sábado, 23 de julio de 2016

CON OTRAS GAFAS / El milagro de la ciencia




Ethan es un niño delgadito y nervioso. Tiene 9 años. Como a muchos de su edad le gustaba correr detrás de un balón. Hasta que la distonía, una enfermedad degenerativa que afecta al Sistema Nervioso Central le fue provocando un deterioro progresivo de los músculos de sus piernas. Su cerebro le enviaba órdenes erróneas y fue perdiendo la capacidad de caminar de normalmente. Durante los últimos años, sus padres han tenido que acompañarle constantemene para hacer cualquier desplazamiento. La descoordinación fue creciendo, causándole cojera y posturas anómalas que le impedían moverse de forma autónoma. Su padre introdujo en su rutina diaria ir al colegio en el tiempo del recreo y estar con él mientras el resto de los niños saltaban y corrían. 
Una operación pionera ejecutada por un equipo de neurocirujanos del Hospital San Joan de Deu de Barcelona le ha devuelto la felicidad a él y a su familia. La implantación en el cerebro de electrodos que frenan las descargas neuronales responsables del trastrono que le retorcía los músculos ha evitado que tenga que vivir en una silla de ruedas. Ethan ha vuelto a caminar normalmente y a correr detrás de la pelota. 
"Estoy en una nube", decía Loli Betancor, la madre del chiquillo canario, en un reportaje emitido ayer por Antena 3 TV. La alegría de esta familia es también esperanza para muchas personas en situaciones parecidas gracias a este 'milagro' de la ciencia que avanza imparable conquistando bienestar para las personas.


Leer más y vídeo de la noticia:

Logran que un niño de Canarias con las piernas retorcidas por un trastrorno cerebral vuelva a correr

martes, 19 de julio de 2016

Asertividad: 7 claves para no callarte lo que sientes




Juan Manuel Martín
Psicólogo en el Teléfono de la Esperanza

El diccionario de la Real Academia Española dice que alguien es asertivo cuando expresa su opinión de manera firme.
Una manera firme consiste en defender nuestros derechos, expresar nuestras opiniones y realizar sugerencias de forma honesta y no agresiva.
Una persona asertiva, que defiende sus derechos, que se respeta a si mismo, será una persona con una autoestima adecuada. Ambas cosas están relacionadas.

ASERTIVIDAD <===> AUTOESTIMA

¿Cómo averiguar hasta que punto soy asertivo? Vamos a plantear cinco situaciones. Piensa en tu reacción en cada una de ellas:
1. Ante un vendedor muy insistente, ¿compraría el producto que le ofrece sólo porque le resulta difícil decir no al vendedor?
2. ¿Duda cuando tiene que devolver algo en una tienda, incluso si hay buenas razones para hacerlo?
3. Si alguien habla en voz alta durante una película, obra de teatro o concierto, ¿es capaz de pedirle que se calle?
4. Cuando un amigo le hace una petición irrazonable, ¿es usted capaz de negarse? ¿Es capaz de pedir favores, hacer peticiones a sus amigos?
5. Cuando alguien le hace un cumplido, ¿sabe usted qué decir?

Ante situaciones similares a las anteriores, pueden darse tres estilos de respuesta:

PASIVO. En este caso, la respuesta sería comprar el producto aunque no lo necesite, no devolver el producto defectuoso o no de su agrado, aguantar la molestia de quien nos impide disfrutar de la película, el concierto u obra de teatro, ser incapaz de negarse a la petición de un amigo por irrazonable que sea, ser incapaz de pedir un favor y bloquearse ante un cumplido o no atribuirse mérito alguno. Habrá quien piense que esto es timidez o modestia, pero si tras cada una de las respuestas a las situaciones uno se siente mal, tiene un problema de asertividad.

AGRESIVO. En este estilo de respuesta, se defienden los derechos propios sin tener en cuenta en absoluto los derechos de los demás. Se encarará con un vendedor insistente, acabará gritándole al comerciante que pone objeciones a la devolución de un producto, llamará la atención de forma impertinente a quien hable en voz alta en una función, no sólo se negará ante una petición irrazonable, sino que terminará censurando a quien se la hace, no pedirá favores sino exigirá que le ayuden y si alguien es capaz de hacerle un cumplido con este carácter, dirá que sin duda se lo merece mostrando superioridad.

ASERTIVO. Una respuesta asertiva requiere cierta preparación. No suele surgir de forma espontánea, hay que entrenarla. Vamos a dar en este artículo unas cuantas pistas. En los cursos del Teléfono de la Esperanza, se profundiza en este estilo de respuesta como técnica comunicativa.

La respuesta asertiva está basada en la autenticidad. La persona asertiva se atreve a expresar sus verdaderos sentimientos, sus pensamientos, reflexiones, establece con los demás relaciones positivas, orientadas hacia la armonía y la cooperación. En el plano social, se distingue por su capacidad de escuchar, su voluntad de comprensión, su capacidad de actuar en sentido del desarrollo de los demás. Además persona asertiva se caracteriza también por su capacidad para asumir la responsabilidad de sus palabras y actos.

Veamos cómo puede hacerse una petición de forma asertiva.
Pedir correctamente hace que me sea más fácil conseguir lo que quiero, pero sobre todo, hace que mis relaciones mejoren. Si cuando hacemos una petición tenemos en cuenta lo que pensamos, lo que sentimos y lo que queremos del otro, nuestro mensaje será completo, respetuoso y eficaz.
Por ejemplo, yo puedo decir: “Cállese que me está molestando con su desagradable tono de voz”.
Pero es mucho mejor si digo: “Está utilizando un tono de voz muy alto. Me cuesta concentrarme en la película. Le agradecería que guardara silencio o que bajara el tono de voz.
Otro ejemplo: “Este producto que me ha vendido es muy malo, me ha timado, así que ya me está dando el importe o le pongo una denuncia”
Pero es mucho mejor si digo: “Este producto que adquirí ayer no funciona de la forma en que yo creí que lo haría. Siento que no he hecho una buena compra porque no voy a poder utilizarlo de la manera que esperaba. Por eso vengo a devolverlo y  a que me abone el importe de mismo.”
      
Vamos por partes, en la respuesta asertiva se ponen en juego:

1. Los pensamientos. Se trata de contar cómo estamos viendo la situación, qué nos parece que está pasando.

2. Los sentimientos. Se trata de decir cómo nos sentimos ante esa situación de la que estamos hablando.

3. La petición. Se trata de expresar entonces lo que se necesita del otro. Evitando, por supuesto, dar rodeos, amenazar o manipular.

Algunas recomendaciones para mejorar las respuestas asertivas:

1. Se debe tener muy claro el derecho que tenemos a expresar nuestros sentimientos y defender nuestras ideas. Es preciso cuestionar ideas como: “Soy un mal amigo si no le presto dinero, aunque no me lo devuelva” o “soy un maleducado si llamo la atención a alguien que me molesta” o “soy un  soberbio si admito que me hagan algún cumplido”.

2. Si quieres o necesitas algo, pídelo. No esperes que lo adivinen los demás. Tienes que  decir cuáles son tus deseos, expresándolos de una forma en que los demás puedan responder apropiadamente.

3. Cuando expreses tus sentimientos respecto a algo, ten en cuenta que nadie tiene el poder de cuestionarlos porque son exclusivamente tuyos. No son ideas que puedan rebatirse. Los demás podrán tener los suyos, coincidentes o distintos, pero los nuestros nos pertenecen.

4. Procura ser concreto en las peticiones, transmitiendo con exactitud y detalle lo que se quiere del otro y no de forma vaga y ambigua. No sirve de nada expresar cómo nos sentimos si luego no se hace una petición concreta y específica.

5. Haz referencia a los hechos y no a sus juicios: El producto que me ha vendido es muy malo (juicio de valor). El producto que me ha vendido no funciona de la forma en que creí que lo haría (hechos).

6. Añade motivos a lo que pide. Al proporcionar motivos concretos, tanto al pedir algo como al negarse, se consigue que el mensaje sea mucho más convincente y menos agresivo. Me cuesta concentrarme en la película. No voy a poder utilizar este producto de la forma que esperaba...

7. Reduce tu estrés con el lenguaje corporal.  Mantén una postura corporal firme y calmada, sin mostrar debilidad a tu interlocutor ni, sobre todo, a ti mismo. Si es preciso ensaya ante el espejo para corregir malos hábitos adquiridos.

Para terminar, voy a recomendar un libro y un par de páginas de internet entre los cientos de libros y las miles de paginas existentes.
El libro: “No diga sí cuando quiera decir no” Aprenda a comunicarse de forma asertiva. Autores: Herbert Fensterheim y Jean Baer. Es un clásico de la autoayuda. Data de 1975 y algunas cosas quedan un poco anticuadas. No obstante hay muchos ejercicios para practicar si se desea.

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sábado, 16 de julio de 2016

CON OTRAS GAFAS / La magia de las construcciones megalíticas y el paisaje


Dolmen de Menga. Foto: www.elpais.com

El Sitio de los Dólmenes de Antequera ha sido incluido por la UNESCO en su lista de lugares que son Patrimonio de la Humanidad. El conjunto lo integran los dólmenes de Menga y Viera y el espacio El Romeral. Hace seis mil años, los pobladores de la zona levantaron unos espacios funerariaos muy especiales: las construcciones se erigieron no en dirección al sol, como era frecuente, sino mirando a elementos naturales destacados. Así, el Dolmen de Menga se orientó hacia la Peña de los Enamorados y el tholos de El Romeral lo hizo hacia el espectacular paisaje rocoso El Torcal. Fue algo excepcional. Solo el de Viera, que también forma parte del conjunto, se orienta hacia el sol. 
El paso de los siglos trató con altibajos a estos enigmáticos conjuntos megalíticos. Hubo una época en la que uno de ellos fue un lugar en el que pastaban las cabras. Posteriormente, en los años 80, la Junta de Andalucía se ocupó de mantener, conservar y organizar las visitas a las grandes construcciones del Megalítico y la Edad de Bronce.
Durante el largo proceso que ha llevado a la UNESCO al reconocimiento mundial de estos enclaves ha sido clave la aportación del catedrático de Historia de la Ciencia y astrónomo británico, Michael Hoskin. El científico descubrió la particular disposición física de los dólmenes. Analizó más de tres mil conjuntos megalíticos del Mediterráneo y determinó que la inmensa mayoría de ellos se orientan a la salida del Sol en los equinoccios y en los solsticios. Los conjuntos de Menga y El Romeral se orientan de forma diferente. Sus grandes piedras miran a la Peña de los Enamorados y El Torcal. Una disposición mágica que conecta los espacios funerarios con la naturaleza.
Se han unido el empeño de los gestores de los dólmenes, los antequeranos, con su Ayuntamiento a la cabeza, y la generosa aportación de un científico venido del norte para lograr este reconocimiento mundial. Enhorabuena a los antequeranos.


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jueves, 14 de julio de 2016

El boquerón victoriano. Homenaje desde la gastronomía a la patrona de Málaga




El pasado 23 de junio, Jesús Moreno Gómez, impartió una interesante conferencia en nuestra sede. Hoy reproducimos aquí un resumen de aquella documentada e interesante charla para que podádis leerla todos los que no pudísteis asistir



Jesús Moreno Gómez. Doctor en Historia y Vicepresidente de La Carta Malacitana

Es conciencia colectiva propia la vinculación de Málaga con su boquerón y viceversa, hasta constituir el icono del municipio y apelativo popular de sus naturales. ¿Por qué?, ¿qué hechos motivan tal identificación? Sin duda, la abundancia y bondad del pequeño pelágico - común en otros muchos mares y particularmente en las aguas comarcanas del Mediterráneo-, de muy superior calidad por nacido y criado en el área que la jerga marinera denomina "nuestra bahía" y la ciencia geo-biológica, Mar de Alborán. No es casualidad que el vocablo boquerón atribuido a este pescado -antes exclusivamente denominado anchoa- sea utilizado por primera vez por un malagueño, el poeta Juan de Ovando "Ocios de Castalia" (1663). Las sucesivas ediciones del Diccionario de la RAE (Suplemento de 1780, 1783, 1791 y 1803) registran las primeras vinculaciones entre nuestro pez y Málaga: "boquerón, más pequeño que la sardina, ... más redondo y de gusto más delicado; se coge con mucha abundancia en Málaga".
La literatura costumbrista del s. XIX ensalza tanto su identificación como la excelsitud de su sabor: "Los boquerones caracterizan a Málaga de una manera inequívoca" (Gómez Sancho, 1839); "Málaga, patria de los mejores boquerones del mundo" (Pedro A. Alarcón, ca. 1885/1890). Ya en el pasado siglo el más rotundo elogio se lo dedica el periodista y gastrónomo gaditano, Dionisio Pérez (Post-Thebussem, Guía del Buen comer español, 1929): "... boquerón malagueño, famoso en el mundo entero, ... enharinado, pegado por la cola con otros cinco semejantes, ... y frito en aceite se ofrenda al paladar y al apetito de todas las razas, ... pero boquerón no hay más que uno en el mundo, el que se pesca desde Estepona a Nerja en la costa malagueña, ... quien no guste allí sus boquerones, dejará de apreciar una de las más delicadas excelencias de la cocina española". ¿Cabe mayor alabanza? Identidad malagueña y excelencia se hacen inseparables en el boquerón. En la descripción y valoración de Post-Thebussem, ya se apunta el mejor modo de consumir tan singular pescado: frito en manojitos de a cinco. Y ese preciso tamaño para su ingestión en óptimas condiciones de sabrosura, se alcanza en torno al día ocho de septiembre, festividad de la Virgen de la Victoria, proclamada Patrona de Málaga y su provincia desde 1867, de ahí su nombre: "boquerón victoriano", apelativo novedoso desde entonces que sin duda está en el alma y la conciencia de las gentes y cuya expresión y difusión escrita corresponde a poetas y periodistas locales de clara vocación costumbrista: Salvador Rueda, "... ¿y qué pescado arroja el día?, vitorianoz, arma mía, más lucientes que la prata" ("Los boquerones", En tropel, 1892); y Pregón del pescado, (1903): "... Llevo acabados de echar / boquerones vitorianos/ cual duendecillos enanos / que viven dentro del mar./ Son buenos para probar/el primor de las mujeres/ ... al unirlos con mil mañas,/ cual manojo de pestañas/ o manojo de alfileres". Asimismo, Ramón A. Urbano, "los célebres boquerones victorianos, cuyos breves manojos 2 parecen tostada mano de tierno infante ..." ("Guía de Málaga", 1898). 
La adjetivación "victoriano" y su exaltación es preciso relacionarlas con la conmemoración (1887) del IV Centenario de la conquista de Málaga por los Reyes Católicos en el que el protagonismo de la Virgen de la Victoria, patrona de la ciudad y diócesis desde solo hacía dos décadas, cobra especial relevancia; pues su imagen, obsequio del emperador Maximiliano a su futuro consuegro el rey Fernando, según la leyenda, resultó decisiva para el triunfo de las armas cristianas y la consiguiente conquista de la ciudad, de ahí su advocación de "Victoria". En este orden de cosas, cabe concluir que el término boquerón victoriano es una realidad culinaria de las gentes de Málaga: pura delicia del paladar. Construcción cultural lingüístico-gastronómica finisecular del XIX con base en tan excepcional materia prima; y ello, aprovechando la sinergia para la popularización de la festividad de la Patrona, -8 de septiembre- en los referidos fastos conmemorativos. La aportación y homenaje desde la gastronomía al magno acontecimiento es el atributo "victoriano" como reconocimiento de excelencia a nuestro pez por antonomasia. 
Por su parte, el casticismo malagueño cantado en la literatura elige el calificativo "victoriano" en esa precisa fecha, para designar al más popular y exquisito bocado de su mesa. Pero volviendo a la vertiente biológica, surge la pregunta: ¿a qué denominamos "boquerón victoriano"? Como resultado de la única puesta por año de sus progenitores y nacidos regularmente en primavera (abril-mayo), todos los tratadistas: escritores, poetas, biólogos marinos, amén de los ya referidos, -S. Rueda, R. Urbano, Dionisio Pérez-, Alfonso Canales, E. Mapelli, Juan Cepas, E. Frapolli, Camiñas, Baro, Abad, A. Giráldez (Instituto Oceanográfico) coinciden en la definición del propio Canales: "alevines adolescentes del boquerón que se pescan en torno al ocho de septiembre", y enfatiza con precisión por si quedara alguna duda, "festividad de la Virgen de la Victoria". Vínculo bien patente, pues, entre religiosidad popular y el consumo estacional de los alimentos, tan común en la tradición culinaria. Es obvio que en tal definición no se determina el tamaño cuantificado, pero por la descripción de su consumo -en panoja de a cinco- y por la memoria empírica, es fácilmente deducible que su dimensión ideal debía de ser entre 5-6 cm, en todo caso inferior a los 9 cm en que alcanza su madurez sexual, al final del primer año de vida, y con ella su primer desove. 
La otra condición para la estima de su alta calidad, científicamente demostrada, es que su procedencia sea del Mar de Alborán (para pescadores, pescaderos, y el común, "Bahía de Málaga"). Así se entiende mejor la explicación culinaria: frescor, suculencia, terneza, fritura en aceite de oliva, en panoja o abanico de a cinco, definen el boquerón victoriano y han sido las claves de su excelencia. Pero eso fue ayer. En la actualidad, del boquerón malagueño (de extracción y comercio legal solo a partir de 9 cm) ha decrecido drásticamente su producción y se halla en grave riesgo de extinción; sin embargo Málaga, fiel a sí misma, sigue siendo asidua consumidora. La demanda supera con creces la oferta. La consecuencia es clara: el noventa por ciento de boquerón que se ingiere en esta nuestra tierra no es malagueño. Y el otrora tan celebrado "victoriano", por exquisito sobreexplotado, perece de éxito. Desde los inicios de la década de los ochenta del pasado siglo, ha quedado taxativamente prohibida su pesca y por ende, pierde vigencia la expresión creada ex-profeso que lo denomina. Se acabó. Definitivamente el boquerón victoriano es un inmaduro, es un "pezqueñín" y por lo tanto prohibida su captura y distribución. Cada kilo de inmaduros en red, dejándolos crecer, se convertirían en dieciséis kg de adultos. Pero, ¿qué nos queda? El tesoro del Mar de Alborán. Desde Punta de Europa al Cabo de Gata -250 km de longitud y superficie de 54.000 km2- es un mar privilegiado. Málaga con sus ciento ochenta km de costa se beneficia del 70% de sus aguas. Las claves de su bondad radican en el flujo e intercambio de corrientes a través del Estrecho de Gibraltar. La diferencia de temperatura y salinidad entre el Atlántico y el Mediterráneo favorecen la formación de biomasa y afloramientos de aguas profundas ricas en nutrientes: fitoplancton y zooplancton. "La bahía de Málaga es de gran importancia para la fase de alevinaje de numerosas especies sobre todo la del boquerón que realiza en ella todo su ciclo vital". ( Baro, J. VV.AA. La pesca en el M. de Alborán, I.E.O. Fuengirola, 2012) Esta calidad de las aguas y del alimento generado en ellas permite afirmar que el pescado de este sub-mar goza de unas exclusivas propiedades organolépticas, que en el caso del boquerón, son esencia de sus atributos: frescor -sin conservantes, en apenas horas de la malla a la mesa-, blancor, suavidad, textura, buqué de mar y persistencia en boca. Este conjunto de cualidades quedan implícitamente sintetizadas en el DRAE al registrar el vocablo vitoriano -sin la c del grupo culto, omitida en la fonética popularen su 3ª acepción, como localismo malagueño: Se dice de una clase selecta de boquerones. Sin duda, el de Alborán. Y es que entre el extinto boquerón victoriano y el actual vitoriano la "c" sí que importa y el tamaño también. En este sencillo fonema se encierra la diferencia de dimensiones, clave para su sostenibilidad. Así, sin "c" debe figurar en la carta de los restaurantes y con ello, asimismo, se pone término a la polémica denominativa. Pues el boquerón victoriano ha muerto, ¡Viva el vitoriano de nuestro Alborán. !

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martes, 12 de julio de 2016

Poco ruido y muchas nueces en la relación de ayuda a las personas




Ana M. Manrique Mateo
Psicóloga en el Teléfono de la Esperanza

Cuando se acerca a nosotros una persona, o nos llama, con el fin de encontrar alivio y tratando de exponernos su problema, nuestro objetivo es que esa persona se lleve la sensación de lo que ella misma es capaz de conseguir o resolver.
Si nos preparamos para ayudar hemos de actuar de forma empática y eficaz. La meta es encontrar los recursos de esa persona y hacérselos entrever de forma que adquiera seguridad para manejar sus propias herramientas.
Para todo esto hemos de tener en cuenta aquellas conductas que debemos omitir en el encuentro de ayuda.
Al estar activamente presentes (ante la persona) o escuchando, se ha de ser consciente del lenguaje corporal y verbal. Estar atentos para desechar cualquier interpretación o investigación innecesaria. Olvidarnos de moralizar, de culpar o de juzgar. Evitar los consejos o fórmulas mágicas que, con alguien o con nosotros mismos, funcionaron.
Si creemos que sabemos cuál es la solución al problema huiremos de dirigir o mandar para llegar a la solución. Desterraremos etiquetar a la persona, previa o posteriormente.
Tranquilizar, quitar importancia al problema, consolar o adular innecesariamente, son comportamientos de doble filo con los que hay que tener mucho cuidado, y saber cómo y en qué momento utilizarlos.
Siempre hay que tener en cuenta que cada ser humano es único por lo tanto las comparaciones repelen, haciendo que se sienta disminuido, desvalorizado.
La persona que pide ayuda es vulnerable y altamente sensible a percibir todos estos comportamientos inadecuados.
Además estos comportamientos “destapan” a quien los usa y dejan al descubierto lagunas de falta de empatía hacia la persona a la que pretendemos ayudar
Pulir cada día nuestras palabras y comcomportamientos erróneos hace que seamos más certeros al utilizarlos, sepamos comunicar y escuchar mejor y consigamos ese poder sanante de la relación de ayuda.
Para ayudar hemos de invertir el refrán pues hay que hacer poco ruido y tener muchas nueces (recursos).