Trabajar en la mejora de la autoestima de las personas en crisis está en la base de muchos de los cursos y talleres que el Teléfono de la Esperanza desarrolla en su labor de ayuda a hombres y mujeres. La autoestima es una palabra muy utilizada hoy día, pero debemos conocer que es realmente. Ludivina García Verdes lleva seis años impartiendo un Taller de Autoestima y la define así:
"La autoestima es la valoración que hacemos de nosotros mismos sobre la base de las sensaciones y experiencias que hemos ido incorporando a lo largo de la vida. Nos sentimos listos o tontos, capaces o incapaces, nos gustamos o no. Esta valoración es muy importante, dado que de ella dependen en gran parte la realización de nuestro potencial personal y nuestros logros en la vida. De este modo, las personas que se sienten bien consigo mismas, que tienen una buena autoestima, son capaces de enfrentarse y resolver los retos y las responsabilidades que la vida plantea. Por el contrario, los que tienen una autoestima baja suelen limitarse y fracasar".
Por otro lado, hay una serie de factores, hasta 9 ha reunido Ludivina García, para detectar un déficit de autoestima. Estos son:
- Autocrítica elevada que crea un estado de insatisfacción consigo misma.
- Hipersensibilidad a la crítica, que le hace sentirse fácilmente atacada y experimentar resentimientos contra sus críticos.
- Indecisión crónica, miedo exagerado a equivocarse.
- Deseo excesivo en complacer al otro, por miedo a decir NO, por temor a desagradar y perder el aprecio del otro.
- Perfeccionismo, una gran autoexigencia en todo lo que emprende, lo que le lleva a sentirse mal cuando las cosas no salen con la perfección exigida.
- Hostilidad, irritabilidad a flor de piel, que le hace estallar fácilmente por cosas de poca monta.
- Culpabilidad exagerada, exagera sus errores y los lamenta indefinidamente, sin llegar a perdonarse por completo.
- Actitud supercrítica, casi todo le sienta mal, le disgusta le decepciona, le deja insatisfecho.
- Tendencias depresivas, tiende a verlo todo negro, su vida, su futuro, y sobre todo su si mismo; incapacidad para sentir el gozo de vivir.
El aprendizaje.
- No basta con querer a nuestros hijos, es necesario que ellos se sientan queridos y valorados, por lo que hay que expresárselo, verbal y no verbalmente, con claridad.
- Creer en ellos y en su capacidad, proponerles metas accesibles a sus posibilidades. No culpabilizarles, RESPONSABILIZARLES, y permitirles aprender a realizar aquello que si pueden realizar, poniendo en marcha una sobreprotección que les impide el aprendizaje.
- Coherencia en los mensajes verbales y no verbales que les transmiten.
- El nivel de Autoestima de los padres influye mucho en la de sus hijos.
Actitudes de cambio. Sirven para ganar autoestima
- A valorarse
- A aceptarse: Capacidades y Limitaciones
- Cambiando los Automensajes
- Cambiando Culpabilidad por Responsabilidad
- A expresarse de forma asertiva.
Sobre la base de su experiencia, Ludivina García considera que "hoy sigue habiendo muchas personas con déficit de autoestima. Hay más conocimiento del tema y mayor deseo de mejora personal, lo que lleva a más personas a buscar ayuda profesional. La confianza y seguridad en si mismo esta en la base de todas las relaciones que establecemos con el otro, sea relaciones de pareja, en el trabajo, con los amigos, vecinos… Y las relaciones pueden ser más o menos gratificantes según nos sintamos en ellas y las relaciones son la mayor fuente de gratificación. Por lo tanto, unas relaciones sanas y gratificantes son fuente de felicidad y bienestar".