sábado 3 de marzo de 2012

Rosa Francia aboga por "un debate inmenso" sobre que valores públicos transmitir a los niños


Rosa Francia, catedrática de latín, apostó porque el Gobierno abra "un debate inmenso en la sociedad sobre que valores transmitir" para llegar a construir entre todos "unos ideales unitarios" por encima de 'guerras' y sectores de opinión. Durante su conferencia 'Educación para la Ciudadanía. En Roma y hoy', Francia hizo un  análisis del estado de la cuestión en la civilización romana, en la que no hacia falta asignaturas porque todo estaba enfocado hacia el bien común y planteó que en estos inicios del siglo XXI "a lo mejor hay que invitar a los adultos al debate sobre la vida política". Sobre los valores que se deben transmitir en la escuela, se mostró partidaria de "algo que siempre he echado de menos que es enseñarles a los niños teorías y formas políticas de una forma neutral e ilustradora. Sería a los 12 o 13 años".
Lo anterior se completaría con una asignatura de habilidades sociales para la convivencia y la urbanidad "reforzada con las conquista que hoy nos presenta la Psicología".
En cuanto al origen de tanto debate y controversia con posturas enfrentadas y, en algunos sectores, irreductibles, Rosa Francia se preguntó "si es necesaria la Educación para la Ciudadanía en un sentido u otro o vivir la ciudadanía desde las casas" y aludió al "corte de la Guerra Civil española" como un momento de quiebra social que todavía puede condicionar.
Por contra, su recorrido histórico por los ideales de la civilización romana dejaron en la sala la sensación de que hace 2000 años fueron capaces de llegar a un consenso social y político para que los niños crecieran con el ideal del vir bonus, el hombre bueno que es digno de sus antepasados. "Los romanos no aprendían la política, la vivían en el día a día. A partir de la filosofía y la moral estoica -la oficial romana- todo se orientaba al bien común".
Los griegos ya habían creado un marco de valores basado en el vir bonus (buen ciudadano) que debía tener las siguientes virtudes:

  • Gravitas (gravedad, seriedad y respeto, no frivolidad)
  • Pietas (abnegación, sacrificio, respeto a los dioses del Estado y la familia)
  • Fides (fidelidad a la palabra dada desde el Estado al ambiente familiar)                                                                 

Una asignatura para enseñar valores no llegó a establecerse en el mundo griego, pero si prosperó el sentimiento de que la acción política se situaba "en un estadio muy elevado", como propugnó Protagoras. La civilización griega transmitió muchos valores y otros quedaron pendientes y no se consideran aceptados y superados hasta el siglo XVIII con los padres fundadores de Estados Unidos.
Rosa Francia llenó el salón de actos de 'Villa Esperanza' el jueves por la tarde y fueron numerosos los asistentes que al final de la charla plantearon cuestiones de debate. El concejal de Derechos Sociales, Francisco Pomares, y la directora general de Participación Ciudadana, Ruth Sarabia, fueron dos de ellos.

Para ver el álbum de fotos de la conferencia: Teléfono de la Esperanza de Málaga en Facebook

martes 28 de febrero de 2012

9 factores para detectar una autoestima baja

Trabajar en la mejora de la autoestima de las personas en crisis está en la base de muchos de los cursos y talleres que el Teléfono de la Esperanza desarrolla en su labor de ayuda a hombres y mujeres. La autoestima es una palabra muy utilizada hoy día, pero debemos conocer que es realmente. Ludivina García Verdes lleva seis años impartiendo un Taller de Autoestima y la define así:
"La autoestima es la valoración que hacemos de nosotros mismos sobre la base de las sensaciones y experiencias que hemos ido incorporando a lo largo de la vida. Nos sentimos listos o tontos, capaces o incapaces, nos gustamos o no. Esta valoración es muy importante, dado que de ella dependen en gran parte la realización de nuestro potencial personal y nuestros logros en la vida. De este modo, las personas que se sienten bien consigo mismas, que tienen una buena autoestima, son capaces de enfrentarse y resolver los retos y las responsabilidades que la vida plantea. Por el contrario, los que tienen una autoestima baja suelen limitarse y fracasar".
Por otro lado, hay una serie de factores, hasta 9 ha reunido Ludivina García, para detectar un déficit de autoestima. Estos son:
  1. Autocrítica elevada que crea un estado de insatisfacción consigo misma.
  2. Hipersensibilidad a la crítica, que le hace sentirse fácilmente atacada y experimentar resentimientos contra sus críticos.
  3. Indecisión crónica, miedo exagerado a equivocarse.
  4. Deseo excesivo en complacer al otro, por miedo a decir NO, por temor a desagradar  y perder el aprecio del otro.
  5. Perfeccionismo, una gran autoexigencia en todo lo que emprende, lo que le lleva a sentirse mal cuando las cosas no salen con la perfección exigida.
  6. Hostilidad, irritabilidad a flor de piel, que le hace estallar fácilmente por cosas de poca monta.
  7. Culpabilidad exagerada, exagera sus errores y los lamenta indefinidamente, sin llegar a perdonarse por completo.
  8. Actitud supercrítica, casi todo le sienta mal, le disgusta le decepciona, le deja insatisfecho.
  9. Tendencias depresivas, tiende a verlo todo negro, su vida, su futuro, y sobre todo su si mismo;  incapacidad para sentir el gozo de vivir.     
  
El aprendizaje. La Autoestima se aprende fundamentalmente en la infancia, pero también a lo largo de la vida, por lo que es muy importante la relación de los padres con sus hijos para fomentar en ellos su seguridad y confianza.


  1. No basta con querer a nuestros hijos, es necesario que ellos se sientan queridos y valorados, por lo que hay que expresárselo, verbal y no verbalmente, con claridad.
  2. Creer en ellos y en su capacidad, proponerles metas accesibles a sus posibilidades.  No culpabilizarles, RESPONSABILIZARLES, y permitirles aprender a realizar aquello que si pueden realizar, poniendo en marcha una sobreprotección que les impide el aprendizaje.
  3. Coherencia en los mensajes verbales y no verbales que les transmiten.
  4. El nivel de Autoestima de los padres influye mucho en la de sus hijos.
Actitudes de cambio. Sirven para ganar autoestima
  1.  A valorarse        
  2.  A aceptarse: Capacidades y Limitaciones         
  3.  Cambiando los Automensajes         
  4.  Cambiando Culpabilidad por Responsabilidad          
  5.  A expresarse de forma asertiva.

Sobre la base de su experiencia, Ludivina García considera que "hoy sigue habiendo muchas personas con déficit de autoestima. Hay más conocimiento del tema y mayor deseo de mejora personal, lo que lleva  a más personas a buscar ayuda  profesional. La confianza y seguridad en  si mismo esta en la base de todas las relaciones que establecemos con el otro, sea relaciones de pareja, en el trabajo, con los amigos, vecinos… Y las relaciones pueden ser más o menos gratificantes según nos sintamos en ellas y  las relaciones son la mayor fuente de gratificación. Por lo tanto, unas relaciones sanas y gratificantes son fuente de felicidad y bienestar". 

sábado 25 de febrero de 2012

El regalo de los insultos

Cerca de Tokio vivía un gran samurai, ya anciano, que ahora se dedicaba a enseñar el budismo zen a los jóvenes. A pesar de su edad, corría la leyenda de que aún era capaz de derrotar a cualquier adversario. Cierta tarde, un guerrero, conocido por su total falta de escrúpulos, apareció por allí. Era famoso por utilizar la técnica de la provocación: esperaba que su adversario hiciera el primer movimiento y, dotado de una inteligencia privilegiada para captar los errores cometidos, contraatacaba con velocidad fulminante.
El joven e impaciente guerrero jamás había perdido una lucha. Conociendo la reputación del samurai, estaba allí para derrotarlo y aumentar así su fama.
Todos los estudiantes se manifestaron en contra de la idea, pero el viejo aceptó el desafío.
Fueron todos hasta la plaza de la ciudad, y el joven comenzó a insultar al viejo maestro. Arrojó algunas piedras en su dirección, le escupió a la cara, gritó todos los insultos conocidos, ofendiendo incluso a sus antepasados.. Durante horas hizo todo lo posible para provocarlo, pero el viejo permaneció impasible. Al final de la tarde, sintiéndose ya exhausto y humillado, el impetuoso guerrero se retiró.
Decepcionados por el hecho de que su maestro aceptara tantos insultos y provocaciones, los alumnos le preguntaron:
- ¿Cómo ha podido usted soportar tanta indignidad? ¿ Por qué no usó su espada, aún sabiendo que podía perder la lucha, en vez de mostrarse cobarde ante todos nosotros?
- Si alguien se acerca a tí con un regalo, y tú no lo aceptas, ¿a quien pertenece el regalo? preguntó el samurai.
- A quien intentó entregarlo - respondió uno de los discípulos. - Pues lo mismo vale para la envidia, la rabia y los insultos - dijo el maestro. - Cuando no son aceptados, continúan perteneciendo a quien los cargaba consigo.

Extraído del Guerrero de La Luz Online de Paolo Coelho