sábado, 24 de octubre de 2009

Una ilusión colectiva hecha realidad


El sueño se ha hecho realidad. Primero tomó forma de proyecto, luego despegó y hoy es ya un logro para todos los que integramos la gran familia del Teléfono de la Esperanza. 'Villa Esperanza', nuestra sede desde 1976, ha reabierto sus puertas para vestirse de gala en su jornada de inauguración. Hemos acogido a voluntarios de Málaga y numerosas sede españolas del teléfono, a entidades colaboradoras y al alcalde de la ciudad, Francisco de la Torre.

En ese ambiente festivo, de acogida alegre, Juan Sánchez Porras, nuestro presidente, ha querido recordar que la casa funcionó como lugar de acogida desde 1930, cuando su propietaria inicial, profesora de música y solfeo, la convirtió "en un lugar de encuentro de la gente del barrio y si afináis los oídos quizás, de fondo, podáis escuchar un piano sonar...esa música de fondo es la que hace que yo diga que levante la batuta y comience el concierto".

El presidente del teléfono comparó el voluntariado con una orquesta en la que unos trabajan en mejorar la calidad de vida de las personas y otros tratan de que las crisis sean pasajeras, pero "todos tenemos que afinar para que el sonido salga al unísono".

La rehabilitación del inmueble nos ha dejado una sede funcional y moderna con los espacios bien diferenciados de forma que las personas angustiadas que acuden a pedir ayuda no tienen porque cruzarse con los que van a hacer un curso o acuden al área de administración. La sede cuenta con 600 metros cuadrados lo que ha causado numerosos comentarios de admiración de los voluntarios del teléfono llegados de toda España.

El presidente señaló que el proyecto es realidad "gracias especialmente a una institución, el Ayuntamiento de Málaga representado aquí dignísimamente por su alcalde". También mostró su agradecimiento a Cajamadrid por su apoyo económico y a las firmas Ikea y Viveros Guzmán de las que destacó que "su aportación ha sido absolutamente gratuita porque han creído en nosotros, en nuestra solidaridad con los demás y nos han premiado con su generosidad". Ese capítulo de agradecimientos lo extendió a la constructora Hexa, su arquitecto, Manolo Caro, y a otro profesional, José Luis Cerezo, que soñó con Juan que "una casa a punto desmoronarse sea una realidad milagrosa y un empeño del destino". Tuvo palabras de reconocimiento para todo el colectivo de voluntarios y especialmente para Julia Alonso, la vicepresidenta de Málaga.

Juan Sánchez finalizó expresando su deseo de que "ésta casa de música y escucha siga ahí, comunicando los anhelos, inquietudes y necesidades de esas personas que vienen a buscar consuelo y a las que se les da pequeñas o grandes soluciones en el crecimiento de su felicidad".

Jesús Madrid, presidente internacional del Teléfono de la Esperanza, valoró que el acontecimiento de la reapertura merece "alegría y emoción" y recordó las palabras del fallecido Serafín Madrid, su hermano y fundador de la ONG, quién dijo que "si el teléfono está en una ciudad es signo de que esa ciudad tiene corazón". Además, explicó que en el fronstipicio de una academia griega pusieron la frase "si alguien quiere enseñar, que venga a aprender" y planteó que en las fachadas de las sede de la asociación se podía poner "si alguien quiere ser ayudado que venga a ayudar".

Madrid desgranó su visión sobre la dinámica de dar y recibir sosteniendo que "responde a la realidad más profunda del ser humano" y la comparó con los movimientos de Siástole y Dístole del corazón. "Hace falta abrirse para recibir y la generosidad de devolver la sangre recibida. Es fundamental para nuestra salud emocional". Recordó que en sus viajes por el mundo ha conocido el sufrimiento de muchas personas por hambre, infelicidad o no recibir lo que necesitan y compartió su convencimiento de que "todavía he descubierto con mucha más crudeza la infelicidad de mucha gente porque no da". Para Jesús Madrid "la cardiopatía más grave de lo que llamamos Primer Mundo podría ser que no damos".

El alcalde de la ciudad, Francisco de la Torre, recordó que "el edificio necesitaba de una acción urgente, rápida y contundente" y calificó de "respetuosa con la belleza y la estética de la zona" la obra realizada. Agradeció la presencia "creciente y entregada" del teléfono en Málaga durante 34 años y miró al salón repleto de asistentes diciendo "formáis una formidable familia con 150 voluntarios y 140 colaboradores para ayudar a los malagueños".

Una representante de Ikea manifestó que "ha sido una gran experiencia colaborar con el teléfono" en el que resaltó que ha encontrado "ilusión y energía contagiosa".

El coro rociero 'Alzacaba', de la asociación de separados y separadas 'Canaletas', cerró el acto al que asistieron entre otras muchas personas los ediles Mariví Romero, de Bienestar Social, Julio Andrade, de Participación, Inmigración y Cooperación al Desarrollo, y Manuel Díaz, de Urbanismo, así como el artista Chiquito de la Calzá, que acudió con su mujer. La presencia de los amigos del teléfono de toda España ha sido masiva con voluntarios de Sevilla, Jaén, Granada, Albacete, Murcia, León, Zaragoza, Valencia y Madrid, entre otras ciudades. Varios presidentes anteriores de Málaga como Sergio Ferrero, Juan García Toribio y Julio Redondo no se perdieron el acontecimiento. Una placa, que fue descubierta por Francisco de la Torre, es testigo mudo en la elegante fachada de 'Villa Esperanza' de que el sueño es ya realidad.


3 comentarios:

Palmiro dijo...

La esperanza no es ya lo último que se pierde, si no lo primero que nos mantiene en pie. Que las obras bien hechas, menudas, modestas, constantes se mantengan con el paso de las décadas es la mejor noticia. Noticia sin no. Siticia.

Luis Santiago dijo...

Gracias Palmiro
Por estar ahí siguiéndonos desde hace varias semanas. Y por estar en éste momento tan emocionante para el teléfono

Un abrazo
Luis Santiago

Mabel dijo...

Efectivamente, la ilusión de volver a casa se hizo realidad.
Hemos vivido unas jornadas de inauguración muy intensas y emocionantes.
Desde aquí quiero dar las gracias a tantos compañeros voluntarios de otras provincias que nos han acompañado en los actos. He sentido su calor, su cariño y los malagueños del Teléfono les hemos recibido con mucha ilusión y con la necesidad de compartir nuestra alegría con todos ellos.