https://www.mentesenequilibrio.com/amar-sanamente
Esperanza Muñoz
Coordinadora del programa 'Entre Amigos'
Todas las personas, mujeres y hombres,
necesitamos amar y ser amados, comunicarnos afectivamente, ser reconocidos,
valorados, vincularnos con alguien o algo. De ello depende nuestro equilibrio
emocional.
En esta ocasión, nos centraremos de forma
especial en las relaciones de pareja.
Cabría entonces preguntarnos: ¿Qué es el
amor? Erich Fromm en su libro 'El arte de
amar', nos dice: "El amor es un arte y, como tal, una acción
voluntaria que se emprende y se aprende, no es una pasión que se impone contra
la voluntad de quien lo vive. El amor es decisión, elección y actitud".
El amor es una vivencia universal,
existencial que se experimenta como algo transcendente. Es transcendente porque
nos incita a salir de nosotros, a querer conocer, acercarnos al otro ser y
tener deseos de compartir con esa persona nuestros momentos, proyectos e
incluso nuestra vida.
Es un conjunto de vivencias en el que se
interrelacionan y activan las emociones, el pensar, el sentir y el actuar del
ser humano.
La dificultad de vivir el amor, se debe a
dos aspectos:
a) FALTA DE AMOR A UNO MISMO.
b) NO SABER DAR Y RECIBIR AMOR en relación con los demás.
Falta de amor a uno mismo
Amarnos significa reconocer nuestra
dignidad de personas y el derecho a vivir en condiciones de dignidad, reconociendo
nuestras cualidades, con nuestros límites, nuestra historia y nuestro ritmo de
desarrollo.
La persona que no se ama, tiene
dificultades para aceptar ser amada gratuitamente. Como no se considera digna
de amor, no se cree que la amen, y tiene un miedo constante a que la abandonen.
Alguien que no se percibe como digno de
amor, fácilmente crea dependencia de quien se lo ofrece.
Para plantearnos un amor sano, hemos de
preguntarnos:
¿Qué tal está la relación con nosotros mismos?
Esta relación depende como nos hemos
construido a partir de nuestra historia familiar y relacional, a partir de
nuestra infancia más temprana.
Nuestra construcción se realiza a partir
del AMOR. Si ese amor ha faltado en la infancia, y no ha habido desarrollo
desde la afectividad, se funciona desde la CARENCIA. Entonces nos movemos desde
la BÚSQUEDA DEL AMOR. Por tanto, hay que hacer un trabajo para descubrir y
curar esta carencia. Este trabajo debe hacerse acompañado por un profesional o
por orientación adecuada y es un camino hacia el propio descubrimiento cuyos
resultados, adecuadamente encajados e integrados nos permite saber mucho más de
nuestras emociones y forma de reaccionar.
En todo ese proceso hemos construido un
concepto de nosotros mismos. De nuestra valoración o estima depende
en gran medida la forma en que nos relacionamos.
Problemas derivados de la falta de
autoestima:
Dificultad para vivir el amor
Problemas en relaciones interpersonales
Carencia afectiva
Tristeza y cólera
Soledad, aislamiento, dificultad para
vincularse
Vida sexual y afectiva: inhibiciones,
desconfianza, no sabe aceptar el cariño del otro
La persona se siente vacía, desvalida, al
no permitirse recibir
La dificultad en recibir, conlleva una
dificultad en dar porque, al no permitirse recibir, la persona se siente
continuamente carenciada y vacía.
Dar y recibir amor
¿Qué errores solemos cometer en nuestras
relaciones amorosas?
Depender afectivamente de otro
- Comunicarnos con ironía, crueldad
- Chantaje emocional
- Resentimiento
- Ignorar al otro
- Ideas irracionales, idealización,
- Infravaloración de uno o del otro
- Expectativas irreales, mitos
-
Invadir el espacio del otro, dejarse invadir
Por otro lado el PROCESO DEL AMOR, vivido
de forma sana ayuda a las personas a un camino de crecimiento personal,
abriendo nuevas perspectivas de libertad y creatividad.
Llegados a este punto, hemos de definir el
llamado ESPACIO PERSONAL:
Antes que pareja, somos persona.
Cada uno de nosotros tiene una vida única,
un camino que recorre de una u otra forma, y que es estrictamente individual
(de cada individuo). Nos acompañamos en ese camino por otras personas: pareja,
familiares, amigos… pero las experiencias son únicas para esa persona, aunque
sea compartida, nadie puede sustituirla.
Cada uno tenemos nuestro espacio en el
mundo.
Hemos de respetar nuestro propio espacio y el de nuestra pareja.
EL ESPACIO PERSONAL es un espacio propio, un espacio donde estén reflejados
nuestros intereses, necesidades, deseos, motivaciones… y en el aspecto físico,
es la distancia con la que nos relacionamos con otros.
https://www.facebook.com/Cataleyajoyas/posts/
Vamos a describir 3 formas de
relacionarse las parejas:
Inclusión
En el modelo de inclusión, una persona
siente que está incluida en el espacio de la otra, o que abarca a la otra, la
engloba en el suyo. En este modelo se toma poco o nada en cuenta el espacio
personal propio al margen de la pareja, sobre todo por quien se siente incluida
en al espacio del otro/a.
Suele haber falta de sentido de identidad
y dificultad para saber quién soy, qué quiero, qué deseo hacer, qué me gusta.
La persona incluida tiende a definirse en relación a la pareja a la que
pertenece.
La persona incluida, cuando no está de
acuerdo con ese rol, muestra queja, hostilidad… y aunque reconoce su
responsabilidad en encontrarse así, no deja de hacerlo, porque responde a lo
que se espera de ella (suele ser una mujer) según los valores tradicionales. También
hay parejas en que sea el hombre el que se siente incluido.
Este modelo favorece las relaciones de
dominante-dominado/a. siendo la actitud de la persona incluida, de víctima y de
la inclusora, de dominadora u opresora.
Esta pareja puede funcionar bien si ambos
lo aceptan y ofrece una sensación de pseudoseguridad en que se produce una
dependencia mutua. No puede existir uno sin el otro, opresor sin oprimido y
viceversa y se rompe cuando generalmente el incluido reclama un espacio propio,
entonces el incluyente empieza a sentirse abandonado. Esto puede desembocar en
una ruptura o en un REMODELACIÓN DE LA PAREJA, si ambos tienen interés en
continuar juntos.
El modelo fusional utópico
El modelo fusional utópico es el
modelo idealizado que se propone durante el enamoramiento: "Los dos somo
uno", el modelo de la media naranja. La fantasía del vínculo sería: los
mismos gustos, los mismos deseos, los mismos ritmos corporales, los mismos
amigos…
Esta sensación se puede vivir en momentos
concretos, pero no como modelo de vida. Querer que se comparta el espacio al
100% esperando una armonización completa, sin roces ni fisuras, es una
idealización.
Las personas que buscan este tipo de
vínculo, cambian frecuentemente de pareja en una búsqueda infructuosa de esa
perfección, o están continuamente insatisfechas porque el modelo no se cumple.
Modelo de interdependencia
Este modelo supone que hay espacio
personal no compartido y espacio personal compartido. Es una relación más
igualitaria. Es el modelo más propuesto en la actualidad.
Aunque este sea el modelo aceptado
racionalmente, el que hemos tenido como modelo, es el de fusión. Por ello
podemos ver expresiones como: "Estoy de acuerdo con que vayas a comer con
tus amigos (racional), pero no lo puedo soportar (emocional)" y esto puede
verbalizarse o silenciarse, pero se manifiesta a través del mal
humor y el enfado.
Cada pareja debe crear un modelo, su
propio modelo, porque hemos aprendido a vincularnos como el modelo de inclusión
(modelo de nuestros padres), soñamos con el de fusión (el de las historias,
cuentos…), pero nos es difícil relacionarnos con el de interdependencia.
Y una vez explicadas estas formas de
relacionarse las parejas, hemos de retomar la importancia de AMAR Y
SER AMADO.
Hay muchas cosas en la vida que no son explicables, como el amor, el
sentido de la vida, la belleza o las cosas más espeluznantes que puede realizar
el hombre y esto no lo puede explicar la ciencia.
De igual modo que hemos de respetarnos a nosotros mismos y conocer cual es
nuestro espacio y aprender a respetarlo, también hemos de tener en cuanta que
para que exista una relación amorosa, ha de tomarse la DECISIÓN DE AMAR, y esta
decisión supone que no se puede estar pasando por una balanza todo lo que se
hace, sino que ha de partir de una actitud generosa, dativa, que nos eleva y
transciende para contactar con lo más sagrado de nosotros mismos, aquello que
nos recuerda nuestra procedencia y lo que somos capaces de hacer si así lo
decidimos, por encima de orgullos e inútiles deseos de ganar batallas.
En este proceso de apertura al amor, la mirada es muy importante. LA
CALIDAD DE UNA RELACIÓN CAMBIA SEGÚN LA FORMA EN QUE NOS MIRAMOS. ¿Cómo miramos
a nuestros semejantes, a aquellos que nos rodean?
Actualmente vivimos en un mundo en que se nos potencia todo lo nuestro, se
nos dice por todos sitios que somos lo más importante, que nos merecemos el
mejor coche, el mejor reloj, la mejor casa. Por otro lado estamos continuamente
expuestos a la opinión de otros con los medios tecnológicos actuales. Las
noticias son devastadoras en muchas ocasiones.
Todo esto nos hace mirar al mundo de forma distorsionada, añadido a
que cada uno de nosotros hemos creado un manual de instrucciones de
como funciona y debe funcionar el mundo. Y cada uno tenemos el
nuestro, por lo que cuando nos encontremos con el otro, cada uno expondrá y
manifestará el suyo.
Este encuentro seguramente nos servirá para confrontar asuntos propios que
podemos mejorar gracias a la ayuda, a tener enfrente a otro ser, que es
diferente a nosotros y que en el caso de pareja, nos atrae y resulta un
misterio a veces maravilloso y otras desconcertante.
Por ello tendremos que estar atentos a no hacer etiquetajes que limiten su
crecimiento y el derecho a que pueda modificar actitudes.
La convivencia nos puede evidenciar que es necesario revisar nuestro
manual, pues hay otra persona que nos muestra otra forma, otra posibilidad.
¿Como podemos valorar los aspectos
personales de los otros?
Recordando lo maravillosas que pueden ser
las personas, mirándolas más allá de las desavenencias y desacuerdos.
¿Entonces, espero a que me quieran o
empiezo a querer?
Si conectamos de nuevo con el ser profundo
que somos, recordaremos nuestra conexión con el AMOR Y POTENCIAL QUE SOMOS.
Tanto si tenemos pareja y están surgiendo
las dificultades de la convivencia, falta de ajuste o de visiones, como con
nuestra familia, con amigos, conocidos, compañeros o como actitud ante el
mundo, PODEMOS DECIDIR AMAR. Nuestro cambio de actitud hará que quienes conviven
con nosotros también cambien la suya.
Podemos decidir en todo momento y ser
responsables de nuestras decisiones y comportamientos.
Terminaremos como empezamos: ¿Qué es
el amor?
“El amor es un arte y, como tal, una
acción voluntaria que se emprende y se aprende, no es una pasión que se impone
contra la voluntad de quien lo vive. El amor es decisión, elección y actitud”.
Fuentes:
Erich Fromm : “El arte de amar”
y Fina Sanz: “Los vínculos amorosos”