lunes 23 de enero de 2012

Autodependencia



"Me acuerdo siempre de esta escena:
Mi primo, mucho más chico que yo, tenía tres años. Yo tenía unos doce...
Estábamos en el comedor diario de la casa de mi abuela. Mi primito vino corriendo y se llevó la mesa ratona por delante. Cayó sentado de culo en el piso llorando.
Se había dado un golpe fuerte y poco después un bultito del tamaño de un carozo de durazno le apareció en la frente.
Mi tía que estaba en la habitación corrió a abrazarlo y mientras me pedía que trajera hielo le decía a mi primo: Pobrecito, mala la mesa que te pegó, chas chas a la mesa..., mientras le daba palmadas al mueble invitando a mi pobre primo a que la imitara... 
Y yo pensaba: ¿...? ¿Cuál es la enseñanza? La responsabilidad no es tuya que sos un torpe, que tenés tres años y que no mirás por dónde caminás; la culpa es de la mesa. La mesa es mala.
Yo intentaba entender más o menos sorprendido el mensaje oculto de la mala intencionalidad de los objetos. Y mi tía insistía para que mi primo le pegara a la mesa...
Me parece gracioso como símbolo, pero como aprendizaje me parece siniestro: vos nunca sos responsable de lo que hiciste, la culpa siempre la tiene el otro, la culpa es del afuera, vos no, es el otro el que tiene que dejar de estar en tu camino para que vos no te golpees...
Tuve que recorrer un largo trecho para apartarme de los mensajes de las tías del mundo.
Es mi responsabilidad apartarme de lo que me daña. Es mi responsabilidad defenderme de los que me hacen daño. Es mi responsabilidad hacerme cargo de lo que me pasa y saber mi cuota de participación en los hechos.
Tengo que darme cuenta de la influencia que tiene cada cosa que hago. Para que las cosas que me pasan me pasen, yo tengo que hacer lo que hago. Y no digo que puedo manejar todo lo que me pasa sino que soy responsable de lo que me pasa porque en algo, aunque sea pequeño, he colaborado para que suceda. Yo no puedo controlar la actitud de todos a mi alrededor pero puedo controlar la mía. Puedo actuar libremente con lo que hago. Tendré que decidir qué hago. Con mis limitaciones, con mis miserias, con mis ignorancias, con todo lo que sé y aprendí, con todo eso, tendré que decidir cuál es la mejor manera de actuar. Y tendré que actuar de esa mejor manera. Tendré que conocerme más para saber cuáles son mis recursos. Tendré que quererme tanto como para privilegiarme y saber que esta es mi decisión. 


Y tendré, entonces, algo que viene con la autonomía y que es la otra cara de la libertad: el coraje. Tendré el coraje de actuar como mi conciencia me dicta y de pagar el precio. Tendré que ser libre aunque a vos no te guste. Y si no vas a quererme así como; y si te vas a ir de mi lado, así como soy; y si en la noche más larga y más fría del invierno me vas a dejar solo y te vas a ir... cerrá la puerta, ¿viste? porque entra viento. 
Cerrá la puerta. Si esa es tu decisión, cerrá la puerta. No voy a pedirte que te quedes un minuto más de lo que vos quieras. Te digo: cerrá la puerta porque yo me quedo y hace frío. Y esta va a ser mi decisión. Esto me transforma en una especie de ser inmanejable. Porque los autodependientes son inmanejables. Porque a un autodependiente solamente lo manejas si él quiere. Esto significa un paso muy adelante en tu historia y en tu desarrollo, una manera diferente de vivir el mundo y probablemente signifique empezar a conocer un poco más a quien está a tu lado. Si sos autodependiente, de verdad, es probable que algunas personas de las que están a tu lado se vayan... Quizás algunos no quieran quedarse. Bueno, habrá que pagar ese precio también. Habrá que pagar el precio soportar las partidas de algunos a mi alrededor y prepararse para festejar la llegada de otros (Quizás...)".


Jorge Bucay

miércoles 18 de enero de 2012

Cinco consejos para reforzar nuestra voluntad


El Teléfono de la Esperanza de Málaga lleva a cabo una labor de ayuda que va mucho más allá de la intervención con personas en crisis y alcanza a cualquiera que quiera mejorar su equilibrio, relaciones con los demás y consigo mismo. Juan Sánchez, presidente del teléfono en Málaga, expone de forma ilustrativa en este vídeo cinco recomendaciones para mejorar nuestra fuerza de voluntad en estos inicios de 2012, cuando muchos nos planteamos nuevas metas personales.

1) VISUALIZA LA META. Tienes que ver cual es el resultado final de lo que quieres hacer partiendo de que los cambios son buenos o posibles.

2) SIN MIEDO A LA FRUSTRACIÓN. Debes conocer tus limitaciones para no caer en la frustración.

3) TRAZA UNA ESTRATEGIA. Planifica que vas a hacer y pon unas fechas, incluso redacta por un 'contrato'.

4) PREMIATE LOS LOGROS. Es bueno darte regalos después de obtener pequeños logros.

5) MI RESPONSABILIDAD. Es básico emprender un cambio como meta personal en el momento anímico más adecuado. Los cambios impuestos por otros requieren mucho más trabajo y son más difíciles.

Juan Sánchez acaba su exposición recalcando la fuerza que nos da inculcarnos la frase 'YO PUEDO', junto a ver el final de lo que queremos hacer y no sentirse culpable cuando las cosas no salen bien. El fracaso vendrá sucedido de nuevos intentos, más oportunidades. NO PASA NADA POR FRACASAR.

lunes 16 de enero de 2012

La gran familia del Teléfono de la Esperanza crece con un nuevo centro en Bilbao


El Teléfono de la Esperanza ha cumplido 40 años como organización y su extensa labor de ayuda a las personas en crisis y promoción de la salud emocional se extiende a cientos de miles de personas y también territorialmente, sobre todo, en los países de América Latina y España. Mañana martes está previsto que inicie su camino un nuevo hermano de esta gran familia del Teléfono de la Esperanza, que es el centro de Bilbao. Os recomiendo que escuchéis esta entrevista en Radio Euskadi a una voluntaria de Cantabria que se ha trasladado al País Vasco para la puesta en marcha de los procesos de formación de voluntarios. Es una completa explicación sobre el teléfono, su actividad tan desconocida para la mayoría de la población y la completa formación personal de sus voluntarios. La entrevista a nuestra compañera abarca de los minutos 5,28 al 20.54 del audio que os dejo aquí.