martes, 20 de octubre de 2020

Abiertas las inscripciones para el curso online de la Universidad del País Vasco 'La intervención en soledad en distintas dimensiones y contextos'


                Foto: https://www.uik.eus/es                      

La Universidad del País Vasco en colaboración con Fundación La Caixa ha organizado el curso online en directo 'La intervención en soledad en distintas dimensiones y contextos'. La soledad es uno de los retos  más importantes a los que se enfrentan las sociedades avanzadas. El ciclo formativo tendrá lugar los días 3 y 4 de noviembre próximos y es una continuación del curso de verano que se desarrolló recientemente.

 Objetivos del curso 

  • Ahondar en el reto de la soledad desde un punto de vista complejo e interdisciplinar.
  • Estudiar nuevas formas de atención e intervención en situaciones concretas diferenciando nuevas formas de evaluar e intervenir.
  • Desarrollar una nueva mirada compleja sobre las situaciones de soledad en contextos concretos de atención.
  • Analizar proyectos/iniciativas prácticas en las diferentes áreas de atención.
 
Programa

'Soledad y pérdidas'. María Márquez González. Universidad Autónoma de Madrid.

'Soledad, vulnerabilidad y sentido de la vida'. Francesc Torralba Roselló. Universidad Ramón Llull. Catedrático de Ética.

'Soledad y demencia' Javier Yanguas Lezaun Fundación Bancaria 'La Caixa'. Director científico Programa Mayores.

'Soledad, depresión y suicidio' Jon García Ormaza. Osakidetza. Psiquiatra. 

'Soledad y final de vida' Xabier Azkoitia Zabaleta Centro Asistencial San Camilo de Madrid. Psicólogo. Responsable de Atención Espiritual, Voluntariado y Programa 'Soledad y final de vida'.

'Soledad, comunidad y ciudad'. El rol personal y social de los mayores“ Mercé Pérez-Salanova. Universidad Autónoma de Barcelona - IGOP

El curso está dirigido por Javier Yanguas Lezaum, director científico del 'Programa Mayores' de Fundación La Caixa y Cristina Segura Talavera, directora del Programa de Personas Mayores.






sábado, 17 de octubre de 2020

CON OTRAS GAFAS / Almería reconoce los 20 años de su Teléfono de la Esperanza

 


Los voluntarios del Teléfono de la Esperanza de Almería están viviendo un año muy especial. Su centro cumple dos décadas desde su apertura en 2000 y esta semana han conocido que la Diputación Provincial quiere otorgarle a la asociación una de las medallas de la provincia con motivo del Día de la Provincia que se celebrará el 15 de noviembre.

El equipo de Gobierno de esa corporación provincial, con el consenso de todos los grupos políticos, ha propuesto que el Teléfono de la Esperanza reciba la Medalla de lo Social "por haber estado desde el año 2000 al lado de miles de almerienses gracias a una atención centrada en la promoción de la salud emocional, la intervención en crisis, acciones de voluntariado y la cooperación internacional".

El Teléfono de la Esperanza de Almería ha atendido a 4.000 personas en consultas en sedes y ha desarrollado cursos, talleres y grupo de desarrollo personal en los que han participado 6.000 almerienses.

Los voluntarios del Teléfono de la Esperanza recibirán la distinción junto a la Unión Rugby Almería (Medalla del Deporte), Festival Flamenco de Fondón (Medalla a la Cultura) y Medalla de Oro (hospitales de la provincia). Esta última medalla se concede a los equipos de profesionales de los cinco centros de la provincia almeriense por el gran trabajo que vienen desarrollando para atender a la población con motivo de la pandemia del coronavirus.

La distinción al Teléfono de la Esperanza de Almería se suma a los numerosos reconocimientos que instituciones públicas, entidades y medios de comunicación vienen haciendo a la labor de nuestros voluntarios repartidos en 29 centros territoriales en toda España. Entre otros reconocimientos, el Teléfono de la Esperanza de Málaga fue distinguido con la Medalla del Ateneo. Un respaldo de la sociedad y las administraciones que pone en valor la importancia de la promoción de la salud emocional y la atención a las personas en crisis especialmente en la situación actual. La salud mental, como hemos recordado en el reciente Día Mundial de la Salud Mental, es un prioridad global y la sociedad la valora cada vez más.


jueves, 15 de octubre de 2020

"Si hay dolor, hay que hablar y compartirlo con otros. No hay nada más valiente que decir: Creo que necesito ayuda"


                  Bono junto a los ejemplares de su novela, 'Diario del asco'. / EVA S. MELENDO


Isabel Bono es malagueña del 64. Contaba en una entrevista reciente que ya a los siete años se encerraba en su cuarto para escribir. Desde muy joven ha escrito poesía. A ella ha dedicado gran parte de su trayectoria como narradora, pero en 2016 consiguió el Premio de Novela 'Café de Gijón' con 'Una casa en Bleturge'. Narró una historia familiar en la que muere un hijo. En 2020 editorial 'Tusquets' ha publicado 'Diario del Asco' en la que reflexiona sobre la vida, el sinsentido de no tener motivos para vivirla, el suicidio y la importancia de contar a otras personas lo que nos pasa como herramienta curativa.

¿Por qué el título 'Diario del Asco'? ¿Qué te planteabas narrar?

El germen de esta historia surge a mediados de los 90. Una conocida se lanzó desde el viaducto que se ve desde la carretera de Olías, cerca de Málaga. Mirando aquel viaducto, pensé: "Alguien tuvo que verla caer". Esa frase se me enquistó, tenía que escribir una historia que la incluyera. Empecé a escribir fragmentos sueltos. La historia fue evolucionando hasta convertirse en otra cosa, en mi primera novela 'Una casa en Bleturge' (donde no aparece el viaducto). En 2017 retomé aquella imagen y, durante la escritura surgió el título por casualidad, cuando Mateo, el protagonista dice que la psiquiatra le ha recomendado que escriba una especia de diario y que si tuviera que titularlo sería 'Diario del asco'. Me pareció muy apropiado, y ya no busqué más.

¿Quién es Mateo, el protagonista de tu  novela, y qué le falta para ser feliz?
Mateo es un hombre corriente. No es un loco, en todo caso es un "soso", no sabe ver la parte luminosa de la vida. Puede que no lo sepa y sufra una depresión soterrada, aunque nunca se lo ha planteado. Simplemente piensa que es su manera de ser, de estar en la vida, sin sacarle nada de jugo. Para él vivir sólo es un trámite. También le ocurre que cuando parece encontrar una luz mínima, desaparece. Digamos que es un tipo apocado con mala suerte. Mala combinación, desde luego.


Mateo siente que se le va la vida envuelta en días grises y repetitivos, como si no tuviera una pasión fuerte que lo motive. ¿Vive lastrado por el suicidio de su madre o es su propia falta de motivaciones lo que le lastra?
Pues creo que es la suma de las dos cosas. Su temperamento no es precisamente la de un hombre fuerte, activo. Si a eso le sumas las circunstancias de su vida (un padre con el que no tiene nada en común, una madre que parece estar en su mundo y que acaba suicidándose, y un hermano que le hace la vida imposible), pues tampoco ayuda. Lo dices muy bien, no siente una pasión fuerte por nada. Tiene una personalidad tristona dentro de una familia, y una vida, tristona. No digo que padezca depresión porque la depresión es una enfermedad y yo quería que lo que le ocurre a Mateo fuera más cuestión de carácter sumado a un entorno complicado.

¿Es un nihilista o solo es una persona a la que le pesa la vida?
Pues fíjate que yo no creo en los nihilistas. Es imposible negarlo todo de base. Se llega a esa negación por algo. Para mí el nihilista no nace, se hace. El nihilista es un desencantado al que, si las circunstancias le hubieran sido mínimamente favorables viviría, no digo feliz pero sí, medianamente a gusto. A Mateo le pesa la vida. De niño era apocado, y encima su madre lo cargaba con ciertas responsabilidades morales (como cuidar de su hermano cuando ella faltara). El pobre fue perdiendo gas a medida que crecía. Pero no deja de sentir curiosidad, dice que no se entera de nada pero se fija en todo. Tiene una enorme sensibilidad para los detalles (como cuando va en el autobús, o en el tren), ve cosas que otros no ven. Pero él no se ve así, cree que no sirve para nada, que no hace nada bien, que pasa por la vida sin pena ni gloria (más bien con pena). No es capaz de verse desde fuera, de autoanimarse, de reconocer que es alguien curioso, que en realidad le gustaría ser feliz.

Creo que todos deberíamos saber mirarnos desde fuera. Igual que damos a veces consejos a los demás, preguntarnos: ¿Qué le diría a alguien como yo?


En el Teléfono de la Esperanza tenemos la experiencia de que muchas personas que hablan de suicidarse no quieren dejar de vivir, lo que realmente quieren es dejar de sufrir. ¿Qué salidas tiene Mateo para dejar atrás ese sufrimiento?
Esa es la gran tragedia: que nadie quiere morir. Ni los que llegan al punto de suicidarse quieren morir. Sólo quieren dejar de sentir el peso del dolor. He leído que el 90% de las personas que han sobrevivido a un intento de suicidio reconocen que en el momento de estar llevándolo a cabo se estaban arrepintiendo. El 90%. De esos tenemos datos, pero estoy casi segura de que si pudiéramos preguntar al resto, a ese 10% que ya no puede decir nada, dirían lo mismo.
 Creo que confundimos el "No me gusta esta vida" con "No quiero vivir". La vida no es Telediario, no es las malas noticias, la vida es otra cosa, es una oportunidad, La Oportunidad. Después viene lo que cada cual quiera/pueda/sepa hacer con ella. Si hay dolor es muy difícil siquiera pensar en qué hacer. A alguien que sienta dolor no le digas que vivir mola. Estar vivos es lo único que tenemos (a no ser que sea creyente y tengas una "vida extra"). Eso a Mateo le da igual. Está cansado de no sentir, de no haber encontrado nada que de verdad lo ate a seguir vivo. A veces se busca tareas, como le dice la psiquiatra (escribe sus recuerdos, pone música, sale a pasear, va a la estación a ayudar a los "guiris", etc). Encuentra a Micaela, pero también la pierde. De lo que no se da cuenta (ya digo que no sabe verse desde fuera) es de que si Micaela le proporcionaba algún motivo, alguna ilusión para vivir, por pura estadística no va a ser la única en el mundo. A su carácter le falta ese empujoncito de "Siga jugando".

El diario del protagonista es curativo, le ayuda a poner sus experiencias en orden. ¿Cómo puede salir una persona del pozo negro del sinsentido en la vida?
Mirándose, viéndose desde fuera y verbalizando lo que le pasa. Primero ante él mismo y después ante otro. Estoy segura de que si a alguien que tiene en mente suicidarse, un pariente o un amigo le dice que quiere suicidarse, me juego cualquier cosa a que intentaría convencerlo de que no lo hiciera. Seguro que se le ocurrían cuarenta motivos para quitárselo de la cabeza. Pues eso motivos que recomendaríamos a otros, deberíamos saber aplicarlos a nosotros mismos. Nos cuesta menos dar consejos que ponerlos en práctica.

Hablar. Hablar es fundamental, compartir un dolor lo hace más ligero, los demás nos pueden dar su punto de vista que quizá nos ilumine un poco. Hablar cura. Escribir cura. Cuando escribimos nos vemos desde fuera que, insisto, creo que es muy importante.
También pienso que, si ya lo das todo por perdido hasta el punto de quitarte la vida, agarra una mochila, mete cuatro cosas y vete a ver mundo, no sé, haz dedo hasta llegar a otra ciudad, a otro país, quién sabe, igual en el camino encuentras algo de ti, de los demás, de la vida, que no  sabían que estaba. ¿Qué puede pasarte? También me pondría un papel bien visible, en la puerta del frigorífico por ejemplo, que dijera: "Deja el suicidio para mañana" (como en esos bares donde hay un letrero permanente de "Hoy paella"). 
El presente permanente. Si tienes menos de 80 años o no tienes ninguna enfermedad terminal, si eres joven y sano, deja el suicidio para mañana. Hoy, dedícalo a salir de tu casa, de tu calle, de tu mundo. Seguro que hay alguien que siente más dolor que tú. Ayúdalo. Creo que sentirnos útiles es, al menos, el 50% de desear seguir vivos.

El psiquiatra austríaco Victor Frankl escribió 'El hombre en busca de sentido' después de sobrevivir a la vida en varios campos de concentración entre 1942 y 1945. En su reflexión sobre el sufrimiento humano, concluyó que no se puede suprimir el sufrimiento porque es parte de la vida de la persona. Sin embargo, no se le puede arrebatar la libertad de elección de la actitud personal ante las circunstancias para elegir su propio camino. ¿Crees que la mayoría de las personas no somos conscientes de esa libertad interior?

Antes me chocaba que personas, como Primo Levi o Jean Améry, que sobrevivieron a campos de concentración, acabaran suicidándose. Supongo que haber visto lo peor del ser humano (de algunos seres humanos), ese dolor no les permite ver nada bueno a su alrededor nunca más. Uno se suicidó con 67, el otro con 65. Demasiado jóvenes para mi gusto. ¿Perdieron la curiosidad?, ¿la esperanza de un mundo mejor? Supongo que llega un punto en el que el cansancio puede con todo, y quizá el miedo a volver a vivir algo parecido. Sufrimiento habrá siempre, si no es por uno mismo por otros. Amar conlleva sufrimiento. Hay personas que lo sobrellevan mejor que otras, que son capaces de apartarlo y vivir como si nada, o de convivir con él. Pero no sé hasta qué punto somos libres de "elegir" qué hacer. Si alguien genéticamente no viene configurado para sobrellevar el sufrimiento... Yo creo en la genética sobre todas las cosas. Las circunstancias influyen, pero la genética manda. Luchar contra la genética de uno es una guerra civil.
Creo que cuando el sufrimiento lo ocupa todo no somos capaces de ver más allá. La libertad vivir/no vivir queda oculta, sólo ves una salida (y no es buena). Elegir puede ser devastador, el desgaste total: luchar contra nosotros mismos, buscar incansablemente motivos para seguir vivos mientras algo muy dentro nos dice que no hay motivos.
De ahí el salir de uno mismo,
 hablar, buscar ayuda. No hay nada más valiente que decir: Creo que necesito ayuda.

Tú has escrito mucha poesía, pero es con la novela cuando estás teniendo más críticas a tu obra. ¿Cómo lo llevas?
Pues como las críticas, de momento, no son malas, lo llevo bien. Sí me da cierta pena que cuando se publica un libro de pomas recibir una crítica ya es mucho, y una novela puede tener veinte. Pero es la ley de la oferta y la demanda: quienes leen poesía son minoría.


¿Del amor no se sale vivo?
En la novela alguien dice (no recuerdo si Mateo o Micaela): "Del amor casi nunca se sale vivo". Amar conlleva dolor. Si amas a alguien y esa persona sufre, tú sufres. Si amas y no te aman, sufres. No hablo sólo del amor romántico. Si amas la naturaleza y ves un incendio o el mar lleno de plásticos, sufres. Aunque vayamos superando ese dolor, el sufrimiento va dejando un poso. Si llegamos a un punto en el que ese lodo nos llega al cuello...

Por eso hay que aprender a contrarrestarlo. Me da igual cómo, no soy moralista. Me da igual que contrarrestes ese dolor que te ahoga apuntándote a una ONG y haciendo algo por el mundo, o encerrándote en tu casa a disfrutar de lecturas que te aíslen de todo lo feo del mundo. Lo ideal sería mitad y mitad: haz algo por ti, pero también por los demás. Y no hay irse muy lejos, ni a la India ni a África, ni a ningún sitio raro. Seguro que en tu bloque hay alguien a quien puedes ofrecer algo. Estoy convencida de que sentirnos útiles es al menos el 50% de apreciar que estamos vivos.

Has hecho una reflexión muy interesante

Gracias por dejarme hablar desde mi limitada perspectiva de un tema tan importante. Me parece que no se os ha reconocido como se debe la enorme labor que hacéis, deberían daros todos los premios y dejaros ir a hablar, a dar charlas, a institutos para prevenir el suicido en jóvenes. Tenéis toda mi admiración. De verdad, gracias. Os admiro muchísimo.

martes, 13 de octubre de 2020

'Entre Amigos' inicia el sábado 17 un ciclo de conferencias online

 


El grupo 'Entre Amigos', que se reunía dos sábados al mes en nuestra sede para escuchar una charla sobre salud emocional y compartir un tiempo de convivencia posterior, inicia el curso 2020-21 con actividades en Internet, ya que no se pueden hacer reuniones de muchas personas por recomendación de las autoridades sanitarias.

El próximo sábado 17 de octubre, Esperanza Muñoz, moderará una mesa redonda online en la que se tratarán las principales ideas abordadas en las conferencias que se han impartido durante el verano.


INSTRUCCIONES PARA PARTICIPAR EN LA CONFERENCIA

1.Entrar en Google por el móvil, la tablet o el ordenador.
2.Poner de forma exacta la dirección siguiente o pulse el siguiente enlace:          

3.Dar INTRO, y ya debes estar dentro, salvo que esté entrando desde móvil o tablet, en cuyo caso, tendrás que descargarte la aplicación.
4. Espera a que comience la charla (19 h).
5.En la pantalla (abajo) verás iconos de cámara, de micrófono y un teléfono rojo. Pulsando en cada uno de ellos podrás activar/desactivar la cámara, el micrófono o marcharte al pulsar el botón rojo.


CURSOS ONLINE

Desde el pasado mes de junio es posible hacer cursos de salud emocional del Teléfono de la Esperanza a través de la red.
En estos  momentos tenemos abiertos a toda la población los cursos 'Manejar el estrés durante la crisis del COVID 19' y 'Los medios de comunicación y la prevención del suicidio'. Además se están realizando varios cursos dirigidos a la formación de nuestros voluntarios.


Acceso al Aula Virtual del Teléfono de la Esperanza:  


sábado, 10 de octubre de 2020

CON OTRAS GAFAS / 10 consejos para cuidar nuestra salud mental




 

Este sábado 10 de octubre se celebra el Día Mundial de la Salud Mental. Este año bajo el lema 'Salud Mental y bienestar, una prioridad global'. Se estima que cerca de 1.000 millones de personas viven con un trastorno de salud mental y una de cada cuatro desarrollará una enfermedad a lo largo de su vida.

Los profesionales que trabajan en la salud mental, los familiares de los enfermos y ellos mismos están reclamando de la sociedad una mirada más sana y equilibrada de estas personas. Piden visibildad sin estigmas porque el estigma marca a los enfermos mentales y promueve que tiendan a negar los síntomas y les cueste pedir ayuda. Sin embargo, está demostrado que un diagnóstico precoz de la enfermedad y un buen tratamiento son claves para poder mejorar o recuperarse completamente.

Por ello, es básico que el resto de las personas evitemos reproducir estereotipos, ideas antiguas y falsas creencias que solo sirven para mantener el estigma y dañar a los enfermos. Cuando evitemos transmitir perjuicios, contribuimos a la inclusión de estas personas en la sociedad.



La pandemia del coronavirus ha acentuado los problemas de salud mental en los que ya tenían dolencias al verse obligados a salir menos y no hacer actividades. También ha causado un incremento de trastornos como la ansiedad en otras muchas personas.

Preocuparse por la salud mental es tan necesario como hacerlo con la salud física. Igual que cuidamos nuestro cuerpo haciendo deporte y manteniendonos en forma, debemos no perder de vista nuestro equilibrio en la mente. No podemos caer sin darnos cuenta en la contradicción de tener una buena salud física, mientras nuestra psique se deteriora. Carlos López ha alertado en este blog del peligro de llevar "una vida moderna con cerebros viejos" en este artículo en el que nos da claves valiosas para mantener en forma el cerebro:

https://eltiempodelaesperanza.blogspot.com/2020/10/vida-moderna-con-cerebros-viejos.html

El  Teléfono de la Esperanza ha elaborado un decálogo que aparece en la ilustración que acompaña a este artículo. Son 10 recomendaciones para que todas las personas cuidemos nuestra salud mental.


1. Cuida tus horas de sueño.

2. Realiza ejercicio.

3. Medita.

4. Cuida tus relaciones personales.

5. Comparte tus preocupaciones.

6. Cuida tu alimentación.

7. Organiza tu tiempo.

8. Márcate objetivos.

9. Controla tus emociones.

10. Sé positivo.

viernes, 9 de octubre de 2020

"Cuando te enfrentas con firmeza a tus heridas emocionales ya no puedes parar"



El Teléfono de la Esperanza impartió en septiembre el Módulo 2 'Desarrollo Personal' destinado a cualquier persona que quiera mejorar su salud emocional y a los que se están formando como orientadores de nuestra asociación. Margarita Vázquez fue un de las participantes. Es una mujer que lleva varios haciendo cursos y talleres y nos explica aquí sus experiencias reflexionando sobre el ser humano y lo que cualquiera puede encontrar si viene al Teléfono de la Esperanza.

¿En qué trabajas?

Trabajaba como educadora en una residencia escolar. Hace tres años que me jubilé.

¿Cómo conociste el Teléfono de la Esperanza?

De oídas, prácticamente desde que se fundó. Personalmente, hace unos quince años.

¿Qué motivó tu participación en cursos y talleres?

Una crisis personal en una etapa de mi vida. Empecé yendo a 'Entre Amigos' y, a partir de ahí, vi la oportunidad de salir adelante a través de estos medios.

¿Cuáles has hecho?

Un taller de Bioenergética

Un taller de Reiki

Un curso sobre la Alegría de Vivir

El Módulo 1 'Conocerse para Crecer'

Mindfulness

Actualmente, el Módulo 2, Desarrollo personal

¿Qué reflexiones puedes hacer sobre los que has hecho?

Todos, en su momento, contribuyeron a darme una pista y una salida para resolver situaciones de las que no sabes cómo salir.

Es fundamental el contacto con los demás. Cuando te das cuenta que proyectas en otros lo que no reconoces en ti, das un paso de gigante para poder sanar tus heridas emocionales.

No es un camino fácil porque se trata de hacerle frente a tu sombra pero cuando lo emprendes con firmeza y sin titubeos, ya no puedes parar. Los cambios que vas consiguiendo a lo largo del proceso, son tan beneficiosos, que merece la pena el tiempo que tardes en conseguirlo, la dedicación e incluso algún que otro mal momento.

¿Qué te han aportado?

Me llevaría mucho tiempo poder explicar todo el proceso de transformación que se ha producido en mi interior con la realización de estos cursos. No obstante, si lo tengo que resumir de alguna forma te diré que me han enseñado inteligencia emocional.

¿Qué diferencia percibes entre el primer curso y el segundo? 

El primero fue una catarsis. Es cómo renovar tu casa, ser consciente de lo que no sirve o está defectuoso por una deficiente o errónea construcción. Después y bajo la asesoría de un experto, prepararla para darle una nueva forma o diseño. El segundo curso lo inicias con la base necesaria para poder aprender a construir los pilares de la que va a ser tu nueva casa. 

En una reflexión que hiciste por escrito decías que cuatro personas habían dado un paso al frente. Explica en qué consiste dar un paso al frente en ese curso.

En primer lugar, me refería a los cuatro voluntarios que tuvieron la generosidad de aceptar impartir este módulo pese a las circunstancias de la pandemia. Destacar su entrega a los demás por encima de ellos mismos y de la situación crítica del momento en el que estamos inmersos. Para mi son un ejemplo y un espejo dónde poderme mirar para aprender.

En cuanto al grupo, todos estamos en la misma línea. Con muchas ganas de seguir adelante y de mejorar nuestra actitud ante los obstáculos que surgen en la vida. Es un querer despertar y tomar consciencia de quiénes somos en realidad.

Un paso al frente lo das cuando sabes que hay otra manera mejor de estar en el mundo.

Los cursos y talleres son muy vivenciales. Participantes y coordinadores comparten muchas cosas, ¿Qué te parece esta formación?

El ser humano es sociable por naturaleza. Necesitamos a los demás para poder evolucionar. De hecho, y cito literalmente al Doctor Mario Alonso Puig: "Hay dos hormonas de excepcional importancia que son liberadas cuando se produce una conexión entre dos personas que quieren conocerse, crear un lazo afectivo y cooperar en un proyecto determinado. Estas son la oxitocina y la vasopresina".

Los efectos beneficiosos de la oxitocina en el organismo son numerosos.

En una de las preguntas anteriores respondo a la importancia del compartir. Es fundamental.

 ¿Por qué aconsejas venir al Teléfono de la Esperanza?

Principalmente porque se van a dar cuenta de que no están solos. Tendrán la oportunidad de relacionarse con otras personas, de compartir vivencias y pasar momentos muy agradables.

Encontrarán siempre una mano amiga, profesionales que los ayudarán cuando lo necesiten.

'Entre Amigos', por ejemplo, es un espacio no solo de encuentro sino de aprendizaje. Las charlas que imparten los coordinadores son muy interesantes e instructivas.

El Teléfono de la Esperanza es un faro que ilumina tu camino si tienes la voluntad y el empeño de salir de tu zona de confort. 

 ¿Qué opinas sobre la situación tan extendida de soledad que viven nuestros mayores?

La humanidad ha avanzado mucho en inteligencia artificial pero no ha sido igual en cuanto a evolución personal, de hecho, hemos sufrido un retroceso.

La COVID 19 ha puesto de manifiesto la incapacidad del ser humano para hacer frente a sus emociones cuando se ha visto confinado. Los trastornos psicológicos que se han producido han sido numerosos.

La soledad en la que se ven envueltos nuestros mayores, es producto de una educación basada más en la importancia del tener que en la del ser. Si antepones lo material a lo esencial, estás construyendo un mundo deshumanizado.

Es muy importante la educación en valores, empezando por el núcleo familiar y extendiéndola a los demás organismos que conforman nuestra sociedad.

Como decía el famoso filósofo y psicólogo estadounidense, William James: "El mayor descubrimiento de mi generación es que un ser humano cuando cambia su actitud, puede cambiar también su vida".

Añado: y por ende, la de las personas que lo rodean.


martes, 6 de octubre de 2020

Vida moderna con cerebros viejos


                                        Foto: www.elpais.es


Carlos López

Coordinador de talleres en el Teléfono de la Esperanza

La vida moderna daña nuestro cerebro porque lo mantiene en un estado al que no está preparado evolutivamente para hacer frente. En nuestro mundo cotidiano, un problema con la pareja, correr el riesgo de un negocio o tomar decisiones que nos comprometen, es un símil de evitar el ataque de un depredador a nuestros antepasados de las cavernas. Nuestro cerebro está diseñado para sufrir y al mismo tiempo para evitar peligros, para huir, luchar o adaptarnos.

La visión del mundo en el que vivimos, desde nuestro cerebro podría hablarnos de dos visiones:

Adaptativa-pasiva. En nuestra sociedad la mayoría de las necesidades básicas están cubiertas (supermercados, casas, vehículos), por lo que han hecho que algunas estructuras cerebrales, no se utilicen, modificando la secuencia de activación y disminuyendo la capacidad de afrontar y resolver desavenencias, es decir: a más comodidades las neuronas se hacen flojas.

Frenético. Vivimos en un mundo con altas demandas laborales y familiares y con un ritmo de vida acelerado, lo que supone un desafío constante. Este estilo de vida “frenético” favorece la aparición de estrés. Se ha demostrado que hay ciertas áreas como la corteza prefrontal, la amígdala y el hipocampo que ven reducido su tamaño como consecuencia del estrés crónico. Estas áreas juegan un papel muy importante en la regulación emocional, la memoria y el aprendizaje (www.psiquiatria.com).

La consecuencia de estas dos visiones del funcionamiento del cerebro la resume el doctor D.J. Siegel diciendo: “cuando los estados de una persona no están integrados, la angustia hace que esta pueda caer en el caos, en la rigidez o en los dos”. (Libro Mindsight)

Quienes mantienen un ritmo de vida acelerado “la mayor parte del tiempo y sin darse cuenta se mueven, piensan y sienten con el piloto automático encendido”. Fritz Perls (1976) decía que el hombre moderno vive en un estado de vitalidad mediocre, que tiene amplias oportunidades de vivir y disfrutar, pero se le ve vagando sin sentido, sin saber qué quiere en realidad.

Llamó mi atención una noticia que decía “Un grupo de científicos de Cambridge cultivan un 'minicerebro' humano capaz de enviar impulsos para contraer los músculos” (Futuro 21 de marzo de 2019.)

Cuando acudes al diccionario (RAE) para ver la definición de “cultivar”, aparecen estas definiciones entre otras:

·Poner los medios necesarios para mantener y estrechar el conocimiento, el trato o la amistad.

·Desarrollar o ejercitar el talento, el ingenio, la memoria.

Esto me suscita la pregunta: “¿cómo podemos dominar el arte de cultivar nuestro cerebro en lo que realmente importa en nuestras vidas diarias?”.

Para que haya un crecimiento humano, debe haber un conocimiento personal profundo. “La tarea a realizar parece ser la de investigar cómo es uno realmente en su interior, en el fondo” (Maslow, 1973).

Es necesario darnos cuenta de ¿Cómo vivimos?, ¿qué necesitamos?, ¿qué queremos?, ¿qué sentimos?, ¿qué estamos haciendo? y ¿para qué lo estamos haciendo? Y sobre todo ¿de qué forma lo estamos haciendo?

Cómo vivir bien

El secreto para vivir bien es sentirse realizado, disfrutar de salud mental y estar en paz con uno mismo y con los demás. Radica en cultivar una vida coherente, significativa y por encima de todo una vida con sentido.

Emily E. Smith en su libro “El Arte de Cultivar una vida con sentido”, demuestra por qué aspectos como el sentimiento de pertenencia o el propósito vital redundan en una existencia infinitamente más satisfactoria que la mera persecución de emociones positivas.

Lo maravilloso de nuestro cerebro es que, como un músculo, se entrena y es totalmente plástico. De ahí el concepto de la neuroplasticidad: es la capacidad que tienen de formar y reformar redes neuronales a partir de nuestras experiencias, es decir, la habilidad de moldearse con el aprendizaje. Cuando realizamos un cambio personal, en realidad lo que estamos haciendo es cambiar la forma en que el cerebro hace sus conexiones.

Para ello, las personas debemos dominar el arte del cultivo cerebral, que potencie el poder de poner la atención en las cosas verdaderamente importantes, sin la meritocracia o engorde del ego, fortaleciéndose a sí mismo y a los que le rodean.


Paciencia, serenidad y presencia

Cultivar nuestros cerebros es respetar sus tiempos de conexiones a través de la paciencia (deriva del término más universal: paz), la aceptación de los acontecimientos a través de la serenidad que nos da la posibilidad de estar en el mundo de un modo muy distinto. Es poner nuestra atención en lo que realmente importa en el día a día, es centrar nuestra presencia completa en el momento.

Si cada uno de nosotros cultivara su cerebro como quien cuida un huerto, visitándolo todos los días, regándolo con la cantidad exacta, tratándolo con esmero, dándole las sustancias que necesita, eliminando las malas hierbas, evitándole las plagas que lo pudieran contaminar, nuestra forma de vivir sería muy diferente. No nos importaría la validación en los medios sociales, no nos importarían los gobiernos o sistemas, sólo nos importaría seguir nuestro llamamiento como humanidad. De esta forma, volveríamos a lo sencillo, a retornar a la placidez de vivir, a la convivencia con nuestra familia, con nuestros amigos, al disfrute del sano esparcimiento, a la contemplación de la naturaleza y en palabras más prácticas, al cultivo del arte de ser feliz.

A modo de conclusión se podría decir que la persona que cultiva con esmero su cerebro y existe de forma propia en esta vida moderna, siempre dispone de tiempo porque él mismo es tiempo.


Leer más:

Cinco claves para mantener el cerebro joven sea cual sea su edad


sábado, 3 de octubre de 2020

CON OTRAS GAFAS / Dando vida a los mayores



El pasado 1 de octubre fue el Día Internacional de las Personas de Edad. Es una celebración que las Naciones Unidas dedica al envejecimiento y las necesidades de la población de más edad. Este año ha tenido lugar con la aparición en escena de la pandemia provocada por el COVID 19. Hemos visto la vulnerabilidad de nuestros mayores a los que el virus ha atacado con más virulencia. 

En España viven más de 9 millones de personas de más de 65 años de edad, 375.000 de ellas en residencias y nada menos que dos millones de estas personas están viviendo la última etapa de sus vidas en soledad.

El sentimiento de soledad -incluso teniendo compañía física- es la vivencia de no ser significativo para otra personas, de no sentirse querido ni acompañado, de no verse cumplida su necesidad de afecto.


  

Tanto las políticas públicas dirigidas a los mayores como la intervención de las asociaciones y ONGs tienen que estar centradas en mejorar la calidad de vida de los ancianos. Es necesario potenciar todos los programas de acción dirigidos a acompañarles, hacerle sentirles vivos y útiles como escudo frente a la tristeza y la angustia, estados de ánimo que cuando se prolongan pueden derivar en otras patologías como la depresión. Hoy destacamos en este espacio semanal que intenta aportar luz y esperanza aún en los peores momentos, la iniciativa de los compañeros del Teléfono de la Esperanza de Valencia con motivo del Día Internacional de las Personas de Edad se ha presentado el programa 'Escuchando a los Mayores'. Se dirige al sector personas mayores, unas 200.000, que tienen más de 65 años de edad y viven solas. Son nada menos que el 41% del total de los mayores de la comunidad.

Los voluntarios del Teléfono de la Esperanza  trabajan para mejorar la calidad de vida de estas personas mediante el acompañamiento en conversaciones por teléfono y, en algunos casos, de forma presencial. Se ha abierto la web www.escuchandoalosmayores.es como cauce para las solicitudes de acompañamiento.

El Teléfono de la Esperanza de Málaga puso en marcha hace un año un programa similar de atención a mayores con atención telefónica y un encuentro mensual en nuestra sede en el que las personas que viven solas pueden compartir un rato de ocio. 

Leer más: 

Así ayuda el Teléfono de la Esperanza a muchas personas a superar la soledad y la incomunicación

jueves, 1 de octubre de 2020

Hemos puesto a la venta en nuestra sede el número 36.063 de la Lotería de Navidad




LOTERÍA NAVIDAD

 

NO TE QUEDES SIN TU DÉCIMO

 

Puedes adquirirla de Lunes a Viernes de 10:00h a 14:00h en nuestra sede en Calle Hurtado de Mendoza, 3 (Málaga)