Muchas veces se intenta mantener vivos a quienes ya no lo están, convirtiendo la propia vida en un calvario. Quisiera resaltar en este punto que la perdida, para mí, tiene dos caras, una física (la pérdida del familiar fallecido, o la pérdida del amigo, o del trabajo) y otra emocional/sentimental que es el vínculo que me unía.  Como dice Tiiu Bolzmann "Una persona es la conjunción de todas las otras personas con quienes logró hacer vínculos a lo largo de la vida".  En estas circunstancias al encontrarnos solos, el gran trabajo es reelaborar el vínculo, sabiendo que todo depende de nosotros, que ya no hay nadie ni nada al otro extremo. Es posible terminar una relación, pero no el vínculo que esta relación conlleva.
Superar la tristeza es un proceso de aceptación, de soltar y de creación. Aceptación de lo que me ha pasado, dejar ir a la persona y de reconstruir el vínculo de una nueva forma. Como dice la autora anteriormente citada "Hay que aprender a mirarlos como muertos, a entender que están muertos para así dejarlos ir y darle tranquilidad al alma de los que viven". Si no enfocamos bien este trabajo podemos encontrarnos que, lo que en principio era una emoción sana y adaptativa, comience a influir negativamente en nuestra vida hasta convertirse en un problema serio. Cuando estamos tristes nos ponemos más reflexivos, introspectivos e inactivos, como así nos advierte el libro espiritual.

“No te abandones a la tristeza, ni te atormentes con tus pensamientos………... Distrae tu alma y consuela tu corazón, aparta de ti la tristeza; pues la tristeza ha perdido a muchos, de ella no se saca ningún provecho. Envidia y malhumor acortan los días.”
Eclesiástico 30, 21-24

La tristeza es una emoción muy distinta a las demás emociones, ya que se asocia a la disminución de la energía y el entusiasmo, se nos apaga nuestro sistema vital. Caer en el círculo vicioso de la inactividad genera aún más tristeza. A su vez, nuestros seres queridos, en un primer momento, cuando nos ven tristes tienden a acercarse, pero si permanecemos así demasiado tiempo, la tendencia suele ser la contraria.
Otra característica de la tristeza la obtengo en el libro “Es Emocionante saber Emocionarse” del psicólogo Roberto Aguado. En el habla de que las vías neuronales por las que se desplazan los avisos del dolor (tristeza) corren junto a los que llevan las informaciones del placer (alegría). Generalmente en nuestro vocabulario las palabras que usamos nos hacen creer que estos son dominios opuestos, cuando en realidad son vecinos.

Esto me hizo recordar la letra de la canción “Cerca de las vías” de Fito & Fitipaldis en la que nos habla de cómo hay que estar preparados para todo lo bueno y lo malo que en esta vida nos va a suceder, porque la vida es un tren que va a pasar por las estaciones de la alegría y la tristeza y sólo si así lo entiendes podrás hacer realidad tus sueños.


Hay días que parece que nunca se va a apagar el Sol, y otros son más tristes que una despedida en la estación.
Es igual que nuestra vida, que cuando todo va bien…un día tuerces una esquina y te tuerces tú
Yo he crecido cerca de las vías y por eso sé,
que la tristeza y la alegría viajan en el mismo tren
¿quieres ver el mundo? Mira, está debajo de tus pies
“Cerca de las vías” (Fito y Fitipaldis)

Resumiendo, cuando estamos alegres el circuito está activo para la vida y cuando estamos tristes el circuito esta desactivado
Quiero llamar la atención también sobre la vinculación que está existiendo entre el egoísmo y la tristeza. En esta sociedad posmoderna en la que reina la indiferencia masificada, en que las personas quieren vivir el momento actual, «aquí y ahora», luchando para conservarse jóvenes y no pensando ni por un segundo en cómo forjar un hombre nuevo.
El escritor Miguel de Unamuno confiesa, en su Diario Íntimo, que está enfermo de egoísmo, y agrega: “Ya no volveré a gozar de alegría, lo preveo. Me queda la tristeza por lote mientras viva
En esta nueva sociedad tal como está planteada, el hombre vive para trabajar, trabaja para no morir y muere trabajando. Teme a la muerte, teme a lo desconocido, desea la inmortalidad física y no se adapta a las fases naturales del planeta y de sí mismo. Se sitúa como el centro del universo y se comporta como si esto fuera cierto. Esta nueva sociedad está fundamentada en un orden nuevo de organización en la cual las instituciones y las personas se guían por los deseos. En vez de un individuo relacionado con los demás, nos encontramos con personas con estímulo desenfrenado del llamado «derecho a ser él mismo» en detrimento de las relaciones con el otro y con la sociedad.
A nivel cultural, esta sociedad conduce al apogeo de la tristeza, en una especie de narcisismo colectivo, en donde se crean nichos específicos sociales en los cuales cada individuo encuentra su par de acuerdo con sus propios intereses, los cuales acaban por fortalecer esta visión personal en detrimento de lo social, todo ello obviamente soportado por una sociedad vuelta hacia el consumo, con una diversificación creciente en las opciones a escoger, generándose una pérdida de visión crítica sobre los  valores que están a nuestro alrededor.


https://www.areahumana.es


¿Qué hacer para gestionar la tristeza?

Si colocas el título del capítulo en Google visualizaras la cantidad de recetas que nos muestran de cómo salir del tormento de la tristeza. Os muestro un pequeño ejemplo.

Apunta los pensamientos negativos asociados a tu tristeza. Léelos e intenta buscar una “versión” más positiva (pero realista) de los mismos.
Pinta tu tristeza. Elige un color y pinta en un papel lo que sientes. Sigue pintando hasta que tu estado de ánimo haya cambiado. Después contemplando el dibujo escribe sobre lo que sentías y sientes ahora. Es sorprendente el cambio.
Mueve tu cuerpo. Cuando movemos el cuerpo algo en nuestra mente también se mueve (somos uno cuerpo y mente) y nuestro estado de ánimo cambia. A veces un simple paseo de 20 minutos al sol cambia nuestra percepción de un problema.
Busca lo malo de lo bueno. Siempre encontrarás un motivo por el que alegrarte.

Yo en esto no creo. Como procesos de distracción y de evitación pasan, pero no creo que sean eficaces.
Como antes ya comenté, la perdida física de la persona, no la puedo recuperar, pero lo que sí puedo, es no perder el vínculo, creándolo, dándole otra forma.  Las relaciones pueden disolverse; el vínculo, no.
Cada ser humano tiene la necesidad de estar vinculado. La persona siente la vinculación como amor y felicidad, no importa de qué manera crece, ni en qué circunstancias. La persona sabe que pertenece, ese saber y ese vínculo es amor. Uno tiene que ver el poder de esa vinculación, porque por ese amor, la persona es capaz de sacrificar su vida.
Por lo tanto, creo que el mejor antídoto a la tristeza es el amor, que es la energía de la vida. Es lo que motiva a las personas a levantarse cada día.
El amar y ser amado (vínculos) hacen que vivir sí valga la pena. Muchas veces, hay quienes tienen momentos en la vida donde se sienten que no son amados o que no tienen a quien amar. Las personas desarrollan esta mentalidad porque buscan saciarse de manera que parecen buenas al principio, pero, en muchas ocasiones, quedan sintiéndose frustrados, desilusionados y vacíos. Si constantemente hacen hincapié en sus pensamientos negativos, se tornan extremadamente infelices y deprimidos.
Sólo al obrar en amor poner el amor en acción, buscando la oportunidad de ayudar a otros es la manera de salir de la tristeza. El amor es la energía de la vida. Es lo que motiva a las personas a levantarse y continuar cada día. Le da propósito y sentido a la vida.
Se trata de vivir, y hay que trabajar en ello, porque la vida merece la pena



martes, 24 de julio de 2018

Ana Muñiz, psicóloga del Teléfono de la Esperanza: "Ser voluntario es una actividad que engancha"


Foto: Plataforma del Voluntariado de España


Ana es psicóloga y trabajadora del Servicio Andaluz de Empleo en Sevilla. Desde hace años acude semanalmente a realizar su labor como voluntaria en el Teléfono de la Esperanza. Allí presta oídos -y el resto de los sentidos- a quienes se encuentran al otro lado. Ana ha sido confidente de situaciones límite, historias de superación; testimonios que escucha con la sincera intención de acompañar a quienes han perdido la esperanza. 
La siguiente entrevista a Ana Muñiz, psicóloga, formadora y voluntaria del Teléfono de la Esperanza de Sevilla, ha sido realizada por la web de la Plataforma del Voluntariado de España.
¿Cómo llegaste al Teléfono de la esperanza?
De una manera fortuita. Yo trabajo en el Servicio Andaluz empleo y uno de mis jefes era el presidente del Teléfono de la Esperanza. Fue él quien me habló de esta organización, de las actividades que hacían y también, debido a mi formación como psicóloga, me gustaba mucho esto de la intervención a través del teléfono. Frente a lo que yo mejor conozco, la terapia psicológica a largo plazo, en la que tienes que hacer un seguimiento a una persona, el Teléfono aborda situaciones puntuales donde puedes escuchar muchas historias diferentes. Finalmente, un día me acerqué a las oficinas, y me quedé. Mi experiencia, además -lo sé por mí y por las otras personas voluntarias que colaboran conmigo- es que el Teléfono engancha.
¿Qué haces en el Teléfono de la Esperanza?
Ahora mismo, hago lo que más me gusta; coger el Teléfono, para la intervención en crisis. Me han ofrecido otros puestos de más responsabilidad, pero a mí lo que me gusta es la base de todo esto, el teléfono en cuestión. Aparte imparto formación a otras personas voluntarias. O sea, llevo las dos líneas, intervención en crisis y formación de nuevos voluntarios. 
¿Tú también has recibido alguna preparación? 
Sí, todos hemos recibido una formación específica. El teléfono es muy delicado. Cuando hacemos entrevistas a personas que se acercan, que desean hacer tareas voluntarias, algunos dicen: “Bueno, quiero ayudar ahora que he dejado de estudiar en verano o me he quedado parado, hasta que encuentre algo.” Y claro, escuchar a personas que tienen un problema grave, algo muy serio que les bloquea, no se puede afrontar de cualquier manera. Tienes que estar preparado de una forma profunda y específica para ello y en el Teléfono de la Esperanza a eso se le da mucha importancia.
¿Que preparación se da a los voluntarios?
Se necesita una preparación de un año y mucha gente cuando se entera de este requisito, se desanima. El aprendizaje consta de tres cursos, cada uno con equipos diferentes, con sus prácticas y obedecen a una formación integral. Se supone que cuando acabas ya estás capacitado para coger el Teléfono y ofrecer la ayuda que se pretende. Finalmente, en mi caso, tras muchos años atendiendo el teléfono, he acabado dando esa formación, algo me resulta apasionante y me gusta. Entonces para estar en el Teléfono es evidente que hacen falta otras cualidades, aparte de saber escuchar... Claro. Todo el mundo que se acerca con el deseo de ser voluntario, lo primero que te dice es “Sí, yo sé escuchar muy bien”. Y yo siempre les respondo qué les volveré a hacer la misma pregunta cuando acabemos la formación. Porque una cosa es lo que identificamos en la calle como una buena escucha, y otra cosa es trabajar en base a una escucha de calidad, con los cinco sentidos, aquí y ahora. Es evidente que se necesitan otras cualidades, otras habilidades y sobre todo las ganas de estar ahí, y abrir tu mente a la persona que llama.
¿Qué otras actividades de voluntariado se hacen, aparte de la atención telefónica?
La base de nuestra organización es la escucha y la intervención en crisis en el momento puntual en que la persona tiene un problema y llama. Esta es la base. Toda persona voluntaria que llega, debe pasar por el teléfono y captar la esencia de la intervención en crisis. Contamos con un servicio de intervención psicológica, compuesta por voluntarios psicólogos, encargados de llevar aquellos casos que necesitan una terapia que va más allá de la llamada que, a todas luces, resulta insuficiente. También se hacen cursos de educación y prevención para la salud. Están enfocados a toda la ciudadanía, a la resolución de problemas, la gestión de situaciones de estrés y de ansiedad, así como a situaciones de duelo o pérdida...
¿Crees que hay actividades que deberían ser abordadas desde las instituciones y no por personas voluntarias?
Es una pregunta que crea mucha controversia. Yo sé, por el trabajo que hacen las personas voluntarias, que a veces están supliendo necesidades que deberían estar cubiertas por profesionales, funcionarios del estado, o empresas privadas... Todo el engranaje quizás se aproveche de la existencia del voluntariado. Es muy difícil saber dónde está la línea en la que debe participar o no la persona voluntaria. El caso es que debería existir más ayuda por parte del Estado y de las instituciones en general.
Os sentís desbordados algunas veces...
En el Teléfono de la Esperanza conforme te vas introduciendo en un tema, en una situación, van surgiendo otros. Es entonces cuando te dices: “No soy yo quien debería dar solución a esto”. Hace un año por ejemplo empezamos a prestar ayuda a los familiares y a las víctimas de accidentes de tráfico. Esto era así porque desde el estado no se les daba suficiente apoyo o atención. La problemática era tal que cuando nos derivaron a todas las víctimas, a todos los familiares, para que los escucháramos, nos sentimos muy desbordados. La demanda nos superaba y claro, no podíamos dedicar toda nuestra atención a un solo colectivo. El Teléfono es para todas las personas que lo necesitan. En casos como éste y en muchos otros, creo que se tira mucho del voluntariado, más de lo que se debiera.
¿Qué se necesita para hacer voluntariado aquí?
Ganas. Principalmente, muchas ganas. Hay personas que llegan con una gran formación, porque son psicólogos o abogados, saben escuchar muy bien y creen que ellos van a solucionarle la vida a la gente... pero no. No se trata de eso. En el Teléfono no le solucionamos la vida a nadie. Aquí escuchamos, no damos consejos, ni le decimos a la gente lo que tiene que hacer. Escuchamos con los cinco sentidos y acompañamos en el proceso de crisis.


sábado, 21 de julio de 2018

CON OTRAS GAFAS / Pequeños que son muy grandes



Croacia, un país de poco más de cuatro millones de habitantes y una extensión territorial inferior a la de Andalucía, ha conquistado las simpatías de mucha gente durante el Mundial 2018. Sin grandes clubes de fútbol, estadios espectaculares, ni presupuestos millonarios, ha logrado ir superando fases de la competición hasta llegar a la final. Ante Francia, los croatas cayeron dignamente haciendo gala de buen juego y deportividad. Jugadores y entrenador, un hombre que interrumpió su carrera futbolística al ser reclutado en la Guerra de los Balcanes y ha tenido una gran trayectoria humana, han demostrado al mundo que lo pequeños también pueden ser grandes. Como lo es la presidenta del país, Kolinda Grabar-Kitarovic. La mandataria croata se pagó el viaje a Rusia de su bolsillo y decidió ver los partidos de su selección, entre ellos el que disputó contra España, en la grada, junto a los aficionados de su país.
Kolinda Grabar-Kitarovic logró la autorización de la FIFA para permanecer vestida con los colores de su selección en el palco de autoridades dutante la final Francia-Croacia. Al final del partido, los jugadores fueron pasado uno a uno para saludar a las autoridades y Kolinda demostró un gran fair-play felicitando al presidente francés Macron con gestos deportivos y cariñosos. Cuando le tocó el turno a los Rakitic, Modric y compañía, llamó la atención la imagen de esa mujer rubia, vestida de rojo y blanco rodeada de trajes oscuros, abrazando y teniendo unas palabras de apoyo a sus jugadores. Caía con fuerza la lluvia sobre Moscú, la presidenta no se inmutaba y seguía repartiendo consuelo a los suyos como una madre. También tuvo tiempo para felicitar al presidente Macron con gestos de compañerismo más que de frío protocolo, y a los jugadores franceses.


Sonrisas, abrazos, consuelo y felicitaciones bajo el agua en contraste con el hieratismo de Vladimir Putin, un mandatario hierático que no se salió del protocolo. El líder ruso dio apretones de mano y un paraguas cubrió su cabeza nada más caer las primeras gotas de agua. A solo unos metros, la presidenta de Croacia sonreía y alzaba la mano de Macron en un gesto de cercanía, espontaneidad y deportividad.

jueves, 19 de julio de 2018

5 claves para reconocer y superar la dependencia emocional




Juan Manuel Martín
Psicólogo voluntario del Teléfono de la Esperanza

¿Qué es la dependencia emocional?
Las consultas psicológicas reciben cada día un montón de personas que tienen un problema en común: la dependencia emocional. La persona que lo sufre permanece en un estado de identificación extrema hacia su pareja sentimental y tiene una gran necesidad de mantener el vínculo emocional y el afecto.
Aunque se da por igual en mujeres y en hombres, estos suelen ocultar este problema pues se sienten menos capaces de reconocer que están “atados emocionalmente” a otra persona.
Se observa a lo largo de toda la vida y con las diferentes parejas que se tengan.  Las personas que la sufren manifiestan un gran miedo a estar solas y no pueden concebir su vida si no es al lado de una pareja sentimental.
Muchas de las personas que son dependientes emocionales buscan parejas con un carácter dominante, egoístas, posesivas, autoritarias y déspotas. En algunos casos,  refieren haber sufrido algún tipo de maltrato físico o psicológico por parte de su pareja. La persona dependiente tiende a idealizar a su pareja, viviendo en una  plena sumisión hacia ella. Pese a ser capaz de reconocer el maltrato y menosprecio diario, no tiene la capacidad de abandonar a su pareja, con la que se muestran muy sumisa, buscando siempre su aprobación, intentando satisfacerla en todo momento con atenciones y gestos de sumisión.

¿Quieres autoevaluarte?.
En el siguiente enlace, puedes realizar un test para comprobar la dependencia emocional a la pareja: 

¿Cuál es el origen de la dependencia emocional?
Conocer el origen de este problema nos ayudará a evitarlo. El fondo del problema de la dependencia se encuentra en una pobre autoestima, que conduce al dependiente emocional a desvalorizarse sistemáticamente. Se muestran críticos consigo mismos y con su forma de ser, hasta el punto de sentirse inferiores y culpables, incluso del menosprecio que puedan recibir por parte de sus parejas sentimentales. . También es común observar que este tipo de relaciones acaban rompiéndose en poco tiempo, pero eso no soluciona el problema. El dependiente intentará volver una y mil veces con su pareja o buscará aceleradamente otra para seguir siendo sumiso.
Aunque los familiares ven de cerca que el sufrimiento causado por esa relación patológica, no cesa, el dependiente suele enfrentarse a ellos y defenderá la situación, llegando a reclamar a su allegados un trato especial hacia la otra persona.
La dependencia emocional se asocia con cuadros ansiosos o depresivos, aparte de la falta de autoestima que ya hemos comentado, que se ve aumentada al tomar conciencia de que se está arrastrando para recuperar el amor de alguien que no solamente no le quiere sino que le desprecia y maltrata.

¿Conoces a alguien que sea dependiente emocional?
Los mejores consejos que se pueden dar a alguien cuyo familiar o amigo sea un dependiente emocional son los siguientes:

1. No ceder nunca si te exige mantener un trato exquisito hacia su pareja dominante.
2. Estar de parte de la persona dependiente pero sin mostrarte cómplice de su relación enfermiza.
3. Dialogar con el afectado y hacerle entender que puede contar   Si finalmente decide pedir ayuda para romper con la situación, es necesario que le acojas e impidas cualquier contacto con la pareja.
4. También es buena idea acompañarlo a terapia. El psicólogo no solo ayudará a encontrar el mejor camino para el afectado, sino que también proporcionará algunas pautas a los familiares y amigos para revertir la situación, así como algunos consejos para dudas concretas. 


Cinco claves para superar la dependencia emocional:

1. Reconocerla es el primer paso. Nunca podemos solucionar aquello que negamos, ni aquello que no comprendemos. Tenemos que examinar nuestras relaciones de pareja, familiares o de amistad.

2. Invierte en tu desarrollo personal. Tu propio crecimiento personal es el factor fundamental para aumentar tu confianza, creer más en ti y mejorar tu autoestima, que es lo que marcará la diferencia.

3. Céntrate más en ti. Debes darte cuenta de que lo realmente importante es lo que tú pienses sobre ti, y no las opiniones de los demás. Deja de estar pendiente de qué dirán o pensarán los demás. Es necesario reforzar la identidad personal y desarrollar una imagen valiosa que sea digna de ser respetada y amada.

4. Comprueba la rigidez de tus reglas. Hay personas que han adquirido unas rígidas reglas o creencias sobre cómo tiene que ser una relación y sobre cómo tienen que comportarse los demás. Esas creencias personales -en ocasiones erróneas- son una enorme carga en cualquier relación y se convierten en una gran fuente de constantes decepciones.

5. Asume la responsabilidad de tus emociones. A veces llegamos a pensar que todo lo que sentimos viene del exterior, pero en realidad nace de la interpretación y el significado que damos a las cosas que suceden en nuestra vida. Por eso, nadie más que nosotros mismos somos dueños y responsables de nuestras interpretaciones y, por tanto, de nuestras emociones.

 

La opinión de un experto:
Arun Mansukhani, psicólogo clínico y sexólogo, en una entrevista concedida al diario Sur de Málaga, el 2 de Mayo de 2018, expone de forma muy didáctica su visión sobre la dependencia emocional:
...Hay dos elementos clave: la autonomía y la intimidad. Autonomía es mi capacidad para estar bien solo e intimidad es mi capacidad para estar bien con otros. Si tengo autonomía e intimidad, voy a tener relaciones sanas con los demás. Si me falla una de las dos, las relaciones que establezca pueden ser patológicas...

...La primera señal  que alerta de la dependencia es que yo no acabo de estar bien del todo. Puede ser porque tenga la sensación de que yo me implico mucho y el otro no, lo cual me alerta de que posiblemente tengo un tipo de dependencia sumisa. O puedo encontrarme mal por lo contrario, por ser un contradependiente: siento que me piden demasiado y tengo la necesidad de alejarme todo el rato. Luego está el tercer tipo de dependientes patológicos, que son los dominantes; los que más dañados están. Estos necesitan tener control y dominio; no se pueden relacionar de igual a igual. Otra señal de alerta: las personas que renuncian a tener relaciones por malas experiencias. Este grupo también está creciendo cada vez más. Tú puedes estar sin pareja y es perfectamente sano, pero no lo es que llegues ahí por una renuncia...

...Las parejas sanas se corregulan: ante  un conflicto, yo empiezo a desregularme, a subirme y tú me ayudas a bajar. Y viceversa. Hay muchas parejas que no se corregulan nada bien, con lo cual los conflictos nunca se resuelven; se aparcan.

En el siguiente enlace podemos ver un vídeo de unos quince minutos, donde este psicólogo desarrolla las ideas anteriores con un poco más de detalle y buen humor.


Si queremos ampliar conocimientos, en la siguientes direcciones lo podemos hacer:

Walter Riso: Guia práctica para vencer la dependencia emocional. Es un manual de 53 páginas que se puede bajar en la dirección adjunta para leerlo tranquilamente:

De lo mucho que podemos encontrar en la red, me ha parecido muy interesante el enlace siguiente. De él he sacado algunas partes del artículo.